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miércoles, 18 de julio de 2018

Guías espirituales y espíritus guía.

Esta entrada va a ser similar a la de almas gemelas y almas compañeras, en el sentido de que parte del problema viene de la mala traducción de la palabra inglesa spirit guide o, más correcto, en mi opinión, spiritual guide. Pero solo parte. La realidad es que es más bien un problema conceptual que se agrava cuando entran en la ecuación los espiritistas y médiums, es decir, personas que supuestamente pueden comunicarse con espíritus, y que tienden a interpretar que un guía espiritual es lo mismo que cualquier ser desencarnado en el astral que te puede “ayudar” (normalmente acaba siendo lo contrario) en un determinado momento de tu vida.

De hecho, solo buscando la definición de spirit guide en internet, este hecho se ve reflejado hasta en la página de Wikipedia:
A spirit guide, in western spiritualism, is an entity that remains as a disincarnate spirit to act as a guide or protector to a living incarnated human being.

According to theosophical doctrine, spirit guides are not always of human descent. Some spirit guides live as energy, in the cosmic realm, or as light beings, which are very high level spirit guides. Some spirit guides are persons who have lived many former lifetimes, paid their karmic debts, and advanced beyond a need to reincarnate. Many devotees believe that spirit guides are chosen on "the other side" by human beings who are about to incarnate and wish assistance.

Some early modern Spiritualists did not favor the idea of spirit guides. Spiritualist author and medium E.W. Wallis, writing in A Guide to Mediumship and Psychic Unfoldment, expressed an opinion that the notion of spirit guides is disempowering and disrespectful to both spirits and living people. He does not deny that seeking people may be helped by spirits here and there, but decries the idea that said spirits are appointed or assigned to do nothing but help the living. He advises would-be mediums to steer clear of the notion that they are being "guided" unless they have demonstrable proof that such is the case.


Traducido por una servidora:
Un guía espiritual, en el espiritualismo occidental, es una entidad que permanece como un espíritu desencarnado para actuar como guía o protector de un ser humano vivo encarnado.

Según la doctrina teosófica, los guías espirituales no siempre son de descendencia humana. Algunos guías espirituales viven como energía, en el reino cósmico, o como seres de luz, que son guías espirituales de muy alto nivel. Algunos guías espirituales son personas que han vivido muchas vidas anteriores, pagaron sus deudas kármicas, y avanzaron más allá de la necesidad de reencarnar. Muchos devotos creen que los guías espirituales son elegidos “en el otro lado” por los seres humanos que están a punto de encarnar y desean asistencia.

Algunos espiritualistas modernos tempranos no estaban a favor de la idea de los guías espirituales. El autor y médium espiritista E.W. Wallis, escribiendo en Una guía a la mediumnidad y la apertura psíquica, expresó la opinión de que la noción de los guías espirituales es desempoderadora e irrespetuosa tanto para los espíritus como para los vivos. No niega que las personas buscadoras pudieran ser ayudadas por espíritus aquí y allá, pero desacredita la idea de que tales espíritus sean designados o asignados para no hacer nada excepto ayudar a los vivos. Aconseja que los que quieran ser médiums deben huir de la idea de que ellos están siendo “guiados” a menos que tengan una prueba demostrable de que ese es el caso.

Es curioso que ya hubiera estas discrepancias a principios del siglo XX, y que justamente un médium se diera cuenta de que los espíritus desencarnados con los que él se supone que trata, no se suelen dedicar a guiar a nadie ni han sido asignados a ningún vivo antes de nacer. Yo estoy de acuerdo con él. En cuanto a los teosofistas, me gusta más su manera de verlo. No comparto algunas de las cosas que entran en su definición —por ejemplo, no creo en la existencia de deudas kármicas que haya que pagar—, pero sí que coincido con otras: es indudable que son seres de luz de alto nivel. Y aunque yo siempre he creído que eran seres que ya no reencarnaban más, algunas impresiones que he recibido de mi propio guía me hacen sospechar que sí pueden hacerlo. De hecho, es posible que todos hayamos ejercido como guías en algún momento. En el fondo, creo que ser guía espiritual es simplemente una tarea más que puedes aceptar hacer o no mientras estés desencarnado. Supongo que tienes que tener cierta experiencia, pero tampoco hace falta que seas uno de esos “súper-santos” que ya no necesitan reencarnar, especialmente porque… no creo que existan ni tan siquiera.


Pero volvamos a los problemas de concepto.

Podríamos decir que guía espiritual y espíritu guía es lo mismo. Sin embargo, con el tiempo, yo he acabado haciendo una importante distinción entre ambos. Yo prefiero el término “guía espiritual” porque es más cercano al término original en inglés y porque el adjetivo “espiritual” tiene una connotación de “ser elevado”, “estar en un estado ampliado de consciencia”, mientras que espíritu es simplemente cualquier ser desencarnado que puede estar en el astral, es decir, en el plano más próximo al plano físico, y eso no significa necesariamente estar en un estado ampliado de consciencia o haber llegado a cierto nivel de desarrollo espiritual. Un espíritu puede estar aún confuso tras la muerte, puede estar vagando sin rumbo fijo sin saber que debe seguir a otros planos de mayor vibración, o puede que simplemente se haya quedado en el astral porque considera que tiene una tarea que hacer. Algunos de estos espíritus se comunican con algunos seres humanos, de manera puntual o a través de médiums. Eso, aunque depende del caso, obviamente, no pongo en duda que sea posible. También creo que es posible que uno de estos espíritus quiera acompañar a algún vivo y transmitirle de algún modo que es su guía, y prometerle un montón de conocimientos. Quizá, incluso, podría llegar a manifestarse a través de alguien receptivo. Todo eso está muy bien, pero no es un verdadero guía espiritual. Y desde que comencé a participar en foros de reencarnación, esta es una de las cosas que más le cuesta a la gente comprender.

¿Por qué les cuesta tanto comprenderlo? Pues yo me imagino que la razón fundamental es que no lo han experimentado por sí mismos. Si han leído algún libro de Michael Newton, quizá sí sepan a qué tipo de guía espiritual nos referimos los reencarnacionistas. En ningún caso hablamos de comunicación con espíritus desencarnados tal y como entienden los espiritistas. Esto no se trata de sacar la tabla de la ouija o un péndulo, hacer preguntas al aire, y esperar a ver si alguien responde. Los reencarnacionistas accedemos a nuestros recuerdos de vidas pasadas a través de la meditación o técnicas muy parecidas a la meditación, como la autohipnosis. Y la meditación, aunque no la utilices precisamente para recordar vidas pasadas, es una herramienta muy poderosa que te conecta con tu intuición, con tu yo superior, con tu verdadera consciencia. Es en ese estado cuando empiezas a darte cuenta de algunas cosas. Una de esas cosas es que ninguno de nosotros estamos solos. Y si sigues adentrándote en tu interior y vas haciendo las preguntas adecuadas, las respuestas comenzarán a surgir… de tu interior, en forma de imágenes, o emociones, o símbolos. Nunca van a aparecer por escritura automática, golpes en la pared o movimiento de un péndulo. Aquí estaríamos hablando de otros fenómenos, en algunos casos bastante peligrosos para la salud mental de quien los vive. La meditación y los guías espirituales de los que hablo no tienen nada que ver con esto.

Yo era muy escéptica al principio, por supuesto. Si mi yo de hace diez años estuviera leyendo esta entrada, pensaría que vaya ida de olla o qué magufada, o como mucho, pensaría: “Qué bonito debe de ser esto de poder contactar con tus guías, pero yo no me veo capaz. Además, ¿realmente existen o es su propio subconsciente que toma forma de otra persona?” Pues hoy puedo decir que sí, existen. La forma en la que los describe Michael Newton se aproxima mucho a la realidad, aunque he de decir que él suele hablar de recuerdos del periodo entre vidas y eso es muy diferente a cómo los percibimos estando encarnados, ya sea en un estado normal de vigilia o en un estado alterado de consciencia, cuando meditamos. No voy a hablar mucho de mi propia experiencia con mi guía porque ya lo cuento con detalle en mi libro La Caja de Pandora, pero uno de los hilos más divertidos que tuvimos en el foro (Foro Reencarnación) fue cuando nos decidimos a dejar la vergüenza al lado y compartir cómo cada una de nosotras veía a su guía espiritual. Nos dimos cuenta de que seguramente ellos aparecen de una forma que a nosotras mismas nos resulte una figura con poder de atracción y cierta autoridad, pero siempre con un ligero toque humorístico también. El género puede ser como el nuestro o distinto. Algunas de nosotras teníamos varios guías, igual que se cuenta en los libros de Newton, aunque uno suele ser el principal. Y también en varios casos habíamos compartido vidas pasadas con ellos. Lo importante es que son seres que te conocen muy bien y no están contigo precisamente para hacer tu trabajo, sino para asegurarse de que cumples con tu plan y para decirte cosas que no te van a gustar si eso llega a ser necesario. Yo los comparo al capitán de un equipo de fútbol. Tienen más experiencia y otras habilidades, pero son también parte del equipo y aunque estén desencarnados ellos también viven nuestra vida de manera muy cercana.

Como cualquiera puede comprobar si medita con regularidad y se pone en contacto con ellos, esto es muy distinto a oír voces en tu cabeza o contactar con espíritus. Igual que cualquier persona que pasa por la calle te puede ayudar en un momento dado, o igual que puedes encontrar un mentor especial del que aprendas muchas cosas durante un periodo de tu vida, cualquier espíritu del astral que descubra que eres especialmente sensible y se puede comunicar contigo, puede hacerlo. Puede ser sincero y creer que te está haciendo algún bien, o puede que lo haga simplemente porque desea manipularte o desea tu energía y tu atención. Un verdadero guía espiritual no va a interferir nunca de ese modo en tu vida, por varias razones. Una de ellas es porque probablemente hay un impedimento físico: él está en un plano muy elevado de vibración, y nosotros estamos encarnados. Ni siquiera a través de los sueños es fácil que recibamos sus inspiraciones. Es más una cuestión de intuición, de sincronicidades, o como yo lo llamo a veces, de “señales que nos manda el universo”. A veces es realmente difícil discernir si cuando hablas con tu guía es él realmente o es la voz de tu consciencia. Pero a veces sus mensajes o la sensación que obtenemos de repente mientras meditamos, son muy distintas a lo que normalmente pensamos o sentimos. Y eso es lo que nos hace sentir que están ahí guiándonos, pero de manera muy sutil. En cambio, un espíritu del astral sí que puede comunicarse a través de los sueños. Puede incluso aparecerse o manifestarse en el plano físico.

La otra razón está relacionada con lo que dije antes: un ser que está desarrollado espiritualmente (y por tanto en estado desencarnado está en el plano espiritual, no en el astral), comprende que todos nosotros tenemos libre albedrío, y que existen unas reglas, y que aunque sea nuestro guía no puede decidir por nosotros, ni empujarnos a hacer algo que no queremos hacer. Si interfiere va a ser solo en casos muy extremos, si es absolutamente necesario, si nuestras decisiones van a conducir al más absoluto de los desastres y es esencial que cumplamos con uno de los objetivos que teníamos antes de nacer.

A mi guía ni siquiera le gusta que le llame guía. Y yo le llamo guía pero tampoco lo siento como guía. Porque ha sido mi hermano, mi padre, mi esposo, mi hijo… y ha estado conmigo tantas vidas que no puedo considerarlo un superior. Es simplemente un miembro de mi equipo que a veces está encarnado y otras veces no, igual que yo. Las palabras humanas son siempre demasiado reduccionistas para definir este tipo de relaciones, este tipo de amor y amistad entre dos almas.

Aprended a diferenciarlos. Y si podéis, experimentadlo en vuestra propia piel.


Recordad que el mejor maestro sois vosotros mismos.

miércoles, 13 de julio de 2016

10 verdades incómodas sobre reencarnación (Parte 1).

Sí, sé que posiblemente tienes tus propias creencias relacionadas con la reencarnación y buscando en internet has llegado a esta página. Te recomiendo que no sigas leyendo si lo que quieres es seguir teniendo creencias erróneas y autoengañarte pensando que todo lo que has leído por ahí fuera tiene alguna base lógica. Si lo que quieres es la Verdad, no solo te recomiendo que leas, sino también que sigas investigando, te unas a Foro Reencarnación y conozcas de primera mano a personas que recuerdan vidas pasadas. Nosotros tampoco conocemos toda la Verdad, pero no tengo duda de que estamos mucho más cerca de ella.

Después de más de cuatro años hablando sobre reencarnación casi a diario dentro y fuera de las comunidades online, me he dado cuenta de que estas son las 10 afirmaciones que más ampollas levantan. Si tienes alguna más, no dudes en añadirla en los comentarios.


1. La reencarnación es un hecho.


Para la mayoría de escépticos, me imagino que no constituye ningún problema que haya millones de personas en el mundo que crean en la reencarnación. Para los escépticos, normalmente solo ellos tienen razón y los demás vivimos inmersos en una ilusión o en nuestra propia idiotez. Así que, a ellos les da igual si crees en la reencarnación o crees en Papá Noel. Ahora, puede que empiecen a revolverse en sus sillas si les dices que no es que creas en la reencarnación, es que estás seguro de que es una realidad. Y no es que estés obsesionado o seas el líder de una secta con tinte budista, es que se da la circunstancia de que recuerdas vidas pasadas —ahora mismo me da igual el método—, has podido verificar históricamente muchos de esos recuerdos, y en algún caso incluso has podido identificar quién fuiste en tu vida pasada. Ya sabemos que esto no es prueba alguna para un escéptico, pero no importa. Aunque ellos nunca llegarían a admitirlo, ya hay algo dentro de ellos que les está susurrando: “¿Y si esta persona no está como una regadera y me está contando la verdad?” Les va a costar encontrar una explicación a los hechos que les han descrito, y se llegarán a inventar cosas como el “súper-psi” para no dar su brazo a torcer. En este punto seremos nosotros los reencarnacionistas los que sonreiremos, porque nosotros conocemos la Verdad, mientras que ellos siguen inmersos en un mar de dudas.

Pero que haya personas que están tan seguras de que la reencarnación es un hecho también es incómodo para los que sí creen en la reencarnación, porque, como he afirmado en muchas ocasiones en este blog y en los foros en los que participo, la creencia es una cosa, y la seguridad es otra. Hay mucha gente que aun creyendo en la reencarnación, piensa que recordar vidas pasadas es imposible, o que solo es posible si vas a un terapeuta para que te hipnotice. Como consecuencia, te ven como alguien que tiene algún tipo de poder psíquico (no en vano una vez creyeron que yo era vidente, nada más lejos de la realidad), o bien como alguien tan arrogante que es capaz de asegurar que SABE que la reencarnación es un hecho (por supuesto, creerán todo lo que les dice un cura o todo lo que escribió Sai Baba, a pesar de todos los procesos judiciales abiertos contra él, pero tú eres distinto), y a veces hasta he llegado a notar cierta envidia (más o menos sana) o cierto complejo de inferioridad porque piensan que ellos no pueden recordar. Sí que pueden, lo que ocurre es que no saben cómo hacerlo. Y por ello te mirarán como si fueras un bicho raro, o como los escépticos pensarán que estás como una regadera o que estás mintiendo. Ellos creen en la reencarnación... pero saben que no están para nada seguros, y temen la muerte como cualquiera. No pueden imaginarse que haya otros que de verdad sepan que la reencarnación es un hecho, porque tienen pruebas convincentes de ello.

Y, sobre todo, es incómodo para la mayoría de las religiones. Si algún día se llegara a demostrar que la reencarnación es un hecho, de forma que se convirtiera en algo innegable, como que la Tierra gira alrededor del Sol y no al contrario, se les acabaría el chiringuito a todas esas religiones... y algunas tendrían que admitir que estaban equivocadas o que engañaron a los feligreses a conciencia, como veremos en el punto 2. De hecho, he llegado a pensar que no se habla más abiertamente de reencarnación en los países hispanohablantes porque no les interesa a las esferas eclesiásticas, por razones obvias. No en vano ya condenaron la reencarnación en el Segundo Concilio de Constantinopla.


2. La reencarnación es un hecho... pero no tiene nada que ver con lo que nos han contado.


En nuestros tiempos, y especialmente en el mundo hispanohablante, todo lo que creemos saber sobre reencarnación se basa en lo que supuestos espíritus desencarnados nos han transmitido a través de médiums, en las mentiras propagadas por las enseñanzas de la Nueva Era como la famosa Ley del Karma, en las enseñanzas de religiones como la budista o la hinduista que no son más que creencias no muy distintas de otras creencias sin ninguna base racional, o en el mejor de los casos, en lo que autores como Brian Weiss y sus imitadores han escrito en sus libros. Esta es la razón por la que cuando hablas con personas que recuerdan vidas pasadas te das cuenta de cuántas sandeces nos han metido en la cabeza que no tienen nada que ver con la realidad. Lo que sabemos de verdad sobre la reencarnación es más bien poco. Si solo consideramos los trabajos científicos publicados, sabemos aún menos, entre otras cosas porque los investigadores que estudian la reencarnación apenas se molestan en hablar con los que recordamos vidas pasadas.

Hay tantas creencias extendidas y a veces incluso aceptadas sin más por muchas personas que creen en la reencarnación, que cuando les digo que no son ciertas, se revuelven contra mí como si fueran auténticos fanáticos a los que he arrebatado su fe. De nuevo, la Nueva Era ha hecho mucho daño en este sentido. Tienes desde la creencia en almas gemelas (no confundir con almas compañeras), cuya existencia, juraría, nadie que recuerde vidas pasadas ha comprobado; a la famosa Ley del Karma (sí, de nuevo); pasando por la supuesta evolución espiritual, las almas viejas, las vidas simultáneas, las vidas paralelas o las almas que viven una misma vida pasada famosa, lo que explicaría por qué existen varias personas que dicen tener los mismos recuerdos de alguien famoso.

¿Lo dudas? Recuerda vidas pasadas. Se te caerán muchos mitos.




3. Todos podemos recordar vidas pasadas. Sí, tú también.


He tenido alguna que otra discusión sobre esto con supuestos “expertos” en reencarnación, por supuesto investigadores que NO recuerdan vidas pasadas. ¿Por qué? Porque claramente ellos, en toda su carrera, se han encontrado pocos casos de personas que recuerdan. Mientras, en un mundo paralelo... los foros de reencarnación están llenos de personas que recuerdan. No todos poseen el mismo nivel de sensatez, eso es verdad. El fraude y las ganas de llamar la atención existen en el mundo de la reencarnación, eso es innegable. Sin embargo, la mayoría son personas sensatas, muchas con estudios superiores, muchas han investigado durante años para verificar sus supuestas vidas pasadas, tanto que su conocimiento sobre determinadas épocas históricas supera a la de ciertos historiadores. Muchos tienen formación científica. Muchos eran escépticos y solo la experiencia personal o la de alguien cercano les convenció de la realidad de la reencarnación. Todos los que han pasado por ello conocen y han practicado las técnicas para recordar. Yo soy una de esas personas. Yo no tengo nada especial, jamás fui vidente, jamás fui especialmente sensible a las experiencias “paranormales”, no hice meditación durante cuarenta años para recordar ni acudí a un hipnoterapeuta. Los recuerdos me llegaron espontáneamente y no fue muy complicado. Si yo pude hacerlo, tú puedes hacerlo... y solo, no necesitas a nadie.

Es cierto que decir que todos podemos recordar vidas pasadas no quiere decir que todas las personas vayan a recordar o que necesiten recordar. Nadie aún sabe por qué algunas personas recuerdan y otras no. Pero sí sabemos que no es nada sobrenatural, y que posiblemente muchas más personas recordarían si solo supieran cómo hacerlo o prestaran más atención a los indicios presentes en su personalidad.

Es evidente que esta verdad es especialmente incómoda para los que se ganan la vida haciendo regresiones, porque les estoy quitando el poder a ellos y te lo estoy dando a ti. Sí, A TI. No estoy diciendo que prescindas de los buenos profesionales que pueden ayudarte en tu camino, pero sí que te des cuenta de que los únicos límites están en tu mente. No es imprescindible acudir a una consulta y gastarte el dinero para recordar vidas pasadas. Medita, abre tu corazón, vence tus miedos... conéctate contigo mismo, y CONOCE LA VERDAD. De primera mano, no porque alguien te lo cuente.


4. El amor no lo es todo.


A ver, no quiero que me malinterpretes. El Amor (en mayúsculas) lo es todo, sí, eso no lo pongo en duda. Pero si piensas que la reencarnación y sobre todo recordar vidas pasadas es algo súper-bonito que te hará sonreír embobado como cuando lees esos libros de Brian Weiss lleno de historias románticas de almas que se reencuentran vida tras vida y tarde o temprano alcanzan la felicidad, te digo: ABRE LOS OJOS. Para llegar al Amor (en mayúsculas) primero tendrás que pasar por un oscuro camino lleno de miserias humanas. Mira a tu alrededor: hay gente sufriendo, hay guerras, pobreza, asesinatos, rencores, odio, mucha sangre, niños hambrientos o abandonados, refugiados, soldados cometiendo tropelías, personas que mueren jóvenes... ¿Por qué crees que tus vidas pasadas van a ser distintas? ¿Acaso se vivía mejor en el mundo hace sesenta, cien, trescientos años? En tus vidas pasadas encontrarás eso y mucho más. Te será muy difícil encontrarle el sentido, te será muy difícil encontrar esas supuestas “lecciones” que te hacen “evolucionar espiritualmente”. Llevarás años recordando y aún te sentirás culpable por algo que hiciste, o no entenderás cómo el ser humano puede llegar a ser tan cruel. Querrás creer eso de que “todos somos iguales” o que “eres capaz de perdonar a todos, incluido tú mismo”, pero eso no ocurrirá de la noche a la mañana, y tal vez nunca lo consigas. Una cosa es la teoría y otra la práctica.


5. Recordar vidas pasadas no te hace ser un iluminado.


No sé por qué hay mucha gente que cree que solo aquellos seres evolucionados espiritualmente pueden recordar vidas pasadas. Quizá piensan que solo son fiables personas como el Dalai Lama, que según la leyenda recuerda varias vidas pasadas y para muchos es un ser muy evolucionado espiritualmente. Todos los demás que decimos recordar estamos como una regadera, eso ya se sabe. Existe un caso de una mujer adulta que recordó vidas pasadas a través de sueños y regresiones, y después de una larga investigación pudo identificar su vida pasada e incluso contactar con sus hijos de esa vida pasada. Se llama Jenny Cockell. Puedes conocer su historia en este vídeo. No, no es una iluminada, ni tampoco es líder de ninguna religión. Es un ser humano como tú y como yo. Quizás más como yo, porque las dos tenemos en común que recordamos vidas pasadas y hemos podido verificar varias de ellas. Si tienes perfil de Facebook y sabes inglés, búscala, hazte su amiga, escúchala. Es una persona totalmente normal que ha escrito un par de libros contando su experiencia, igual que yo. Y sin embargo, es curioso comprobar cómo muchos se dirigen a ella como si tuviera algo especial, como si ella les pudiera responder a todas sus preguntas, como si recordar vidas pasadas te otorgara una infinita sabiduría. Yo no soy tan famosa, pero a veces me he sentido igual, por eso escribí un día sobre ello.

No te confundas: recordar vidas pasadas no te hace ser nadie especial. No te hace más sabio. Tampoco más benevolente. ¿Más equilibrado? Pues supongo que eso depende de cada uno. Hay gente que recuerda que no es nada equilibrado. Pasa un poco como con los que han tenido experiencias cercanas a la muerte. Unos lo llevan bien e incluso les hace ser mejores personas. Otros no saben interpretar bien sus propias experiencias o adoptan alguna de las creencias mencionadas anteriormente, así que no solo no se equilibran, sino que les puede traer más desequilibrio. Buscar respuestas solo les trae más confusión. En el peor de los casos, ellos mismos se creen unos iluminados y puede que hasta intenten crear su propia secta. Y si encima le otorgan el poder a alguien que dice ser terapeuta pero en realidad solo trata de aprovecharse de la credulidad de su paciente, las cosas pueden ponerse muy feas.

Por fortuna, creo que la mayoría de la gente que recuerda vidas pasadas sigue una vida totalmente normal. Pasan totalmente desapercibidos. Sabemos que lo más probable es que se rían de nosotros, así que nos mantenemos calladitos o en el anonimato. Yo misma, en el punto en el que me encuentro, apenas menciono la reencarnación fuera de mis sitios online y solo hablo con personas de confianza que pueden comprenderme. El conocimiento y la seguridad que aparecen después de recordar no van a producir ningún cambio demasiado importante. ¿Vas a comprender mejor algunas cosas? Sí. ¿Van a desaparecer algunos efectos indeseables que se produjeron a causa de vivencias del pasado? Por supuesto. ¿Vas a tener más fuerzas para continuar? Sí. En general, esto es lo que puedes esperar si recuerdas vidas pasadas. Pero tu vida actual no va a ser más fácil ni tus problemas van a desaparecer de la noche a la mañana. Simplemente encontrarás nuevos recursos que utilizar, te enfrentarás mejor a esos problemas. Perderás el miedo a la muerte y a la vida. Pero no, no serás “superior moralmente” a nadie ni habrás “evolucionado espiritualmente” más que otra persona que no recuerde. 

Parte 2 la semana que viene.

martes, 13 de octubre de 2015

Personas que conocemos de otras vidas.

Una de las cuestiones que más preocupa a la gente es si perdemos a nuestros seres queridos, o si nos volveremos a encontrar con ellos en el más allá o en próximas encarnaciones. Cuando llevas unos años recordando vidas pasadas esto te parece tan obvio que ni siquiera pasa por tu cabeza, así que cuando me preguntan sobre ello suelo sorprenderme. ¿Que si nos volvemos a encontrar con nuestros seres queridos? Y con los no tan queridos también... En general, no hacemos más que cruzarnos con las mismas almas una y otra vez, más o menos como ocurre en El Atlas de las Nubes. Y aunque esto parezca una bonita leyenda, la mayoría de los reencarnacionistas coincidimos en que hay algo de verdad en eso de que el alma se refleja en los ojos. Muchas veces el reconocimiento se produce a través de ellos.

Fotograma de la película Orígenes.

No voy a entrar a definir lo que son los grupos de almas ni los soulmates, entre otras cosas porque me parece algo muy básico y además ya expliqué una vez la confusión que existe en el mundo hispanohablante sobre determinados conceptos. Solo diré que la existencia de almas compañeras, es decir, gente con la que te encuentras vida tras vida, es una de las grandes realidades de la reencarnación. Desde que recuerdo vidas pasadas me ha ocurrido de todo:

  • He reconocido en mis recuerdos a personas que había conocido en la vida real, con las que pensé que había algún tipo de conexión pero no podía especificar el qué. Las vivencias de esa vida pasada daban perfecta explicación a la forma en que me sentía hacia esa otra persona, que no siempre era positiva.
  • He conocido a personas (incluso online) que me hacían sentir algo especial, que llegaban a provocar en mí extrañas reacciones emocionales sin explicación lógica. Posteriormente, preguntando por ellas antes de meditar, o bien de manera espontánea, aparecían en mis recuerdos en alguna vida pasada.
  • En alguna ocasión hemos hecho una meditación conjunta a distancia, varias personas en varias ciudades, con la mínima interacción entre nosotros, y al acabar la sesión habíamos recordado un mismo escenario, cada uno desde su propia perspectiva.
  • Hay gente que me ha reconocido en alguna de sus vidas pasadas, pero yo no recuerdo nada o solo tengo leves intuiciones.

Normalmente este tipo de conexiones no se comentan en público, por razones obvias de privacidad y por tratarse de asuntos que solo conciernen a las personas que comparten recuerdos. Además, a nosotros mismos nos cuesta creer en ello, y seguramente en muchos casos ni siquiera nos atrevemos a decirle a alguien que creemos reconocerle de otra vida, por temor a su reacción, lo cual es perfectamente lógico. Por otra parte, me consta que en algunos casos tener recuerdos compartidos ha servido para verificar algunos hechos poco conocidos por la historia oficial, aunque a mí nunca me ha pasado. Es bastante difícil llegar a validar este tipo de recuerdos, y además hay que tener cuidado porque algunos indeseables pueden aprovecharse de esta circunstancia y querer hacerte creer que te conocen de otra vida porque piensan que tú eres alguien excesivamente crédulo y no vas a tardar en caer en sus garras. Eso de que te digan de que eres su alma gemela suena muy romántico, pero es muy probable que no sea verdad. Por eso es recomendable andar siempre con pies de plomo. Sin embargo, estas conexiones existen, y son muy frecuentes. Para los que nos acercamos a la reencarnación con la racionalidad y la precaución debidas, es uno de los factores que más nos descolocan, que más desafían nuestra lógica. Nuestra intuición nos dice una cosa, pero nuestra inteligencia sigue insistiendo en que puede ser autosugestión, que es altamente improbable que hayas vivido una vida con alguien que vive en otro país y que casi acabas de conocer en internet, que posiblemente esa persona “te atrae” por alguna otra razón... Pero cuando tienes recuerdos “de verdad”, y en esos recuerdos —ya sea en un sueño o por autohipnosis— no tienes ninguna duda de que reconoces a alguien del presente en esa otra persona, que antes tenía otro cuerpo o incluso otro sexo, y te es difícil explicar por qué, entonces te empiezas a cuestionar si la realidad es distinta a lo que nos han enseñado. Tienes que elegir entre lo que te dice tu instinto y lo que te dice tu mente racional. Y no, la elección no es nada fácil...


Creo que es importante hacer un inciso en lo de la “atracción” que te produce esa persona. Lo he notado en mí y en muchos otros reencarnacionistas. Cuando hay una conexión con alguien que podrías haber conocido en otra vida, la sensación es muy parecida a un enamoramiento o a pura atracción sexual, y por lo general da igual si la relación en el pasado fue buena, mala o regular; si fue una relación amorosa o de otro tipo; o incluso si fue familiar o no. (Tal vez por esta razón la creencia en las almas gemelas se ha hecho tan popular). Sentimos como una especie de “mariposas en el estómago”, y algo nos empuja a hablar o acercarnos a esa persona. Por supuesto, esto no significa que siempre que se produzca esta sensación, hay una relación de vida pasada. Puede que esa persona simplemente nos recuerde a alguien del pasado, o puede que, en efecto, todo se deba a pura atracción física. Pero a veces, quizá más de las que nos imaginamos, sí hay una relación de vida pasada, y casi me atrevería a decir que con frecuencia esa relación no se parece en nada a como nos la imaginamos. En algunas ocasiones, sin que haya una aparente explicación, una sola palabra de esa persona basta para que nos enfurezcamos, o hace que actuemos hacia ella como un padre cuando en realidad no lo somos, o quizá hay algo que no nos gusta para nada, o quizá se da una relación amor/odio que a veces puede incluso rayar la obsesión. Si consigues recordar y saber con exactitud por qué te sientes así, de pronto le encuentras el sentido. Y creo que ésta es una de las experiencias más satisfactorias que se dan en esto de recordar vidas pasadas.

¿Algunos ejemplos personales?

  • Una amiga de mi infancia resultó haber estado conmigo en una vida en la que ambas éramos esclavas en Creta.
  • Un compañero de clase con el que parecía haber simpatía mutua pero nunca llegamos a ser amigos, resultó haber sido un amigo muy querido, casi un hermano para mí, en una vida en la que yo era una india nativa americana y toda mi familia (incluido él) murió en una masacre perpetrada por los blancos.
  • Un compañero de facultad resultó haber sido un amigo muy querido en mi vida del Oeste americano. Las cosas no acabaron bien entre nosotros. La relación en nuestra vida actual fue muy extraña y algo complicada, perdimos el contacto y los asuntos sin resolver siguieron sin resolverse.

Podría añadir algunos más, pero no acostumbro a hablar de mis vidas pasadas en este blog. Es una pena que no pueda validar esta información, porque lo normal es que la otra persona no recuerde, o que ni siquiera crea en la reencarnación, con lo cual tus sospechas siempre quedan en silencio. Pero interiormente e intuitivamente, apenas tengo duda de que nos conocimos en otras vidas.

Conclusión: que cuando hay alguien duda de si nos vamos a reencontrar con nuestros seres queridos en el más allá o en el más acá, en nuestra próxima encarnación, no puedo más que sonreír. Si ellos supieran... Si ellos recordaran... Los lazos espirituales son eternos. Te vas a reencontrar con la gente que quieres y con la gente que no quieres, porque en el otro lado el amor es para todos por igual, o al menos debería serlo. No tengo ni idea de por qué las cosas son como son, pero lo que tengo claro es que una vez que has pasado por intensas experiencias con alguien, hay algo que deja una huella en ti. Los recuerdos y lo que te une a esa persona con la que viviste, no desaparecen jamás.

lunes, 25 de noviembre de 2013

¿Echas de menos a alguien?

Así es como empezó todo para mí. Y cuando digo todo es TODO.

No fue hasta bien entrada la treintena cuando descubrí que lo que a mí me pasaba no era ninguna enfermedad mental, ni tampoco una fantasía. Era solo un sentimiento con un origen real y que es mucho más común de lo que pensaba entonces. Un origen tan real que llega a estremecer…

Recordar vidas pasadas va íntimamente ligado a las emociones, a todo tipo de emociones, desde las que identificamos como características normales de nuestra personalidad, hasta las que pasan más desapercibidas y surgen solo en determinadas circunstancias, o las que mantenemos enterradas en nuestro subconsciente, por simple dejadez o porque intuitivamente sabemos que no debemos removerlas. Recordar vidas pasadas tiene que ver mucho con nuestra psicología, con conocernos a nosotros mismos, con saber de dónde venimos, quiénes somos, qué es lo que estamos haciendo aquí y qué necesitamos experimentar para seguir creciendo. Tiene que ver con mirarte a un espejo y reconocer tus cualidades pero también todo aquello que te empeñas en ocultar y que también forma parte de ti. Es por ello que muchos de los que intentan recordar sus vidas pasadas huyen después del primer intento… porque se dan cuenta de que la reencarnación es algo realmente serio y que se van a tener que enfrentar a muchos miedos y a muchos retos. Uno de los retos más importantes es ser lo suficiente humilde como para reconocer tus propios errores y darte cuenta de que aún te queda mucho camino por recorrer, por mucho que desees no volver nunca más a este planeta Tierra.

Un día hablaré en profundidad sobre esa sombra a la que todos los que recordamos vidas pasadas nos enfrentamos tarde o temprano. Pero hoy quería detenerme en ese sentimiento que es el culpable de que yo estoy hoy aquí compartiendo esto. El primer mensaje que escribí para un foro público en internet, el primer foro en el que me registré, cuando apenas sabía manejarme en la red, fue a causa de ese sentimiento. Y fue porque alguien más había mencionado (también en una de sus primeras aportaciones a dicho foro) que toda su vida había echado de menos a alguien que supuestamente no había conocido nunca. Esta persona luego se arrepintió y borró su mensaje, sin embargo me escribió en privado para agradecerme que hubiese respondido, porque para las dos fue un tremendo alivio descubrir que no estábamos solas en el mundo. A mí personalmente ese sentimiento me acompañó desde muy niña, luego en mi cabeza construí un “personaje” ficticio para mis historias literarias que ahora sé era mezcla de mis recuerdos y de mis propios deseos de volver a encontrar a esa persona ideal con la que había sido feliz en el pasado… en un pasado muy remoto. Hubo épocas en mi vida en las que esa imagen borrosa que tenía en la cabeza casi llegó a desaparecer, preocupada por los acontecimientos en mi vida presente. Sin embargo nunca lo hizo… y periódicamente el mismo sentimiento de echar de menos a alguien volvía con fuerza inusitada, contribuyendo incluso a la depresión que ya sentía por otras causas (algunas también relacionadas con vidas pasadas).

Las respuestas llegaron solas con un mínimo esfuerzo por mi parte… solo con saber dónde buscar todo se volvió claro como el agua. Y a lo largo de unos meses pude descubrir quién era esta persona tan importante para mí, por qué la echaba tanto de menos y por qué parecía no poder pasar página. Descubrí que no solo habíamos estado juntos en una vida, sino en varias, intercambiando papeles como parece ser que es lo normal en los grupos de almas, si es que existen los grupos de almas… Y solo después de dos años trabajando sobre ello (que no es mucho) me estoy empezando a dar cuenta de que aprender a estar sin él debe formar parte del “plan”… si es que existen los planes y las lecciones a aprender.

Mucha gente teme perder a sus seres queridos. El apego es uno de los sentimientos más fuertes en los seres humanos y posiblemente uno de los que más nos cuesta superar. Sin embargo, toda la vida hubo algo que jamás entendí: el amor no debería reducirse a los miembros de nuestra familia, a los de nuestra propia sangre, a los de nuestra raza… el amor debe ser universal, ¿no es eso lo que predican todas las religiones? Siempre me ha parecido extraño que alguien considere especial el amor que hay entre una madre y un hijo, por ejemplo… cuando eso no es nada especial, es lo natural, lo realmente especial es que alguien sea capaz de amar a todos sus semejantes, incluidos los enemigos… Y ahora que soy adulta (y seguramente menos sabia) aún me cuesta comprender que alguien tema no volver a ver a sus familiares después de su muerte, tal y como los conoció en vida… me cuesta comprender que alguien espere volver a encontrárselos tal cual, allí esperándole, pero no para recibirle en el más allá y ya está, sino para estar juntos toda la eternidad. ¿No suena egoísta? El amor no debería ser egoísta… pero lo es. Al menos el humano.

Leyendo 2150 AD de Thea Alexander he reflexionado un poco sobre esto, y también sobre otros aspectos relacionados con el amor que habían surgido en Foro Reencarnación días atrás. Aún nos queda mucho para llegar a ese amor universal, así que sospecho que vamos a seguir reencarnando durante al menos unos cuantos cientos de años aún. No somos aún conscientes del Amor que a todos nos espera en el mundo espiritual. Muy pocos nos hemos dado cuenta de lo poco que significan los lazos de sangre en el más allá. No nos damos cuenta de que las almas no tienen edad, ni sexo, ni raza, ni son buenas o malas. Y aunque algunos se consideren cristianos, ni siquiera han integrado una de sus más importantes enseñanzas, “todos somos hermanos”. Nos empeñamos en otorgar características humanas al mundo del espíritu, y seguimos pensando que allí seremos juzgados o perdonados cuando nunca habrá nada que hayamos hecho que necesite de un perdón. Pero eso nos pasa porque, entre otras cosas, aún creemos que amar a alguien es querer a tu hijo o a tu madre, al tiempo que despreciamos a nuestro vecino, al emigrante, a los seres vivos que matamos para comer, o a los bosques que mantienen fresco el aire que respiramos.


Si solo fuéramos un poco más conscientes de lo que somos en realidad, de todas las vidas que hemos vivido con las personas que queremos (y con los que creemos que son nuestros enemigos), si supiéramos que nuestra vida en la Tierra es solo un mal sueño y que es imposible perder a nadie porque nadie muere y todos nos volvemos a ver en el otro lado… entonces ya no tendríamos por qué echar de menos a nadie, ni nos sentiríamos tristes con la partida de un ser querido, ni tendríamos miedo a perder a alguien en una relación amorosa, ni sentiríamos celos, ni tendríamos miedo de amar a alguien de nuestro mismo sexo, o a varias personas a la vez, ni tampoco tendríamos miedo de ser rechazados.

No es fácil, por supuesto. Recordar tus vidas pasadas y tener todo esto superado no es algo inmediato. Hay lecciones que deben ser aprendidas en varias vidas, y sospecho que para mí esta es una de esas lecciones. Sigo echando de menos a esa persona que mencionaba al principio, a pesar de que siento que está siempre cerca. Durante mi juventud siempre tuve miedo de dar demasiado por si la otra persona se iba, por miedo a perder ese amor que siempre deseamos poseer, a pesar de que ya lo tenemos. Sigo echando de menos a gente que está lejos y a veces no me doy cuenta de que para amar a alguien hay que saber dejarle marchar. Y que poco importan mis deseos cuando sé que no hay nada que desear, puesto que ya todo nos ha sido dado, aunque lo hayamos olvidado momentáneamente. Cuesta superar toda esa programación mental humana y recordar que nunca estamos solos. Pero no es imposible. Nada es imposible.

viernes, 11 de octubre de 2013

Almas gemelas y almas compañeras.

Cuando me propuse traer algo de claridad y sensatez al mundo de la reencarnación en lengua española, enseguida me di cuenta de que este era uno de los primeros mitos que tenía que romper. Todavía me encuentro con muchas personas que confunden estos dos términos y que de forma algo romántica piensan que un día encontrarán a esa “alma gemela”, alguien que te acompaña en muchas vidas y que está destinada a tener una relación romántica y perfecta contigo para toda la eternidad…

No quiero aguaros la fiesta, pero he de deciros que las almas gemelas no existen. Bueno, esto se merece una ligera matización…

La verdad es que no tengo muy claro de dónde surgió el concepto de “twin flame” o “twin soul”. Sí sé que existe la creencia o la posibilidad de que en un principio las almas sean creadas por “Alguien” que se supone que es “Dios”, y que cada una de estas almas se divida en dos, dando lugar a dos seres complementarios, como el yin y el yang, como la luz y la oscuridad, que se separan y que se buscan durante milenios porque se sienten irresistiblemente atraídos uno por el otro. Cuando se juntan, la explosión de energía es tal que deslumbra tanto a los implicados como a los que los conocen, la felicidad es absoluta y la unión perfecta.

No descarto que esto sea verdad. Pero por muy bonito que suene, creo que nadie está en condiciones de afirmar que esto es así realmente. Al menos nadie que esté encarnado, con los pies en el suelo y que no se dedique a enviar mensajes a través de canales humanos.

Brian Weiss y otros autores, por su parte, utilizan el término “soulmate”. La mejor traducción que he encontrado para esto es “alma compañera”. El problema surgió cuando algunos de sus libros se empezaron a traducir al español y en lugar de poner “alma compañera” se tradujo como “alma gemela”, con lo cual la confusión comenzó a extenderse aún más. Un alma compañera no es más que un alma que ha compartido contigo varias vidas (más o menos numerosas). Se dice que existen también los grupos de almas, que a su vez pertenecen a grupos de almas más grandes, y todas ellas tienden a reencarnar juntas, intercambiando papeles en las sucesivas vidas, de modo que tal vez en una vida uno es el padre y otro es el hijo, a la siguiente vida puede ser un amigo cercano, en la siguiente pueden ser hermanos, así sucesivamente. De igual modo, en una vida puede que la relación sea buena, por ejemplo dentro de un matrimonio feliz, pero en otra vida quizá decidan hacer de “malos” uno con el otro para trabajar determinadas cualidades de cada uno. Estas almas están en niveles parecidos de experiencia, y cuando una de esas almas alcanza un nivel lo suficientemente alto, puede abandonar el grupo y entrar en otro. Por supuesto, estas sucesivas relaciones van creando vínculos emocionales muy estrechos, y, aunque sea de manera inconsciente, muchas veces las reconocemos.


Dejando aparte que esto que acabo de describir es altamente teórico y no debemos dar nada por sentado, mi experiencia propia es que las almas compañeras sí existen. Casi diría que es uno de los pilares básicos de la reencarnación. Con algunas de estas almas compañeras la relación es tan especial que podría llegar a decirse que son “almas gemelas”, porque entre ellas se da una gran afinidad, porque parece que te entiendes con una mirada con esa persona, porque desde el primer momento que la ves sientes que la conoces de toda la vida, porque eres capaz de contarle cosas que no cuentas a nadie más… y a veces incluso es posible que esa amistad llegue a convertirse en una relación amorosa duradera y muy feliz. Pero esto no tiene por qué ser así. A veces estas almas compañeras están ahí para todo lo contrario, quizá para sacar lo peor de ti y forzarte a enfrentarte a una situación que sabes que es problemática para ti. Puede ser tu madre que no deja de fastidiarte día sí día no. Puede ser tu jefe a quien odias pero quien te hace reflexionar sobre tus capacidades. Incluso puede ser un vagabundo que te encuentras por la calle y quien con una palabra amable te hace sonreír en un día de perros. Todos ellos pueden ser almas compañeras, almas que pertenecen a tu mismo grupo de almas. Teniendo en cuenta que la reencarnación en un fenómeno natural y que todos hemos vivido cientos de vidas, no es ninguna locura pensar que es posible que hayamos conocido antes a cualquier persona con la que nos cruzamos por la calle.

Este reconocimiento se produce con frecuencia, aunque ni siquiera creamos en la reencarnación. Cómo se produce ese reconocimiento, para mí todavía es un misterio… pero seguro que muchos lectores han experimentado esa sensación que mencionaba antes, la de conocer a alguien y sentir una familiaridad inmediata, o bien sentir un rechazo inexplicable. Solemos decir que “Esa persona no me da buena vibración”. Y lo normal es que nunca lleguemos a averiguar por qué…

Yo sí he podido averiguarlo… en varias ocasiones, a través de mis propios recuerdos. No tengo la certeza absoluta. Las certezas absolutas prácticamente no existen en la reencarnación… y esto es muy difícil de verificar. No he tenido aún la suerte de encontrar a alguien que me haya conocido en una vida pasada… aunque sí conozco a gente que les ha pasado. Tampoco soy como Catherine, la paciente de Brian Weiss, que en su primera sesión de terapia regresiva reconocía a todos sus familiares en sus vidas pasadas y sin duda alguna. Pero tal vez solo sea porque nunca he hecho terapia regresiva… Sí sé que en muchas de estas regresiones podemos llegar a reconocer a personas que están en nuestras vidas actuales. Y cuando eso pasa, entiendes muchos de esos sentimientos inexplicables que te invadían cuando conociste a esa persona. Algunos pueden decir que se trata de simple imaginación. A este tipo de personas siempre les digo lo mismo: probad vosotros mismos. Y luego me decís si seguís teniendo la misma opinión. Aquí la pregunta realmente importante es: ¿qué hacer cuando esto sucede? Pero me temo que eso es tema para otra entrada…  


"La gente piensa que un alma compañera es tu pareja ideal, y eso es lo que todo el mundo quiere. Pero una verdadera alma compañera es un espejo, la persona que te muestra todo lo que te está reteniendo, la persona que te hace ver qué es lo que necesitas cambiar en tu vida. Una verdadera alma compañera es probablemente la persona más importante que llegarás a conocer, porque echará abajo tus murallas y te hará despertar. El propósito de un alma compañera es sacudirte, romper un poco tu ego, mostrarte tus obstáculos y tus adicciones, romperte el corazón y abrírtelo para que una nueva luz pueda llegar, hacerte perder tanto el control que tengas que transformar tu vida..."

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La autora de este blog tiene una amplia formación científica y por ello piensa por sí misma para llegar a las conclusiones y opiniones que aquí se ven reflejadas. La reencarnación es un fenómeno natural y universal. El único objetivo de este blog es reflexionar y ofrecer algunas claves para que todo el mundo pueda darse cuenta de ello por sí mismo.

En ningún caso la autora de este blog posee la Verdad Absoluta. Las opiniones de la autora de este blog son personales, intransferibles y siempre sujetas a discusión. Solo ha vivido una serie de experiencias personales que la han transformado interiormente en los últimos años. Puede dar consejos a todo aquel que lo solicite, pero en ningún caso puede ofrecer ayuda profesional.

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