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jueves, 5 de abril de 2018

Reencarnación: ¿Mito o realidad? (Crítica).

Por casualidad, gracias a que un viejo amigo publicó un podcast sobre experiencias cercanas a la muerte en su perfil de Facebook, descubrí que el Dr. Miguel Ángel Pertierra conduce un programa de radio llamado "La Rueda del Misterio". Curioseando qué otros temas trata en dicho programa, vi que tenía uno de reencarnación, además muy reciente, con fecha del 24 de marzo de este año. Me dispuse a escucharlo, con mente abierta y esperanzada, lo aseguro... ¿Y qué me encontré? Pues lo mismo de siempre, al menos en un país hispanohablante como España. Es una muestra de lo que ocurre cuando juntas a varias personas que no tienen mucha idea de reencarnación y, por descontado, ninguna de ellas tiene experiencia propia o como mucho le hicieron una pequeña regresión hace años, con lo cual no puede decir que esté convencido de que la reencarnación es un hecho, como es lógico. Hay gente que se molesta cuando digo que no avanzamos, pero a las pruebas me remito.

Lo analicé en mi foro y ahora lo voy a analizar también en el blog. Me encantaría poder comentar textos o vídeos más interesantes, pero qué le vamos a hacer, esto es lo que hay. El desconocimiento sobre reencarnación sigue campando a sus anchas, y las personas que recuerdan múltiples vidas pasadas como yo y han llegado a verificarlas escasean. Y todo esto, a pesar de mis esfuerzos por difundir tanto mi experiencia como toda la investigación seria que hay detrás. 😢


El párrafo de presentación dice así:

«Con Lola Aparicio, Luis Arribas, Mikel Lizarralde y Miguel Angel Pertierra, debatimos sobre la posibilidad de que la reencarnación sea algo más que un elemento cultural o un mito y que pueda ser una realidad, según las investigaciones realizadas a lo largo de todo el planeta.»

Parece que promete, porque afirman que van a hablar de investigaciones realizadas en todo el planeta. No os hagáis ilusiones. No conozco a ninguno de los invitados, pero el único que parece saber algo de investigaciones es Luis Arribas, que por desgracia es también el que menos habla. Las aportaciones de la tal Lola Aparicio son más o menos las mismas que haría alguien si sale el tema de la reencarnación en la peluquería o en el patio de vecinos de tu edificio. Y Mikel Lizarralde se ve que algo conoce, más que nada porque debe de tener contacto con grupos espíritas, tan frecuentes en los países hispanohablantes y que tanto daño están haciendo a los que queremos estudiar de manera seria y científica la reencarnación. Al menos aporta un par de experiencias que sí son interesantes. Pero vayamos por partes.

El programa empieza con Pertierra preguntando a los invitados si creen que es posible que la reencarnación exista. Tanto Lola como Mikel empiezan diciendo "Sí, pero..." Ambos con matices. Lola dice que en teoría, si nacemos una vez, podríamos nacer repetidas veces, pero para eso es necesario primero que sobrevivamos a la muerte. ¿Todos sobrevivimos? Si yo hubiera sido la presentadora, le habría preguntado qué criterio existiría para que unos muriesen y otros no, y sobre todo, en qué se basa para tener esa duda. Quizá, si hubiera leído algo sobre reencarnación, compartiría la opinión de muchos reencarnacionistas de que la reencarnación es un fenómeno natural y universal. Quizá sabría que tener recuerdos de vidas pasadas es mucho más frecuente de lo que parece y que la mayoría de nosotros simplemente no recordamos porque ni siquiera nos hemos planteado esa posibilidad.

Mikel va más allá, pero se lía nada más empezar a hablar, contándonos lo que dicen los espíritus en las canalizaciones. Desde mi punto de vista, este tipo de información es la menos fiable. Se pierde hablándonos de creencias religiosas espíritas, por desgracia comúnmente aceptadas. Estoy de acuerdo en que reencarnar es una elección propia de cada alma. Todo lo que dice después son poco más que frases prefabricadas como la popular "En el otro lado no existe el tiempo ni el espacio". Afirma que cuando morimos primero hay un proceso de perdón y amor condicional, y los espíritus que se comunican con nosotros son los que ya están en la luz. Disiento totalmente con esto, pero explicarlo me llevaría demasiado espacio. También dice que después de la muerte, aspectos de la individualidad de la persona se van difuminando y perdiendo. Un espíritu muerto en una guerra dijo que ya no le importaban los huesos, porque había pasado tanto tiempo que ya estaba desligado de esa persona. Cuanto más tiempo haya pasado, más difícil será para el alma recordar detalles asociados a su vida terrenal. (¿No se suponía que el tiempo no existe en el otro lado?). También habla de "contratos de almas" y que antes de nacer a veces elegimos representar un papel de "malo" porque eso nos hará aprender. Todos somos víctimas y verdugos. Aunque estoy de acuerdo parcialmente con esto, creo que ha simplificado demasiado, lo normal en personas que lo ven desde fuera. De sus palabras deduzco que ha leído poco material del mayor investigador del periodo entre vidas que existe, a quien no se le menciona ni una sola vez en todo el programa: Michael Newton. En consecuencia, solo aporta las típicas generalizaciones "espirituales" que están bien cuando quieres contar un cuento a un niño, pero no cuando estás hablando con personas que han recordado múltiples vidas pasadas y que buscan respuestas más convincentes a sus experiencias.

Luis aporta el único comentario decente, afirmando que la historia es favorable a la reencarnación y que existen muchos testimonios de niños que recuerdan vidas pasadas, recogidos por Ian Stevenson y otros investigadores, aunque como es habitual, se limita a mencionar países como India, EEUU y China, obviando la cantidad de experiencias e investigaciones serias que hay también en Europa. Muchos además son casos de adultos. Puedo mencionar a Jenny Cockell o Carl Edon, por poner solo un par de ejemplos, aunque en el ámbito personal conozco a muchísimos más por lo que he aprendido moviéndome en foros y hablando con la gente, cosa que nadie parece hacer en este país aparte de mí. Luis se inclina a favor de la existencia de la reencarnación, pero también duda de si reencarna todo el mundo o solo reencarnamos cuatro. De nuevo, esto denota una gran falta de información al respecto.

Seguidamente Pertierra menciona al Dr. Brian Weiss y la terapia regresiva como forma de resolver conflictos actuales y como método para saber si existe la reencarnación. Creo que esta pregunta por sí misma ya demuestra lo poco que conoce la terapia regresiva. Si no, sabría que los terapeutas normalmente no están interesados en verificar las vidas pasadas de sus pacientes. Solo los que recordamos vidas pasadas, por lo general, invertimos el tiempo y esfuerzo necesarios para investigarlo, ya que nadie más lo va a hacer por nosotros.

A esta pregunta Lola se plantea si tener recuerdos de otras vidas es prueba de reencarnación. Obviamente, no ha hablado con nadie que recuerda vidas pasadas, porque la respuesta es obvia: NO, no es prueba suficiente, sobre todo si no te molestas en verificar esos recuerdos, como bien apunta después Mikel. También se plantea si cuando alguien dice recordar, está recordando de verdad una vida pasada o está conectando con una especie de conciencia global, lo que sería tradicionalmente conocido como los registros akáshicos. Otra cuestión que tendría una respuesta obvia si hubiera hablado con personas que recuerdan: si fuera una conciencia global, ¿por qué recordaríamos vidas de personas tan concretas, en orden cronológico, llenas de detalles mundanos, y no miles de vidas sin orden ni concierto? Finalmente vuelve a poner de manifiesto su desconocimiento del tema afirmando que Ian Stevenson hace regresiones con niños. Podría haberse equivocado y en realidad referirse a Brian Weiss (en el programa parece que Weiss y Stevenson son los únicos autores que hablan de reencarnación, pero esto pasa prácticamente en toda España... aún). Pero no, ninguno hace regresiones a niños. Stevenson solo habla de recuerdos espontáneos, y además no da mucha validez a las regresiones.

Uno de los muchos otros libros de Ian Stevenson que los invitados al programa no parecen conocer.

Ahora, lo que me mató directamente es la creencia totalmente irracional de Mikel sobre la existencia de lo que él llama un "polvo de estrellas" que se puede reencarnar en diez personas distintas. Además está convencido de que en el futuro se demostrará que un alma puede estar viviendo en varias personas o en distintos planetas a la vez. Lola encima acaba mezclando los cuerpos sutiles con la posible existencia de "varias entidades" que conformarían nuestro yo. 😧 Luego me pregunto por qué la reencarnación no se toma en serio por la mayoría de la gente, o me quejo de que en los comentarios alguien diga que esto de la reencarnación es una "absurdez". ¿Podría ser de otra forma tal y como está el percal?

A continuación Mikel relata una de las pocas cosas que se salvan del programa: hizo como voluntario para que le hicieran una regresión, y conoció varias vidas pasadas que podrían haber influido en su problema de asma actual. Primero fue a una vida pasada en Edimburgo, a principios de siglo XX, con coches y carromatos mezclados en las calles. Uno de los caballos se volvió loco y le arrolló, reventándole el pecho. En otra vida pasada, en la región hoy conocida como Mongolia, nació con líquidos en los pulmones, no podía respirar y murió al poco tiempo. En otra vida era un campesino muy humilde donde ardió su casa y murió dentro asfixiado.

Después Pertierra pregunta: ¿Hay pruebas de la existencia de la reencarnación? Luis es el único que da una respuesta válida, en mi opinión: sí, las hay, las marcas físicas, relacionadas con recuerdos de vidas pasadas tal y como recoge Stevenson en sus libros. Mikel aporta otra experiencia bastante interesante, pero no llega a lo importante de la cuestión. Nos cuenta que su sobrina, de seis años, nació con una marca roja en la espalda similar a un fresón. El médico le dijo que era un antojo y fue desapareciendo. Nos propone que todos hagamos un "juego" con niños menores de 7 u 8 años, preguntarles: "¿Cuando fuiste mayor, qué eras?" Su sobrina le dijo así como si nada que había sido una espía rusa, vestía de gris y la habían disparado por la espalda. Dio también detalles de una ciudad, quizá Londres. Se pregunta: ¿Es esto suficiente para decir que una persona ha tenido una vida pasada? Y él dice que no. Yo creo que habría que especificar: por supuesto, una marca de nacimiento por sí sola NO es suficiente, pero si hay supuestos RECUERDOS, ¿por qué no tratar de obtener más y VERIFICARLOS? En los niños ni siquiera hace falta hacer regresiones, los recuerdos están muy en la superficie y se les puede hacer preguntas abiertas en sus momentos de máxima relajación para ver si nos dicen algo. También podemos estar atentos a muchos otros detalles que nos pueden dar pistas, como muy bien explica en sus libros Carol Bowman, cuyas palabras he recogido yo en mi libro Niños que recuerdan vidas pasadas.

El resto del programa no aporta nada. Se repiten algunos mitos, como el de "muchas personas afirman ser Julio César o Cleopatra", cuando en realidad esto no es cierto y no hay tantas Cleopatras y Nefertitis como Mikel dice. Más bien al contrario, la mayoría de los que recordamos vidas pasadas, recordamos vidas totalmente mundanas y anónimas. Lola nos deleita con otra de sus profundas reflexiones, preguntándose que si existiera la reencarnación tendría que haber parte de nosotros que sea permanente, porque si no, no podría entrar en la Rueda de las Reencarnaciones. No sabe cómo llamar a esa parte. No sé... yo la llamaría como se ha llamado toda la vida, quizá... ¿alma? Después se mencionan las religiones orientales como si eso significara algo, dando por hecho que los lamas tibetanos reencarnan y recuerdan vidas pasadas, y cuestionándose que quizá ellos son los únicos capaces de hacerlo, algo que no tiene ningún sentido por la cantidad de evidencias que ya existen a favor de la reencarnación.

En resumen, un programa como tantos otros, con el nivel al que nos tienen acostumbrados los "programas de misterio" en España: superficial, poco serio y que no aclara nada, no muy distinta a una conversación entre amigos en el bar. Le dejo una petición al Dr. Miguel Ángel Pertierra: por favor, no haga una segunda parte, a no ser que vaya a tratar el tema de manera seria de verdad, tal y como anuncia en su canal. Quizá debería informarse antes que nada de los trabajos científicos que existen al respecto. Este enlace es un buen sitio por donde empezar.

Y luego me dicen que no caiga en la desesperación...



domingo, 6 de agosto de 2017

¿Eres un reencarnado? (Crítica)

Hace unos días una compañera del foro posteó este audio que Santiago Camacho había publicado en su canal de Ivoox con fecha 30 de julio de 2017. En él habla, entre otras cosas, de cómo puedes saber si eres un reencarnado. Para el que no lo sepa, Santiago Camacho es un periodista y escritor español, colaborador del programa de televisión Cuarto Milenio, y especializado en teorías de la conspiración. Santiago Camacho no me cae mal, he de reconocerlo, y su audio tampoco es que fuera un horror, hay que ser sinceros, pero aún así le voy a dar una sugerencia que extiendo a todos los llamados “periodistas del misterio”: dejad la reencarnación para los verdaderos especialistas. Por favor os lo pido.

A continuación voy a analizar el citado audio, el cual podéis escuchar aquí, a partir del minuto 22 aproximadamente:

Bueno, así en general me parece un resumen de lo más superficial, lo cual no me sorprende porque es algo a lo que ya estoy bastante acostumbrada en este país, donde los únicos que hablan públicamente de reencarnación son periodistas como él que se han pasado una tarde buscando información en internet para hacer su reportaje, o lo que es aún peor, espiritistas en conferencias “esotéricas” donde te sueltan todo lo que han aprendido en sus doctrinas prefabricadas. Yo llevo seis años investigando en serio la reencarnación, recuerdo múltiples pasadas y he escrito ya dos libros sobre el tema. Posiblemente soy la mayor experta que existe en reencarnación en este país y conmigo no contacta nadie. Es curioso… Quizá soy demasiado seria para lo que andan buscando. Lo peor es que, según Santiago Camacho, hay muchas personas que dicen recordar vidas pasadas que le escriben a él, no sé muy bien para qué… Claro, así va el mundo.

En cualquier caso, Santi (le llamaré así para abreviar y porque total, le conozco de hace muchos años), dice que en su opinión “no son desdeñables los casos de niños con recuerdos o habilidades especiales”. Ya estamos como siempre. De las regresiones, ni habla, porque ya da por supuesto que son controvertidas y mejor ni mencionarlo. Ahora, los niños sí, por alguna razón lo que dicen los niños va a misa, cosa con la que no estoy de acuerdo, como ya expliqué un día. Y por mi parte he de añadir que si no quiere considerar las regresiones, vale, pero es que hay montones… digo bien, MONTONES, de adultos que empezaron a recordar siendo niños pero siguen teniendo recuerdos espontáneos cuando son adultos. Sin ir más lejos, hace unos pocos días me reuní con una chica de Serbia, que además de contarme que no puede meditar porque es demasiado nerviosa, le es imposible leer libros escritos por su supuesta personalidad pasada porque mientras lee le vienen a la mente escenas en primera persona de cuando ella, en su vida pasada, estaba supuestamente escribiendo ese libro, escenas con todo lujo de detalles. Ha sido incapaz de acabar una sola novela de ese escritor porque es literalmente asaltada por los recuerdos. Pero, por alguna misteriosa razón, estos casos continúan siendo ignorados por todo el mundo, incluidos la gran mayoría de investigadores de reencarnación, lo cual es bastante triste.

A continuación Santi pasa a enumerar una serie de “síntomas” o indicios que te pueden hacer pensar que eres “un reencarnado”. Ya los términos de “reencarnado” o “tener otras vidas” me disgustan bastante. “Ser un reencarnado” es como decir que “eres un aparecido”, un fenómeno paranormal, cuando la gran mayoría de investigadores serios de reencarnación (yo entre ellos) están de acuerdo en afirmar que, si la reencarnación existe, es un fenómeno natural y universal. Mientras no lo consideremos como tal, las cosas no van a cambiar y seguiremos siendo considerados poco menos que unos alucinados confundidos que desean volver a tener cuerpo físico después de muertos. Es que somos raros, raros… No, querido Santi: lo más probable es que todos, repito, TODOS, hayamos reencarnado. Lo raro no es reencarnar. Lo raro es recordar vidas pasadas… aunque no tan raro como la mayoría de la gente piensa.

Antes de pasar a la lista de “síntomas” (espero que no utilice esta palabra porque en el fondo piensa que estamos enfermos mentalmente), advierte, eso sí, que lo tomemos como un divertimento. O sea, que ya de entrada piensa que lo que está diciendo no es nada serio y haremos mejor tomándonos esto de la reencarnación a chirigota. Siento discrepar: solo parte de lo que dice es poco serio, diría que el 50%. Pero tener recuerdos de vidas pasadas, sentir ciertas afinidades, tener fobias inexplicables, identificarte con determinados periodos históricos… no, eso puedo asegurarte que es MUY serio. Todo eso ha sido estudiado científicamente por investigadores como Ian Stevenson y no debería ser visto como divertimento. Creo que es una realidad. Añadiría a esa lista un tema muy importante como es la disforia de género, y también, juegos de infancia, a los que Stevenson dedica, al menos, un artículo de los muchos que escribió sobre posibles vidas pasadas. Sobre tener recuerdos de vidas pasadas podría estar hablando años, obviamente, pero aquí solo voy a incidir en un aspecto: no, NO ES NINGÚN DIVERTIMENTO. Tener recuerdos de vidas pasadas es especialmente jodido. Si los periodistas hicieran su trabajo solo un poquito mejor y entrevistaran a cualquier usuario de mi foro (si se dejan, que lo dudo), se darían cuenta de ello. Pero por lo visto en este país se prefieren los análisis superficiales.

Después hace hincapié en lo de que tener recuerdos es sobre todo por los “recuerdos de niños muy pequeños que han nacido en países como la India o donde la religión mayoritaria es el budismo”. Genial, ya estamos contribuyendo a la perpetuación de mitos sobre reencarnación. ¿En qué década vives, Santi, en los años 70, en los años 90? Desde entonces ha habido docenas de casos estudiados en niños occidentales, y, por supuesto, también numerosos testimonios de ADULTOS (otra vez) que han empezado a recordar ya a edad avanzada. Solo hace falta preguntar y te salen unos cuantos casos de madres occidentales que piensan que su niño o niña podría haberles estado hablando de una vida pasada. Que, digo yo, a ver si nos actualizamos un poco, ¿no?

Luke Ruehlman, solo uno de los casos de niños occidentales con recuerdos de vidas pasadas.

Poner el ejemplo del Dalai Lama sobra totalmente, a no ser que Santi quiera sembrar la duda y desprestigiar la reencarnación, porque si de verdad alguien puede pensar que tener recuerdos de una vida pasada es equivalente a que un niño de dos o tres años pueda escoger (y acertar) al azar una serie de objetos que pertenecieron al difunto Dalai Lama, apaga y vámonos. Que sí, que entiendo que nombrar a gente “santa” como el Dalai Lama hace que los típicos crédulos se deslumbren y piensen que la reencarnación existe solo porque lo dicen los budistas, pero no, eso no tiene nada que ver con la realidad de la existencia de la reencarnación en países occidentales.

El resto de afirmaciones con las que nos deleita Santi parecen sacadas de las enseñanzas de la Nueva Era, empezando por el desacertado término de “almas viejas”. Me saca de quicio. ¿Así que todos los que hemos reencarnado somos “almas viejas”? ¿Qué significa ser un “alma vieja”? Yo te lo digo: NADA. Puedes haber reencarnado dieciocho mil veces que puedes seguir siendo de lo más inocente. Ser viejo no es sinónimo de ser más sabio o haber vivido más. Depende de tus experiencias.

Y las generalizaciones no ayudan: “Las almas viejas tienen mayor empatía y mayor altruismo”. ¿En serio? Pues yo recuerdo unas cincuenta vidas pasadas, y te puedo asegurar que mi nivel de altruismo y empatía no es superior al de la media de la población. ¿Que a la gente le gusta creer que cuantas más veces has reencarnado, más “evolucionado” estás y por tanto más empático y altruista eres, vamos, casi como un santo? Pues sí. ESO es una creencia que NO se corresponde con la realidad.

Otra generalización: “Las almas viejas son más sensibles y tienen capacidad de precognición y retrocognición”. ¿En serio? Pero, ¿alguien ha hecho una estadística sobre esto? Muéstrame los datos, Santi. Según lo que yo he visto, pues depende: no creo que entre los que recordamos vidas pasadas haya más proporción de personas sensibles o con capacidades de precognición y retrocognición que respecto a la población general. Hay gente muy sensible, hay gente muy intuitiva, hay gente con sinestesia… y también hay gente que parece un tronco. Yo soy una de estas últimas.

Muchos de los que recordamos vidas pasadas nos sentimos un poco extraños en este planeta, eso es cierto (yo en concreto, no al planeta en sí, sino en cuanto a sus habitantes, especialmente los ignorantes y primitivos). Y también muchos nos sentimos un poco ajenos a nuestra propia familia. Pero no, ninguno de nosotros ha necesitado ayuda psicológica por ello, aunque agradezco a Santi su preocupación por nuestra salud mental.

También le agradezco que diga que “la reencarnación pertenece al ámbito de las creencias, y por ello es respetable y debe ser respetada”, aunque ninguno de los reencarnacionistas (véase definición real y no la antigua que es sinónimo de “creyente en la reencarnación”) que conozco y que han escuchado su audio están de acuerdo. A mí me ha parecido que en el fondo no le da mucha importancia a esto de la reencarnación y nos trata de forma un poco condescendiente, como si dijera: “Mejor dejadlos solos con su locura”. “Creed lo que queráis, total, mientras no hagáis daño a nadie…” Así que le dejo con todo cariño el gran comentario de una de mis compañeras de foro, que se mostraba en desacuerdo a su afirmación de que la reencarnación pertenece al ámbito de las creencias:

Saber no es creer. Tener evidencias no es creer. 

El problema es que a vosotros, todos los que lo veis desde fuera, os falta información y experiencia. Es algo que entiendo, pero al menos, si no tenéis suficiente información ni experiencia propia, hacednos un favor a los reencarnacionistas y no contribuyáis a la propagación de mitos, que ya tenemos suficiente con lo nuestro. Gracias.

lunes, 29 de mayo de 2017

Ejemplo de charlatanería reencarnacionista.

De momento he puesto “ejemplo”, pero no descarto que en un futuro hable de “ejemplos”. Mi paciencia tiene un límite y hace tiempo que estoy MUY cansada de solo ver gilipolleces en internet, en lo que respecta a reencarnación. Sí, he dicho gilipolleces. 😈

Yo intento no meterme con nadie, pero es que ayer alguien me dejó un enlace en una entrada bastante seria que tengo en mi otro blog, titulada “¿Es posible demostrar científicamente la reencarnación?” Creo que esta persona solo estaba spameando y ni siquiera se molestó en leerse el texto, pero como el artículo al que enlazaba es un ejemplo claro de lo que pulula por ahí fuera, y me ha pillado el día torcido, pues no voy a desaprovechar la ocasión de analizarlo convenientemente.

Su comentario era este:
Es claro que existe la reencarnación.
La explicación científica se encuentra en la revista blanca.

(Encima le voy a hacer publicidad. Mira, eso que se ha ganado, pero espero que al menos esto sirva para que mis lectores aprendan algo).

Bueno, un rápido vistazo a La Revista Blanca ya te hace ver que es como el Cosmopolitan, un batiburrillo de artículos que hablan un poco de todo, especialmente de temas de salud y cosmética. Lo peor es que parece que hay gente que les pide consejo y todo. Normalmente este tipo de artículos suelen ser escritos por redactores muertos de hambre a razón de 2 euros la unidad. A este precio lo más normal es que copien y peguen de aquí y allá, sin molestarse tan siquiera en revisar que no haya faltas de ortografía. Y, por supuesto, les importa un rábano si lo que están escribiendo es verdad o no. Aquí me encuentro con que supuestamente el creador del blog (y autor de las publicaciones) es “regente de la universidad de Antioquia”. Razón de más para desconfiar, porque si es verdad que él y su colaboradora son los que escriben los artículos, y un regente de universidad no ha aprendido aún ortografía ni sabe redactar, no sé qué le habrán enseñado en esa universidad.

¿Qué tiene que ver la medicina con la reencarnación? Pues vete tú a saber. Es uno de esos misterios insondables del universo. Lo gracioso es que en el artículo referenciado más arriba, este individuo afirma que la reencarnación ya tiene explicación científica. Tuve que leer el artículo hasta el final para comprobar que este individuo no sabe ni de lo que habla (si es que ya digo que la vida de un reencarnacionista es durilla… pero durilla de cojones). Veamos.

[Esta vez no he corregido la ortografía, excepto los espacios entre letras que sobraban y que personalmente me resultan bastante molestos. Es que soy así de maniática].

“Mi doctrina es: Vive de tal modo que llegues a desear vivir otra vez, ése es tu deber, ¡porque revivirás de todas maneras!” Nietzsche.

Esta es la cita que abre el artículo. Probablemente es lo único que me gustó. Espero que la cita sea cierta y no una de esas fotos que todo el mundo comparte en Facebook creyendo que hace un bien a la humanidad cuando lo único que hace es propagar mentiras.

La reencarnación: creer o no creer. Es una creencia según la cual, al morir un ser humano, su alma se separa momentáneamente de su cuerpo marchito, enfermo o envejecido, mientras espera otro cuerpo nuevo y más purificado que lo regresa a la tierra como alma viviente.

Madre mía. Empezamos bien. Primero: NO, no se trata de creer o no creer, o no estaríamos hablando de ciencia ni de medicina, sino de religión. Existen personas en todo el mundo que afirman haber vivido antes, y esto está estudiado científicamente. Si no partimos de ahí, mal vamos. Segundo: ¿Cuerpo más purificado? ¿De dónde se ha sacado esto? ¿Un bebé no respira, come y defeca como cualquier anciano? ¿Es que el envejecimiento equivale a convertirse en un excremento humano, un tóxico radiactivo o algo así?

Son muchas las religiones, doctrinas, creencias o filosofías que defienden la reencarnación y la aceptan como un hecho real: los chamanes, hinduismo, budismo, confucionismo, taoísmo y, el budismo tibetano, quien nos presenta una clara explicación de la reencarnación en el libro tibetano de los muertos. Por el contrario, La religión católica cree en la resurrección de los muertos, cosa que a mi juicio es prácticamente lo mismo.

No, los budistas no creen exactamente en la reencarnación, tal y como la entendemos en el mundo occidental. Ni tampoco dan una clara explicación en El libro tibetano de los muertos, que habla sobre todo del periodo conocido como bardo, justo después de la muerte. Por otra parte, ¿que la resurrección de los muertos es prácticamente lo mismo que la reencarnación? Sí… tal vez eso explique el sinsentido de la parrafada que viene después.

Revistablanca.com, como siempre, clara, lógica y transparente, presenta su teoría biológica de la reencarnación.

La teoría biológica de la reencarnación, según La Revista Blanca (que de clara, lógica y transparente tiene más bien poco), ni es una teoría, ni va sobre reencarnación. Más bien, el autor se limita a exponer lo que la ciencia ya sabe, aunque de una manera bastante tergiversada. Por cierto, recordemos que, a día de hoy, para la ciencia, la reencarnación no existe. El alma tampoco existe. Todos vamos a morir, y no hay nada después. Ahora, si queremos usar la palabra “ciencia” o “científico” para llamar la atención del lector y que piense que hay algo razonable detrás de vacías palabras, pues adelante, Revista Blanca.

Por tanto, si la mayoría cree en la reencarnación, es la sociedad la que cree y, como la sociedad es la que decide, por tanto existe.

Err… no. Por mucho que la gente crea en hadas y unicornios, las hadas y unicornios no se hacen reales. Puede que existan en las mentes de esas personas. Nada más. Las creencias son creencias y la realidad es la realidad. Tal vez alguien se debería leer la entrada en la que hablo sobre ciencia o creencia. Esto, por no mencionar que no hay estadísticas suficientes para afirmar que la mayoría de la sociedad cree en la reencarnación. En concreto, solo conozco dos estudios (puede que haya más), uno en Estados Unidos y otro en España, en los cuales se vio que aproximadamente el 25% de la población respectiva de cada país cree en la reencarnación. Así que dudo que a nivel mundial la cosa cambie mucho.

Para que exista la reencarnación, deben existir dos premisas:
  • Muerte del cuerpo por cualquier razón.
  • Nacimiento de un cuerpo engendrado en la matriz de una mujer.

Vaya, por fin algo sensato. Sí, para reencarnar tienes que morirte primero. Pero… que sean dos premisas, no significa que A+B sea necesariamente igual a C. Por si el autor cree que esto ya demuestra algo…

Por lógica o mejor dicho por sentido común, todo cuerpo debe tener algo más que le da la vida. Que lo mueve y lo anima.
Y ese algo es, según la biblia: “Entonces el señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente” génesis  2:7

Genial. Aún no sabemos si la reencarnación existe, pero el alma seguro que sí, porque lo dice la Biblia. Si lo dice la Biblia, entonces no hay duda. Aunque creía que hablábamos de sentido común…

خَلَقَ الإِنسَانَ مِن نُّطْفَةٍ فَإِذَا هُوَ خَصِيمٌ مُّبِينٌ (coran-4) dice algo parecido: “Creó DIOS al ser humano de [algo tan ínfimo como] un óvulo fecundado, y sin embargo este discute constantemente [la existencia y el poder de su Señor]”. Otra traducción es: “creo DIOS al ser humano de una gota de semen”

[Je, je, me hacía ilusión poner algo en árabe en mi blog 😁].

Ajá. Buen argumento. Si lo dice el Corán, también tiene que ser cierto que Dios nos creó a partir de un óvulo fecundado. O del esperma, que al fin y al cabo viene a ser lo mismo.

Eclesiastés 12:7 “el cuerpo vuelve al polvo y el espíritu (o aliento de vida) vuelve a DIOS”.
DIOS formo al hombre del polvo de la tierra, que en el libro sagrado el Corán significa, gota de semen u óvulo fecundado. Se dice también que en la muerte el cuerpo vuelve al polvo, semen u óvulo fecundado.
Ese “algo” que le da la vida al cuerpo es el “alma” que traducido del latín, significa ánima, que dota al ser animado de movimiento propio. Por tanto, los animales, plantas y humanos tienen alma.


 
Pues ya está. ¿Por qué nos comemos tanto la cabeza pensando si tenemos alma o no? Si lo dicen todos los textos religiosos del mundo, es que tiene que ser verdad, ¿no?

La muerte hace parte de la vida, es el último acto que realizamos. Se dice que uno empieza a morir en el mismo momento en que nace o incluso a partir de la misma concepción. Si pensamos que la vida en la tierra solo nos conduce a la muerte es un absurdo, pues nacer para morir no es ninguna gracia y por tanto no tiene ningún sentido.

Cierto. No tiene ningún sentido (tal vez), pero si miramos alrededor TODO nace y muere. Lo que nos parezca a nosotros, creo que es secundario.

Al parecer estamos aquí para realizar diferentes funciones y avanzar en nuestra escala espiritual. Además, la más interesada en mantenernos vivos y perpetuando la especie es la misma naturaleza; algo se debe traer entre manos.

¿La naturaleza está interesada en mantenernos vivos? ¿Para qué exactamente? ¿Para que sigamos destruyéndola con nuestro comportamiento? ¿Cuántas humanidades han desaparecido desde que el primer ser humano pisó la Tierra? Yo diría que unas cuantas, si hacemos caso a algunas fuentes, aunque estas fuentes no son muy científicas que digamos. 

Sin extendernos más en cuestiones religiosas o filosóficas, trataremos desde el punto de vista científico en formular nuestra teoría que explica que sucede y como sucede este paso tan crucial e inexplicable hasta ahora; eslabón muerte-vida.

¡Menos mal! Por fin se va a dejar de palabrería… (sí, soy algo ilusa 😟).

Solo dos células son necesarias para dar comienzo a un nuevo individuo; el espermatozoide y el óvulo. “Tanto el espermatozoide, como el óvulo son células que están vivas al momento de unirse y siempre lo estuvieron,… ¡siempre vivas! Al unirse estos gametos en las trompas de Falopio, se forma una célula con un núcleo que contiene 23+23= 46 cromosomas; el denominado cigoto, que es la primera célula del nuevo individuo donde el espermatozoide se une primero al óvulo por fusión. Es en este momento donde se transfiere la información genética.

Esto parece copiado de una enciclopedia. Excepto lo de “¡siempre vivas!” ¿A qué viene tal admiración? Cualquier célula de nuestro organismo está viva, ¿es acaso esto un milagro? Pero que yo sepa los espermatozoides no empiezan a formarse hasta que el individuo de sexo masculino llega a la pubertad. Hasta entonces, ¿las células precursoras (llamadas células germinales primigenias) estaban muertas? En serio, ¿se piensa el autor que existe mucha diferencia entre un espermatozoide o un óvulo y una célula epitelial o un leucocito?

Seguidamente el autor pone un enlace a otro artículo en su web sobre el uso de la “píldora de emergencia”, donde se repite parte del texto. Por supuesto, no se recomienda su uso ni como píldora anticonceptiva ni como abortiva. Hmm… ¿será porque los espermatozoides estuvieron siempre vivos y eso equivaldría a un asesinato en primer grado? ¿Debería empezar a sospechar que existe cierto sesgo en la forma de pensar de este autor? 😳

… ¿Están vivas las células que dieron origen al cigoto?, ¡claro!, son la continuación de la vida. Es una célula con más de 3.000 millones de años de evolución, todo lo sabe, todo lo tiene y trae información. Entonces, que quede bien claro, no nace una nueva vida… solo nace un nuevo individuo, son las células de papá y mamá, y las mismas del abuelo, tata,… Esta primera célula llamada cigoto, es una somática, la cual presenta características muy diferentes a cualquier otra célula del organismo humano —trae toda la información de vidas pasadas de una persona —, además, es la célula que formará los tejidos y órganos de la persona.

Wow. La verdad es que me cuesta creer cómo se pueden escribir tantas incoherencias en tan poco espacio. ¿Una célula con más de 3.000 millones de años de evolución? ¿Que todo lo sabe? ¿Solo porque lleva el ADN de papá y mamá? Pues no. Siento romper la burbuja de fantasía de esta persona, pero un zigoto no tiene nada de especial, excepto que es una célula diploide formada por la unión de otras dos células haploides, que traen la información genética procedente de dos individuos adultos distintos. Eso no significa que llevemos la información de toda la humanidad en nuestros genes, ni mucho menos de todas las especies animales de la Tierra. Recordemos que la teoría de la evolución no está demostrada aún.

Por otra parte, aquí se ponen de manifiesto los increíbles conocimientos científicos de este regente de universidad. Las células del zigoto NO son las mismas que las de nuestros abuelos, porque SE HAN FORMADO DE NUEVO. Decir que las células del nuevo individuo son las mismas que las de su abuelo, es como decir que dos edificios son los mismos porque se han construido a partir del mismo plano y/o utilizando el mismo material. Además, ser una célula somática no es nada especial. Es más, son la gran mayoría en nuestro organismo. Que sea “somática” simplemente significa que esa célula va a formar parte del cuerpo en lugar de dedicarse a la reproducción. Esto no es muy difícil de comprobar, haciendo una búsqueda rápida en internet (en sitios que son de fiar, por supuesto, no como La Revista Blanca).

Según la Wikipedia (la negrita es mía):

Las células somáticas son aquellas que conforman el crecimiento de los tejidos y órganos de un ser vivo pluricelular, las cuales proceden de células madre originadas durante el desarrollo embrionario y que sufren un proceso de proliferación celular y apoptosis. Son las que constituyen la mayoría de las células del cuerpo de un organismo pluricelular. Las células somáticas representan la totalidad de las células del organismo excepto las células germinales y las células embrionarias, que son el origen de los gametos. Por lo tanto, se encuentran en los huesos, la piel, los tejidos, los órganos o la sangre. Se componen de 23 pares de cromosomas. Las células somáticas pueden mutar sin transmitir sus modificaciones a los futuros descendientes. Las células somáticas que mutan pueden, sin embargo, ser la causa de cánceres, entre ellos el cáncer de colon.
Las células que no son somáticas son células germinales, y son de las cuales se forman los gametos (espermatozoides y óvulos).
https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A9lula_som%C3%A1tica

Según el National Human Genome Research Institute (la negrita también es mía):

Una célula somática es cualquier célula del cuerpo excepto los espermatozoides y óvulos. Las células somáticas son diploides, es decir, que contienen dos juegos de cromosomas, uno heredado de cada padre. Las mutaciones en las células somáticas pueden afectar al individuo, pero no se transmiten a la descendencia.
https://www.genome.gov/glossarys/index.cfm?id=186

Y lo de que trae toda la información de las vidas pasadas es ridículo, simplemente. Hasta el momento, que yo sepa, no se ha demostrado que los genes puedan llevar ningún tipo de información que se parezca a un recuerdo. Aún así, si aceptáramos la vieja teoría de la memoria genética para explicar la reencarnación, no sería posible que un individuo recordara su forma de morir en una vida pasada “porque esa información estaba en el zigoto”, ya que ese zigoto se habría formado con la información reunida hasta el momento de la concepción. Es decir, dos individuos necesitan estar vivos para procrear. Si yo recuerdo haber sido mi abuelo, en el zigoto estaría la información de su vida HASTA que procreó a su descendencia. No estaría la información sobre su muerte, y por tanto yo no lo recordaría. Más sobre memoria genética aquí.

Por nutrición sabemos que para la formación de estructuras y partes de un cuerpo como lo son los órganos, se necesitan la presencia de aminoácidos. Estos aminoácidos presentes en el cigoto, son las mismas moléculas iniciadoras de la putrefacción de los cadáveres. Las poliaminas: cadaverina, putrescina, espermina, espermidina, agmatina y termoespermina, son moléculas derivas metabólicamente de los aminoácidos lisina, ornitina y arginina. Estas moléculas han sido relacionadas con procesos fundamentales para la vida, como son la división celular, el crecimiento celular, la diferenciación y la muerte celular, habiéndose demostrado en todos los organismos (Minguet, 2010) (guasco y otros, 2014).

La verdad es que no tengo ni idea de qué quiere decir con este párrafo. Por nutrición lo que sabemos es que tenemos que ingerir proteínas (de origen animal o vegetal, da igual), para que en el intestino se disgreguen en aminoácidos, para que a partir de esos aminoácidos se pueda formar tejido muscular. ¿Que son las mismas moléculas que las de la putrefacción? Pues claro, porque los microbios lo que hacen es digerirnos una vez que hemos muerto, y así el tejido muscular se vuelve a transformar en aminoácidos. ¿Hay algo especial en ello? No, aparte de que es un proceso muy bien pensado por la naturaleza (si es que la naturaleza piensa), o los seres vivos seríamos como los plásticos, no biodegradables. Que yo sepa esto no tiene nada que ver con la reencarnación.

Además, el ADN es una molécula muy lábil que enseguida se deteriora después de la muerte del individuo. Si el autor del artículo piensa que queda algo de información genética en los átomos y moléculas orgánicas (como los aminoácidos), y por ello en un zigoto está la información genética de todos nuestros antepasados (incluyendo a las bacterias) desde que se formó la Tierra, creo que va bastante desencaminado...

Por tanto, el origen de cada individuo no se reduce al mero comienzo de la vida en su dimensión biológica, por lo que el cigoto, en esencia ya es persona porque se desarrolla como hombre y no a hombre. Ahora, “los que plantean que el hombre “no es más que […] un saco de neuronas”. No aceptan una intervención de Dios, que crea a cada hombre otorgando el ser personal a cada cigoto humano que se constituye —in vivo o in vitro— desde el material genético de sus progenitores” (Lopez, 2010).

Genial, ahora me está diciendo que debemos considerar a un zigoto como una persona, y que esto es porque Dios lo quiere así. ¿Pero esto iba de ciencia o de religión?

 
Y si alguien descifra el significado de la frase “en esencia ya es persona porque se desarrolla como hombre y no a hombre”, por favor, que me lo diga en los comentarios. Me pregunto cuál será su idea acerca de los zigotos de cualquier otro mamífero. ¿Un perro no es persona porque se desarrolla como perro y no a hombre? ¿O sí que es persona porque se desarrolla como perro y no a perro? ¿O es animal porque se desarrolla como perro y no a gato? No sé, estoy confusa… 😖

Sigue otra tremenda parrafada sobre el proceso de la muerte. La conclusión es:

Quiero resumir un poco el paso desde la muerte al nuevo nacimiento: biológicamente las mismas sustancias que aparecen en la putrefacción, son las mismas que dan origen al nuevo ser. Claro, las concentraciones de estas sustancias o moléculas cambian. Lo mismos hechos que ocurren durante la muerte suceden también durante el nacimiento.

Ajá… y por eso la reencarnación existe. Increíble razonamiento. Creo que mi sobrino de tres años lo haría mejor, en serio.

Y por fin nos da la clave de todo: el oxígeno.

La reencarnación es como ya lo hemos manifestado, volver a nacer. Sucedida la muerte el individuo deja de respirar, todas las reacciones que dependían de esta fantástica molécula(oxigeno) involucionan. Durante el proceso de putrefacción o de incineración, muchas partículas se evaporan y viajan a la atmósfera. Estas partículas (átomos), son distribuidas por los vientos, luego serán absorbidas por las personas; algunas directamente, otras mediante el proceso de la fotosíntesis… Durante un acto sexual, la mujer respira estos átomos afines a los suyos dando inicio a la continuación de la vida.


Vale. La verdad es que no hay por dónde cogerlo, pero lo voy a intentar, a riesgo de acabar en un psiquiátrico.
  • La reencarnación es volver a nacer. Bueno, si el autor de este artículo quiere verlo así, pues no seré yo quien le contradiga.
  • Al morir todas nuestras partículas se van a lo atmósfera, luego una mujer las respira, y esas partículas son las que dan forma al bebé. Por tanto, la reencarnación o renacimiento existe. Siento discrepar. Esto, como mucho, demostraría que el reciclaje de las células es posible. No digo que no pudiera ser cierto (siendo muy, muy, pero que muy generosa). Pero no, eso no equivale a la existencia de la reencarnación, ni a la existencia del renacimiento o como quiera usted llamarlo. Que los seres humanos en particular (y seres vivos en general) estemos fabricados de las mismas moléculas, NO QUIERE DECIR que todos los seres humanos hayamos renacido. Un cerdo está hecho de las mismas moléculas que un ser humano, y eso no significa que todos hayamos sido cerdos en el pasado. Si tengo un Lego y me dedico a hacer una decena de figuritas distintas, y luego las destruyo y hago otra decena de figuritas, esto no implica necesariamente que las últimas sean la reencarnación de las primeras. Un individuo puede renacer… o no, y cuando se muera sus moléculas puede que sean utilizadas para crear otro cuerpo, pero ese cuerpo no tiene por qué ser el del mismo individuo renacido, sino de otro. Espero haberme explicado. 
  • Que yo sepa, el embrión se va formando gracias a los nutrientes que la mujer ingiere (sí, esos son los ladrillos de las células somáticas), no gracias al oxígeno que le llega a través del cordón umbilical, o sea, a través de la sangre. El oxígeno es necesario para la vida, sí, cualquier tipo de vida en el planeta Tierra, pero por sí mismo no va a perpetuar la vida. La existencia de oxígeno tampoco es un milagro. Si no hay oxígeno, los seres se adaptan y pueden utilizar otras moléculas. La mujer durante el acto sexual respira, porque si está muerta, ni puede tener sexo ni puede procrear, no porque vaya a ser la causante de la reencarnación de nadie. Y... dicho sea de paso, para continuar la vida también hace falta un hombre... o, al menos, parte de él.
  • Leyendo el párrafo de nuevo, me queda la duda de si hay personas que realizan la fotosíntesis, o si es que los humanos también reencarnamos en geranios.
  • Y ya lo de la mujer que respira átomos afines durante el acto sexual… es surrealista. ¿Los no afines no los respira? ¿Solo respira átomos afines durante el coito y no el resto del día? ¿Las moléculas de nicotina de las fumadoras, son átomos afines? No sé, son dudas que se me plantean, pero es mejor que no comente nada más.
  
Por último, este “regente de universidad” concluye el artículo recurriendo de nuevo a las escrituras:

“Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vosotros el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. 27 Pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis estatutos y que guardéis mis preceptos y los pongáis por obra”. Ezequiel 36:26-27

Visto lo visto, creo que sus argumentos religiosos son lo que mejor apoya su afirmación de “la ciencia explica la reencarnación”. 😭

Cierro esta entrada con unas últimas palabras dedicadas al autor en cuestión.

Querido Héctor: gracias por hacerme pasar tan buen rato leyendo tu disertación. Pero que sepas que eso no es ciencia, es PSEUDOCIENCIA. Permíteme darte algunos consejos:

  • Infórmate un poco más sobre reencarnación, en especial sobre trabajos verdaderamente científicos que recogen casos de niños (y adultos) que recuerdan vidas pasadas. Puedes empezar por mi propio libro Niños que recuerdan vidas pasadas.
  • Lee blogs que estén escritos por personas con experiencia propia, ya sea porque recuerdan vidas pasadas, o porque llevan años dedicándose a la terapia regresiva (aunque con algunos de estos también hay que tener cuidado, especialmente si dicen ser “discípulos de Brian Weiss”).
  • Asegúrate de leer bien el texto antes de comentar, tal vez te estés metiendo en un berenjenal como este.
  • Deja de confundir al personal. Por desgracia, ya hay bastantes charlatanes en el mundo de la reencarnación, y no todos los lectores tienen suficientes conocimientos científicos como para diferenciar lo que es serio y lo que no. Y yo no doy abasto para contrarrestar tanta insensatez.
  • Olvídate de la Biblia y vuelve al mundo real. Si te guardas tus creencias para ti mismo, nos harás un favor a todos.
  • Si es posible, intenta mejorar la redacción.
  • Y, por favor, DEJA DE SPAMEAR MIS BLOGS.

Con cariño,

viernes, 5 de mayo de 2017

Las gemelas Pollock en Cuarto Milenio.

El pasado domingo (temporada 12, programa 35) lo volvieron a hacer: hablaron de reencarnación en Cuarto Milenio (reportaje entero aquí). De nuevo, me provocó sensaciones contradictorias. Al principio no quería ni verlo; estaba convencida de que me iba a cabrear… Y sí, hubo algunas cosas que me encendieron, las cuales comentaré a continuación, pero luego vi que el reportaje no estaba mal del todo. Normal, porque dijeron prácticamente lo mismo que viene en mi libro Niños que recuerdan vidas pasadas. Dudo que se lo hayan leído, porque parece que aún no se han enterado de que hay gente seria en este país estudiando a fondo la reencarnación (y eso que se llaman a sí mismos investigadores). Aún así, me reconforta saber que yo, que no soy periodista de profesión, conseguí reunir básicamente la misma información buscando en internet. Lo que no sé si es bueno o malo… pero sí prueba que cualquier persona que esté mínimamente interesada puede encontrar grandes casos por sí misma. Mi objetivo con el libro era solo facilitar el trabajo a los perezosos.

Porque no nos engañemos, la mayoría de las personas —gente que se interesa levemente en la reencarnación, ve un poco lo que hay en internet y luego se cansa— no investiga. Ya sea por desconocimiento de lenguas extranjeras, por desidia, porque crea que no es necesario, o porque tenga cosas mejores que hacer, estas personas no se ponen a leer los trabajos más eruditos de Ian Stevenson, ni por supuesto se van a descargar los artículos científicos publicados hace años (en ocasiones incluso décadas) por ciertos investigadores, para descubrir por sí mismos qué hay en esto de la reencarnación. Yo personalmente tengo que aceptarlo de una vez: a la mayoría de la gente le vale con un corto reportaje escrito por un “periodista del misterio” y presentado con un titular que parece escrito por un becario (ver foto) y un resumen que no puede ser más sensacionalista, para luego dejar comentarios profundos en Facebook tipo:

“¿Por qué no? El problema es que si existe un aborto es un asesinato.”

“Creo que hay vida después de la muerte, pero no una reencarnación. La reencarnación del cuerpo transformándonos en otra cosa o persona, es falsedad.”

“Creo que la madre estaba tan traumatizada que inconscientemente pasó la información a las hijas durante el embarazo, las niñas olvidaron así como todo el mundo olvida sus primeros 30 meses.”

(La ortografía de algunos mensajes ha sido editada para no dañar los ojos de los lectores, pero son comentarios reales).

No, no fueron las hermanas gemelas las que se reencarnaron en las hermanas fallecidas, sino al contrario. Hasta donde yo sé, es imposible reencarnase en un muerto.

Después de esto, creo que se entiende que a veces me quiera suicidar. Aunque repito que el reportaje en sí no estuvo mal. Si alguien prefiere tener la información por escrito, le dejo el fragmento de mi libro que hablaba sobre las gemelas Pollock, aunque le recomiendo encarecidamente que adquiera tal libro para nutrir su biblioteca. En español la literatura es escasa, por no decir inexistente, y la mayoría solo habla de lo bonito que son las regresiones y de cuestiones tan espirituales como falsas, como la famosa Ley del Karma.

Este es un caso también bastante conocido, e investigado a lo largo de muchos años por el Dr. Ian Stevenson. Es descrito en profundidad en su libro Niños que recuerdan vidas anteriores, y también mencionado en su libro Where Reincarnation and Biology Intersect, por la aparición de una determinada característica física en una de las niñas que describiremos en las próximas líneas.

Gillian y Jennifer Pollock eran gemelas idénticas (monocigóticas), nacidas en una localidad llamada Hexham, Inglaterra, el 4 de octubre de 1958. Cuando tenían entre tres y siete años comenzaron a hacer varias afirmaciones y a reconocer una serie de hechos, lo que sugería que ambas tenían recuerdos de las vidas de sus dos hermanas mayores, fallecidas en un accidente de coche diecisiete meses antes de que las gemelas nacieran. Iban de camino a la iglesia cuando desgraciadamente un coche perdió el control y arrolló a ambas y a un amigo. Los tres murieron del impacto de manera instantánea. Las hermanas mayores no habían sido gemelas. La mayor, Joanna, tenía once años, y la pequeña, Jacqueline, seis, cuando murieron. Gillian recordaba la vida de Joanna, y Jennifer la de Jacqueline.

Los padres de las niñas, John y Florencia Pollock, eran católicos. A pesar de sus fuertes creencias religiosas, John estaba convencido de que sus hijas volverían a nacer, y se le metió en la cabeza que su esposa daría luz a gemelas, que serían la reencarnación de Joanna y Jacqueline. En los años 50 todavía no existían los medios técnicos que tenemos ahora y el médico afirmó que solo oía los latidos de un corazón. Sin embargo, se equivocó.

Como en otros casos de gemelos estudiados por Stevenson, las diferencias entre las gemelas Gillian y Jennifer eran considerables, teniendo en cuenta que eran monocigóticas y por tanto su dotación genética es la misma. Jennifer nació con una marca de nacimiento en la cadera que era igual a una que también había tenido Jacqueline. Además también presentaba una marca sobre la ceja derecha, una línea blanquecina, que coincidía con una marca que había tenido Jacqueline, solo que en este caso no era de nacimiento, sino que correspondía con una cicatriz resultado de una caída de la bicicleta cuando tenía tres años.

Cuando las gemelas tenían nueve meses de edad, la familia se trasladó a vivir a Whitley Bay. No volvieron a Hexham hasta que cumplieron los tres años. Y los padres de las niñas se sorprendieron al comprobar que reconocían perfectamente la casa donde habían vivido hasta los nueve meses. También sabían dónde estaba el colegio y conocían la zona muy bien, llegando a describir el parque donde querían ir a jugar, que era el parque al que iban las hermanas mayores. Además eran capaces de llamar por su nombre a algunas personas del pueblo que no conocían con anterioridad.

Según fueron creciendo, se produjeron más coincidencias. Cuando tenían cuatro años de edad, sus padres les regalaron unas muñecas que habían pertenecido a sus hermanas mayores, e instantáneamente las llamaron Mary y Susan, los mismos nombres que habían escogido las hermanas mayores. A los cinco años, describieron a sus padres un atropello. La descripción coincidía exactamente con el accidente donde sus hermanas mayores habían perdido la vida. La madre también notó que a veces jugaban a juegos un poco siniestros. En uno de estos juegos Jennifer permanecía tumbada en el suelo con su cabeza apoyada sobre su hermana, Gillian. Esta le hablaba calmadamente diciendo que su sangre salía de sus ojos porque era ahí donde el coche la había golpeado. Un día ambas entraron en una especie de estado de histeria cuando pasaron al lado de un coche aparcado que tenía su motor al ralentí, y comenzaron a gritar con todas sus fuerzas: “¡El coche! ¡Viene a por nosotras!”

Cuando comenzaron a escribir, se dieron cuenta de que la forma en que Gillian cogía el lápiz era idéntica a la manera peculiar con la que escribía Jacqueline, de manera vertical, apretado en su puño, y esto lo siguió haciendo incluso cuando ya tenía más de veinte años. Joanna había ido a la escuela durante cinco años y había aprendido a coger el lápiz de manera adecuada. Sin embargo Jacqueline solo había ido durante un año antes de su muerte, y los intentos de sus padres y su profesor de corregirla no habían tenido éxito.

Según los padres, nunca mencionaron a sus hijas que habían tenido dos hermanas que fallecieron atropelladas hasta que tuvieron trece años. El Dr. Stevenson llevó a cabo pruebas físicas y realizó entrevistas por separado a cada una de las niñas. Al preguntarles si recordaban algo que hubiera sucedido antes de morir, una de las niñas contestó: “Sentí un dolor muy fuerte en la cabeza y la sangre cubrió mis ojos”.

Bien, ¿qué es lo que no me gustó del programa? Pues, básicamente, un par de cosas. La primera es que sigo sin entender por qué ya bien entrada la primera mitad del siglo XXI tenemos que estar comentando casos que se desarrollaron en los años 60 (más de 50 años atrás, por Dios, como si no existieran casos recientes). Vale que la investigación seria, como la que llevaba Ian Stevenson en su época, lleva un tiempo, y los trabajos científicos y los libros no salen a la luz hasta años, incluso décadas, después. Vale también que la ignorancia en nuestro país respecto a reencarnación es inmensa, y los divulgadores tenemos que referirnos a casos antiguos porque sabemos que son desconocidos para la mayoría de la población. Sé que esto no es culpa directa de los periodistas que hacen Cuarto Milenio, pero creo que con este tipo de divulgación lo único que hacemos es perpetuar ideas equivocadas y obsoletas como aquellas que dicen que solo los niños pueden recordar vidas pasadas, o que los recuerdos que obtienen los adultos por hipnosis no son fiables. Estoy bastante harta de esto, porque me consta que no es verdad. Hay docenas, por no decir cientos, de personas adultas que recuerdan sus vidas pasadas, y en muchos casos, han conseguido averiguar su identidad pasada. No solo lo que se publica en revistas científicas es cierto. El otro día leí cómo la misma Jenny Cockell, en su cuenta de Facebook, protestaba porque los investigadores tienden a despreciar su caso al pensar que se trata de un caso de hipnosis, cuando en realidad Jenny ya tenía recuerdos espontáneos desde niña (dato que yo misma desconocía). Y decía que cada vez que intentaba corregir esto en su página de la Wikipedia, alguien volvía a cambiarlo con datos erróneos, como si esa mano negra que muchas veces el propio Íker Jiménez menciona también estuviera actuando en contra de verdaderos reencarnacionistas como Jenny Cockell. Desde mi punto de vista, Jenny está en pleno derecho de querer que la información que habla de ella sea correcta. Lo que me fastidia es que tenga que defender su caso diciendo que ya tenía recuerdos espontáneos de niña, como si así su caso fuera más fiable que los de hipnosis, cuando esto no es más que una mentira propagada por los escépticos que no se han molestado en estudiar casos de adultos.

El segundo aspecto que no me gustó fue que se sugiriera antes del reportaje una posible explicación al caso de las gemelas Pollock afirmando que esos supuestos recuerdos podrán haber surgido gracias a la especial conexión que existía con la madre. Se llegó a sugerir incluso que tal información se podría transmitir a través de la piel. En serio, WTF. No deliremos, que Cuarto Milenio se las da de programa sensato y amigo de lo científico. En su tiempo, Ian Stevenson ya tuvo en cuenta la posibilidad de las impresiones maternas para explicar la existencia de estos recuerdos, incluso la telepatía… y ya llegó a la conclusión de que no servían para explicar todas las características de este tipo de casos. Quizá, si se hubieran leído mi libro (o alguno de Ian Stevenson, que a mí me da lo mismo, ¿eh?) lo habrían sabido. Me autocito otra vez 😎:

Aunque esta hipótesis es mencionada ocasionalmente en las investigaciones del Dr. Ian Stevenson, y algunos investigadores como Jürgen Keil parecen darle alguna validez, no es útil para explicar la gran mayoría de los casos expuestos en este libro.
Las impresiones maternas tienen su origen en la India y la China antiguas, y en el folclore de los pueblos africano y asiático. Constituyeron una hipótesis bastante famosa en el siglo XVIII para explicar la aparición de ciertos defectos de nacimiento en los recién nacidos. Se creía que las experiencias de la mujer durante su embarazo podían impresionarla de tal forma que llegaban a afectar al feto en gestación. Por ejemplo, un niño podría nacer sordo debido a que la mujer sufrió un fuerte impacto al oír un gran estruendo estando embarazada. O podría nacer ciego debido a que la mujer se quedó mirando a una persona ciega. O el bebé nació sin un brazo porque la mujer se asustó al cruzarse con un mendigo que solo tenía un brazo, y al temer que su hijo nacería con esa amputación, ese miedo se acabaría haciendo realidad. Enfermedades como la ictiosis (una enfermedad de la piel caracterizada por la aparición de escamas) se explicaban porque la mujer tenía miedo a las serpientes.

En la primera mitad del siglo XX esta idea quedó desechada como simples supersticiones, junto a la creencia de que las mujeres embarazadas “solo debían exponerse a estímulos agradables”. Los avances en anatomía y fisiología mostraron que no existe ningún tipo de conexión física entre la mujer gestante y su bebé a través de la placenta o de algún otro modo que pudiera posibilitar que una imagen mental de la madre acabara expresándose en el cuerpo del bebé. Algunos investigadores afirmaron entonces que tal vez la mente podía ejercer esa influencia por “medios inusuales”. El propio Ian Stevenson analizó un gran número de este tipo de casos, incluyendo uno en el que el hermano de la mujer gestante había sufrido la amputación del pene a causa de un cáncer, y a ella le fue imposible evitar la curiosidad y echar un vistazo. Posteriormente esta mujer dio a luz un hijo al que le faltaba el pene. La incidencia de este tipo de defecto congénito es de 1 en 30.000.000, lo cual parece indicar que, quizá, no podamos descartar del todo las impresiones maternas.

Otro dato importante es que el estímulo que aparentemente producía el defecto congénito tenía lugar con mucha más frecuencia en el primer trimestre de gestación, lo que parece sugerir que es importante la susceptibilidad del embrión a la impresión materna. Durante ese periodo el embrión también es más susceptible al efecto de ciertos fármacos como la talidomida y a infecciones virales como la rubeola.


En algunos casos descritos por Stevenson, la mujer pudo ser testigo de las heridas que eran producidas en otra persona, o quizá ella misma sufría algún tipo de lesión. En otras ocasiones pudo contemplar el cadáver de la persona cuya vida luego decía recordar su hijo. Algunas mujeres se sentían muy impresionadas, tenían miedo, o incluso se preocupaban de manera obsesiva y no podían dejar de pensar sobre ello. Algunas temían que sus hijos pudieran resultar afectados, pero otras no. Unas pocas confiaban, equivocadamente, que sus hijos nacerían normales. Stevenson describe dos casos de este tipo en su libro Where Biology and Reincarnation Intersect, pero en ninguno de ellos el niño dio muestras de recordar una vida pasada ni se pudo averiguar si sus defectos de nacimiento correspondían a las lesiones de otra persona. Sí se comprobó que las madres habían tenido ese tipo de sentimientos respecto a acontecimientos que habían tenido lugar en su entorno.


Por tanto, aunque esta explicación podría llegar a ser plausible en determinados casos muy aislados, es evidente que en la mayoría se puede descartar. La madre, por lo general, no tiene conocimiento de la otra familia, ni ningún contacto con la supuesta vida pasada de su hijo, ni ningún miedo que pueda explicar las marcas o defectos de nacimiento que aparecen en sus hijos.

No retrocedamos al siglo XVIII, por favor. Incluso en el caso de que nuestro razonamiento nos llevara a pensar que la ciencia ha avanzado mucho en los últimos años y podría existir algún mecanismo desconocido por el que esa información se transmitiera de madre a hijo, seamos sensatos:
  • Qué casualidad que siendo gemelas homocigóticas, los recuerdos de Joanna pasaron solo a Gillian, y los recuerdos de Jacqueline pasaron solo a Jennifer.
  • No hablamos solo de “información” como si fueran datos fríamente transmitidos de algún sitio sin determinar a las células de las gemelas. Hablamos de RECUERDOS: imágenes en primera persona, emociones, marcas de nacimiento, lugares físicos que son capaces de reconocer. Que se sepa, la memoria de momento se localiza en el cerebro, y el ADN no transmite ese tipo de información, mucho menos cuando la persona no ha tenido oportunidad de reproducirse, como es el caso de las gemelas (si eres de los que piensa que la memoria genética es la responsable de los supuestos recuerdos de vidas pasadas, te recomiendo que leas esto).
  • La gran mayoría de los casos de reencarnación ni son de gemelos, ni son en la misma familia, así que digo yo que habrá que buscar otras hipótesis si no nos vale la reencarnación. Por alguna extraña razón, a mucha gente le cuesta aceptarlo, incluso les cuesta reconocer la posibilidad de su existencia. Si ellos supieran…

Así que, así sigue estando el panorama en España. No avanzamos. Y eso, a pesar de todos mis esfuerzos. 😢

jueves, 23 de marzo de 2017

Física cuántica y reencarnación (Audio).

Muchos reencarnacionistas pensamos que en un futuro lejano la ciencia podrá explicar el mecanismo por el cual el “alma” (utilicemos esta palabra porque de momento no tenemos nada mejor) puede sobrevivir a la muerte física y volver en un nuevo cuerpo. Más en concreto, es muy posible que las respuestas se encuentren en la física cuántica, campo en el que me gusta bucear de vez en cuando y de donde siempre saco ideas interesantes que me sirven para mejorar o ampliar la que yo llamo mi “Teoría del Todo”. En ella no solo pretendo explicar el mecanismo de la reencarnación, sino también muchos otros fenómenos hoy aún considerados paranormales, como son las experiencias extracorpóreas (comúnmente conocidas como viajes astrales), las experiencias cercanas a la muerte o las premoniciones.

Un problema que se ha hecho endémico dentro del mundo de la espiritualidad, incluyendo la reencarnación, y que va a ser muy difícil de erradicar en los próximos años (estoy en ello pero me encuentro prácticamente sola luchando contra hordas descerebradas, perdón por el adjetivo), es la tendencia que tienen muchos charlatanes a adoptar terminología científica para así hacer creer a las masas que sus excéntricas ideas —que no son más que nuevas creencias muy bien aceptadas por la población— tienen el respaldo de la ciencia. Se aprovechan de que el común de los mortales no entiende nada de ciencia pero respeta profundamente a los científicos. Por tanto, son proclives a creer a cualquiera que se les acerque hablando de “asuntos misteriosos” como los métodos de sanación llamados “Quantum nosequé”, la “desmagnetización de la consciencia”, la existencia de un “doble cuántico” o la “descodificación cuántica”. Si suena raro tiene que ser verdad, aunque yo no sea capaz de comprenderlo.    

Es una actitud que también suelen utilizar aquellos escépticos sin mucho conocimiento científico que se agarran a cualquier cosa para intentar derribar aquello que se niegan a aceptar. Así, es muy frecuente tener que escuchar a ciertas personas decir cosas como que: “Los que dicen recordar vidas pasadas en realidad están recibiendo información de sus ancestros a través del ADN”, creyendo que con la supuesta memoria genética ya se puede explicar lo que viven esas personas tan raras que están convencidos de que han reencarnado. No se paran ni un segundo a comprobar si eso es realmente posible, y además da igual que se lo expliques por activa o por pasiva, es tarea imposible hacerles cambiar de opinión.

En pocas palabras, tanto unos como otros, han oído campanas en algún lugar, pero no tienen ni idea de qué música están tocando. Lo malo es que unos se aprovechan de los otros, estos retroalimentan a aquellos acudiendo a sus cursos y conferencias, y la espiral no tiene fin. Es la naturaleza humana, qué le vamos a hacer.

Por otra parte, los científicos también tienen sus momentos de escepticismo y ridículo extremo, haciendo experimentos y publicando artículos que parecen escritos por un niño de siete años. Pero hoy voy a ser positiva, porque de vez en cuando tengo el placer de encontrar a personas como la que participó en la entrevista que se puede escuchar en el vídeo de más abajo. Científicos (en este caso una mujer), que son capaces de transmitir su conocimiento utilizando un lenguaje sencillo que todo el mundo puede entender, que no engañan a nadie y, lo más importante, son plenamente conscientes de que la ciencia tiene unos límites y que aún nos queda mucho por aprender sobre la verdadera naturaleza del ser humano. Se trata de la profesora e investigadora María Victoria Fonseca, catedrática de la Universidad Complutense de Madrid en el Departamento de Física Atómica, Molecular y Nuclear. Alguien que además no duda en reconocer públicamente que ha practicado el método Silva, que es acupuntora, y también maestra de reiki. Si esto no demuestra que se puede tener formación científica, y a la vez tener una mente abierta y aceptar que nuestra realidad va mucho más allá de lo que podemos demostrar en un laboratorio, no sé qué podría hacerlo.


Me siento bastante identificada con esta mujer por algo que explica en la entrevista: a pesar de haber buscado respuestas en la ciencia durante gran parte de su vida, llegó un momento en el que se dio cuenta de que la ciencia no era suficiente, de que necesitaba algo más. Fue entonces cuando empezó una búsqueda mucho más personal que la llevó a descubrir la existencia de otras realidades que aún no sabemos explicar. Comprendió que toda nuestra realidad está imbuida en sistemas de creencias, incluyendo la propia ciencia, que, según sus propias palabras, no sería más que un sistema de creencias basado en el método científico. Personalmente no he dejado de tener discusiones con varios investigadores y científicos por afirmar esto último. Para mí, es un auténtico placer oír por fin a una científica admitirlo. Como ella, yo siempre vi a la ciencia como la única herramienta válida para encontrar la Verdad, y ya durante la facultad me di cuenta de que en realidad lo que sabemos es aún muy poco. Solo cuando comencé a mirar dentro de mí misma, las respuestas comenzaron a llegar. 

Según Fonseca, las leyes cuánticas, las que rigen el mundo de lo más pequeño —es decir, átomos, partículas subatómicas y lo que hay más allá—, están ayudando a que haya un cambio de paradigma y a que podamos comprender mejor una realidad que apenas estamos empezando a vislumbrar.

Os dejo con el audio. He entresacado los conceptos más interesantes que han sido expuestos (citando casi literalmente a Fonseca), y luego haré unos comentarios adicionales.



Ideas principales.


1. La lógica racional de la mente binaria no nos sirve para explicar lo que ocurre en el mundo cuántico.

2. En el mundo cuántico espacio y tiempo dejan de tener sentido. Las partículas pueden estar en dos sitios al mismo tiempo. Esto no significa que espacio y tiempo no existan, sino que no existen tal y como nosotros los conocemos en el mundo físico. Por ejemplo, se ha visto que dos partículas entrelazadas, al ser separadas miles de kilómetros, si a una de ellas se le induce una alteración, la otra sufre la misma alteración instantáneamente.

3. Los neurocientíficos están dejando atrás el concepto de que solo utilizamos el 5% de nuestro cerebro. Eso no es cierto, lo que ocurre es que el 95% de esa actividad cerebral no es consciente. Añado por cuenta propia que esto es compatible con la Teoría del Desdoblamiento del Tiempo de Garnier-Malet, también físico. 

4. Nos creemos que estamos separados, pero no es así. La materia es una forma de energía. Es la forma más densa de energía. Nuestras partículas están en constante movimiento. La vida es un proceso y todo se está moviendo: los líquidos, el corazón, las neuronas... Mi cuerpo está continuamente moviendo energía. Los pensamientos son energía que se pueden medir y se pueden transmitir por internet. Ya se ha visto que la información de esos pensamientos se puede enviar por WiFi: si alguien ordena a alguien situado en el otro lado del mundo que mueva el brazo, esa persona mueve el brazo. Estamos rodeados de un campo de energía electromagnética. Los pensamientos son energía pero no somos conscientes de lo que estamos emitiendo.

5. El asunto está en mantener la atención en nuestro cuerpo y mantener la mente en silencio. El problema es que cada vez estamos más desenfocados, nuestra opinión está cada vez más manipulada, y cada vez estamos más perdidos sobre qué somos. Nos pasamos el día trabajando y luego al llegar a casa solo nos apetece descansar en el sofá y ponernos a comer patatas fritas, con lo cual no hay tiempo para ver qué hay dentro de nosotros mismos. Para eso tienes que decirte que quieres saber, entender qué te está pasando. Se trata de concentrar la atención, y darte tiempo para estar contigo mismo, mantener la mente concentrada. Entonces el mundo cambia. El problema es que hay mucha gente que no quiere cambiar.
 
6. Lo que sucede no es malo ni es bueno, simplemente "es" y se refiere solo a mí. Todo depende de cómo lo interprete yo, y eso lo hago según mi sistema de creencias. Así que todo depende: de mi nivel de comprensión, de mi nivel de consciencia.

7. Todo está en el cuerpo físico aunque no queramos creerlo. Nuestro cuerpo son patrones de energía densificada.


Conclusiones.

Lo más importante, en mi opinión, es que no te lleves a engaño. Internet está lleno de titulares sensacionalistas que son solo fantasía. Por ejemplo, NO ES VERDAD que la física cuántica haya demostrado que existe vida después de la muerte o que explique la reencarnación. No. De momento, lo único cierto es que existen buenas razones para pensar que nuestra consciencia podría sobrevivir a la muerte física. Como dice la entrevistada, la física cuántica en una TEORÍA MATEMÁTICA que de momento no puede explicar cómo funciona el cerebro, porque se ocupa del mundo de las COSAS PEQUEÑAS y de momento no sabemos si ese conocimiento se puede aplicar al mundo macroscópico. Lo mismo ocurre con fenómenos como la telepatía. Es posible que tengan que ver con esto, pero aún no lo sabemos. Lo único que sabemos es que es posible que las leyes del mundo macroscópico deberán ser ampliadas en el futuro.

Mucho ojo también con las malas interpretaciones. Estoy harta de luchar contra conceptos como el de “el tiempo no existe en el más allá”. No. Esto no es lo que sugiere la física cuántica. La física cuántica dice que el tiempo y el espacio en el mundo cuántico no tienen el mismo sentido que aquí. No es que el tiempo no exista, sino que el tiempo no existe tal y como nosotros lo conocemos. En ningún caso esto apoya la existencia de las vidas simultáneas (si aún no conoces el concepto de vidas simultáneas, puedes consultar esta entrada).

Si al separar dos partículas entrelazadas miles de kilómetros, y al alterar una de ellas, la otra se altera instantáneamente, esto no tiene nada que ver con que “lo que hagas a una persona es como hacértelo a ti mismo”, o con el llamado “efecto mariposa”. Esto son solo SISTEMAS DE CREENCIAS. Como bien dice la entrevistada, cada uno de nosotros podemos interpretar ese conocimiento y adaptarlo a nuestras creencias, pero eso NO SIGNIFICA que tus creencias sean una realidad, ni mucho menos que estén respaldadas por la física cuántica.

Acerca de mantener la atención y encontrar tiempo para estar contigo mismo, ya lo he dicho yo muchas veces en este blog: lo único que necesitamos para conocer la verdad es mirar en nuestro interior. Doy fe de que el 99% de la gente no quiere ni buscar ni cambiar. Esta es una realidad con la que me di de bruces desde que empecé mi propia búsqueda a finales de 2011. Sé por experiencia que con este tipo de personas no merece la pena malgastar el tiempo luchando, tratando de hacerles comprender que la reencarnación existe o que hay algo más allá de nuestra vida física.

No podría estar más de acuerdo con que todo está en el cuerpo físico. Así es como lo siento yo, y ahí me baso para afirmar que no es que "tu alma ocupe un cuerpo", sino que nosotros, como almas, nos manifestamos en un cuerpo físico que lleva toda la información. Esto explicaría perfectamente la existencia de marcas y defectos de nacimiento, los patrones mentales, los traumas y demás fenómenos relacionados con vidas pasadas. Y además hace evidente la necesidad de modificar la idea que tenemos del alma. Pero me temo que para esto tendremos que esperar unos largos años.

 
Cierro con la cita de Einstein que mencionan en el vídeo:
“Usted cree en un Dios que juega a los dados… y yo, en un orden y una ley completos en un mundo que existe objetivamente, que yo, en una forma altamente especulativa, intento capturar… Ni siquiera el gran éxito inicial de la teoría cuántica me hace creer en el juego de dados fundamental, aun cuando estoy advertido que sus colegas más jóvenes lo interpretan como una consecuencia de la senilidad.” 

Albert Einstein. Carta a Max Born (1926).

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La autora de este blog tiene una amplia formación científica y por ello piensa por sí misma para llegar a las conclusiones y opiniones que aquí se ven reflejadas. La reencarnación es un fenómeno natural y universal. El único objetivo de este blog es reflexionar y ofrecer algunas claves para que todo el mundo pueda darse cuenta de ello por sí mismo.

En ningún caso la autora de este blog posee la Verdad Absoluta. Las opiniones de la autora de este blog son personales, intransferibles y siempre sujetas a discusión. Solo ha vivido una serie de experiencias personales que la han transformado interiormente en los últimos años. Puede dar consejos a todo aquel que lo solicite, pero en ningún caso puede ofrecer ayuda profesional.

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