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domingo, 23 de febrero de 2020

Visualización para acceder al periodo entre vidas.

Siempre pensé que para acceder al periodo entre vidas había que estar en un trance especialmente profundo, o que era imprescindible la ayuda de un terapeuta de vidas pasadas. Con el tiempo me di cuenta de que no es necesario. Quizá lo más importante sea dejar a un lado las ideas preconcebidas de lo que es el periodo entre vidas y simplemente dejarte llevar por lo que ves o sientes, aunque parezca totalmente inverosímil.

Esta es una buena visualización que puede ser útil para los que queráis acceder al periodo entre vidas. Viene en el libro de Joel Whitton, La vida entre las vidas, altamente recomendable. Pero esta visualización no tiene nada especial ni nada distinto a cualquier otra visualización para recordar vidas pasadas. Podéis crear la vuestra propia para acceder a ese estado de relajación profunda y de ahí a lo que estéis preparados para saber.

Si alguien prueba y obtiene resultados, ¡por favor que los comparta!


«Acuéstese, respire profundamente varias veces y viaje suavemente hacia el estado de relajación. Si alguien le lee el ejercicio, cierre los ojos y goce del estado de relajación, de escuchar la pronunciación de cada palabra. Si usted lee el ejercicio, hágalo lentamente, dejando que el estado de calma vaya apoderándose de usted antes de dar el primer paso hacia el celestial sanctum. De cualquier manera, viaje a lo profundo de su ser, centrándose solamente en penetrar cada vez más en un estado diferente de la realidad. Usted no tiene consciencia de nada más que de su mente y de estas palabras que van entrando en su conciencia…
Ahora visualice el cielo alto, alto, más arriba de las nubes, una gran catedral, muchísimo más grande que cualquier otro lugar de adoración que exista en la Tierra. Ese celestial sanctum tiene una puerta de dos hojas de tamaño colosal colocada justo debajo de inmensos arcos y espiras gemelas. Una imponente escalinata de piedra conduce hasta esa entrada… Concéntrese en inspeccionar hasta el más mínimo detalle de la catedral, incluso de su complicada construcción, y luego véase solo, al pie de la escalinata mirando expectante hacia la entrada… comience a subir los escalones, note el granito irregular cuando sus pies tocan un escalón tras otro… Es un largo ascenso pero finalmente usted llega arriba y se detiene ante las puertas inmensas de madera. Respire profundamente, luego extienda una mano para sentir la textura de la madera pasando la mano suavemente sobre la superficie lustrada con nudos y uniones y grietas. Ahora empuje una de las hojas. Se abre invitante y gradualmente ve el interior apenas iluminado mientras las grandes bisagras rotan y usted cruza el umbral y pisa las grandes y pulidas piedras del vestíbulo.
Quédese ahí y mire en su derredor; contemple la cúpula altísima y las filas de bancos. Rayos de luz caen en diagonal sobre los bancos; en el aire hay un olor dulzón de incienso y usted se siente invadido por la solemnidad, la tranquilidad y la magnificencia de la escena. En lugar de continuar el camino por la nave central hasta el altar, va hacia la izquierda y camina hasta un muro alejado. Está muy distante. Mientras avanza siente que las piedras del suelo dan paso al mármol y que la pared está cubierta de paneles de madera oscura desde el piso hasta el techo. Ahora busque una puerta en esa pared, una puerta chica. No es fácil de ver; debe buscar con mucha atención. Pero finalmente ve un picaporte de bronce y se dirige hacia él. Cuando llega, abre la puerta…
Pasa por la puerta y ve una escalera de piedra. Los escalones son angostos y están gastados. Desciende a los sótanos. Cuando va bajando la escalera siéntase descendiendo a las entrañas de la catedral. Al pie de la escalera espera un hombre, un anciano. Tiene el pelo blanco y usa una larga túnica negra que le llega casi a los tobillos. Es el guardián de los archivos y está esperándolo pero desea saber por qué usted se encuentra allí.
Explíquele que está efectuando su autoexploración y que desea ver el registro de su última permanencia en la vida intermedia. El anciano, inclinando la cabeza, escucha atentamente la explicación y accede a sus requerimientos…
El guardián le hace una seña para que usted lo siga a la biblioteca. Usted se siente flotando tras la túnica que golpea los tobillos del anciano mientras él va por intrincados corredores que parecen no terminar nunca en los que hay muchísimos estantes ocupados por pilas de libros. Por fin se detiene entre dos filas paralelas de libros. Señala un grupo particular. Usted sigue la señal del brazo del anciano y ve su propio nombre escrito en letras de oro. Lee el nombre atentamente y verifica que es el suyo, el nombre por el cual se lo conoce. E inspecciona los libros de ese estante…
Hay muchos, muchos libros en ese estante dedicado a usted: uno por cada una de sus vidas pasadas y uno por cada vida intermedia. Observe la sucesión de los lomos de cuero colocados en orden cronológico de izquierda a derecha. Como esta vida aún no ha terminado, el libro que se encuentra más a la derecha contiene todos los detalles de su experiencia más reciente en la vida intermedia. Pida ese libro al guardián y observe cómo él lo toma y se lo entrega. Tome el libro con firmeza, sienta la textura de la encuadernación de cuero y tena conciencia de que en un momento lo abrirá y leerá el contenido de su última experiencia incorpórea. Usted puede elegir qué leerá de ese libro… el umbral, el tribunal, la planificación de su vida actual… lo que usted quiera. Cuando abra el libro (recuerde que un álbum de fotografías o un vídeo pueden reemplazar el libro) debe hacerlo sin ningún temor. Lo que está allí es lo que ya ha ocurrido; no hay sorpresas para su subconsciente. Simplemente está viendo lo que se ha registrado.
Busque en el libro la sección de la vida intermedia que desea explorar. Lea y asimile con calma, sin emociones. Tiene todo el tiempo que quiera.
Cuando ya haya visto todo lo que desea, cierre el libro y devuélvalo al guardián que está esperando pacientemente a una discreta distancia. Él vuelve a ubicar el libro en el estante y le hace una señal para que lo siga otra vez por la biblioteca laberíntica hacia la escalera que sube a la catedral. Usted se apura siguiendo al anciano hasta que vuelven al lugar donde se encontraron por primera vez. Usted se despide por el momento y sube por la escalera. Entra por la puertita al silencio y la majestad de la nave. Cierra la puerta y se detiene por un momento bajo las cúpulas amadas antes de volver al vestíbulo, y a las inmensas puertas. Sale del celestial sanctum y desciende con lentitud los escalones de piedra. Al mover un pie detrás del otro descubre que lentamente va volviendo la conciencia normal, de manera que cuando llega al pie de la escalinata usted ya está consciente totalmente de lo que le rodea…»

jueves, 6 de octubre de 2016

¿Es peligroso recordar vidas pasadas?

El otro día vi que alguien había llegado a mi blog haciéndose esta pregunta, así que voy a responderla:

¿Es peligroso recordar vidas pasadas? No.

Fin de la entrada.

Vale, supongo que esperáis alguna explicación adicional. Veamos...

Ir a escalar el Everest, eso sí que es peligroso, porque puedes morir. Conducir un coche por la autopista, sí, eso también es peligroso, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello. Nadar en un mar lleno de tiburones, montarte en la montaña rusa, tirarte en paracaídas, fumar tabaco o marihuana... todo eso es peligroso. Tu vida y a veces tu mente corren peligro si realizas alguna de estas actividades.

¿Recordar vidas pasadas?

Creo que el único peligro de recordar vidas pasadas es que queráis hacerlo con un terapeuta y este terapeuta resulte ser un fraude, es decir, alguien que sabe hacer regresiones pero no tiene ni idea de cómo tratar traumas psicológicos, alguien que os haga creer que mirando una bola de cristal os puede contar algo sobre vuestras vidas pasadas, o alguien con determinadas creencias que también te haga creer a ti que lo que te pasa es consecuencia de tu mal karma. Por ello siempre os aconsejo que si veis un vidente, un gurú o algo que se le parezca, salgáis corriendo, lo más rápido que podáis. Por lo demás...

Pensemos un poco. ¿Es peligroso recordar hechos de tu infancia? Bueno, si resulta que tu tío te asaltaba sexualmente, desde luego que destapar de repente esos recuerdos te va a desequilibrar emocionalmente y vas a necesitar de verdad a alguien que te apoye y te ayude a superar esas emociones. Por ello, si sospechas de algún trauma de este tipo, o simplemente quieres estar tranquilo por ser la primera vez que lo vas a hacer, acude a un buen especialista en terapia regresiva. Pero créeme, tener este tipo de traumas en tu pasado no es lo más frecuente.

Si optas por la autohipnosis o la meditación, tu mente jamás te va a dejar ver nada para lo que no estés preparado psicológicamente. Esto es un hecho. Esto no significa que no tendrás que enfrentarte a todo tipo de emociones que a veces te van a dejar bastante exhausto. Recordar vidas pasadas no es peligroso, pero tampoco es un juego, eso sí que lo debemos tener presente.

Pero aquí hablábamos de peligro. Y como decía al principio, si normalmente no es peligroso recordar hechos de tu infancia, ¿por qué iba a ser peligroso recordar vidas pasadas? Aun cuando saliera a la luz algún trauma, empezar a recordar es solo el primer paso hacia la sanación. Esto significa que aunque el terapeuta puede ayudar, y mucho, eres tú el que tiene que aprender a utilizar las herramientas para que esos hechos no te sigan afectando en tu vida actual. Es difícil, lo sé, pero de todo se sale. Si no, mira todos los veteranos de guerra que existen en el mundo, las víctimas de violencia doméstica que consiguen rehacer sus vidas, o los transexuales que han tenido que soportar burlas y prejuicios durante toda su vida pero finalmente consiguen hacer la transición al sexo opuesto y empiezan a sentirse bien.


Recordar vidas pasadas no significa hacer nada extraño. Solo significa eso: RECORDAR. Además, normalmente lo haces recostado o tumbado, en un ambiente tranquilo y protegido, y si algo que empiezas a ver te incomoda, te mueves, te levantas y te pones a hacer otra cosa. Igual que cuando cambias el canal de la televisión. Sí, de acuerdo en que recordar cómo has muerto en una vida pasada no es algo muy normal, y al principio puede dar bastante miedo. Frankenstein también da bastante miedo, otra cosa es que sea peligroso. Las emociones son parte de la vida, rechazarlas o bloquearlas cuando están en tu subconsciente por alguna razón, no te va a llevar a ningún sitio. La muerte también forma parte de la vida, y cuanto antes aprendas eso, mejor te irá cuando tengas que enfrentarte a la pérdida de un familiar. Con el tiempo te darás cuenta de que la muerte supone una liberación, y aunque siempre es un tránsito incómodo, acabarás comprendiendo que no tienes nada que temer de ella. Creo que es mucho más peligroso vivir de espaldas a la muerte, como hace la mayoría de la gente. Luego, cuando llega el momento, nadie está preparado para morir.

Ahora, si estás pensando en que haciendo una regresión te vas a quedar perdido en el pasado, te diré claramente: eso es imposible. Sí, es muy probable que una vez que hayas abierto las compuertas, haya periodos en tu vida en que las emociones de vidas pasadas te inundarán. Es lo que algunos reencarnacionistas llamamos past life mood. Pero por mucho que encuentres cierta evasión en tus recuerdos y por mucho que quieras perderte en tu nostalgia, ¿sabes qué? Tu vida presente te obligará a salir de ese estado tarde o temprano y volverás a olvidarte de tu pasado. Posiblemente esto sea un hecho fisiológico. Estamos programados para focalizarnos en el presente. Muchos dicen que para eso está la meditación. Sí, es verdad: la meditación te ayuda a vivir el aquí y ahora. El problema es que si hay asuntos del pasado que están sin resolver, posiblemente acudirán a ti mientras meditas para que los resuelvas y así puedas centrarte en el presente. Por eso nuestros recuerdos de vidas pasadas acuden con frecuencia mientras meditamos. Así que olvídate de ideas preconcebidas y vacíos consejos espirituales, y haz lo que te pida el cuerpo en cada momento. Si sientes que algo del pasado te está afectando, no está mal que te centres en ello para desbloquear cualquier emoción que provenga de una vida pasada.

La verdad es que no se me ocurre ningún otro peligro potencial de recordar vidas pasadas. A estas alturas hace tiempo que superé mis miedos y me es difícil imaginar qué miedos puede tener un principiante, así que si te preocupa algo en concreto, dímelo en los comentarios y trataré de resolver tus dudas. Lo que yo te puedo decir es que llevo haciéndolo casi cinco años, y mira, aquí estoy, vivita y coleando y bastante más equilibrada mentalmente de lo que estaba antes de empezar a recordar. No me ha poseído ningún espíritu, ni me he quedado atrapada en el siglo XVII, ni he empezado a hablar en latín, ni sufro ningún trastorno de personalidad múltiple. Tampoco he matado a nadie por no creer en lo mismo que yo, como hacen algunos miembros de ciertas religiones. Más bien al contrario, no he hecho más que aprender y crecer con la ayuda de otras personas que se han cruzado en mi camino y me han enseñado a utilizar diversas técnicas y a manejar mis emociones provenientes de vidas pasadas. Así que, si tienes miedo de recordar vidas pasadas, no te preocupes y hazlo. El viaje es toda una aventura, eso te lo puedo asegurar. Pero si no lo empiezas, nunca lo descubrirás...

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jueves, 1 de septiembre de 2016

¡No sé meditar!

Demos unos consejos prácticos hoy. Ya sabemos que la meditación es una de los principales métodos que tenemos para recordar vidas pasadas. ¿Cómo? ¿Que no lo sabías? ¿Que llevas diez años acudiendo a un centro de meditación y nunca te han dicho que la puedes usar para recordar vidas pasadas? Sí, suele pasar... porque la reencarnación es un tema un tanto incómodo para muchas personas, y sospecho que prefieren evitarlo. Sin embargo, es una de las cosas que primero aprendí cuando empecé a investigar. En otros países se ve de manera mucho más natural. Y no, meditar no es tan complicado como parece.

¿Que eres incapaz de estarte quieto en un sitio? ¿Que no puedes poner tu mente en blanco por más de dos segundos? Quizá tienes un concepto algo equivocado de lo que es la meditación.

Veamos, según la Wikipedia:
La meditación es una práctica en la cual el individuo entrena la mente o induce un modo de conciencia, ya sea para conseguir algún beneficio o para reconocer mentalmente un contenido sin sentirse identificado/a con ese contenido, o como un fin en sí misma.

El término meditación refiere a un amplio espectro de prácticas que incluyen técnicas diseñadas para promover la relajación, construir energía interna o fuerza de vida (Qi, ki, chi, prana, etc.) y desarrollar compasión, amor, paciencia, generosidad y perdón. Una forma particularmente ambiciosa de meditación tiene como fin conseguir sostener la concentración en un punto sin esfuerzo, enfocado a habilitar en su practicante un estado de bienestar en cualquier actividad de la vida.

Hmm... interesante. Si es que has entendido algo, porque yo no, entre otras cosas porque no tengo ni idea de lo que es el prana y lo de “sostener la concentración en un punto sin esfuerzo” me suena a chino. Y menos mal que hemos recurrido a la Wikipedia...

Si sigues mínimamente mi blog o conoces mi libro La Caja de Pandora, sabrás que uno de mis principales consejos es: no te compliques la vida. Yo lo hice en su tiempo, mucho antes de empezar a recordar vidas pasadas, mucho antes de saber que mediante meditación podía recordar (porque mi única intención era aprender a meditar). Me fui a una librería y me compré un librito que parecía bastante esclarecedor, pero todo lo que tenía de fino lo tenía también de infumable. No entendí ni una palabra, y en la práctica no me sirvió absolutamente para nada. Dinero malgastado.

Años después encontré el foro Child Past Lives, y allí, gratis, encontré los consejos realmente útiles que había estado buscando. Ahora tú también los tienes disponibles en Foro Reencarnación. 


En palabras sencillas, la meditación es un estado alterado de consciencia, sí, pero no te imagines nada extraño con esto. Esto solo quiere decir que es un estado distinto al de la vigilia, igual que lo es el sueño. Que sea un alterado de consciencia no significa que estés necesariamente en un trance tipo “pínchame con una aguja que no voy a sentir nada” o que hayas perdido el conocimiento, aunque yo en muchas ocasiones sí que utilizo la palabra “trance”, porque lo que sí es verdad es que tu mente está funcionando de manera distinta y necesito de algún término para diferenciarlo.

Ahora, ¿cómo llegas ahí? ¿Poniendo los ojos en blanco y sin pensar en nada? No. ¿Sentándote inmóvil en un cojín y recitando el mantra OM hasta que empiezas a sentir calambres en las piernas? No. ¿Fumando un poco de marihuana y observando cómo las volutas de humo cogen formas de animalitos? No, tampoco, esto último tiene otro nombre. 
Meditar supone principalmente entrar en un estado profundo de relajación, tanto del cuerpo como de la mente. Bueno, quizá quitaría lo de profundo, porque a veces ni siquiera hace falta que sea tan profundo para entrar en “trance”. Muchas personas no saben que estar viendo la tele, prestando un mínimo de atención, de modo que tus preocupaciones de la vida diaria quedan en un segundo plano, ya es un estado muy próximo a la meditación. Conducir un buen rato por una carretera, escuchando o no música, prestando un mínimo de atención (por tu bien) de manera que al mismo tiempo puedes ir pensando relajadamente en qué te vas a hacer para cenar, ya se parece mucho a meditar. ¿No te ha pasado nunca que llegas a tu destino y apenas te acuerdas de por dónde has pasado porque ibas distraído en tus pensamientos? ¿Crees que es casualidad que los niños tienen recuerdos espontáneos de vidas pasadas cuando van en coche o les estás bañando? Pues ya sabes por qué...

Por supuesto, normalmente vivimos abrumados por el estrés, por lo que relajarnos no es tan fácil. En este caso tendrás que ponerte cómodo, pero no tan cómodo como para que te vayas a quedar dormido. Si no estás muy cansado, puede que te sirva tumbarte en la cama. Personalmente prefiero un sofá, para tener la espalda recta y poder apoyar levemente la cabeza en el respaldo. Tampoco debes estar muy cansado mentalmente, porque entonces no encontrarás la voluntad necesaria para hacer que la mente deje de distraerse en cosas que ahora mismo no tienen importancia.

Una vez que estés cómodo, respira profundamente cinco o seis veces, de modo que sientas cómo el ritmo de tu corazón se enlentece. ¿Que no lo logras? Pues respira más. Relaja cada parte de tu cuerpo individualmente. Si no sabes cómo hacerlo, ayúdate de un vídeo o grabación que encontrarás en internet. Hay cientos de ellas.

El segundo punto en toda meditación es alcanzar un estado de concentración mental que te mantenga alerta pero que no te suponga un excesivo esfuerzo. Quizá esto es lo más difícil de conseguir. Es decir, tu mente ha de estar relajada, pero no dormida. Tiene que estar activa, pero no hiperactiva. No es el estado de concentración que tienes cuando estás estudiando o tratando de memorizar, sino el estado de concentración que tienes cuando estás viendo algo en la tele sin prestar excesiva atención. Debes OBSERVAR. Por algo a la meditación también se le llama “estado de contemplación”. Muchas personas creen que el fin último es tener la mente en blanco. Nada más lejos de la realidad. El estado natural de la mente es pensar. Todo el tiempo. Tú debes tener la voluntad de cambiar esos pensamientos y dirigirlos a lo que realmente quieres hacer, que quizá no es recordar vidas pasadas, sino sentir compasión por los demás, como decía el artículo de la Wikipedia, o al menos dejar de odiar a tu suegra. El objetivo lo pones tú, pero cualquiera que sea el objetivo, lo primero que tienes que hacer es acallar tu mente, porque nada lograrás si sigues preocupado por el informe que tienes que presentar mañana en el trabajo o en el arañazo que te han hecho en el coche y que quieres llevar a reparar. Tienes que olvidarte de los asuntos mundanos, los que tienen lugar en el mundo exterior, y centrarte en ti mismo, en tu interior. Esto puede que lo consigas dejando la mente en blanco, pero normalmente es más fácil si utilizas la meditación activa, que es sinónimo de visualización creativa. Y por si alguien se lo está preguntando, NO, esto aún no es recordar vidas pasadas, porque los recuerdos no te los imaginas, los recuerdos vienen por sí solos. La línea entre imaginar y recordar puede parece delgada, eso es cierto, pero esto solo ocurre hasta el momento en el que empiezas a experimentar.   


  
¿En qué consiste la meditación activa? Para conseguir ese estado de concentración ideal es muy bueno que te imagines alguna escena que te haga sentir bien. Esta es la única inducción que encontrarás en las grabaciones de autohipnosis. Puedes seguir sus indicaciones o crear tu propio escenario, y cuando te sientas lo suficientemente relajado y concentrado, entonces puedes introducir un elemento que te lleve a una vida pasada, aunque esto no implica que siempre vayas a tener éxito. Yo tengo varios escenarios favoritos. El que más utilizo es el del jardín, al que llego bajando unas escaleras. Con cada peldaño que bajo, me voy relajando más y más. Una vez que termino de bajar la escalera, llego a una especie de salón, y ahí hay una puerta que conduce al jardín. Según el día, este jardín aparece de una forma u otra. A veces es de día, otras veces es de noche. A veces los árboles son frondosos, otras veces las hojas están amarillentas y se caen. Siempre suelo ir a visitar a mis bonsáis, todos distintos y tan bonitos. Paseo un buen rato y busco un sitio donde descansar. A veces es suficiente con encontrar una hamaca, me tumbo ahí y entonces espero a que surjan las imágenes del pasado. Otras veces tengo que llegar al que yo llamo río de la Vida. Hacia la derecha está su nacimiento, y de ahí es donde vienen los recuerdos de mis vidas pasadas. Y cuando quiero profundizar aún más y acceder a recuerdos que podrían ser algo más fuertes o traumáticos, voy hasta la entrada de una cueva oscura, que tiene una puerta de barrotes de hierro con candado. Debo abrirla con plena consciencia, bajar a la oscuridad húmeda, y vencer mi propio miedo para enfrentarme a esos recuerdos. Es fundamental sentirte preparado y darte permiso para ver algunas cosas.

Aparte de la visualización creativa, existe otro método que a mí me ha dado muy buenos resultados: conectarte con el corazón. Dicen que en el tercer ojo se registran los hechos, mientras que en el corazón se registran las emociones. Tienes que sincronizar ambos para empezar a ver y a sentir tus recuerdos de vidas pasadas. Si has hecho una pregunta antes, es muy importante que primero te olvides de esa pregunta, porque viene de tu mente lógica y ahora tienes que conectar con tu mente intuitiva. Después:
  • Cierra los ojos.
  • Intenta estar presente EN tu cuerpo.
  • Mueve tu mano sobre tu corazón, a unos 12 cm. aproximadamente.  
  • Siente la vibración en el centro de tu corazón.
  • Nota cómo tu consciencia se expande.
  • Imagina una línea de luz que parte de tu corazón y se conecta con el centro de tu frente, que es donde se encuentra el chakra del tercer ojo.
               
No tengas miedo de las emociones. Si has notado cómo en tu corazón había cualquier cosa, como odio, tristeza, rabia... SIÉNTELO, concéntrate en ello, y deja que la conexión con tu tercer ojo haga aparecer la parte visual de esa sensación. Puede que empieces a ver cómo y dónde se originaron esas emociones. Vívelas hasta el final, porque ese es el primer paso para la sanación, si es que hay algo que sanar.

Además, no hace falta permanecer inmóvil para meditar. De hecho, mientras estás en trance, necesitarás moverte. Y recuerda que existen muchas prácticas que inducen estados de meditación y que son muy recomendables para tu salud física y mental: tienes el yoga, el Qi Gong o Chi Kung, el Tai Chi, incluso, si te atreves, la danza sufí que practican los derviches de Turquía.

¿Sorprendido? Esto es meditar, ni más ni menos.

Más información:

lunes, 16 de febrero de 2015

El proceso de recordar vidas pasadas.

Esta semana me preguntaron directamente en el foro cómo recuerdo mis vidas pasadas, si son imágenes que surgen, o algo que sé que es así porque me viene tal cual durante la meditación. Pensé que estaría bien contarlo también en el blog, puesto que estoy segura de que muchos lectores tendrán esa misma duda.

Muchos de los que empezáis a recordar vidas pasadas no sabéis muy bien qué esperar. Además de dudar constantemente de si lo que veis es un recuerdo o imaginación, también tenéis la idea de que a la primera va a ser como sumergirte de lleno en una película en tecnicolor, con una historia perfecta y llena de emociones de principio a fin. Bien, esto no es así, obviamente. A mí también me pasaba al principio. Leía las experiencias de otras personas y me quedaba anonadada por la cantidad de información que tenían, por cómo habían logrado verificarlas, cómo habían logrado identificar a personas que conocían en sus vidas actuales, incluso tenían claro lo que habían aprendido en sus vidas pasadas. Esto hacía aflorar mi escepticismo, para qué lo voy a negar, así que entiendo que todo aquel que lea algo sobre mis recuerdos, también puede creer que me lo he inventado todo. Esto es porque cuando empecé no tenía ni idea de todo el trabajo que había detrás de recordar mediante la autohipnosis o la meditación. Ese trabajo no es de un par de días o de unos meses, sino de años. Y es así porque por mucho que lo deseemos hay factores que no podemos controlar. Por ejemplo, puede que pienses que si tienes un trauma te vas a concentrar en él y enseguida vas a tener todas las respuestas. Pues no. Lo habitual es que tu mente tenga siempre el control. Sobre todo al principio va a ir muy poco a poco y te va a mostrar solo lo necesario. Y no importa que tú creas que ya has trabajado suficientemente esos primeros recuerdos y estás listo para más. Aunque creas que algo no te afecta, puede que a nivel subconsciente sí lo esté haciendo todavía. Tu mente es más sabia que tú y elegirá el momento adecuado para seguir con el trabajo. Estas fases de bloqueo son muy frustrantes, pero cuanto más lo fuerces, más difícil te será recordar.

Después de un año o dos recordando puede que tengas las piezas suficientes para ir construyendo el puzle de tu vida pasada. Cada pieza son pequeños fragmentos que corresponden a distintos periodos de esa vida y que debes ordenar cronológicamente para que tengan sentido. Ahí es cuando te das cuenta de que todo el trabajo mereció la pena. Aún así, siempre quedan huecos o puntos no muy claros. Por eso siempre digo que desconfíes si alguien es capaz de describirte toda una vida pasada, de principio a fin, con profusión de datos y ni una sola duda.


¿Cómo fue mi proceso? En mi caso —que no tiene por qué coincidir con la experiencia de otras personas— empecé con breves flashes que surgieron espontáneamente cuando meditaba. “Unas botas con espuelas y un caballo con manchas, soy un joven vaquero, veo una mujer pelirroja”. Eso es todo. ¿Fue un recuerdo o una imaginación? Evidentemente, no lo sabes. Así que lo apuntas y lo dejas en cuarentena. En la misma meditación me podían llegar otros flashes. “Diría que soy una mujer joven. Toco el piano en una casa de aspecto colonial”. Lo apunto también.

Días, semanas o meses después, quizá surgían nuevas escenas que parecían corresponderse a la misma vida. “Soy un vaquero, pero aparento más edad. Estoy en una cantina discutiendo con unos hombres. Enfrente de mí veo a otro joven. Es mi amigo, reímos, pero en el fondo no me gusta su actitud”. Esto ya es bastante más que un flash. Empiezan a surgir emociones. Esto por lo general es un signo de que es un verdadero recuerdo. Ahora puedo empezar a estar más segura de que en otra vida fui un vaquero, pero aún no sé apenas nada. ¿A qué me dedico? ¿Quién es ese amigo? ¿Qué pasa con él? ¿Tengo novia? ¿Qué hay de mi familia? Todas estas preguntas puedes ir haciéndotelas según meditas. Algunas encontrarán respuesta, otras aún no. Al hacerte la pregunta, puede que la respuesta te venga inmediatamente, como un pensamiento, o puede que surja también en forma de escena que se empieza a desarrollar. Por ejemplo, te preguntas “¿Tengo padre?” y enseguida lo ves como un hombre no muy viejo pero castigado por el paso del tiempo y con una muleta. “¿Por qué lleva una muleta?” Y sabes que le hirieron en una batalla, por lo que puedes intuir que fue soldado. De esta forma, los recuerdos se van encadenando. Aquí es muy importante no precipitarse y asumir cosas que no son, ni tampoco debemos interferir con nuestra lógica y nuestro razonamiento, puesto que si comenzamos a analizar lo que vemos, dejamos de trabajar con nuestra intuición, y es mucho más fácil equivocarnos. Hay que dejar siempre el análisis de los recuerdos para después de la meditación.

Muchas veces estaba recordando una vida y de pronto parecía que el flujo de información se detenía. Por mucho que esperara o me hiciera a mí misma nuevas preguntas, no surgía nada más. Hacía un breve descanso (o no) y al volver comenzaba a recordar otra vida. Con el tiempo esto me dejó de suceder y entonces era más fácil concentrarme en una sola vida por sesión. Aún no sé por qué ocurre esto, pero supongo que era porque en aquel entonces todos mis recuerdos necesitaban salir a la luz y lo hacían de manera bastante descontrolada, quizá porque mi mente tenía menos entrenamiento.

Así, muy poco a poco, vas juntando la información y la vas ordenando en tu cabeza. Hay recuerdos que se repiten y se amplían, hasta que se van quedando bien grabados en tu memoria y se sienten exactamente igual que recuerdos de esta vida. Es muy frecuente que al principio te sientas algo raro, no te logras identificar totalmente con ese personaje. Esto suele pasar cuando no hay emociones, cuando crees que es alguien demasiado distinto a ti, y sobre todo cuando ese alguien actuó de alguna manera que detestas. No quieres reconocer esa parte oscura de ti y entonces puedes llegar incluso a bloquear esos recuerdos o a negarlos. Es lo que llamamos “periodos de negación”. Pero esa es otra historia...

jueves, 20 de noviembre de 2014

Terapia regresiva sí... pero con profesionales.

He estado leyendo estos días un artículo que escribió un hipnoterapeuta sobre la terapia regresiva a vidas pasadas, y creo conveniente aclarar en el blog cuál es mi postura respecto a este tema. Ya hablé una vez sobre cuál sería mi elección si tuviera que elegir entre autohipnosis o terapia regresiva, y la razón fundamental por la que utilizo la autohipnosis es, simplemente, porque considero que no tengo ningún trauma lo suficientemente fuerte como para requerir la ayuda de un profesional... aunque es cierto que ciertos acontecimientos que tuvieron lugar en mi vida de la Segunda Guerra Mundial me afectan aún bastante. Sin embargo, dudo que ningún psicólogo o psiquiatra, mucho menos un “terapeuta de vidas pasadas” que no sepa algo de psicología o al menos sobre qué puede hacer una víctima de abusos sexuales para superar las consecuencias emocionales que conlleva haber vivido eso, posea una fórmula mágica para hacer que de noche a la llamada esos recuerdos ya no me afecten. Y, sin duda alguna, prefiero pasar por ello sin ayuda de fármacos y sin ninguna supuesta “sugestión hipnótica” implantada en mi cerebro. No obstante, sé que esto es algo muy personal.

En cuanto al resto de personas que puedan estar buscando la ayuda de un “terapeuta de vidas pasadas”, les aconsejo lo de siempre: que tengan mucho cuidado al elegir al profesional en el que van a poner su confianza. No vale cualquiera. Diría incluso que ni siquiera vale alguien que diga ser hipnotista y ya está. Aunque esto depende de qué es lo que buscas acudiendo a ese profesional: si lo haces por curiosidad, porque crees que conocer tus vidas pasadas te va a hacer creer espiritualmente, o por afán investigador... sí, puedes confiar en un hipnotista, en alguien que tenga un libro de Brian Weiss y se haya creado él mismo un guión para hacer regresiones, puedes confiar en tu madre, un amigo, incluso yo podría prestarme a hacerlo. Cualquier grabación de autohipnosis que encuentres en internet también te puede servir. Todo el mundo puede hacer regresiones, sea cual sea su formación. Y todo el mundo puede recordar vidas pasadas. Ahora, si lo que ocurre es que tienes un grave problema psicológico y sospechas que pudiera estar relacionado con una vida pasada, asegúrate de que vas a un terapeuta de verdad. Corrijo, aquí la palabra importante es: TERAPEUTA. El terapeuta que trata problemas psicológicos es un psicólogo, o bien un psiquiatra si utiliza medicación. Alguien que dice haber hecho cientos de regresiones o que tiene un título de “hipnotista” (es decir, que conoce las técnicas de hipnosis), no le convierte en un clínico ni en un TERAPEUTA. Por ello, no está capacitado para tratar ningún posible problema psicológico que tengas, ni tampoco para diferenciar si lo que tú padeces es alguna alteración de la personalidad como el Trastorno de Personalidad Narcisista, síndrome de estrés postraumático, o cualquier otra enfermedad mental. Además, puede ocurrir que tu problema no tenga su origen en una vida pasada, sino en tu infancia. Puede que tu propio padre abusara de ti cuando tenías dos años, pero bloqueaste tus recuerdos y ahora el trauma se manifiesta de alguna otra forma. ¿Crees que un “hipnotista” puede enfrentarse a un problema de este tipo?

En este artículo que mencionaba antes un hipnoterapeuta aconseja a otros hipnoterapeutas que no deben hacer regresiones a vidas pasadas “a propósito” porque eso no es nada profesional, e implica asumir directamente que ese problema por el que alguien acude a una consulta proviene de una vida pasada. Aún así, sean cuales sean sus creencias personales, deben estar abiertos a esa posibilidad, porque sí ocurre en algunos casos que el paciente, cuando se le somete a una regresión de edad (a la infancia), se va espontáneamente a una supuesta vida pasada. Y además, recomienda que si no se tiene la formación adecuada, lo mejor es sacar al paciente de ese estado y remitirle a alguien que sí sepa sobre terapia regresiva a vidas pasadas. Traduje parte de ese artículo para Foro Reencarnación, así que os lo copio aquí también para que lo veáis por vosotros mismos (los corchetes en color son aclaraciones mías y la negrita es lo que considero más importante). Recordad que se dirige a colegas hipnoterapeutas:

POR QUÉ NO DEBERÍAS HACER TERAPIA DE REGRESIÓN A VIDAS PASADAS (A PROPÓSITO).


por Calvin D. Banyan.
 

¿Crees que existen cosas como las vidas pasadas? ¿Piensas que puede que hayas vivido antes? ¿Es parte de tu religión, o está totalmente en contra? Lo que yo crea no es importante en este artículo, y por supuesto depende de ti lo que quieras pensar o creer en relación a la existencia de vidas pasadas.
 

Yo no haré regresión a vidas pasadas como un tipo de terapia, a propósito. Con esto quiero decir que no realizaré una regresión a vidas pasadas simplemente porque un cliente potencial me pida esa terapia. De vez en cuando alguien me llega a mi consulta que quiere recibir terapia de regresión a vidas pasadas (PLRT) porque tiene miedo de las serpientes, un problema de relación de pareja o algún otro. Cuando me reúno con ellos les pregunto cómo saben que su problema está causado por algo de una vida pasada. Normalmente la respuesta es algo como: “Bueno, no puedo imaginar qué otra cosa podría haberlo causado. No recuerdo nada en esta vida que lo podría haber hecho. Así que debe haber sido algo que ocurrió en una vida pasada”.
 

Proceded con precaución si alguna vez os encontráis con una situación como esta. Nuestro cliente está simplemente haciendo lo mejor que puede para intentar comprender qué podría estar causando su problema. ¿Y quién puede culparle? No es consciente de nada en su historia personal que podría indicar de dónde proviene el problema, nada que pueda recordar conscientemente. Por otra parte, cualquier hipnoterapeuta con experiencia en las técnicas de regresión hipnótica de edad [en las que el paciente regresa a una edad temprana de su vida actual] puede decirte que es muy común que el cliente descubra material del cual no era consciente, pero que es importante en el origen de un problema determinado.
 

La formación del NGH [National Guild of Hypnotists, es la asociación de hipnotistas más antigua en el mundo] cubre el concepto de hipermnesia y el proceso de regresión hipnótica de edad. Está bien documentado que solo llevando al cliente a un estado de hipnosis, el individuo puede experimentar una mejora en su capacidad para recordar hechos de su pasado. Más aún, en el estado de sonambulismo un individuo puede experimentar una regresión hipnótica de edad, y puede revivir hechos pasados. Esto se denomina “revitalización”, y se trata de una “regresión de edad real” en la que hay una re-experimentación del hecho, incluyendo todas las sensaciones asociadas: tacto, gusto, vista, olfato y oído. En una regresión de edad, toda (o casi toda) la información asociada al hecho puede ser descubierta (recordada). La regresión de edad es el “Camino Real de la Terapia” porque puede destapar rápidamente la causa de un problema y proveer poderosas percepciones que lleven a una rápida sanación de antiguos problemas.
 

Cuando un cliente intenta comprender o tratar un problema sin hipnosis, solo está utilizando la mente consciente. Como la mente consciente intenta encontrar una razón al problema basada en información incompleta, es probable que las conclusiones estén equivocadas con frecuencia, especialmente si el problema ha sido un problema difícil y de larga duración en la vida de tu cliente.
 

Esto nos lleva de vuelta al cliente que piensa que su problema proviene de un hecho de una vida pasada. A menos que este individuo tenga una capacidad que la mayoría de nosotros parecemos incapaces de exhibir (la habilidad de tener conocimiento sobre nuestras vidas pasadas en estado consciente), entonces tales conclusiones tienen probablemente puntos débiles. Así que es importante que tú, como terapeuta, tampoco te dejes confundir.
 

Hay muy pocos hipnoterapeutas (por no decir ninguno) que tengan la habilidad de mirar a alguien y saber que un problema determinado viene de una vida pasada. Así que sería un error meterse directamente con PLRT o cualquier tipo de terapia basándonos en una suposición. Es más, no sería aconsejable sugerir un tipo de terapia solo porque el terapeuta o el cliente encuentran agradable o interesante hacer ese tipo de trabajo. Por desgracia, muchas sesiones de terapia regresiva a vidas pasadas se llevan a cabo por esas razones.
 

En mi opinión hacer PLRT en esas condiciones no es ético. Creo que no es ético porque ciertamente tienes que evitar dirigir a tu cliente cuando haces hipnoterapia. La hipnosis por definición es un estado de alta sugestibilidad, y si le sugieres a un cliente que vaya a una vida pasada “donde este problema se originó”, estás dirigiendo a tu cliente, lo que puede resultar en la fabricación de recuerdos. Esto ocurre cuando el subconsciente se inventa cosas, o “rellena los huecos” donde la información no está disponible a partir de experiencias en su vida real.
 

Aquí tienes otra razón por la que sugiero que no hagas terapia de regresión a vidas pasadas (a propósito). Dentro de las filosofías asociadas a las distintas creencias que incluyen el concepto de haber vivido más de una vida, está el concepto de karma. Estas personas creen que tenemos una deuda kármica que necesita ser saldada. O, al menos que tenemos algo que aprender que requiere más de una existencia, y esa es la razón por la que vivimos una y otra vez.
 

Desde este punto de vista, nacimos en esta vida porque tenemos problemas en los que necesitamos trabajar. La mayoría de los clientes con los que trabajo son adultos mayores de treinta años. La lógica sugiere que si alguien nació en esta vida para trabajar sobre algún asunto que quedó sin resolver de una existencia anterior, entonces las experiencias necesarias para poder trabajar sobre ese asunto aparecerán en esta vida. El hecho de que tu cliente ha buscado tus servicios para trabajar sobre un problema determinado indica que ese asunto ya ha aparecido probablemente. Así que tiene sentido pensar que lo más probable es que no necesites hacer una regresión a una vida pasada para trabajar sobre este problema.

En la gran mayoría de los casos que he visto donde mi cliente quería una regresión a vidas pasadas, la regresión hipnótica de edad destapó con éxito un “hecho inicial sensibilizador” en esta vida. (El hecho inicial sensibilizador constituye la génesis del problema). Un completo examen de un hecho inicial sensibilizador implica traer a la luz pruebas convincentes de que antes de que ese hecho, el problema no existía. Por ejemplo, antes de ese hecho, el niño (cliente en estado de regresión) era un niño feliz, y después de ese hecho, estaba triste o asustado, inseguro o cualquiera sea la emoción o creencia que estaba asociada con ese problema.
 

Ahora, por otra parte:
 

Yo sí llevaré a cabo, y lo he hecho, sesiones de regresión a vidas pasadas intencionadamente por otras razones que no sean terapéuticas. Por ejemplo, si el cliente viene a mi consulta y me pide que le haga una regresión a vidas pasadas porque quiere tener la experiencia, o por desarrollo espiritual, estaré feliz de hacerlo. Estos tipos de sesiones de regresión a vidas pasadas pueden ser con frecuencia muy fructíferas y beneficiosas para mis clientes, proveyendo con frecuencia inspiración, comprensión de uno mismo, conocimiento y renovación espiritual. La clave aquí está en que no estamos haciendo terapia basándonos en una suposición de que el problema comenzó en una vida pasada desconocida.
 

Yo nunca hago sesiones de terapia de regresión a vidas pasadas (a propósito). Sin embargo, podrías sorprenderte después de leer hasta aquí al ver que también creo que sí hay un caso en el que sí que considero apropiado el uso de la regresión a vidas pasadas como terapia. Esto es cuando la regresión a vidas pasadas ocurre de manera espontánea, sin una sugestión por parte del hipnoterapeuta para que el cliente vaya a una vida pasada. He realizado aproximadamente mil sesiones de regresión hipnótica de edad, y me he encontrado casos donde, sin ninguna sugestión por mi parte, algunos de esos clientes se han ido a una “vida pasada” o han tenido una experiencia que solo se puede describir como regresión a vidas pasadas. El porcentaje es bajo, siendo la media de un 1-2% entre los hipnoterapeutas que trabajan en nuestro centro.
 

Durante estas regresiones espontáneas, tu cliente puede experimentar ser de diferente género o raza. Será obvio que no es la misma persona que llegó a tu consulta. Y es muy interesante que el hecho que está experimentando en la vida pasada estará asociado al problema por el que vino a verme. Por ejemplo, un cliente puede buscar mis servicios para superar una fobia al agua, y en la regresión a vidas pasadas puede que reviva una experiencia en la que se ahogó en el mar. [...] Como hipnoterapeuta profesional, necesitas ser consciente de que cuantas más regresiones de edad realices, más probable es que te encuentres con regresiones espontáneas a vidas pasadas. No importa qué opinión tienes sobre esta cuestión. Es responsabilidad de cada hipnoterapeuta establecer en su mente cómo manejará esa situación.
 

Si tienes formación en trabajo de vidas pasadas, entonces cuando una regresión espontánea a vidas pasadas ocurra, no será un problema para ti. Sin embargo, si no tienes formación, ten cuidado. Nuestra primera preocupación es no dañar a nuestros clientes de ningún modo. Manejar una regresión espontánea a vidas pasadas de manera no profesional podría ciertamente hacer daño. Por esto recomiendo que tú decidas (según tus creencias y principios) si conducirás o no la sesión de terapia de regresión a vidas pasadas si ocurre espontáneamente.
 

Si decides que te gustaría poder ofrecer ese tipo de terapia a tus clientes, busca la formación apropiada. Si decides que no ofrecerás ese servicio, entonces les debes a tus clientes el respeto a sus creencias y lo que pueden haber experimentado en la sesión de hipnosis. Encuentra a alguien en quien confíes a quien pueda usar para referir esos casos.
 

Conozco a un hipnoteraputa que informó a su cliente que está mentalmente enferma porque espontáneamente experimentó una regresión a vidas pasadas durante una sesión de hipnosis con él. En este caso el hipnoteraputa era un psiquiatra en Suecia. En mi opinión, el modo en que manejó a su paciente no fue ético ni cuidadoso. Su paciente es un miembro de mi familia. Años después me dijo el miedo que le había hecho sentir. A causa de lo que él le dijo, creyó que se “estaba volviendo loca”. Ella era especialmente vulnerable a la sugerencia de este psiquiatra de enfermedad mental debido a sus credenciales y a los problemas emocionales que estaba experimentando entonces, lo que la llevó a ver al psiquiatra. Los manuales de diagnóstico que conozco (como el DMS-IV) no tienen un criterio de diagnóstico de enfermedad mental porque un individuo crea en vidas pasadas, o porque tal experiencia aparezca durante la hipnosis. [...].


Este artículo fue publicado en el año 2001. A día de hoy, en España, artículos y profesionales como estos son escasos. En su lugar, eso sí, proliferan muchos “terapeutas de vidas pasadas” (así es como se llaman a sí mismos) que no dudan en ofrecerte sus servicios y asegurarte que pueden sanar tus problemas psicológicos haciéndote recordar tus vidas pasadas. No os dejéis engañar. La situación es triste porque por desgracia aún hay muy pocos psicólogos o psiquiatras que estén abiertos a la idea de la reencarnación, o que posean la formación adecuada para tratar este tipo de casos. Por tanto, aseguraros de que estáis en buenas manos si de verdad pensáis que puede haber algo de una vida pasada que os está afectando, y también sed conscientes de que las regresiones no son ninguna panacea que todo lo curan. Recordar hechos traumáticos del pasado es el primer paso para comenzar a sanar emociones que aún perviven en nosotros, pero es solo el comienzo de un largo proceso que puede llevar años. Los que recordamos vidas pasadas lo sabemos. Los hipnoterapeutas serios también. Confío en que la situación cambiará para mejor en los próximos años, si todos nosotros apostamos por la sensatez y exigimos que estos temas se tomen en serio. Personalmente creo que acudir a uno de estos “terapeutas” sin titulación alguna pero que saben encandilarte hablando de maestros ascendidos, espíritus varios y deudas kármicas que hemos venido a saldar, es igual que jugarte el pellejo acudiendo a un curandero para que te quite el tumor de dos kilos que tienes en la tripa. No sé tú, pero yo prefiero confiar en un cirujano de verdad. También puede equivocarse, pero estoy segura de que su formación y sus años de experiencia me ofrecen una mayor garantía que una estampita de un santo pegada con celo en la pared y unas velas encendidas en su honor.

Recordar vidas pasadas es sin duda una de las prácticas que más te van a transformar interiormente, es una de las mejores cosas que me han pasado en esta vida, pero recordar no es ningún juego, y como en todo, hay que tener cabeza y mantener los pies en el suelo.

domingo, 19 de enero de 2014

Aprendiendo a usar todos nuestros sentidos.

No son cinco, sino alguno más. Es muy importante, para todos aquellos que estéis intentando saber más sobre vuestras vidas pasadas, aprender a confiar en vuestra intuición. Al principio no es nada fácil, pero según practicas la autohipnosis o la meditación, y sobre todo cuando las primeras verificaciones comienzan a llegar y empiezas a dudar que solo se trate de tu imaginación, empiezas a notar que tu intuición aumenta y cada vez confías más en ti mismo.

Muchas personas se sienten frustradas porque no logran visualizar nada en sus intentos de autohipnosis. Pero no debemos olvidar que los recuerdos pueden aparecer de otras maneras. Acabo de descubrir un libro que se llama The laughing cherub guide to past life regression: A handbook for real people (ver enlace al final del artículo), de donde he adaptado la siguiente técnica.

Para hacernos más conscientes de cómo podemos utilizar esos sentidos, podéis probar a recordar vuestra propia cama:

1. Ver. ¿Cómo es tu cama? Mira la luz y la sombra que hay en tu cama, percibe los colores y los detalles.

2. Tocar. ¿Cómo se siente tu cama bajo tu cuerpo cuando te tumbas sobre ella y te tapas con las sábanas? ¿Qué tacto tienen las sábanas sobre tu piel? ¿Qué sensación tienes cuando apoyas tu cabeza en la almohada?

3. Oler. Imagina cómo las sábanas y la almohada huelen cuando están recién lavadas. Huele los aromas de las mantas y del dormitorio, y percibe las fragancias de tu cuerpo mientras descansas, como el jabón, la colonia o tu leche corporal favorita.

4. Saborear. Imagina que estás en la cama comiendo tu snack favorito, o, si lo prefieres, imagina que te acabas de lavar los dientes. Percibe los sabores en tu boca.

5. Oír. Escucha los sonidos que te llegan cuando estás en la cama. ¿Hay pájaros fuera, o tráfico, el zumbido de una fábrica? ¿Qué sonido haces cuando te mueves bajo las sábanas o cuando coges la manta para taparte?

6. Sentir. Recuerda aquella noche que dormiste profundamente, qué bien te sentiste al despertar.

¿Cuáles de estos sentidos te funcionaron mejor? ¿Cuáles fueron más difíciles? Normalmente tenemos uno o dos sentidos predominantes, y unos pocos que no nos son fáciles. Cada uno de nosotros recordamos de manera distinta. Y cuando recuerdas una vida pasada es exactamente igual. Será mucho más vívida si consigues involucrar todos los sentidos, incluidas las emociones y las intuiciones.

La mayoría de la gente es muy visual. Yo soy muy visual, y en mis mejores regresiones ha sido realmente como estar dentro de una película, o un sueño en el que eres perfectamente consciente de todo. Si eres muy visual, te será muy fácil empezar mirándote los pies, describiendo el calzado que llevas, y de ahí podrás enseguida saber qué tipo de ropas vistes, y si eres hombre o mujer, niño o adulto. Después puedes mirar a tu alrededor y describir dónde te encuentras.


Pero muchas veces no es fácil que vengan estas imágenes. Hay personas que son principalmente “cinestésicas”, lo que significa que tal vez no vean claramente la ropa que llevan, pero sí puede que sientan el tacto de esa ropa sobre su piel, o que esas botas son muy incómodas, o puede que sientan algún tipo de tensión muscular en sus pies o tobillos. A mí me ha pasado con frecuencia que en lugar de imágenes, lo primero de todo he empezado a sentir algo en mi cuerpo: por ejemplo, un dolor o presión en mi hombro derecho como si estuviera cargando algo... para poco después terminar viendo que era una pesada cadena que me inmovilizaba.

También puede que empieces a “oír” voces que hablan a tu alrededor, o puede que recuerdes algún olor, como el del pescado en una lonja, animales en un establo, comida, etc.

Y, por supuesto, tenemos las emociones. Si estás al comienzo de tu regresión y de pronto sientes un gran peso en el corazón, una profunda tristeza que no sabes de dónde viene, no lo dejes pasar. Intenta concentrarte en esa emoción y deja que te vengan más detalles... si todo sigue siendo oscuridad, pregúntate a ti mismo por qué te sientes así, qué ha ocurrido... Si no te vienen imágenes, es muy posible que la respuesta te venga clara a tu mente, y no sabes muy bien por qué, pero no tienes ninguna duda de que esa respuesta es la correcta, por muy extraña que parezca. Es tu intuición: escúchala siempre.

Nunca dos regresiones son iguales. Y aunque tengas mucha práctica, como es mi caso, a veces las técnicas funcionan y otras no. Supongo que depende de muchos factores: de lo relajado o nervioso que estés ese día, de los pensamientos que pululen por tu cabeza, de si estás especialmente receptivo o no... y posiblemente existan otros elementos de control de nuestra propia mente que son muy difíciles de determinar.

Por cierto, hay otra frase que me ha gustado mucho de este libro: lo decía Henry Leo Bolduc, otro de los autores a los que suelo hacer referencia en Foro Reencarnación, y es que la meditación sería como mirar por un telescopio, mientras que la hipnosis (dice la autora que hipnosis y autohipnosis es lo mismo, solo que al tener un guía las cosas son algo más fáciles) sería como mirar por un microscopio, ya que intentas más focalizar tu atención en determinados aspectos de esa vida pasada.

Más información:

domingo, 22 de diciembre de 2013

Autohipnosis para dummies.

Este blog está más bien dirigido a personas que ya llevan un tiempo en el mundo de la reencarnación, y además los conceptos básicos están ya bien cubiertos en el foro, pero como aún me encuentro gente con dudas muy básicas sobre la meditación y la terapia regresiva, voy a dedicar la entrada de hoy a responder algunas de estas preguntas básicas.

Me referiré principalmente a la autohipnosis/meditación, puesto que es la técnica que más conozco, pero muchos puntos son comunes a la hipnosis regresiva que cualquier profesional os puede ofrecer.

En primer lugar, he de decir que no me gusta la palabra “hipnosis”, porque tengo comprobado que induce a error a la mayoría de la gente. Lo primero que se imaginan es que el psiquiatra o profesional se va a poner delante de ti con un péndulo, va a hacer que te duermas, y de algún modo te va a sonsacar todo tipo de información que luego cuando despiertes te va a transmitir. Y si tienes una fobia, va a introducir durante la hipnosis una sugestión para que ya no vuelvas a tener miedo a las arañas, por ejemplo. Luego no te acordarás de nada, pero te irás contento porque te habrá dicho que luchaste junto a Napoleón y además ahora tienes ganas de tener una tarántula en casa.

Siento decepcionaros, pero esto no es así. Algunas personas han venido a mí y me han dicho: “Pues es que yo acudí a un terapeuta de vidas pasadas, pero no conseguí recordar mucho, yo creo que no me hizo una regresión en condiciones”. Y no, no es culpa del terapeuta. El terapeuta es solo un guía que te va a ayudar a que entres en un estado de relajación más o menos profundo, de modo que pierdas el contacto con tu cuerpo físico, con tu yo actual, y te despegues lo suficiente de tu vida presente como para que puedas ver desde una perspectiva más amplia y puedas viajar a supuestas escenas anteriores a tu nacimiento. Pero para hacer esto no es indispensable tener a un guía. Ese estado lo puedes alcanzar tú solo en tu casa. Tú mismo te puedes hacer preguntas y esperar a que tu “yo superior” te conteste. Esto ni más ni menos es meditación... y algunos lo llaman estado alterado de consciencia. Pero entrar en un estado alterado de consciencia no es nada raro: no es algo que solo puedan alcanzar los yogis después de años y años de ayuno y meditación, ni algo que solo se consiga mediante la ingesta de algunas drogas psicoactivas... Lo llaman así porque las ondas cerebrales que aparecen en un electroencefalograma son distintas a las que aparecen en estado de vigilia. El sueño es un estado alterado de consciencia. Y estar relajado profundamente, también. La autohipnosis o la hipnosis regresiva que van a utilizar los terapeutas con nosotros no son más que estados de relajación profunda en el que jamás vamos a perder la consciencia. Y con la práctica no es muy distinto a meditar. Por ello yo los suelo utilizar como sinónimos, aunque no es exacto del todo.

Reconozco que no sé mucho de meditación. Cuando hace un año o así, alguien que acudía asiduamente a un centro budista me habló de la meditación de compasión, no sabía de lo que me hablaba. Sin embargo, a mí me sorprendió aún más que él no supiera que a través de la meditación puedes recordar vidas pasadas. Y en ocasiones incluso he escuchado comentarios de que en estos centros de meditación evitan hablar de vidas pasadas, hecho que no acabo de comprender. Yo empecé a meditar con un libro muy básico escrito en un lenguaje incomprensible que ya he olvidado por completo y que no me resultó nada práctico. Yo solo quería relajarme para mejorar mi ansiedad. Y cuando menos lo esperaba, me encontré de pronto como una niña pequeña recorriendo el pasillo de la casa de mi infancia, con tal detalle que parecía que estaba físicamente de nuevo allí. Y ahí empezó todo...

Me costó volver a alcanzar el mismo estado de relajación que alcancé en aquella ocasión, pero siguiendo los consejos de gente con más experiencia y con ayuda de las grabaciones de autohipnosis que ya todos debéis conocer, acabé lográndolo otra vez, y entonces no fui a mi infancia, sino mucho, mucho más atrás...

Por supuesto, yo también tenía mis dudas y mis miedos, que poco a poco fui resolviendo. Dudas como las siguientes:

- ¿Hay algún tipo de contraindicación médica para realizar autohipnosis? Absolutamente ninguna. Es más, ya se han demostrado científicamente los beneficios de la meditación.

- ¿Cualquiera puede hacerlo? Básicamente, sí. A algunas personas se les da mejor a otras. Pero en general es cuestión de paciencia y práctica.

- ¿Qué pasa si me quedo dormido? Absolutamente nada. De hecho, es bastante normal quedarte dormido al principio, por el estado de relajación tan profundo que alcanzas.



- ¿Voy a perder el control en algún momento? No. Estás continuamente en control de lo que está pasando. La autohipnosis o meditación es un estado de consciencia en el que tus sentidos están agudizados, tu concentración está trabajando al máximo (de hecho, al acabar te notarás cansado mentalmente), y si estás en un nivel profundo de verdad, lo verás todo como en una película, con todo lujo de detalles, sin que tú tengas que pensar nada... la información te llegará a la mente sin esfuerzo. Y si en algún momento piensas que no vas a poder soportar determinadas emociones, o te da miedo ver algo, solo tendrás que alejarte mentalmente de esa escena y avanzar a otro momento, o bien “despertar” directamente, es decir, hacer desaparecer esas escenas y volver a tu estado de vigilia normal.

- ¿Puedo quedarme “atrapado” en el pasado? Nunca. Por las mismas razones que acabo de comentar.

- ¿Cuánto tiempo puedo pasar meditando? Todo el que quieras. Aunque por lo general después de una hora o dos te empiezas a cansar de estar siempre en la misma posición y además el trabajo mental cansa mucho, así que podemos decir que tu propio cuerpo te pedirá un descanso.

- ¿Cuántas veces a la semana puedo hacer autohipnosis? Igualmente, todo lo que quieras. En general, es muy recomendable meditar 20 o 30 minutos diarios de manera rutinaria, pero solo meditar no es una regresión a vidas pasadas. Las regresiones pueden ser muy intensas emocionalmente y a veces necesitarás un tiempo para asimilar todas esas emociones y toda la información que te ha llegado, por lo que una vez a la semana o cada quince días está bien. Yo al principio hacía varias por semana. Ahora no llega a una al mes, solo cuando siento que hay algo que me está perturbando.

- ¿Por qué yo no veo nada? Hay personas que en lugar de trabajar de manera visual, trabajan más bien con información pura y dura, por lo que les vienen datos (fechas, nombres) a la cabeza, palabras en otros idiomas que no conocen , o incluso trabajan con sensaciones y emociones. No pasa nada, lo importante es llegar a conectar con tu yo interior.

- ¿Es normal sentir dolores físicos? Sí, a mí me ocurre con frecuencia. Por supuesto, hablo de dolores que no se dan en estado normal, que no se corresponden con ninguna patología que sufra en mi vida actual, y que desaparecen por completo justo después o un rato después de acabar la autohipnosis. A veces no me ha venido ninguna imagen, pero sí he sentido dolores leves muy localizados, relacionados con supuestas lesiones que sufrí en el pasado, o incluso determinadas sensaciones relacionadas con maneras muy específicas de morir o determinados síntomas de enfermedades... que luego pude verificar.

Creo que no se me olvida nada... pero si tenéis alguna pregunta, podéis hacérmela en cualquiera de los lugares que tenéis a vuestra disposición.

Si queréis saber más:

miércoles, 25 de septiembre de 2013

¿Terapia regresiva o autohipnosis?

Para mí la respuesta está clara. Pero quizá para muchos lectores del blog no esté tan claro. Antes de responder a esta pregunta, quizá deberíamos hacernos otra: ¿por qué recordar vidas pasadas?

Cuando hablo a la gente de que todos podemos hacerlo, tengo la impresión de que me miran raro. Como si recordar vidas pasadas fuera algo fuera de lo normal, que solo le ocurre a unos pocos, o que solo es posible si alguien te hipnotiza y por arte de magia hace que en tu mente aparezcan imágenes de otra época y otro lugar… No sé por qué ocurre, quizá por la influencia de los libros de terapia regresiva que comentaba en la entrada anterior, pero creo que esto es especialmente cierto en el mundo hispanohablante. Aún no somos conscientes de que la reencarnación no es nada paranormal. Es un hecho, nuestra personalidad es el resultado de todas las experiencias acumuladas en nuestras vidas anteriores, y si queremos conocer de dónde venimos, las señales están ahí.

También tengo la impresión de que muchos piensan que querer conocer tus vidas pasadas es algo así como un entretenimiento y que solo lo haces porque eres un inmaduro y te gusta vivir en el pasado en lugar de enfrentarte al presente. Y mucha gente olvida que muchas de las personas que recuerdan sus vidas pasadas, no han tenido elección. Muchas de estas personas jamás quisieron recordar ciertos hechos que ocurrieron en el pasado que les siguen produciendo ansiedad, depresión, miedos, o incluso síndrome de estrés post-traumático. Esto no es ninguna broma. Muchos niños sufren pesadillas que están relacionadas con hechos traumáticos de su vida anterior. Con suerte, estas pesadillas acaban desapareciendo y lo olvidan. Para otros, esos recuerdos comienzan a infiltrarse en sus sueños siendo ya jóvenes, o incluso adultos, y si no se enfrentan a ellos y averiguan el origen, puede que se acaben haciendo más frecuentes y produzcan verdaderos problemas.

Para estas personas, es evidente que yo les recomendaría acudir a un psicólogo especializado en terapia regresiva, pero como siempre digo, hay que tener mucho cuidado. En España esta especialidad está aún en ciernes. Supongo que en el futuro contaremos con lugares acreditados en los que se forme adecuadamente a los futuros hipnoterapeutas, pero hoy por hoy, los que hay son escasos. Aún así, las tarifas no son asequibles para todo el mundo. Y otro factor que hay que tener en cuenta es que los problemas por lo general no se solucionan con una sola sesión. Mucha gente piensa que en una sesión de terapia regresiva van a ser capaces de ver una vida entera de principio a fin, van a conocer cuáles son sus lecciones a aprender, cómo murió, a qué personas de su vida actual conoce de otras vidas, incluso el nombre de su guía espiritual. Y va a salir con su problema psicológico “sanado”. Y además piensan que si no lo consiguen es porque el hipnoterapeuta no es bueno.

Nada de eso. El hipnoterapeuta es solo un guía. Somos nosotros los que hacemos el trabajo. Hay personas para quienes es más fácil alcanzar ese estado especial de relajación en el que las escenas de vidas pasadas comienzan a surgir. Hay otros que no son buenos sujetos de hipnosis. Y lo normal es que en una sola sesión solo alcancemos a ver algunos pequeños detalles de la vida que nos está ocasionando el problema… o de alguna otra vida.

La gente se sorprende cuando les digo que yo jamás hice terapia regresiva, que todo lo que recuerdo es producto de mi esfuerzo personal, de la meditación… y que cuando empecé a recordar supuestas vidas pasadas, ni siquiera era esa mi intención. Aunque había leído libros sobre reencarnación, yo era una más de las que pensaba “Eso solo les pasa a los demás”. Sufría de ansiedad y solo quería relajarme. Ni siquiera había soñado con vidas pasadas… o al menos no había reconocido esos sueños como tales. Cuando extrañas imágenes comenzaron a aparecer en mi mente pensé que me estaba volviendo loca. Y fue cuando inicié mi búsqueda de información. Solo entonces probé mi primera grabación de autohipnosis, porque pensé que eso me ayudaría. Y me ayudó, pero solo al principio, porque encontré que la meditación te permite profundizar mucho más y alargar la experiencia todo lo que necesites. Por lo general, he obtenido muchos mejores resultados sin ningún tipo de ayuda externa.


Muchas personas tienen miedos infundados acerca de la autohipnosis. Piensan que van a perder el control, que se van a quedar bloqueados en una escena y no van a poder salir, que van a ver algo demasiado doloroso que no van a poder soportar, que se van a quedar atrapados en el pasado… Nada de esto es cierto. Si esto ocurre, tener a una persona al lado puede ser tranquilizador. Pero según mi experiencia, nuestra propia mente sabe qué es lo que nos puede enseñar y qué no. Siempre lo podemos controlar, somos nosotros quienes decidimos si queremos continuar o no. La hipnosis no significa perder la consciencia. Al contrario, tus sentidos están mucho más agudizados, y si sientes que lo que estás viendo te está afectando demasiado, es suficiente con moverte, salir del trance, levantarte, respirar hondo y tranquilizarte. De todas formas, esto suele ocurrir al principio. Con la práctica aprendes a dominar mucho mejor tus emociones, tanto en la autohipnosis como fuera de ella.

Para aquellos que queráis probar, aquí tenéis un vídeo con una de las regresiones que utilicé yo al principio. Si no os funciona al primer intento, no desistáis. A veces son necesarios dos o tres intentos para empezar a ver algo. Con el tiempo, quizá penséis que la voz que os está hablando continuamente es un tanto desagradable e interrumpe lo que estáis viviendo. Entonces es momento de probar a hacerlo solo. Una vez que conoces los pasos para llegar a ese estado, no es difícil hacerlo por tu cuenta.



En la red podéis encontrar muchas más grabaciones. Probad varias, escoged la que más os guste. 

No olvidéis escribir todo, absolutamente todo, lo que sintáis, veáis, etc. Aunque penséis que no tiene sentido. Puede que os llevéis alguna que otra sorpresa…   

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La validez de la hipnosis para verificar vidas pasadas.

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La autora de este blog no pertenece a ninguna religión ni a ninguna secta, ni tampoco es ferviente seguidora de ninguna doctrina espiritual, espírita o new age. Tampoco es una fanática lectora de ningún escritor más o menos popular que hable en sus libros sobre terapia o hipnosis regresiva.

La autora de este blog tiene una amplia formación científica y por ello piensa por sí misma para llegar a las conclusiones y opiniones que aquí se ven reflejadas. La reencarnación es un fenómeno natural y universal. El único objetivo de este blog es reflexionar y ofrecer algunas claves para que todo el mundo pueda darse cuenta de ello por sí mismo.

En ningún caso la autora de este blog posee la Verdad Absoluta. Las opiniones de la autora de este blog son personales, intransferibles y siempre sujetas a discusión. Solo ha vivido una serie de experiencias personales que la han transformado interiormente en los últimos años. Puede dar consejos a todo aquel que lo solicite, pero en ningún caso puede ofrecer ayuda profesional.

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