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sábado, 9 de mayo de 2020

Falacia vive el presente: ejemplo práctico.

Pasan los años y todo sigue igual. En mi grupo de reencarnación en Facebook escasean las preguntas interesantes, el debate y las reflexiones. Todo el mundo quiere recordar vidas pasadas o incluso tiene recuerdos, si he de creerme lo que contestan al entrar en el grupo, pero luego parece que no hay nadie pensando sobre reencarnación, leyendo un libro que hable del tema o simplemente buscando respuestas. No sé por qué pero entre mis contactos aparecen muchos perfiles de personas interesadas en la espiritualidad, aunque normalmente más parecen personas religiosas compartiendo estampitas de santos y "profundas" frases vacías de supuestos gurús indios. Hace tiempo que me dedico mucho más a la introspección en solitario o con personas afines que a discutir en redes sociales, pero a veces no lo puedo evitar, sobre todo cuando te encuentras con cosas como esta:


Es un tema que ya he tocado en muchas ocasiones en este blog, por ejemplo en esta entrada. Solía ponerme de muy mal humor, porque incluso en círculos donde se cree en la reencarnación, enseguida se pone de manifiesto que no tienen ni idea de lo que hablan, y para evitar cualquier confrontación o cualquier mínima posibilidad de que les hagas cambiar de opinión, enseguida te salen con eso de “Namasté”, simbolitos de manos en posición de rezo 🙏 🙏 🙏 y palabras vacías de paz y felicidad cuando en realidad lo que quieren decir es “Me importa un carajo lo que me estás contando, yo repito lo que dice el gurú X porque es súper bonito y sigo mi camino espiritual en el que además por supuesto seguiré masacrando otros animales para comer pero eso sí con mucho respeto y amor”. No se puede ser más hipócrita.

Mi primer comentario, bastante comedido, fue este:


A lo que siguió:



Claro. Traer recuerdos y apegos mentales. Porque como es bien sabido, todos nosotros, cuando nos sentimos deprimidos y ansiosos y no conocemos la razón, estamos deseando meditar y que nos aparezcan recuerdos de haber sido ahorcado, maltratado, fusilado en una guerra, violada o asesinada por tu padre. Y por supuesto, si reconoces un “apego mental” de esos, pues lo disuelves en tu imaginación y listo, como por arte de magia ya te puedes centrar en el presente y dejas a un lado tus ganas de suicidarte.


“El silencio es una buena respuesta”, dice. Y se queda tan ancho. Aquí me dieron muchas ganas de extenderme, pero no quería perder mi tiempo. No, amigo Swami gurú o quien seas. El silencio era lo que yo traía en mi infancia y adolescencia, del trauma que traía debido a las amenazas de muerte recibidas de un oficial alemán durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se enteraron de que había contado a mi jefe que había sufrido violaciones por parte de él, con la esperanza de que alguien me ayudara. Tenía, literalmente, miedo a hablar, a moverme y a contar mis problemas a nadie. Y si no hubiera sido porque recordé vidas pasadas, esos traumas habrían seguido conmigo toda mi vida. Esos recuerdos no los “traje” yo, por cierto, aparecieron por sí mismos sin ningún esfuerzo por mi parte. Porque quizá, en muchos casos, necesitan estar ahí para hacernos sanar y seguir adelante. En el silencio y el inmovilismo de una espiritualidad mal entendida, nadie aprende nada. La teoría es muy bonita y nos encanta estar todo el día recitando frases que suenan muy bien, pero la práctica es bien distinta. Igual que las asanas en el yoga consisten en sudar, enfrentarte a ti mismo y superarte cada día, la parte práctica de la reencarnación consiste en conocer de verdad tus vidas pasadas, en revivir todo lo que hiciste, ya estuviera bien o mal, en llorar, sangrar y arrepentirte. Porque la superación no se alcanza mirando la pared con expresión de santo y deseando perdonarte a ti mismo o enviando mucho amor a los que te rodean. La superación se alcanza hundiéndote en el barro, sangrando, sintiendo de nuevo las emociones y transformando la oscuridad que todos llevamos dentro en luz, algo que lleva muchos años conseguir.

Vivir en el presente no es posible mientras necesites procesar emociones de vidas pasadas. Y, en muchas ocasiones, el pasado se hace presente, nos guste o no. No ganamos nada bloqueando esa puerta y autoengañándonos con consejos de gente que no tiene ni idea de reencarnación o vidas pasadas.



Del otro comentario casi ni voy a decir nada, porque no encuentro sentido alguno en ninguna de las frases, todas prefabricadas y vacías de significado. “Sé feliz”, “Haz en ti lo que quieras que haga el mundo”, “Para no abrir puertas emocionales, nadie da lo que no tiene” 🙄. Otra que se queda tan ancha y no ha dicho absolutamente nada… 

Pero así es el mundo de la espiritualidad. Lo siguiente será que me acusarán de tener mucho ego, poca compasión y no ser capaz de ir por ahí diciendo a todos “Namasté”.

domingo, 6 de agosto de 2017

¿Eres un reencarnado? (Crítica)

Hace unos días una compañera del foro posteó este audio que Santiago Camacho había publicado en su canal de Ivoox con fecha 30 de julio de 2017. En él habla, entre otras cosas, de cómo puedes saber si eres un reencarnado. Para el que no lo sepa, Santiago Camacho es un periodista y escritor español, colaborador del programa de televisión Cuarto Milenio, y especializado en teorías de la conspiración. Santiago Camacho no me cae mal, he de reconocerlo, y su audio tampoco es que fuera un horror, hay que ser sinceros, pero aún así le voy a dar una sugerencia que extiendo a todos los llamados “periodistas del misterio”: dejad la reencarnación para los verdaderos especialistas. Por favor os lo pido.

A continuación voy a analizar el citado audio, el cual podéis escuchar aquí, a partir del minuto 22 aproximadamente:

Bueno, así en general me parece un resumen de lo más superficial, lo cual no me sorprende porque es algo a lo que ya estoy bastante acostumbrada en este país, donde los únicos que hablan públicamente de reencarnación son periodistas como él que se han pasado una tarde buscando información en internet para hacer su reportaje, o lo que es aún peor, espiritistas en conferencias “esotéricas” donde te sueltan todo lo que han aprendido en sus doctrinas prefabricadas. Yo llevo seis años investigando en serio la reencarnación, recuerdo múltiples pasadas y he escrito ya dos libros sobre el tema. Posiblemente soy la mayor experta que existe en reencarnación en este país y conmigo no contacta nadie. Es curioso… Quizá soy demasiado seria para lo que andan buscando. Lo peor es que, según Santiago Camacho, hay muchas personas que dicen recordar vidas pasadas que le escriben a él, no sé muy bien para qué… Claro, así va el mundo.

En cualquier caso, Santi (le llamaré así para abreviar y porque total, le conozco de hace muchos años), dice que en su opinión “no son desdeñables los casos de niños con recuerdos o habilidades especiales”. Ya estamos como siempre. De las regresiones, ni habla, porque ya da por supuesto que son controvertidas y mejor ni mencionarlo. Ahora, los niños sí, por alguna razón lo que dicen los niños va a misa, cosa con la que no estoy de acuerdo, como ya expliqué un día. Y por mi parte he de añadir que si no quiere considerar las regresiones, vale, pero es que hay montones… digo bien, MONTONES, de adultos que empezaron a recordar siendo niños pero siguen teniendo recuerdos espontáneos cuando son adultos. Sin ir más lejos, hace unos pocos días me reuní con una chica de Serbia, que además de contarme que no puede meditar porque es demasiado nerviosa, le es imposible leer libros escritos por su supuesta personalidad pasada porque mientras lee le vienen a la mente escenas en primera persona de cuando ella, en su vida pasada, estaba supuestamente escribiendo ese libro, escenas con todo lujo de detalles. Ha sido incapaz de acabar una sola novela de ese escritor porque es literalmente asaltada por los recuerdos. Pero, por alguna misteriosa razón, estos casos continúan siendo ignorados por todo el mundo, incluidos la gran mayoría de investigadores de reencarnación, lo cual es bastante triste.

A continuación Santi pasa a enumerar una serie de “síntomas” o indicios que te pueden hacer pensar que eres “un reencarnado”. Ya los términos de “reencarnado” o “tener otras vidas” me disgustan bastante. “Ser un reencarnado” es como decir que “eres un aparecido”, un fenómeno paranormal, cuando la gran mayoría de investigadores serios de reencarnación (yo entre ellos) están de acuerdo en afirmar que, si la reencarnación existe, es un fenómeno natural y universal. Mientras no lo consideremos como tal, las cosas no van a cambiar y seguiremos siendo considerados poco menos que unos alucinados confundidos que desean volver a tener cuerpo físico después de muertos. Es que somos raros, raros… No, querido Santi: lo más probable es que todos, repito, TODOS, hayamos reencarnado. Lo raro no es reencarnar. Lo raro es recordar vidas pasadas… aunque no tan raro como la mayoría de la gente piensa.

Antes de pasar a la lista de “síntomas” (espero que no utilice esta palabra porque en el fondo piensa que estamos enfermos mentalmente), advierte, eso sí, que lo tomemos como un divertimento. O sea, que ya de entrada piensa que lo que está diciendo no es nada serio y haremos mejor tomándonos esto de la reencarnación a chirigota. Siento discrepar: solo parte de lo que dice es poco serio, diría que el 50%. Pero tener recuerdos de vidas pasadas, sentir ciertas afinidades, tener fobias inexplicables, identificarte con determinados periodos históricos… no, eso puedo asegurarte que es MUY serio. Todo eso ha sido estudiado científicamente por investigadores como Ian Stevenson y no debería ser visto como divertimento. Creo que es una realidad. Añadiría a esa lista un tema muy importante como es la disforia de género, y también, juegos de infancia, a los que Stevenson dedica, al menos, un artículo de los muchos que escribió sobre posibles vidas pasadas. Sobre tener recuerdos de vidas pasadas podría estar hablando años, obviamente, pero aquí solo voy a incidir en un aspecto: no, NO ES NINGÚN DIVERTIMENTO. Tener recuerdos de vidas pasadas es especialmente jodido. Si los periodistas hicieran su trabajo solo un poquito mejor y entrevistaran a cualquier usuario de mi foro (si se dejan, que lo dudo), se darían cuenta de ello. Pero por lo visto en este país se prefieren los análisis superficiales.

Después hace hincapié en lo de que tener recuerdos es sobre todo por los “recuerdos de niños muy pequeños que han nacido en países como la India o donde la religión mayoritaria es el budismo”. Genial, ya estamos contribuyendo a la perpetuación de mitos sobre reencarnación. ¿En qué década vives, Santi, en los años 70, en los años 90? Desde entonces ha habido docenas de casos estudiados en niños occidentales, y, por supuesto, también numerosos testimonios de ADULTOS (otra vez) que han empezado a recordar ya a edad avanzada. Solo hace falta preguntar y te salen unos cuantos casos de madres occidentales que piensan que su niño o niña podría haberles estado hablando de una vida pasada. Que, digo yo, a ver si nos actualizamos un poco, ¿no?

Luke Ruehlman, solo uno de los casos de niños occidentales con recuerdos de vidas pasadas.

Poner el ejemplo del Dalai Lama sobra totalmente, a no ser que Santi quiera sembrar la duda y desprestigiar la reencarnación, porque si de verdad alguien puede pensar que tener recuerdos de una vida pasada es equivalente a que un niño de dos o tres años pueda escoger (y acertar) al azar una serie de objetos que pertenecieron al difunto Dalai Lama, apaga y vámonos. Que sí, que entiendo que nombrar a gente “santa” como el Dalai Lama hace que los típicos crédulos se deslumbren y piensen que la reencarnación existe solo porque lo dicen los budistas, pero no, eso no tiene nada que ver con la realidad de la existencia de la reencarnación en países occidentales.

El resto de afirmaciones con las que nos deleita Santi parecen sacadas de las enseñanzas de la Nueva Era, empezando por el desacertado término de “almas viejas”. Me saca de quicio. ¿Así que todos los que hemos reencarnado somos “almas viejas”? ¿Qué significa ser un “alma vieja”? Yo te lo digo: NADA. Puedes haber reencarnado dieciocho mil veces que puedes seguir siendo de lo más inocente. Ser viejo no es sinónimo de ser más sabio o haber vivido más. Depende de tus experiencias.

Y las generalizaciones no ayudan: “Las almas viejas tienen mayor empatía y mayor altruismo”. ¿En serio? Pues yo recuerdo unas cincuenta vidas pasadas, y te puedo asegurar que mi nivel de altruismo y empatía no es superior al de la media de la población. ¿Que a la gente le gusta creer que cuantas más veces has reencarnado, más “evolucionado” estás y por tanto más empático y altruista eres, vamos, casi como un santo? Pues sí. ESO es una creencia que NO se corresponde con la realidad.

Otra generalización: “Las almas viejas son más sensibles y tienen capacidad de precognición y retrocognición”. ¿En serio? Pero, ¿alguien ha hecho una estadística sobre esto? Muéstrame los datos, Santi. Según lo que yo he visto, pues depende: no creo que entre los que recordamos vidas pasadas haya más proporción de personas sensibles o con capacidades de precognición y retrocognición que respecto a la población general. Hay gente muy sensible, hay gente muy intuitiva, hay gente con sinestesia… y también hay gente que parece un tronco. Yo soy una de estas últimas.

Muchos de los que recordamos vidas pasadas nos sentimos un poco extraños en este planeta, eso es cierto (yo en concreto, no al planeta en sí, sino en cuanto a sus habitantes, especialmente los ignorantes y primitivos). Y también muchos nos sentimos un poco ajenos a nuestra propia familia. Pero no, ninguno de nosotros ha necesitado ayuda psicológica por ello, aunque agradezco a Santi su preocupación por nuestra salud mental.

También le agradezco que diga que “la reencarnación pertenece al ámbito de las creencias, y por ello es respetable y debe ser respetada”, aunque ninguno de los reencarnacionistas (véase definición real y no la antigua que es sinónimo de “creyente en la reencarnación”) que conozco y que han escuchado su audio están de acuerdo. A mí me ha parecido que en el fondo no le da mucha importancia a esto de la reencarnación y nos trata de forma un poco condescendiente, como si dijera: “Mejor dejadlos solos con su locura”. “Creed lo que queráis, total, mientras no hagáis daño a nadie…” Así que le dejo con todo cariño el gran comentario de una de mis compañeras de foro, que se mostraba en desacuerdo a su afirmación de que la reencarnación pertenece al ámbito de las creencias:

Saber no es creer. Tener evidencias no es creer. 

El problema es que a vosotros, todos los que lo veis desde fuera, os falta información y experiencia. Es algo que entiendo, pero al menos, si no tenéis suficiente información ni experiencia propia, hacednos un favor a los reencarnacionistas y no contribuyáis a la propagación de mitos, que ya tenemos suficiente con lo nuestro. Gracias.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Mucho ojo con los espiritistas.

Recientemente mi foro ha sufrido un ataque de troles. No es que sea la primera vez que me pasa, pero esta vez venían todos juntos, como una horda de vikingos. No he conseguido localizar cuál era su lugar de origen (tampoco es que haya investigado mucho), pero todos traían el mismo discurso que se dedicaban a recitar una y otra vez, algunos con más elegancia que otros. Por un momento pensé que tenía que alertar al grupo anti-sectas, porque mi impresión es que lo único que querían era captar adeptos para sus filas.

Ingenuos. Se debieron pensar que mi foro está lleno de niños inocentes que por alguna razón se habían reunido para hablar de reencarnación, y ellos venían pensando que no tenemos ni idea de nada y que necesitábamos ser educados. La presentación de los dos troles principales era más o menos la misma: “No tenemos experiencia propia, pero sí mucho conocimiento sobre reencarnación y la realidad espiritual porque hemos leído mucho, por la vía del espiritismo como El libro de los espíritus de Allan Kardek, y también libros de regresiones y ECM’s”.

Después se dedicaron a postear repetidamente que el propósito de la reencarnación es evolucionar espiritualmente para alcanzar la perfección y convertirnos en co-creadores del universo. Y, por supuesto, no dejaron de predicar sobre la Ley del Karma, para ellos una realidad indiscutible, porque es lógica y lo han dicho muchos espíritus en comunicaciones mediúmnicas. Fue imposible hacerles razonar. Quizá es porque no les puse los enlaces a las entradas del blog en las que trato de demostrar que esas ideas no hay por donde cogerlas. Si eres lector habitual del blog, ya las conoces. Si no, más abajo encontrarás algunas. Ya deberías saber de qué va esto, de ser racionales y pensar por nosotros mismos, no como los espiritistas.

Antes de continuar, aclarar que yo no tengo nada personal en contra de los espiritistas. Jamás me he metido con ellos antes, así de forma tan clara y directa. Pero tengo comprobado que las personas que me causan problemas en el foro tienen todas algo en común: creencias sobre la reencarnación que han aprendido en algún lugar, se las han tomado como la Verdad Absoluta, se dedican a pregonarlas a los cuatro vientos, y si les desafías, se revuelven contra ti como perros rabiosos. Además, hace tiempo averigüé que la Nueva Era tiene su origen en el espiritismo. Y el espiritismo, a su vez, bebe fundamentalmente de fuentes cristianas y esotéricas. La influencia del budismo, pero no el bueno y original, sino uno distorsionado por las nuevas corrientes, también es evidente. Kardec, Blavatsky, Seth, incluso Edgar Cayce, son todo más o menos lo mismo. Por poco que te pongas a estudiarlos, no tardas en darte cuenta de todas las contradicciones y las ideas sin sentido que hay detrás. Y por supuesto, ninguna de estas personas tiene recuerdos de vidas pasadas, o si los tienen no están verificados o son tipo “Yo fui una sacerdotisa en el Antiguo Egipto”. Eso sí, se creen que tienen el derecho de decirte cómo funciona la reencarnación, conocen mejor que tú cuál es tu propósito al reencarnar, juzgan tus actos, especialmente si fuiste un “alma malvada” en alguna de tus vidas, y son capaces de enumerar todas las deudas kármicas que deberás pagar en el futuro. 

A ver, tampoco es cuestión de generalizar. Puede que haya personas que hayan leído a Kardec y no se hayan quedado impresionados. A estos no los considero espiritistas, no se han convertido en unos fundamentalistas que se creen que ya lo saben todo sobre cómo funciona la reencarnación. Está bien documentarte, saber qué hay ahí fuera. Pero ten cuidado igualmente, porque los que manejan la teoría ni siquiera se han dado cuenta aún de que no son ellos los que saben de reencarnación. Les falta algo fundamental: la práctica. No te dejes engañar: nadie conoce cómo funciona la reencarnación. Ni siquiera los que recordamos estamos seguros de ello, así que no les dejes que te den lecciones. Tengo claro que si quieres saber algo sobre reencarnación, lo mejor es que lo experimentes por ti mismo y te pongas a recordar. Ahora, haz lo que prefieras, eres libre. Si tú no quieres conocer la Verdad por ti mismo y prefieres acudir a un grupo de “eruditos” que han leído muchos libros y tienen aparentemente mucho “conocimiento” (?????), para que te digan lo que tienes que creer y lo que no, pues hazlo. Nadie te va a detener. Por mí, como si quieres ir a una iglesia para pedirle a una estatua que te solucione los problemas. También me da igual si te coges una Biblia y te tomas todo al pie de la letra. Esto lleva pasando toda la vida y seguirá pasando porque es el camino fácil. Para mí no hay mucha diferencia entre la religión y el espiritismo: son doctrinas de dudoso origen que pretenden explicar la realidad para que todos nos quedemos tranquilos y seamos buenas personas, da igual si lo que se cuenta ahí es verdad o mentira. Además la influencia cristiana en muchos de ellos es más que evidente, lo que tiñe sus doctrinas de una moralina barata que es bastante difícil de soportar para una reencarnacionista como yo. Los espiritistas, o al menos los que yo he conocido, son cristianos que creen en la reencarnación, nada más. Aunque ellos lo nieguen, solo por tener unas doctrinas espíritas que todo el mundo debe aceptar, son dogmáticos y solo pretenden convencerte de su verdad. Y como cualquier otra religión, están proscritos en mi blog y en mi foro. 

Como muestra, un botón:


Podéis encontrar montones de blogs espíritas en internet. Poned en el buscador "Misión espírita", echad un vistazo (no os asustéis mucho) y comprobadlo por vosotros mismos. Mi consejo es que huyáis de ellos como de la peste.

Los espiritistas te contarán muchas cosas que te parecerán de lo más bonito y lógico, y tú correrás el riesgo de creértelo. He tocado algunas de estas cosas en el blog más de una vez, así que dejo los enlaces a las entradas relacionadas por no repetirme más.

1. El propósito de la reencarnación es la evolución espiritual.

Hay tanto que se podría discutir aquí que podría escribir un libro entero sobre ello. De momento, puedes consultar esta entrada.


2. Las personas se dividen básicamente en poco evolucionadas y muy evolucionadas.

Y desde el principio nos vamos depurando como almas, hasta alcanzar la perfección, que equivale a la ausencia de defectos. ¿Por qué esta obstinación con hacernos creer que los humanos somos seres despreciables que tenemos que ser cada vez mejores hasta ser como Dios? ¿Y no contradice esto una de las enseñanzas fundamentales del cristianismo, que dice que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios? ¿Y qué sentido tiene ser perfectos? ¿Qué es realmente la perfección, según qué estándares la medimos? Y si es verdad que estamos aquí para evolucionar espiritualmente, ¿cómo es que en miles de años seguimos teniendo instintos tan primitivos?


3. La Ley del Karma es una Ley Natural del Universo que es inseparable de la reencarnación.

Esto ya no se lo cree nadie con dos dedos de frente, especialmente si recuerdas múltiples vidas pasadas. Esto último es importante. Si solo has recordado una o tienes breves fragmentos de varias, aún no has conseguido ver todo el panorama, y por tanto es probable que sigas teniendo creencias absurdas, tipo: “Fui objeto de abuso sexual porque yo fui un violador en una de mis vidas pasadas”. Esto se llama llegar a conclusiones precipitadas por tener pocos datos. Te recomiendo que empieces por leer esto y esto.


4. Las deudas kármicas existen.

No, señores, no existen. Definición de deuda según la R.A.E.: “Obligación moral contraída con alguien”. La palabra clave aquí es “obligación”. Hay gente que piensa que Dios, el Universo o tú mismo, da igual, te va a obligar, tarde o temprano, a reparar el daño que hiciste a otra persona. Y hasta que no la repares, no vas a poder evolucionar espiritualmente. No, esto no funciona así, porque por fortuna, en el mundo espiritual, somos muy conscientes de lo que hemos hecho mal, y también somos muy comprensivos con los otros. El perdón existe, no hace falta volver a reencarnar para reparar daños, los problemas se pueden solucionar igualmente en el mundo espiritual. ¿Que te vas a encontrar con gente a la que hiciste daño en el pasado y no les vas a caer muy bien? Pues sí, eso puede ocurrir, se llaman emociones, pero no es necesario hacer nada para recuperar puntos y ascender en la escala de las buenas personas. Las emociones se resolverán cuando la otra persona te perdone, o comprenda que lo hiciste por una razón, o por cualquier otra cosa. Todos tenemos libre albedrío, todos podemos estar mil años viviendo con odio en nuestro corazón por algo que nos hicieron, y no por eso vamos a volver al infierno cada vez que nos muramos. Pararemos cuando entendamos que eso no conduce a ninguna parte, no porque vayan a darnos un premio como un niño al que le das una golosina para que deje de portarse mal. Eso se llama soborno. Eso no te hace ser mejor persona.



5. Existe un velo en todos los humanos que nos impide recordar vidas pasadas, no sea que nos perjudique ese conocimiento y no podamos empezar esta vida sin condicionamientos.

Esto va en consonancia con la idea de que no está bien que recordemos vidas pasadas, a no ser que sea necesario para nuestra evolución. Es también muy discutible. No sé por qué tenemos que teñir todo de ese discurso del miedo que me recuerda tanto a la religión: “No te masturbes que te vas a quedar ciego”. “No leas nada sobre espiritismo que eso son cosas del demonio”. Y luego van los espiritistas y les cuentan a todo el mundo que no recuerden vidas pasadas, que eso es malo... ¿Por qué? ¿Porque te darás cuenta de todas las mentiras que te están contando?

En mi opinión, es muy posible que todo se deba a la fisiología de nuestro cerebro y a cómo es moldeado desde que somos niños para que no prestemos atención en lo espiritual y nos centremos en lo material. Por otra parte, no tenemos manera de saber si los humanos primigenios recordaban vidas pasadas. Aún es un misterio el por qué recordamos vidas pasadas. Pero tengo comprobado que cualquier persona que lo intente, algo va a conseguir, por poco que sea. También hay muchísimos niños con recuerdos espontáneos, y no hace falta que sean traumáticos, lo que contradice totalmente la supuesta existencia del velo. Recordar es posiblemente mucho más natural de lo que pensamos.


6. Encarnamos en los lugares que nos merecemos según nuestros actos pasados. Si has sido bueno, encarnarás en lugares más evolucionados.

Según algunas personas (dudo que esto lo digan todos los espiritistas, porque quiero creer que hay espiritistas inteligentes), en las sociedades primitivas solo encarnan almas poco evolucionadas, mientras que en las sociedades avanzadas como la occidental solo encarnan almas muy evolucionadas. Lo peor es que dicen esto y se quedan tan anchos. Claramente para ellos Donald Trump es un ser altamente evolucionado, ya que es el líder de una de las sociedades más avanzadas del planeta.


7. A los suicidas se les impone casi inmediatamente una vida llena de dificultades. Y si no te la han impuesto todavía, no te preocupes, ya te llegará, porque las deudas kármicas hay que pagarlas tarde o temprano.

Esto siempre me produce mucha risa, la verdad. No tienes más que hablar con personas serias que han recordado vidas pasadas en las que se suicidaron, para comprender que es una de las mayores falacias que existen en el mundo de la reencarnación. Lo mismo para personas malvadas. Como ya estoy cansada de hablar de esto y sé que da igual lo que digas, porque algunas creencias están tan arraigadas en la población que es casi imposible destruirlas, te dejo este enlace y este por si quieres profundizar en el asunto.


En resumen: es mi lucha constante, lo sé, he nacido para esto. No voy a parar hasta que consiga destruir todos los mitos que existen sobre la reencarnación. Es hora de que dejemos atrás las creencias religiosas y veamos la reencarnación desde otra perspectiva, la real. Dejemos atrás las ideas preconcebidas y ciñámonos a los hechos, a las conclusiones que se pueden extraer a partir de las vivencias de personas serias que han recordado vidas pasadas. Nos queda mucho por hacer, pero de momento sigo en la brecha. ¿Te unes o prefieres seguir creyendo?

domingo, 17 de abril de 2016

¿Evolución espiritual?

Sé que mi vida corre peligro escribiendo esto, pero me voy a arriesgar. Después de todo, si sigo viva después de decir lo que pienso sobre la reencarnación en animales, hay una pequeña probabilidad de sobrevivir cuando confiese que no creo que el propósito de la reencarnación sea la evolución espiritual. Pero, como en todo, hay matices...

Antes de nada, ¿qué entendemos por evolución espiritual? Desde siempre he sido muy reticente a utilizar la palabra “evolución”, porque consideraba que esta iba unida a la idea que tienen muchas personas de que estamos aquí, viviendo una vida tras otra, para “aprender a ser cada vez mejores y alcanzar la perfección espiritual”. Nunca me ha gustado esta idea. Sin embargo, una gran mayoría de creyentes en la reencarnación (y también no creyentes) están convencidos de que las cosas funcionan así. Si tú eres una de esas personas, pues vale, estás en tu derecho de creer lo que quieras. Si eres feliz así, por mí no hay problema. No hace falta que me insultes en los comentarios por no estar de acuerdo contigo. Pero a mí esa idea no me convence. Para mí no tiene sentido, y trataré de explicar por qué a continuación.

En determinado momento, alguien llegó a mi foro y me dijo que en realidad “evolución” solo significa cambio. Desde entonces soy algo menos reticente a usar esta palabra. Investigué por mi cuenta y vi que esta persona tenía razón: que alguien o algo “evolucione” no significa que necesariamente vaya a ser a mejor. Y en ese sentido estoy completamente de acuerdo: vivir te cambia. Las experiencias transforman tu alma, ya sea en sentido “negativo” o “positivo”, teniendo siempre en cuenta que las etiquetas de “negativo” o “positivo” las ponemos desde la perspectiva humana. El bien y el mal son siempre relativos, por tanto solo podemos juzgar desde aquí y ahora. En el más allá puede que tengamos más información, mayor claridad de mente, y eso nos hará ver las cosas de otra forma. Es ahí donde, después de reflexionar sobre lo que hicimos o dejamos de hacer, podemos sacar conclusiones y aprender (o no) de nuestras experiencias. Y eso, sin duda, te cambia a nivel espiritual.

Pero ojo, ser almas experimentadas no asegura que siempre nos vayamos a comportar como seres perfectos que solo hacen el bien. La santidad no existe. El que seas capaz de recordar vidas pasadas no significa que seas alguien “más evolucionado” que otros. Aún no entiendo por qué algunas personas miran al Dalai Lama con tanta veneración, solo porque medita, dice cosas sabias y supuestamente recuerda muchas de sus encarnaciones. El Dalai Lama es un ser humano, como cualquiera de nosotros, con sus virtudes, sus defectos y sus limitaciones. Y nada asegura que dentro de cien años no pueda volver a reencarnar sin acordarse de sus vidas pasadas, en alguien que pasará totalmente desapercibido.


Hay otras personas que piensan que la evolución es lineal, es decir, vamos de peor a mejor, no puede haber retroceso. Una persona buena siempre tenderá a ser buena, mientras que alguien malo siempre va a tener cierta tendencia a hacer el mal, a no ser que “se arrepienta” y quiera redimirse haciendo cosas buenas en sus próximas encarnaciones (lo que normalmente se conoce como “pagar deudas kármicas”). Estas personas olvidan que cada encarnación es única, que puede haber influencias desde tu niñez o experiencias especialmente duras que te lleven a realizar acciones malas. O tal vez te ves envuelto a tu pesar en situaciones que acaban mal, en las que tienes que tomar decisiones que luego lamentas. Estas personas desconocen que el propósito de la reencarnación no tiene por qué ser “alcanzar la perfección”, entre otras cosas porque, ¿qué es la perfección? ¿Podemos llegar realmente a ser perfectos siendo humanos? Los que recordamos vidas pasadas sabemos que hay un núcleo en nuestra personalidad que se mantiene constante. Es cierto que existen determinadas tendencias a obrar de cierta manera, que se van limando con el paso del tiempo. Pero a veces las circunstancias escapan a nuestro control. O quizá queremos probarnos a nosotros mismos, así que elegiremos profesiones que supondrán un desafío a nuestra moral o nuestra resistencia. Y en esos casos podemos fallar.

Inexplicablemente, hay muchas personas que aún piensan que existen almas buenas y almas malas. He tenido más de una discusión sobre este tema, principalmente con gente que no recuerda vidas pasadas, claro. Cuando lo ves desde fuera es muy fácil imaginarse lo que no es, juzgar a los otros y llegar a conclusiones erróneas. Yo siempre digo:
“No te equivoques. Lo que existen son acciones buenas y acciones malas. Y cualquiera puede llegar a cometer malas acciones, no importa que pienses que tú jamás harías tal cosa. No puedes saberlo, porque seguramente nunca te has visto en una situación extrema en esta vida. Es más, es muy probable que hayas cometido muchas malas acciones (malas de verdad, como matar a gente) en tus vidas pasadas, aunque no lo recuerdes”. 
Y lo único que obtengo en estos casos son miradas incrédulas o respuestas airadas porque, una vez más, estoy desafiando sus creencias. Ellos no pueden imaginar que alguien como Hitler se haya reencarnado y lleve hoy una vida totalmente normal y feliz. No pueden imaginar que no vuelva a ser un genocida o que no siga odiando a los judíos, porque un alma “tan mala” como él debe estar como mínimo encerrado en una prisión espiritual reflexionando sobre el mal que hizo. Y si no, habrá vuelto diez veces como un miembro de una raza no aria para ser discriminado vilmente por la sociedad en la que vive, recibiendo su justo castigo por lo que hizo. Y si esto tampoco es así, no importa, porque el karma no tiene fecha de caducidad y ya le tocará una vida llena de sufrimiento dentro de trescientos o mil años.   

Para explicar esto suelo poner el ejemplo de los hermanos. Que el hermano mayor tenga más experiencia no significa necesariamente que sea “mejor” o “más bueno”. Simplemente tiene mayor experiencia y por un tiempo puede parecer que le lleva la delantera a su hermano pequeño. Sin embargo, puede ocurrir que cuando ese hermano pequeño crezca sus cualidades sean distintas a las de su hermano mayor y sus decisiones en la vida más sabias. ¿Esto le hace mejor que su hermano? No, simplemente es distinto. Y haber vivido más o menos no te hace necesariamente más sabio, de igual modo que ser un “alma vieja”, como muchos dicen, no significa necesariamente que seas un alma más sabia, tal vez solo significa que eres mucho más lento aprendiendo.

Por tanto, ¿existe la evolución espiritual? Bajo mi punto de vista, no, si con eso quieres decir que todos estamos reencarnando para convertirnos en unos santos y así recibir un premio: dejar de reencarnar. No, si con eso quieres decir que las personas buenas que nos encontramos por el camino son así porque sin duda son almas viejas y ya están cerca de alcanzar esa santidad. No, si con eso quieres decir que estas almas buenas ya nunca más van a cometer errores y van a seguir “ascendiendo en su escala de evolución espiritual”, porque según la Ley del Karma (falsa, por cierto) sus buenas acciones las van a conducir a vidas cada vez más felices. No, si piensas que un alma “mala” es porque Dios la ha hecho así y la pobre necesita aprender muchas lecciones para ser cada vez más perfecta.

Como almas, todos somos iguales, que no es lo mismo que decir que perdemos nuestra individualidad. Lo que quiero decir es que en el más allá nadie nos clasifica en función de lo buenos o malos que hemos sido, porque todos vamos a recibir compasión y comprensión. Lo que nos diferencia es la experiencia que hemos ido acumulando, sí, eso es así. Pero eso no te hace mejor ni peor, solo distinto. Quizá algo más sabio porque tus decisiones estarán más meditadas y sabrás que debes evitar al máximo el sufrimiento en tus semejantes (y sí, eso incluye a tus enemigos y a los demás seres vivos del planeta, no solo los que te caen bien o tienen lazos afectivos contigo). Precisamente por tener más experiencia sabrás que no puedes juzgar a nadie, ni aquí ni el más allá, porque cada uno es dueño de sus propias decisiones y cada uno debe aprender por sí mismo. Debe tener el derecho a caer y volver a levantarse. Haga mal o bien, TIENE el perdón asegurado y siempre nuevas oportunidades para volver. No estamos en ninguna carrera para ser “mejores” o “más perfectos”. Como espíritus ya somos perfectos e inmortales, y eso nadie nos lo puede quitar. Venimos aquí a EXPERIMENTAR la vida física y todo lo que conlleva, incluida la muerte. Pero estoy convencida de que lo que hacemos aquí, aquí se queda... excepto las emociones. Después reflexionaremos igual que cuando valoramos los resultados de un experimento, con todas sus variables. Y con esos datos, volveremos a reencarnar, con nuevos objetivos y nuevas variables, para seguir aprendiendo (o no) a través de la vida humana.

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martes, 15 de abril de 2014

No hay vuelta atrás.

No es que me haya dado cuenta hace poco, pero es algo que tengo en mente desde hace unos días. Una vez que recuerdas vidas pasadas, verificas al menos parte de esos recuerdos (lo que te puede llevar unos cuantos meses, incluso años) y comprendes que la reencarnación es un hecho, ya no hay vuelta atrás. Y esto no solo ocurre en un aspecto de la reencarnación, sino en varios.

Uno de ellos es la reencarnación misma. Solemos decir que somos almas teniendo una experiencia humana, y cuando morimos volvemos a casa, donde somos eternos y no tenemos nada que temer. Esto es cierto, pero nuestra alma no es exactamente la que era. Las experiencias humanas nos cambian, posiblemente a un ritmo más lento de lo que la mayoría de la gente cree, pero cuando estamos de vuelta en casa, nunca somos los mismos. No podemos serlo. Quizá esa es la razón fundamental por la que encarnamos, para ser cambiados... para aprender, dicen algunos. Y lo llaman “evolución espiritual”. Personalmente no me gusta la palabra “evolución”, porque la mayoría de la gente entiende que siempre tiene que haber un cambio para mejor. Sin embargo, acabo de buscar en el diccionario de la Real Academia Española el significado de “evolución”, y esto es lo que he encontrado:
1. f. Acción y efecto de evolucionar.
2. f. Desarrollo de las cosas o de los organismos, por medio del cual pasan gradualmente de un estado a otro.
3. f. Evolución biológica. Proceso continuo de transformación de las especies a través de cambios producidos en sucesivas generaciones.
4. f. Movimiento de una persona, animal o cosa que se desplaza describiendo líneas curvas. U. m. en pl.
5. f. Movimiento que hacen las tropas o los buques, pasando de unas formaciones a otras para atacar al enemigo o defenderse de él.
6. f. Mudanza de conducta, de propósito o de actitud.
7. f. Desarrollo o transformación de las ideas o de las teorías.
8. f. Cambio de forma.
9. f. Fil. Doctrina que explica todos los fenómenos, cósmicos, físicos y mentales, por transformaciones sucesivas de una sola realidad primera, sometida a perpetuo movimiento intrínseco, en cuya virtud pasa de lo simple y homogéneo a lo compuesto y heterogéneo.

No dice en ningún sitio que tenga que ser para mejor... a menos que la gente haya pensado todo el tiempo que los seres humanos son la mejor forma de evolución y hayan extrapolado este pensamiento a nuestra condición espiritual también. Por supuesto, yo no estoy de acuerdo. Evolucionamos, eso es cierto, pero eso tan solo significa que cambiamos gradualmente a través de nuestras experiencias humanas, a veces para mejor, a veces... simplemente cambiamos.

Como dice Frodo al final de El Retorno del Rey, hay algunas heridas que son demasiado profundas y que jamás llegan a curar. Eso es lo que nos ocurre a nosotros, los que recordamos vidas pasadas. Bueno, puede que sí lleguen a curar, pero desde luego lleva tiempo, mucho tiempo... y no, no es suficiente con visitar un “sanador de vidas pasadas” o un consejero espiritual... simplemente, lleva tiempo. Yo puedo ser el mejor médico en mi especialidad, pero no puedo acelerar el proceso, la naturaleza es la naturaleza y tiene sus propias leyes. Puedo ayudar, puedo limpiar, puedo prever las complicaciones que pueden aparecer y luchar contra ellas, pero curar completamente... lo hará cuando lo tenga que hacer.


Así que, regresamos a casa, y después renacemos en la Tierra, pero el peso no es el mismo. El peso crece y crece, puede que hayamos elegido dejar parte de ese lastre atrás, pero no podemos dar la espalda a todas las cosas que hemos vivido, aunque sea a un nivel inconsciente.

Otro aspecto al que podemos aplicar la frase “No hay vuelta atrás” es al proceso de descubrir tus vidas pasadas. No hace mucho solía decir que una vez que has encontrado el conocimiento no puede volver a la ignorancia. En otras palabras, no podemos “desaprender” lo que hemos aprendido. Sí, seguro que puedes fingir que nada ha cambiado, o incluso ignorar el hecho de que esos sueños que tenías no eran sueños normales, sino recuerdos de vidas pasadas... puedes seguir con tu vida y no volver a pensar en la reencarnación nunca más. Pero engañarte a ti mismo no es una actitud muy responsable, ¿verdad? Y reprimir sentimientos ni siquiera es saludable. Así que no sirve de nada esconderte o evitar lo que has encontrado: que has vivido antes, que a veces has cometido errores, y que por alguna razón aquí estás de nuevo tratando de realizar esta tarea tan difícil, no muy seguro de su significado... si es que existe. Casi sin darte cuenta, has cambiado. Y cuando te mueras y vuelvas a casa, sin duda no serás el mismo. Ya no lo serás nunca más.

Recordar vidas pasadas te cambia tanto que la gente que te conocía puede que te diga que ahora eres un extraño para ellos. Y eso es bastante curioso... ahora que tú te conoces a ti mismo mucho mejor que antes...

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La autora de este blog tiene una amplia formación científica y por ello piensa por sí misma para llegar a las conclusiones y opiniones que aquí se ven reflejadas. La reencarnación es un fenómeno natural y universal. El único objetivo de este blog es reflexionar y ofrecer algunas claves para que todo el mundo pueda darse cuenta de ello por sí mismo.

En ningún caso la autora de este blog posee la Verdad Absoluta. Las opiniones de la autora de este blog son personales, intransferibles y siempre sujetas a discusión. Solo ha vivido una serie de experiencias personales que la han transformado interiormente en los últimos años. Puede dar consejos a todo aquel que lo solicite, pero en ningún caso puede ofrecer ayuda profesional.

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