Esta es una pregunta harto complicada que
surge una y otra vez en los foros especializados en reencarnación, por parte de
principiantes y también escépticos que creen que este argumento es válido para
echar por tierra la posibilidad de la reencarnación. Es curioso pero a mí jamás
se me había ocurrido pensarlo hasta que lo leí en alguno de estos foros, y aún
así me resultaba una cuestión muy difícil de comprender, y según escribo estas
líneas todavía tengo que hacer un esfuerzo porque no le encuentro lógica
alguna. Pero como parece ser una duda habitual, trataré de dar una respuesta.
Más o menos la pregunta “tipo” viene a ser
así:
“Es un hecho que la población mundial no ha dejado de crecer desde que el hombre es hombre. Si la reencarnación fuera cierta, ¿de dónde surgen tantas almas? Si debemos aceptar la reencarnación en animales, a mí no me convence esto de la reencarnación. ¿Hay más almas que cuerpos? ¿Dónde están todas esas almas? ¿También debemos creer en la reencarnación simultánea? ¿Puede haber dos almas ocupando un mismo cuerpo?”
A ver, un momento, ¡un momento! ¡No nos
volvamos locos! Y pensemos un poco…
Antes de nada, hay que tener claro una cosa:
en este blog (y en el foro que administro) no nos dejamos llevar por creencias,
sino por la razón y la lógica. Creemos en la ciencia para explicar el fenómeno
de la reencarnación, pero a la vez sabemos que la ciencia aún no tiene todas
las respuestas. Y aunque no se deje de hablar de “almas” en todos los sitios,
¿sabemos qué es el alma? No. ¿Sabemos de dónde venimos? No. ¿Sabemos cómo fue
creado el planeta Tierra? Sí, por el Big Bang. ¡No! El Big Bang es una teoría
más, no está demostrada. Por tanto, por mucho que nos pese, para dar una
respuesta a la eterna cuestión de la superpoblación, lo único que podemos hacer
es especular, porque en realidad los seres humanos no sabemos casi nada. Por
ello voy a dejar mi teoría personal para lo último y de momento me voy a
centrar en argumentos científicos… en la medida de lo posible.
Tengo la impresión de que la mayoría de la
gente da por supuesto que el Big Bang fue el origen del universo y que la
teoría de la evolución de Darwin es la que explica cómo el ser humano apareció
sobre la Tierra, y con frecuencia olvida que esto son solo teorías, seriamente
puestas en duda por científicos de los que no se habla mucho porque tienen la
mala costumbre de ir contracorriente. Pero bueno, aún así, aceptemos por un
momento que el Big Bang es un hecho demostrado. Por otra parte, algo comúnmente
aceptado para los que creemos en la reencarnación, o incluso para los que no
creen en la reencarnación pero sí creen en la inmortalidad de la consciencia,
es que existe una parte de nosotros que ya existía antes de que naciéramos como
seres humanos. Unos piensan que siempre existimos, igual que algunos dicen que
el Universo no tiene principio ni final. Pero otros piensan que esa parte de
nosotros, llamémosla “alma” por simplificar, fue creada en algún momento del
pasado… y muchos piensan que fue con el Big Bang cuando se creó. Es decir, a
pesar de que en mi opinión esta teoría no tiene lógica alguna porque nada surge
de la nada, aceptemos por un momento que hace miles de millones de años hubo
una enorme explosión y de ella nació todo lo que conocemos: las estrellas, los
planetas, los cometas… y las almas. Ya no habido más Big Bangs que sepamos, así
que se supone que el número de almas permanece constante. Como también parece
ampliamente aceptado que el único planeta habitado es el nuestro, eso quiere
decir que todas esas almas están en este planeta… ¿cuándo empezaron a encarnar
estas almas? Lo más lógico sería pensar que empezaron a encarnar cuando
aparecieron los primeros homínidos en la Tierra… sin embargo, según la “lógica”
que encierra la eterna cuestión de la superpoblación, algunos parecen pensar
que todas las almas creadas en el Big Bang encarnaron en las primeras
bacterias, y luego fueron evolucionando hasta llegar a peces, aves, mamíferos,
y finalmente el ser humano. Si la primera comunidad humana estaba formada por
veinte personas y todas tenían un alma, está claro que hasta que no moría el
más anciano, esa alma no podía encarnar en el cuerpo de un bebé nacido en la
misma comunidad. Como el índice de natalidad lleva siendo superior al índice de
mortalidad desde los inicios de la vida en la Tierra (cosa que dudo esté
demostrada), está claro que las cuentas no salen. Conclusión: la reencarnación
no es posible.
Releed el último párrafo con atención y os
daréis cuenta de que no tiene ningún sentido. Pero el problema no es de la
reencarnación. El problema está en asumir cosas que no sabemos y que la ciencia
aún desconoce. Lo que no tiene sentido es nuestro pobre razonamiento y nuestra
limitada visión humana. Recordemos que ni siquiera sabemos aún cuál es la
naturaleza del alma. No tenemos ni idea de cómo fue creado nuestro planeta, ni
siquiera sabemos con total certeza cómo ni cuándo apareció la vida en la
Tierra. No sabemos si los seres vivos primitivos tienen alma, y en este caso,
si es similar al alma humana. Podemos llegar a aceptar la teoría de la
evolución de Darwin, pero esto no implica que la evolución de las supuestas
almas funcione igual. Tampoco sabemos si estamos solos en el Universo ni si
existen otros planetas habitables donde también haya seres humanoides que
puedan tener también un alma. ¿Por qué como pobres seres humanos terrestres que
somos no aceptamos que en realidad no sabemos nada y dejamos de ser tan
antroponcentristas? Pues porque somos animales de costumbres y nos gusta
aferrarnos a cualquier idea absurda para no aceptar que la reencarnación podría ser posible. O porque nos gusta
creer que hay unas personas llamadas científicos que lo tienen todo controlado
y de momento no han demostrado que la reencarnación exista… e ignoramos
deliberadamente los estudios científicos que se han realizado al respecto
porque queremos seguir creyendo que existe vida después de la muerte (eso
parece por las experiencias cercanas a la muerte que describen muchas
personas), pero no en la reencarnación, porque… porque no, porque es imposible
que en mi próxima vida me case con mi hijo. O porque nos han lavado el cerebro
desde pequeños y nos han dicho que la reencarnación es una creencia pagana más
propia de ocultistas y no queremos ser condenados en el más allá.
Pero da igual, creamos lo que creamos,
sigamos con la eterna cuestión de la superpoblación. ¿Cómo resuelvo yo esta
cuestión? Por supuesto, esta es mi versión de los hechos, personal e intransferible.
Cada lector del blog debe sacar sus propias conclusiones y aceptar lo que crea
conveniente. Para mí es innegable que la población humana ha sufrido grandes fluctuaciones
a lo largo del tiempo. No es verdad que haya aumentado constantemente hasta
nuestros días. Si aceptamos que cuando un ser humano muere, algo de él
permanece, a algún lugar tiene que ir. Pero no tiene por qué ser inmediatamente
a otro cuerpo. No sabemos por qué reencarnamos. No sabemos si lo elegimos
nosotros, si nos obligan, o si simplemente es un fenómeno natural, igual que
crecen flores en un prado o salen renacuajos de los huevos que ponen las ranas.
En todo caso, creo que es lógico pensar que el alma puede permanecer un tiempo
fuera de un cuerpo físico. No creo que haya una especie de carrera o lucha en
el astral (o donde sea que están esas almas) por venir corriendo a un planeta
donde nazcan seres humanos para pegarse por quién ocupa antes un cuerpo. Las
investigaciones de Michael Newton apuntan a que elegimos en qué cuerpo vamos a
encarnar en función de las vidas futuras disponibles. Si esto es cierto o no,
no lo sé, pero yo me inclino a pensar que una vez que hemos decidido quién
vamos a ser, el proceso de concepción, desarrollo y nacimiento de un nuevo ser
es un proceso casi sagrado que es cuidadosamente planificado y llevado a cabo
por varias almas, no solo la que va a encarnar. En el caso de que no hubiera
cuerpos disponibles (como por ejemplo después de un diluvio universal o una
epidemia de peste en Europa), no creo que hubiese ningún problema en elegir
cuerpos en otros planetas similares al nuestro, o incluso en planetas
totalmente distintos, o incluso en “formas materiales superiores” distintas a
los seres humanos. Con el número de planetas descubiertos en la actualidad que
podrían albergar vida, no sé cómo algunas personas lo siguen viendo tan
descabellado. Y esto sin meternos en la posible existencia de universos
paralelos o en el concepto de no-tiempo que parece ser rige fuera de este plano
tridimensional en el que nos movemos. La física cuántica está haciendo
sorprendentes avances al respecto y no debemos perderla de vista.
¿Es el número de almas constante? Es mi
opinión que no. Personalmente creo en un Creador (se le puede llamar Dios,
Fuente, o como queramos) cuya única finalidad, tal y como su nombre indica, es
Crear. ¿Por qué? Porque le apetece. Aquí podríamos perdernos en cuestiones
filosóficas, pero ya se me acaba el espacio. El caso es que este Creador no se
cansa de crear nunca, y todos nosotros somos producto de su Creación. Por
alguna razón que se me escapa, es conveniente (aunque no obligatorio) que por
una larga temporada experimentemos la vida física. Algunos dicen que es para
que aprendamos (con esto discrepo en un 30% porque pienso que no siempre aprendemos),
otros dicen que para que evolucionemos hacia la perfección (con esto discrepo
en un 90%, o sea, más, porque pienso que ya somos perfectos), otros dicen que
es para que el propio Dios pueda experimentar a través de sus criaturas (aquí
no sé si discrepo, posiblemente sí)… ¿quién puede saber por qué o para qué
reencarnamos? Pero el caso es que lo hacemos, nos guste o no, queramos creerlo
o no. ¿Algún día dejaremos de hacerlo? Quiero creer que sí, no porque esté
cansada de la vida humana, sino porque pienso que el mundo espiritual es
infinitamente mejor que esto. No hay límites en el mundo espiritual. Y por eso
creo que fuera de nuestro mundo, la eterna cuestión de la superpoblación no
supone problema alguno. Por algo está todo tan terriblemente bien organizado y
nada se deja a la casualidad.
Como habéis visto, no hace falta recurrir a
la reencarnación en animales o a la reencarnación simultánea para resolver la
eterna cuestión de la superpoblación. No todos los reencarnacionistas creemos en
las mismas teorías para explicar lo que no entendemos. Ser reencarnacionista no
tiene nada que ver con pertenecer a una secta o a una religión, en la que
tienes que aceptar unos dogmas o si no te expulsan. Cada uno puede creer en lo
que quiera, según su propia experiencia y lo creíble que le resulten los
testimonios de otras personas. En mi caso, si alguien me dice que recuerda
haber sido un ratón, me va a costar mucho creerle, además dudo mucho que lo
podamos llegar a verificar históricamente, a no ser que fuera uno de los
primeros ratones fluorescentes y nos diera un registro detallado de todo lo que
le hicieron para llegar a ser fluorescente, siempre que resultara probado que
no trabajó como investigador en el proyecto y se le acabó yendo la pinza. Si
alguien me dice que recuerda haber sido un ratón y su nombre era Mickey Mouse,
ni siquiera me voy a molestar en conocer sus posibles recuerdos, yo misma le
voy a enviar al psiquiatra. Si alguien me dice que recuerda haber sido
marciano, voy a seguir teniendo dudas… pero si me da detalles de la geografía
marciana que aún no han sido descubiertos y en diez años se descubre que tenía
razón, tal vez podría empezar a plantearme que nos decía la verdad. Si alguien
recuerda haber estar encarnado a la vez en dos personas distintas y tiene
recuerdos verificados de ambas vidas, tal vez podamos empezar a considerar que
hay algo de cierto en las reencarnaciones simultáneas. Lo que ocurre es que
desgraciadamente este tipo de afirmaciones no van acompañadas de pruebas o al
menos indicios sólidos. Sin embargo, sí los hay en los testimonios de muchas
otras personas (adultos, niños, de todas las razas y procedencias posibles) que
dicen recordar vidas pasadas y que lo han podido verificar, a veces con mucho
esfuerzo. Por esto y por lo que he podido comprobar en mí misma, estoy
convencida de que la reencarnación es un hecho. Si hay algo que no nos cuadra,
si no comprendemos el mecanismo detrás de la reencarnación, tendremos que
investigar qué es lo que se nos escapa, cuál de nuestras suposiciones no es
correcta. Lo que no podemos hacer es desechar la reencarnación de buenas a
primeras simplemente porque no encaja en nuestros esquemas.
Creo que para los reencarnacionistas hay
cuestiones mucho más urgentes que el problema de la superpoblación. Por
ejemplo, en qué estado va a estar el planeta cuando queramos reencarnar dentro
de doscientos años. Eso sí que me preocupa…


