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lunes, 4 de septiembre de 2017

¿Fui un animal en una vida pasada?

Ya ha pasado mucho tiempo desde que escribí mi primera (y única) entrada sobre reencarnación animal, así que creo que va siendo hora de tocar de nuevo este tema. A pesar de que me aburre sobremanera, lo haré por esa gran fracción de la población mundial hispanohablante a la que parece preocuparle mucho, a juzgar por el éxito de esa primera entrada, la más leída en toda la historia del blog.

La verdad es que me resulta difícil entender por qué ha tenido tanto éxito, pero quizá la respuesta sea sencilla: es el reflejo de la seriedad con que la gente se toma la reencarnación. Les preocupa más si su perro volverá a nacer en forma de otro perrito, o si esa gata callejera que ha adoptado es la reencarnación del gato que se murió hace un mes, porque tiene una mancha en la cara muy similar, que conocer sus propias vidas pasadas para conocer de verdad qué clase de persona eres. Quizá, incluso, hay algunos que se preguntan si su suegra reencarnará en cucaracha, que es lo que se merece por lo mala que es… A mí, que soy veterinaria y vegana, este tema, el de si los animales reencarnan, jamás me ha quitado el sueño. Me es suficiente con saber que es muy probable que sobrevivan a la muerte, como todos nosotros. Y me es indiferente si es un animal que ya estuvo bajo mi cuidado antes, creo que todos son igualmente merecedores de ese cuidado y esa protección.

Pero, como siempre, hay que puntualizar: si con reencarnación animal nos estamos refiriendo a que un animal reencarne en otro animal, pues vale, puede que sí exista, especialmente si como pienso la reencarnación es un fenómeno natural y universal. No sé hasta qué punto se podrían intercambiar especies, pero es lógico pensar que la reencarnación animal sí se produce. Como digo, es algo que no me preocupa en exceso.

Ahora, si con reencarnación animal nos estamos refiriendo a la posibilidad de que un ser humano haya sido en el pasado un animal, o que vaya a reencarnar en un animal en el futuro, aquí he de ser taxativa: mi CREENCIA es que no existe. Destaco la palabra “creencia”, no sea que me vayan a intentar linchar como la última vez. No poseo la verdad absoluta. Pero para creer que la reencarnación humano-animal o viceversa no existe me baso en varios puntos. No es la única ni probablemente la más importante, pero una de las razones por las que digo esto es la gran escasez de casos fiables —y, como es obvio, verificables— de personas que afirmen tener recuerdos de haber sido un animal en una vida pasada. Para empezar, creo que si todos hubiéramos sido animales en el pasado, estos casos serían mucho más frecuentes. Y además, serían mucho más significativos, no meras anécdotas imposibles de corroborar.

Los investigadores serios no suelen molestarse ni tan siquiera en estudiar estos casos, precisamente porque no son verificables. De vez en cuando encuentras algún testimonio, yo incluso conozco de alguna persona que afirma haber sido un zorro en una vida pasada, y lo que describe podría ser realmente la vivencia en primera persona de un zorro… Pero en mi opinión hay otras posibles explicaciones a este fenómeno, siempre aceptando que esta persona no miente ni quiere burlarse de nosotros, por supuesto.

Recientemente me he encontrado con las opiniones de dos investigadores sobre la reencarnación animal. Me ha resultado muy interesante conocerlas:

Helen Wambach, en una entrevista radiofónica a finales de los años 70, afirmaba:
Creo que he tenido 8 sujetos de 5000 que cuando les he dicho que miren sus manos, tristemente me confesaron más tarde: “Cuando miré hacia abajo, vi unas cosas peludas y tenía unas garras sobresaliendo”, y yo dije “Oh, Dios mío”, pero no rellenaron los formularios, así que puedo decir con sinceridad que no he tenido formularios de datos como esos.
 Pero aún más interesante es lo que dice Jim Tucker en su libro Return to Life al respecto. Describe dos casos de niños que afirmaban haber sido un animal. El primero de ellos fue investigado por un asociado de Ian Stevenson mientras ambos estaban en Tailandia: un niño llamado Dalawong decía que había sido un ciervo en una vida anterior, y que después de que le mataran unos cazadores, había renacido como serpiente pitón. Antes de que Dalawong fuera concebido, su padre había estado comiendo carne de pitón que un conocido le había servido. Este conocido, el señor Hiew, había matado a la pitón después de una larga lucha. Cuando Dalawong tenía tres años de edad, Hiew acudió a una fiesta que se celebraba en la casa de al lado. Cuando Dalawong le vio se enfureció y trató de buscar un martillo o un palo para atacarle. Dijo que Hiew le había matado cuando era una serpiente y dio detalles sobre cómo lo había hecho, confirmados posteriormente por Hiew. Dalawong dijo que después de que le mataran, su espíritu vio a su futuro padre y pensó que él era más amable que los otros hombres que se comieron la carne de serpiente. Le siguió a casa y pronto entró en el cuerpo de su madre.

El padre de Dalawong contó que cuando Dalawong vio a Hiew, le tocó en su hombro izquierdo y le dijo que había sido mordido justo ahí por una serpiente. Hiew tenía una cicatriz en ese punto por una mordedura de serpiente. Nadie más mencionó este aspecto de la historia. Dalawong superó su ira inicial hacia Hiew y dijo que era mejor ser humano que serpiente. Lo más llamativo del caso es que Dalawong nació con ictiosis, una enfermedad de la piel que hacía que su cuerpo, especialmente la mitad inferior, estuviera cubierta de escamas, lo que le da una apariencia de piel de serpiente.

Niño con ictiosis.
El segundo caso es el de una madre estadounidense que escribió al Dr. Tucker contándole que cuando dio a su hijo Peter, que tenía entonces seis años de edad, un collar de golosinas, este le dijo: “Cuando era un chimpancé un niño me lanzó uno en mi jaula. No sabía qué hacer con él”. La madre le preguntó cómo había llegado a la jaula, y Peter respondió que había caído en una trampa y le habían llevado al zoo. Le preguntó qué sucedió después de que muriera como chimpancé, antes de meterse en “el estómago de mamá”, pero él solo respondió: “Nada”. Nunca más volvió a hablar de nada parecido.

Personalmente no creo que estos casos signifiquen que la reencarnación animal-humano o viceversa existe. El primer caso me parece más bien una historia elaborada por la mente de Dalawong, probablemente de manera inconsciente, para dar explicación a dos hechos que sí parecen reales: su enfermedad y cierta percepción extrasensorial mediante la cual puede conocer hechos que sucedieron en el pasado a otras personas. Y si no es percepción extrasensorial, podríamos decir que es un conocimiento que pudo tener el alma de Dalawong antes de nacer y que él interpreta como recuerdo, pero no necesariamente tuvo que estar encarnado en esa serpiente. El Dr. Tucker lo interpreta de manera parecida: quizá, mientras Dalawong estaba desencarnado, su consciencia pudo tener conocimiento de alguna manera de lo que sucedió con esa serpiente. No tiene sentido pensar que Dalawong pudo SER esa serpiente, porque obviamente el cerebro de una serpiente no tiene la misma capacidad de reconocer a una persona o analizar los acontecimientos como lo hace Dalawong. Pero sí podría ser que Dalawong hubiera sido testigo de los hechos, igual que alguien que está teniendo una ECM puede estar percibiendo cosas en habitaciones contiguas a las que no podría acceder en condiciones normales.

Yo iría un poco más allá. El proceso de reencarnación, tal y como yo lo concibo, no haría posible que un ser humano se manifestara en el plano físico como un animal. Es decir, yo creo en la existencia de almas animales y almas humanas, y no existe ningún tipo de “evolución espiritual” entre ellas, que haga posible que un alma animal acabe convirtiéndose en un alma humana. Sin embargo, sí que creo posible que desde un estado espiritual (desencarnado), o incluso por algún tipo de proyección mental (encarnados o desencarnados), pudiéramos “ocupar” momentáneamente el cuerpo físico de otro ser, y experimentar por un corto espacio de tiempo la vida tal y como lo hace ese ser. Entonces veríamos y sentiríamos el mundo a través de sus sentidos físicos, y esto lo percibiríamos en primera persona, y, como es lógico, lo interpretaríamos como un “recuerdo” de vida pasada, aunque en realidad no lo sea, porque no hemos reencarnado como animal, sino que por un tiempo le hemos pedido prestado su cuerpo. En cierto modo sería igual que lo que hacen algunos espíritus que quieren manifestarse en el mundo físico, utilizando el cuerpo de un médium para ello. Por supuesto, aceptando que este fenómeno es real y no un fraude.

Esta es, al menos, mi propia interpretación de los hechos. 

domingo, 12 de enero de 2014

Reencarnación en animales.

Este tema es uno de mis preferidos, debido a razones profesionales, pero quizá lo que voy a decir decepcione a algunos de los lectores: no creo en la reencarnación en animales.

Por supuesto, en esta ocasión solo podemos especular, puesto que ni siquiera sabemos si los animales tienen alma o no, que es algo que considero básico para que exista reencarnación. Sin embargo, he de matizar que sí creo que los animales tienen alma. Lo que no creo es que los seres humanos hayamos reencarnado antes en animales, ni creo que sea posible reencarnar en animales en una vida futura.

También en parte es una cuestión algo sensible para mí, porque la reencarnación en animales sí que está presente en las creencias de algunas religiones, y creo que es algo que hace mucho daño a los que queremos tomarnos en serio la reencarnación. Es un tema que se presta mucho a la burla de los no reencarnacionistas y posiblemente uno de los aspectos que hace que muchas personas, al acercarse al concepto de reencarnación, se echen para atrás al pensar que todos los reencarnacionistas estamos de acuerdo con esta teoría, y piensen que no tiene ningún sentido. No puedo culparles por ello, porque lo cierto es que es muy frecuente escuchar afirmaciones tan absurdas como la que relaciona el karma con la reencarnación en animales, como una especie de castigo por haber hecho cosas malas. Y no, aún no sé de nadie que haya tenido que volver como cucaracha por haber sido una mala persona.

También tengo que decir que sí que existen personas que dicen tener recuerdos de haber sido algún tipo de animal: desde animales acuáticos, a perros, zorros, o águilas. Algunos incluso especulan con que si sientes algún tipo de afinidad o atracción por un animal en especial, es posible que hayas sido ese animal en el pasado. Yo no creo que esto sea posible, y lo digo por una razón.

Es solo mi teoría personal, y puedo estar equivocada (igual que con cualquiera de mis teorías personales que podéis encontrar en el blog), pero pienso que el alma de un ser humano no es igual que el alma de un animal (y por supuesto, también es muy distinta a la del alma de una planta). Después de unos cuantos años trabajando con animales, y conviviendo con ellos, no dudo de que los animales tienen consciencia de sí mismos, sufren y sienten igual que cualquier ser humano, tienen un “sexto sentido” especial con el que captan nuestro estado de ánimo y mucha más información del medio ambiente que nosotros, y es posible que nos entiendan mucho mejor que lo que les entendemos nosotros a ellos. Pero también es innegable que su capacidad cerebral es totalmente distinta. Pienso que la relación entre alma y cerebro es una relación muy íntima, hay una conexión entre los dos que comienza incluso antes del nacimiento, pienso que nuestro espíritu es una entidad increíblemente compleja y sin límites que de alguna forma tiene que “introducirse” en un cuerpo físico que será su vehículo durante esa vida. Si reencarnamos con un propósito, creo que sería inútil o al menos muy poco productivo, reencarnar en un cuerpo de animal, al que va a ser mucho más difícil adaptarnos, en el que vamos a estar mucho más limitados, y en el que el abanico de experiencias que vamos a tener es mucho más pequeño. Ser un animal nunca podría ofrecernos las oportunidades que necesitamos y que hemos venido a buscar para crecer espiritualmente, si es eso lo que deseamos.

Una posibilidad sería que igual que existe una evolución desde seres “inferiores” a seres “superiores”, también existiría una evolución del alma, desde el alma vegetal, al alma del ser humano, en el sentido en que cada vez sería más compleja (no necesariamente mejor), y el salto evolutivo desde el reino vegetal, al animal, y de aquí al ser humano, sería tan grande, que no sería posible la vuelta atrás. No descarto del todo esta teoría, aunque soy más partidaria de que las almas son creadas, y son creadas ya con determinadas características que las hace idóneas para encarnar en un determinado tipo de cuerpo, por ejemplo, de tipo humanoide. Como creo que nuestro espíritu lo puede casi todo, posiblemente podría reencarnar en cualquier otro tipo de cuerpo, pero se necesitaría un esfuerzo extra de adaptación que no lo haría práctico, y quizá necesitaría de sucesivas reencarnaciones para adaptarse.

Tampoco descarto del todo que en determinados momentos, por alguna razón, decidiéramos “poseer” un cuerpo animal durante un pequeño lapso de tiempo, tal vez para saber lo que se siente, para llevar un mensaje a una persona querida, por simple curiosidad... Quizá esto explicaría por qué hay personas que dicen tener recuerdos como animales. Pero, como digo, dudo que esta experiencia nos fuera a aportar algo mejor que vivir como ser humano.

Últimamente también he leído comentarios de gente diciendo que su gato volvió como su perro, o como un nuevo gato... voy a evitar decir lo que pienso sobre esto. Pero si alguien es capaz de creer eso e incluso afirmarlo en público sin ruborizarse, posiblemente sabéis lo que pensaré si seguidamente me dice que es la reencarnación de Juana de Arco. Nunca olvidéis mantener una actitud crítica cuando naveguéis por internet. Nunca olvidéis que en el tema de la reencarnación no hay reglas fijas, no hay nada demostrado, y de momento solo podemos hablar de lo que hemos observado, sobre todo si lo hemos observado a partir de nuestras experiencias personales, recordando nuestras vidas pasadas.

En todo caso, pienso que es fundamental aplicar siempre la lógica y el sentido común. Y una de las actitudes más sensatas es verificar tus recuerdos de vidas pasadas. Si piensas que pudiste ser una mariposa porque en un sueño te pareció volar como un insecto y posarte en la mano de alguien, va a ser muy difícil diferenciar si solo fue un sueño, o si de verdad fuiste una mariposa. Antes la ausencia de evidencias, yo me quedaría con el sueño.

Más información:

¿Fui un animal en una vida pasada?


ACTUALIZACIÓN 19-3-2016.


La verdad es que no entiendo por qué está entrada genera tantos malentendidos, como muestran algunos comentarios. Creo que dejo bastante claro en varios párrafos cuál es mi opinión, pero para aquellos que gustan leer sin pensar o que no comprenden que este blog va sobre REENCARNACIÓN SERIA Y RACIONAL, voy a aclarar una serie de puntos:
  1. Yo SÍ creo que los animales tienen alma. Pero eso NO significa necesariamente que el alma de un animal sea igual que el alma de un humano, de la misma manera que el cuerpo de un animal (y no digamos ya si comparamos entre distintas especies) no es igual que el cuerpo de un humano. Con esto no quiero decir que los seres humanos sean superiores a los animales, solo que somos DISTINTOS. En todo caso, es la teoría de la evolución (teoría en la que no creo en su totalidad) la que propone que el humano ha evolucionado de los animales, a los que por tanto se considera "menos evolucionados", y algunos podrían pensar (NO YO), que son inferiores.
  2. Al contrario de lo que muchos piensan, la reencarnación probablemente tiene mucha relación con nuestra fisiología. La reencarnación no es "ocupar" cualquier cuerpo, sino MANIFESTARNOS FÍSICAMENTE en un mundo material, lo que estaría en consonancia con la teoría de que distintos tipos de almas dan lugar a distintos tipos de seres físicos. Y repito: DISTINTO NO SIGNIFICA SUPERIOR NI INFERIOR.
  3. Yo ni creo ni dejo de creer que los animales puedan reencarnar en otros animales. La verdad es que hay pocas cosas dentro de la reencarnación que me importen menos. Ahora, hay algo en lo que NO creo, y además no existe ningún tipo de evidencia, y es que UN HUMANO SE PUEDA REENCARNAR EN ANIMAL. No creo en lo que dicen determinadas religiones, según las cuales si eres malo retrocedes en la escala evolutiva y te reencarnas en rana, cucaracha, perro, o cualquier otro tipo de animal. Sí tú eres de los que cree esto, al menos espero que te hayas hecho vegetariano, por eso de tener cuidado y no comerte a ninguno de tus parientes.
  4. No soy la única que piensa así. Si de verdad estás aquí porque te interesa la reencarnación, empieza por informarte y lee algún libro de Michael Newton: en él se dice que los animales, en efecto, tienen alma, pero NO HAY NINGÚN CASO EN EL QUE UN HUMANO SE HAYA REENCARNADO EN ANIMAL.

Ahora solo espero que los lectores hagan honor a su nombre y lean bien antes de comentar, empezar a insultarme o despellejarme viva por cosas que no dije.

Gracias.


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La autora de este blog tiene una amplia formación científica y por ello piensa por sí misma para llegar a las conclusiones y opiniones que aquí se ven reflejadas. La reencarnación es un fenómeno natural y universal. El único objetivo de este blog es reflexionar y ofrecer algunas claves para que todo el mundo pueda darse cuenta de ello por sí mismo.

En ningún caso la autora de este blog posee la Verdad Absoluta. Las opiniones de la autora de este blog son personales, intransferibles y siempre sujetas a discusión. Solo ha vivido una serie de experiencias personales que la han transformado interiormente en los últimos años. Puede dar consejos a todo aquel que lo solicite, pero en ningún caso puede ofrecer ayuda profesional.

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