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jueves, 5 de abril de 2018

Reencarnación: ¿Mito o realidad? (Crítica).

Por casualidad, gracias a que un viejo amigo publicó un podcast sobre experiencias cercanas a la muerte en su perfil de Facebook, descubrí que el Dr. Miguel Ángel Pertierra conduce un programa de radio llamado "La Rueda del Misterio". Curioseando qué otros temas trata en dicho programa, vi que tenía uno de reencarnación, además muy reciente, con fecha del 24 de marzo de este año. Me dispuse a escucharlo, con mente abierta y esperanzada, lo aseguro... ¿Y qué me encontré? Pues lo mismo de siempre, al menos en un país hispanohablante como España. Es una muestra de lo que ocurre cuando juntas a varias personas que no tienen mucha idea de reencarnación y, por descontado, ninguna de ellas tiene experiencia propia o como mucho le hicieron una pequeña regresión hace años, con lo cual no puede decir que esté convencido de que la reencarnación es un hecho, como es lógico. Hay gente que se molesta cuando digo que no avanzamos, pero a las pruebas me remito.

Lo analicé en mi foro y ahora lo voy a analizar también en el blog. Me encantaría poder comentar textos o vídeos más interesantes, pero qué le vamos a hacer, esto es lo que hay. El desconocimiento sobre reencarnación sigue campando a sus anchas, y las personas que recuerdan múltiples vidas pasadas como yo y han llegado a verificarlas escasean. Y todo esto, a pesar de mis esfuerzos por difundir tanto mi experiencia como toda la investigación seria que hay detrás. 😢


El párrafo de presentación dice así:

«Con Lola Aparicio, Luis Arribas, Mikel Lizarralde y Miguel Angel Pertierra, debatimos sobre la posibilidad de que la reencarnación sea algo más que un elemento cultural o un mito y que pueda ser una realidad, según las investigaciones realizadas a lo largo de todo el planeta.»

Parece que promete, porque afirman que van a hablar de investigaciones realizadas en todo el planeta. No os hagáis ilusiones. No conozco a ninguno de los invitados, pero el único que parece saber algo de investigaciones es Luis Arribas, que por desgracia es también el que menos habla. Las aportaciones de la tal Lola Aparicio son más o menos las mismas que haría alguien si sale el tema de la reencarnación en la peluquería o en el patio de vecinos de tu edificio. Y Mikel Lizarralde se ve que algo conoce, más que nada porque debe de tener contacto con grupos espíritas, tan frecuentes en los países hispanohablantes y que tanto daño están haciendo a los que queremos estudiar de manera seria y científica la reencarnación. Al menos aporta un par de experiencias que sí son interesantes. Pero vayamos por partes.

El programa empieza con Pertierra preguntando a los invitados si creen que es posible que la reencarnación exista. Tanto Lola como Mikel empiezan diciendo "Sí, pero..." Ambos con matices. Lola dice que en teoría, si nacemos una vez, podríamos nacer repetidas veces, pero para eso es necesario primero que sobrevivamos a la muerte. ¿Todos sobrevivimos? Si yo hubiera sido la presentadora, le habría preguntado qué criterio existiría para que unos muriesen y otros no, y sobre todo, en qué se basa para tener esa duda. Quizá, si hubiera leído algo sobre reencarnación, compartiría la opinión de muchos reencarnacionistas de que la reencarnación es un fenómeno natural y universal. Quizá sabría que tener recuerdos de vidas pasadas es mucho más frecuente de lo que parece y que la mayoría de nosotros simplemente no recordamos porque ni siquiera nos hemos planteado esa posibilidad.

Mikel va más allá, pero se lía nada más empezar a hablar, contándonos lo que dicen los espíritus en las canalizaciones. Desde mi punto de vista, este tipo de información es la menos fiable. Se pierde hablándonos de creencias religiosas espíritas, por desgracia comúnmente aceptadas. Estoy de acuerdo en que reencarnar es una elección propia de cada alma. Todo lo que dice después son poco más que frases prefabricadas como la popular "En el otro lado no existe el tiempo ni el espacio". Afirma que cuando morimos primero hay un proceso de perdón y amor condicional, y los espíritus que se comunican con nosotros son los que ya están en la luz. Disiento totalmente con esto, pero explicarlo me llevaría demasiado espacio. También dice que después de la muerte, aspectos de la individualidad de la persona se van difuminando y perdiendo. Un espíritu muerto en una guerra dijo que ya no le importaban los huesos, porque había pasado tanto tiempo que ya estaba desligado de esa persona. Cuanto más tiempo haya pasado, más difícil será para el alma recordar detalles asociados a su vida terrenal. (¿No se suponía que el tiempo no existe en el otro lado?). También habla de "contratos de almas" y que antes de nacer a veces elegimos representar un papel de "malo" porque eso nos hará aprender. Todos somos víctimas y verdugos. Aunque estoy de acuerdo parcialmente con esto, creo que ha simplificado demasiado, lo normal en personas que lo ven desde fuera. De sus palabras deduzco que ha leído poco material del mayor investigador del periodo entre vidas que existe, a quien no se le menciona ni una sola vez en todo el programa: Michael Newton. En consecuencia, solo aporta las típicas generalizaciones "espirituales" que están bien cuando quieres contar un cuento a un niño, pero no cuando estás hablando con personas que han recordado múltiples vidas pasadas y que buscan respuestas más convincentes a sus experiencias.

Luis aporta el único comentario decente, afirmando que la historia es favorable a la reencarnación y que existen muchos testimonios de niños que recuerdan vidas pasadas, recogidos por Ian Stevenson y otros investigadores, aunque como es habitual, se limita a mencionar países como India, EEUU y China, obviando la cantidad de experiencias e investigaciones serias que hay también en Europa. Muchos además son casos de adultos. Puedo mencionar a Jenny Cockell o Carl Edon, por poner solo un par de ejemplos, aunque en el ámbito personal conozco a muchísimos más por lo que he aprendido moviéndome en foros y hablando con la gente, cosa que nadie parece hacer en este país aparte de mí. Luis se inclina a favor de la existencia de la reencarnación, pero también duda de si reencarna todo el mundo o solo reencarnamos cuatro. De nuevo, esto denota una gran falta de información al respecto.

Seguidamente Pertierra menciona al Dr. Brian Weiss y la terapia regresiva como forma de resolver conflictos actuales y como método para saber si existe la reencarnación. Creo que esta pregunta por sí misma ya demuestra lo poco que conoce la terapia regresiva. Si no, sabría que los terapeutas normalmente no están interesados en verificar las vidas pasadas de sus pacientes. Solo los que recordamos vidas pasadas, por lo general, invertimos el tiempo y esfuerzo necesarios para investigarlo, ya que nadie más lo va a hacer por nosotros.

A esta pregunta Lola se plantea si tener recuerdos de otras vidas es prueba de reencarnación. Obviamente, no ha hablado con nadie que recuerda vidas pasadas, porque la respuesta es obvia: NO, no es prueba suficiente, sobre todo si no te molestas en verificar esos recuerdos, como bien apunta después Mikel. También se plantea si cuando alguien dice recordar, está recordando de verdad una vida pasada o está conectando con una especie de conciencia global, lo que sería tradicionalmente conocido como los registros akáshicos. Otra cuestión que tendría una respuesta obvia si hubiera hablado con personas que recuerdan: si fuera una conciencia global, ¿por qué recordaríamos vidas de personas tan concretas, en orden cronológico, llenas de detalles mundanos, y no miles de vidas sin orden ni concierto? Finalmente vuelve a poner de manifiesto su desconocimiento del tema afirmando que Ian Stevenson hace regresiones con niños. Podría haberse equivocado y en realidad referirse a Brian Weiss (en el programa parece que Weiss y Stevenson son los únicos autores que hablan de reencarnación, pero esto pasa prácticamente en toda España... aún). Pero no, ninguno hace regresiones a niños. Stevenson solo habla de recuerdos espontáneos, y además no da mucha validez a las regresiones.

Uno de los muchos otros libros de Ian Stevenson que los invitados al programa no parecen conocer.

Ahora, lo que me mató directamente es la creencia totalmente irracional de Mikel sobre la existencia de lo que él llama un "polvo de estrellas" que se puede reencarnar en diez personas distintas. Además está convencido de que en el futuro se demostrará que un alma puede estar viviendo en varias personas o en distintos planetas a la vez. Lola encima acaba mezclando los cuerpos sutiles con la posible existencia de "varias entidades" que conformarían nuestro yo. 😧 Luego me pregunto por qué la reencarnación no se toma en serio por la mayoría de la gente, o me quejo de que en los comentarios alguien diga que esto de la reencarnación es una "absurdez". ¿Podría ser de otra forma tal y como está el percal?

A continuación Mikel relata una de las pocas cosas que se salvan del programa: hizo como voluntario para que le hicieran una regresión, y conoció varias vidas pasadas que podrían haber influido en su problema de asma actual. Primero fue a una vida pasada en Edimburgo, a principios de siglo XX, con coches y carromatos mezclados en las calles. Uno de los caballos se volvió loco y le arrolló, reventándole el pecho. En otra vida pasada, en la región hoy conocida como Mongolia, nació con líquidos en los pulmones, no podía respirar y murió al poco tiempo. En otra vida era un campesino muy humilde donde ardió su casa y murió dentro asfixiado.

Después Pertierra pregunta: ¿Hay pruebas de la existencia de la reencarnación? Luis es el único que da una respuesta válida, en mi opinión: sí, las hay, las marcas físicas, relacionadas con recuerdos de vidas pasadas tal y como recoge Stevenson en sus libros. Mikel aporta otra experiencia bastante interesante, pero no llega a lo importante de la cuestión. Nos cuenta que su sobrina, de seis años, nació con una marca roja en la espalda similar a un fresón. El médico le dijo que era un antojo y fue desapareciendo. Nos propone que todos hagamos un "juego" con niños menores de 7 u 8 años, preguntarles: "¿Cuando fuiste mayor, qué eras?" Su sobrina le dijo así como si nada que había sido una espía rusa, vestía de gris y la habían disparado por la espalda. Dio también detalles de una ciudad, quizá Londres. Se pregunta: ¿Es esto suficiente para decir que una persona ha tenido una vida pasada? Y él dice que no. Yo creo que habría que especificar: por supuesto, una marca de nacimiento por sí sola NO es suficiente, pero si hay supuestos RECUERDOS, ¿por qué no tratar de obtener más y VERIFICARLOS? En los niños ni siquiera hace falta hacer regresiones, los recuerdos están muy en la superficie y se les puede hacer preguntas abiertas en sus momentos de máxima relajación para ver si nos dicen algo. También podemos estar atentos a muchos otros detalles que nos pueden dar pistas, como muy bien explica en sus libros Carol Bowman, cuyas palabras he recogido yo en mi libro Niños que recuerdan vidas pasadas.

El resto del programa no aporta nada. Se repiten algunos mitos, como el de "muchas personas afirman ser Julio César o Cleopatra", cuando en realidad esto no es cierto y no hay tantas Cleopatras y Nefertitis como Mikel dice. Más bien al contrario, la mayoría de los que recordamos vidas pasadas, recordamos vidas totalmente mundanas y anónimas. Lola nos deleita con otra de sus profundas reflexiones, preguntándose que si existiera la reencarnación tendría que haber parte de nosotros que sea permanente, porque si no, no podría entrar en la Rueda de las Reencarnaciones. No sabe cómo llamar a esa parte. No sé... yo la llamaría como se ha llamado toda la vida, quizá... ¿alma? Después se mencionan las religiones orientales como si eso significara algo, dando por hecho que los lamas tibetanos reencarnan y recuerdan vidas pasadas, y cuestionándose que quizá ellos son los únicos capaces de hacerlo, algo que no tiene ningún sentido por la cantidad de evidencias que ya existen a favor de la reencarnación.

En resumen, un programa como tantos otros, con el nivel al que nos tienen acostumbrados los "programas de misterio" en España: superficial, poco serio y que no aclara nada, no muy distinta a una conversación entre amigos en el bar. Le dejo una petición al Dr. Miguel Ángel Pertierra: por favor, no haga una segunda parte, a no ser que vaya a tratar el tema de manera seria de verdad, tal y como anuncia en su canal. Quizá debería informarse antes que nada de los trabajos científicos que existen al respecto. Este enlace es un buen sitio por donde empezar.

Y luego me dicen que no caiga en la desesperación...



viernes, 3 de marzo de 2017

Sin recuerdos, no hay vida pasada.

Sé que lo que voy a decir es —o debería ser— una perogrullada, pero increíblemente casi se lo he tenido que soltar a usuarios de un foro de reencarnación que frecuento:

Si no hay recuerdos, no hay vida pasada.

Si algún lector del blog se ha leído también mi libro La Caja de Pandora (si no lo habéis hecho todavía, no sabéis lo que os estáis perdiendo), ya lo habrá escuchado más de una vez, así que lo siento por esos lectores, porque de aquí en adelante va a ser una de esas cosas que voy a tener que repetir tantas veces como lo de que el karma no existe, pese a quien le pese. Sí, ahí va otra, esta vez en un meme, que así causa más impresión:



¿Qué significa esto exactamente? Que antes de ir por ahí diciendo que tuviste una vida pasada de cualquier tipo (famosa o no famosa), tienes que TENER RECUERDOS. Pueden ser supuestos recuerdos de vidas pasadas porque aún no los hayas verificado. Sí, por lo general yo no pongo la palabra “supuestos” delante de la palabra “recuerdos” por un tema de ahorro al escribir, pero el 99% de las veces son solo SUPUESTOS. Ahora, una cosa es ser consciente de que quizá estás equivocado y has interpretado algo que viste en tus regresiones como un recuerdo cuando no lo es, y otra cosa muy distinta es no tener ni idea de lo que puede ser un recuerdo de vida pasada.

Si vosotros no lo sabéis aún, os lo voy a explicar:

  • Sentir cierta afinidad por un personaje histórico, o incluso llegar a identificarte con alguna de sus vivencias y los posibles traumas que le pudiesen haber quedado, NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS.
  • Que alguien te diga que te pareces mogollón a Napoleón Bonaparte, tanto físicamente como en personalidad, NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS.
  • Encontrar en tu carta astral que en tu vida pasada fuiste un ermitaño que vivía en una cueva en las montañas y que por eso hoy te cuesta relacionarte con la gente, NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS.
  • Ver una fotografía antigua y ponerte a llorar por algo que no llegas a comprender, solo significa que por alguna razón esa imagen resuena en ti, y quizá deberías investigar más, pero ESO NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS. 
  • Hacer escritura automática y que de pronto te parezca que “alguien” (a quien tú identificas con quien más rabia te dé: tu bisabuela desencarnada, tu “yo superior”, tu guía espiritual, el fantasma que te toca el pie por las noches o el ángel San Gabriel) te dice que fuiste Juana de Arco en tu vida pasada, eso NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS.
  • Si un día sueñas que estabas en un desfile del ejército nazi y la gente te saludaba con el brazo derecho en alto diciéndote “Heil, Hitler!”, eso así, por sí solo, no quiere decir que hayas sido Hitler en otra vida. Igualmente, si soñabas que eras un ser azul con alas en un mundo acuático, eso no significa que fuiste ese ser en una vida pasada. ¿Hay sueños de vidas pasadas? Sí, claro que los hay, pero eso no significa que cada sueño en el que seas alguien diferente sea un sueño de vida pasada. Por tanto, NO ES UN RECUERDO DE VIDA PASADA.
  • Si vas a un vidente y te dice que es posible que murieras a manos de tu marido, mientras te gritaba “No eres suficiente mujer para mí”, lo que explicaría tus problemas de transexualidad con los que has nacido, eso NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS.
  • Si escribes una novela ambientada en la Escocia del siglo XVIII y todo parece fluir estupendamente, y pareces saber cómo eran las cosas con todo lujo de detalles, e incluso te emocionas a veces, eso no significa necesariamente que viviste en la Escocia del siglo XVIII. Eso NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS. 

Y si no tienes recuerdos de vidas pasadas, créeme, no es necesario que pierdas el tiempo investigando vidas pasadas, porque lo único que vas a hacer es confundirte, caer en el autoengaño, y crearte problemas innecesarios para el futuro, como pensar que todo lo que aparece en tu mente cuando empiezas a practicar la autohipnosis, es fruto de la criptomnesia. En serio, el orden es fácil: primero recuerdas... pero recuerdas mucho, durante meses o incluso años, dependiendo del tiempo que tengas, y entonces, cuando ya no te vengan más supuestos recuerdos o hayas ganado un poco de experiencia, investigas. ¿Es tan difícil de comprender?



Sí, sé lo fuerte que es la curiosidad y lo tentador que es tener a nuestro amigo Google a nuestra disposición las 24 horas del día. Yo también pasé por ahí, y también metí la gamba en alguna que otra ocasión. Investigar vidas pasadas no es muy diferente a investigar un crimen. Con frecuencia seguimos pistas falsas o líneas de investigación que no llevan a ningún sitio, y en algún punto tenemos que retroceder y volver a la casilla de salida. Pero eso es evitable si hacemos las cosas bien desde el principio. Y uno de los mejores consejos que me han dado nunca en esto de la reencarnación es: NO TE PRECIPITES AL INVESTIGAR. Mientras no tengas verdaderos recuerdos o algo que se le parezca, no llegues a ninguna conclusión. Simplemente recuerda, ve uniendo las piezas del puzle con paciencia infinita.

Algo que me he encontrado últimamente es a una persona dudando entre dos posibles identidades pasadas, dos mujeres muy cercanas a un personaje famoso, dos mujeres con nombre distinto y bastante distintas en cuanto a su edad y personalidad. Yo no podía entender sus dudas. Vamos a ver, ¿no sabes si eras joven o vieja en esa época? ¿No tienes un nombre? ¿No escuchaste en ninguna de tus regresiones cómo alguien se dirigía a ti? No todos funcionamos igual, pero a mí eso me ha pasado en casi todas mis vidas pasadas... y en dos ocasiones pude comprobar que ese era mi nombre real. ¿Cómo te puedes poner a investigar si ni siquiera intuyes cómo te llamabas? Esto NO funciona a través únicamente de resonancias. Que algo te resuene, sea un nombre o cualquier otra cosa, no es tener RECUERDOS de vidas pasadas. Si le preguntas a un péndulo si te llamabas Fulanito, y te responde “Sí”, eso NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS. Solo estás sembrando el campo para la confusión, la desconfianza y la decepción en el futuro. Llegarás a pensar que tú no puedes recordar por alguna razón, o que ese “alguien” que te habla a través del péndulo se está burlando de ti. La culpa es tuya, por creer que necesitas algo externo a ti para recordar. No. Algunas técnicas pueden ayudarte, pero si lo que quieres es RECORDAR DE VERDAD, solo tienes unas pocas opciones: regresión (con profesional o mediante autohipnosis), meditación, o sueños.

Personalmente, a mí no me transmite ninguna confianza alguien que habla de sensaciones, intuiciones, información que le ha venido por “inspiración divina” sea de la clase que sea, o constantes dudas sobre sus propios recuerdos (sobre todo cuando ya debería saber que los recuerdos se sienten de manera especial), en lugar de hablarme de recuerdos sin más. Todos somos humanos y podemos equivocarnos a la hora de interpretar esos recuerdos, eso lo comprendo. Pero si lo que queremos es una reencarnación racional y que nos tomen en serio, por favor, APRENDED PRIMERO A RECORDAR. Aprended a diferenciar recuerdos de posible imaginación. No os creáis cualquier cosa que os cuenten (y menos si son espiritistas). Nadie sabe más que tú sobre cómo funciona la reencarnación. Y solo tú puedes conocer la verdad sobre tus vidas pasadas... pero para ello debes hacerlo bien, no liándolo todo desde el principio.

Así que, grábate bien estas palabras en tu mente:

Si no hay recuerdos, no hay vida pasada.   

PD: Ya que puse una foto de un gato, solo añadir que esto también aplica en la reencarnación de animales: mientras tu gato o perro no te hable de recuerdos de haber sido otro animal, NO HAY VIDA PASADA que valga. Puedes creer lo que te dé la gana sobre reencarnación de animales, pero de momento no tenemos forma de demostrar nada en un sentido ni en otro. Por favor, haz que prevalezca el sentido común. 

Entradas relacionadas:
Investigación de vidas pasadas. 
La racionalidad en el mundo de la reencarnación.
Verificaciones.
Verificaciones (2).
 

jueves, 28 de abril de 2016

La validez de la hipnosis para verificar vidas pasadas.

Mi sorpresa no tiene límites. De verdad, a mí me encantaría escribir sin estar enfadada, sin tener que despotricar contra nadie, compartiendo mis conocimientos y experiencia con normalidad, esperando siendo comprendida y que la gente se interesara por saber más. Pero no. Encontrar un artículo que habla de vidas pasadas en español equivale el 100% de las veces a darme cuenta por enésima vez de que la ignorancia imperante en nuestro país en lo que se refiere a reencarnación es infinita.

Lo peor es que yo no firmo mis artículos con mi nombre real, y mi máxima aspiración es escribir en blogs para ayudar a personas que como yo empiecen a recordar vidas pasadas y no sepan qué hacer. Opiniones como que la hipnosis no es fiable cuando quieres recordar vidas pasadas se están extendiendo como la pólvora, y se están convirtiendo en una mentira más, igual que el karma, solo que en este caso, como lo dice un “experto en hipnosis”, que encima es el presidente de la Sociedad Hipnóloga Científica, todas las personas que se dicen racionales o medianamente escépticas le creerán a pies juntillas. Pensarán que lo que él dice va a misa. Cuando, en realidad, nunca dejaré de repetirlo, somos nosotros, los reencarnacionistas, los que sabemos de qué va la historia.

Estoy hablando de una entrevista que Isidro Pérez, psicólogo e hipnoterapeuta clínico (NO especializado en terapia regresiva, y por lo que veremos a continuación, sin mucho conocimiento sobre reencarnación), concedió a la revista Enigmas, en su número 246. Sorprendentemente le preguntaron por “regresiones a personas que dijeran haber vivido algún tipo de experiencia extraña”. Sea casual o no, parece que las personas que recuerdan vidas pasadas entran dentro de esta categoría, junto a abducidos y fenómenos telepáticos (?). Reproduzco todo lo que dijo respecto a lo que nos interesa, para después pasar a diseccionarlo:

“En los casos de regresiones a otras vidas, sólo recuerdo un caso que me planteaba dudas porque la persona exponía detalles que después pudimos comprobar como ciertos. Pero esta persona, que nos tenía muy ilusionados, en una segunda regresión cambió algunos de los datos que eran fundamentales, por lo que no podíamos pensar que aquello fuera cierto. Para mí, una regresión a otras vidas tendría que tener una primera demostración y es que la persona hablara el idioma que se supone que debería hablar. Esta persona en concreto sí que hablaba alemán, y nos relataba algo que supuestamente pasaba en la Alemania nazi. Pero después, nos dijo cosas que no nos cuadraban.
Hace poco, vino alguien que me pidió que le llevara a otras vidas y le conectara con sus anteriores parejas. Hicimos cinco o seis sesiones y encontramos, supuestamente, cinco o seis vidas anteriores. Y, de los datos que nos dio, no pudimos comprobar ninguno después. Lo cual no quiere decir que no fuera cierto, pero en lo que nosotros investigamos no eran datos comprobables. Y no sólo me refiero a los datos de la vida de él, sino a datos públicos que de alguna manera en hemerotecas o en Internet hubiéramos podido verificar. Mi opinión es que en los casos más famosos lo que puede haber son recuerdos muy antiguos que, en el proceso de hipnosis, se convierten en supuestos recuerdos de otras vidas. En realidad puede ser algo que te contaron cuando eras pequeño, una vivencia, y que la acabas transformando en algo que se asemeja a una vida anterior.
Con esto no pretendo negar que pueda haber otras vidas anteriores. Lo que os digo es que la hipnosis no es una herramienta para comprobar si ha habido vidas anteriores o para sacar datos fiables de esas vidas anteriores. Pero si encuentro un solo caso, admitiré que es algo interesante y digno de estudio.”



En momentos como este es cuando pienso seriamente en cortarme las venas. Veamos...

Empecemos por la gran experiencia que parece tener este hombre haciendo regresiones a otras vidas, pero sobre todo, tratando de verificar posibles recuerdos de otras vidas.

“En los casos de regresiones a otras vidas, sólo recuerdo un caso que me planteaba dudas porque la persona exponía detalles que después pudimos comprobar como ciertos.”

Según estas palabras, entiendo que en los demás casos no tenía dudas de que lo que el sujeto de hipnosis le estaba contando era una fantasía o bien un relato que no podía pertenecer a una vivencia real. O tal vez no pudo conseguir detalles verificables. Bien, es algo que para mí llama la atención desde el principio: estos supuestos “expertos” (que sí, en hipnosis no dudo que lo sean, pero por favor, que no hablen de reencarnación si no saben) NO TIENEN NI IDEA de lo que es recordar vidas pasadas. Me da igual por qué método se obtengan los recuerdos (flashes espontáneos, sueños, autohipnosis, hipnosis guiada). Estamos hablando de MEMORIA. Y SIEMPRE es muy difícil recordar datos verificables. Aun cuando ni siquiera se trate de una vida pasada, seguro que con recuerdos de la infancia pasa exactamente lo mismo, sobre todo si esa infancia fue hace sesenta años. Y sí, también pasa con niños que recuerdan vidas pasadas espontánemente. Hay cientos de casos de niños que tampoco han podido ser verificados. Si estos expertos esperan que en una sola regresión ya aparezcan datos verificables, es que NO SABEN DE LO QUE ESTÁN HABLANDO.

Puedo poner un ejemplo: mis regresiones han durado siempre una hora como mínimo, dos como máximo. Tardé año y medio en poder verificar una de mis vidas pasadas, con sesiones todas las semanas. Pero aún puedo afinar más: ¿cuándo obtuve los datos necesarios para poder verificar esta vida? En la sesión número 35 (teniendo en cuenta solo las regresiones correspondientes a esta vida, porque si no, sería la ciento o doscientos y pico). Y solo conocía mi nombre de pila desde la sesión 9. ¿De verdad alguien puede pensar que en un par de regresiones ya se puedan tener todos los datos para verificar esa vida pasada?

“Pero esta persona, que nos tenía muy ilusionados, en una segunda regresión cambió algunos de los datos que eran fundamentales, por lo que no podíamos pensar que aquello fuera cierto.”

Muy bien, ya veo lo constantes que somos y las ganas que tenemos de llegar hasta el fondo. Sí, las contradicciones ocurren. La memoria no es perfecta. Ni siquiera nos acordamos de lo que hicimos hace una semana, como para acordarnos de los detalles de algo que ocurrió hace trescientos años. Mi diario de vidas pasadas está lleno de contradicciones. ¿Significa eso que no viví esas vidas? No. Normalmente tomo como verdaderos los detalles que son consistentes, los que se repiten en diversas regresiones, claro que sí. Pero todos podemos equivocarnos. Alguien que trabaja con hipnosis debería saber que la profundidad que se alcanza en cada regresión puede variar mucho, y si nuestra mente racional se entromete, también puede alterar la información. Esto no es razón para asumir que esa persona está fantaseando o mintiendo.

“Para mí, una regresión a otras vidas tendría que tener una primera demostración y es que la persona hablara el idioma que se supone que debería hablar.”

Ah, muy bien, perfecto. ¿Este señor ha leído algún caso de xenoglosia de los recogidos en la bibliografía parapsicológica y/o de reencarnación? Primero, ¿desde cuándo la xenoglosia demuestra que estamos ante un caso cierto de reencarnación? Que yo sepa, lo que más importa es la existencia de RECUERDOS VERIFICADOS (que, si seguimos con esta actitud, poco vamos a verificar). Segundo, de los casos de xenoglosia relacionados con reencarnación, el individuo sometido a regresión NUNCA habla el idioma con fluidez, sino que normalmente solo es capaz de decir algunas palabras sueltas o formar frases cortas. Un ejemplo lo tenemos en el vídeo de más abajo, que es uno de los pocos casos de regresiones BIEN INVESTIGADOS que existen en el mundo. Además, curiosamente, para explicar la xenoglosia, muchos escépticos recurren a la criptomnesia, como el propio Isidro Pérez hace para explicar los supuestos recuerdos de vidas pasadas. Entramos en el típico círculo vicioso de los “pseudo-científicos” para no aceptar la realidad de la reencarnación (no digo que sea su caso).

“Hace poco, vino alguien que me pidió que le llevara a otras vidas y le conectara con sus anteriores parejas.”

Aquí ya empezamos mal, aunque esto no es culpa de nuestro amigo Isidro. ¿Conectar con sus anteriores parejas? Si esa es la razón que alguien tiene para recordar vidas pasadas, es normal que su intento le lleve al fracaso. Aún así...

“Hicimos cinco o seis sesiones y encontramos, supuestamente, cinco o seis vidas anteriores. Y, de los datos que nos dio, no pudimos comprobar ninguno después. Lo cual no quiere decir que no fuera cierto, pero en lo que nosotros investigamos no eran datos comprobables.”

Lo mismo de antes. Pocas regresiones, pocos datos. Es normal que no tengamos datos comprobables. Si quieres llegar a verificar vidas pasadas, siempre lo digo, necesitas ser muy paciente y constante. Y es posible que te lleve años... un tiempo y esfuerzo que solo la propia persona que recuerda vidas pasadas está dispuesto a invertir.

“Y no sólo me refiero a los datos de la vida de él, sino a datos públicos que de alguna manera en hemerotecas o en Internet hubiéramos podido verificar.”

¿Cómo? ¿Me está diciendo que esperaba verificar una vida pasada consultando hemerotecas o internet? ¿Lo dice en serio? Sí, evidentemente todos nosotros verificamos detalles históricos de nuestras vidas pasadas consultando en páginas especializadas en internet. Pero, a no ser que se trate de una vida pasada famosa bien (pero que muy bien) documentada, amigo mío, vas a necesitar algo más si quieres verificar con nombres y apellidos una vida pasada. Si estamos hablando de investigadores de verdad, que buscan partidas de nacimiento o defunción, informes de autopsia o cosas parecidas, me temo que llega un momento en que tienes que hacer cierto desembolso económico. Lo necesitas para tener acceso a determinadas páginas de genealogía, para pagar a alguien en otro país que investigue en los registros para encontrar los datos que buscas, o incluso para viajar y conocer in situ ese lugar que crees recordar. ¿Me está diciendo que un profesional hipnoterapeuta va a hacer eso para verificar la supuesta vida pasada de su paciente? Llámame loca, pero permíteme dudarlo. Por lo que he visto con otros investigadores que supuestamente se ganan su sueldo publicando artículos e impartiendo cursos de reencarnación, ni siquiera ellos se molestan en investigar los casos de adultos que tienen al alcance de su mano. Y eso que están en Estados Unidos. Esto es España. ¿Gastar dinero en investigar? Sí, claro... Así pasa, que luego llegamos a la conclusión de que “la hipnosis no sirve para verificar vidas pasadas”. ¿Me lo dices o me lo cuentas?

“Mi opinión es que en los casos más famosos lo que puede haber son recuerdos muy antiguos que, en el proceso de hipnosis, se convierten en supuestos recuerdos de otras vidas. En realidad puede ser algo que te contaron cuando eras pequeño, una vivencia, y que la acabas transformando en algo que se asemeja a una vida anterior.”



Este párrafo es el que me ha matado directamente. ¿Me lo puede repetir? Hasta mi novio, que no sabe mucho de reencarnación, me ha dicho que eso no tiene pies ni cabeza. Primero, ¿los casos más famosos? Apuesto a que no es capaz de mencionarme ni uno. Según James Matlock, el investigador al que hacía referencia antes, hay DOS casos famosos de personas con recuerdos obtenidos por hipnosis, y ambos están VERIFICADOS. Así que ya de entrada, su afirmación es falsa. Estos casos son los de Bridey Murphy y Jenny Cockell. Sin embargo, yo discrepo con Matlock en algo fundamental: hay muchísimos más casos de recuerdos de vidas pasadas obtenidos por hipnosis y verificados. Lo que ocurre es que no están publicados en revistas científicas. En algunos casos, se utilizó en algún momento la regresión guiada (de nuevo, ver documental más abajo). En otros casos, como el mío propio, se utilizó la autohipnosis, que para efectos prácticos yo considero que es exactamente lo mismo. Así que ya vemos que Isidro no ha leído mucho de reencarnación. Segundo, ¿recuerdos muy antiguos? ¿Se refiere, EN SERIO, a recuerdos de infancia que luego se “transforman”? Pero ¿qué me está contando? O sea, que yo, en algún momento de mi infancia, viví de alguna forma algo que se asemeja a la Segunda Guerra Mundial, quizá me encantaba jugar a que me suicidaba después de sufrir abusos sexuales. También debí vivir algo parecido a la esclavitud en varias de sus formas: a bordo de un barco donde era yo el que me dedicaba a transportar negros, y también en una plantación de algodón donde había un blanco que se dedicaba a violarme y a matar mis bebés mestizos. También viví varios ahorcamientos. Debía ser que jugaba a eso con mis compañeros de clase. Y si no, tenía una imaginación desbordada, o bien con cuatro años oí a la vecina hablar de lo que supone que tu marido te fría a mamporros, eso sí, en el siglo XIX, en un lugar muy concreto de los Estados Unidos. De nuevo, nuestro Isidro hace gala de no saber mucho de casos reales de reencarnación.

“Lo que os digo es que la hipnosis no es una herramienta para comprobar si ha habido vidas anteriores o para sacar datos fiables de esas vidas anteriores.”

Muy bien, así que llega a esta conclusión después de estudiar, ¿cuántos? ¿Diez casos, de los cuales solo dos pudo investigar? ¿Llegó al menos a la sesión 30 con alguno de sus pacientes, para aumentar las probabilidades de obtener datos verificables? Porque seguro que el paciente estaba súper-contento de pagar 100 euros por sesión para averiguarlo... No, por suerte o por desgracia, en la mayoría de los casos somos NOSOTROS LOS REENCARNACIONISTAS los que tenemos que investigar nuestras vidas pasadas. ¿Por qué? Porque, evidentemente, nadie lo va a hacer por nosotros. Y sí, ya es mala suerte, porque después de todo ese tiempo recordando y verificando que hemos vivido antes, luego nadie nos va hacer caso: todo el mundo supone que los que recordamos vidas pasadas estamos como regaderas o bien nos encanta fantasear con que hemos vivido antes.

Y ya lo he dicho antes, pero lo repito: la hipnosis o la autohipnosis no es un método mejor o peor de los otros que existen para recordar. El problema no es la técnica. El problema es que estamos hablando de MEMORIA, y como tal, la memoria no es exacta ni puede ser “invocada” a nuestro gusto. ¿Es que alguien piensa que por arte de magia va a llegar un tipo, nos va a hipnotizar, y vamos a ser capaces de recitar todas las fechas, lugares, nombres y vivencias relevantes de una vida pasada, para que con una sola visita a Wikipedia (si tienes suerte) ya sepamos quiénes hemos sido en el pasado? Si alguien piensa que esto es posible, es que no ha entendido nada sobre recuerdos de vidas pasadas.

“Pero si encuentro un solo caso, admitiré que es algo interesante y digno de estudio.”

Sí, ya se ve el interés que tiene en demostrar la reencarnación o tan siquiera en investigar de verdad los recuerdos de vidas pasadas.

En fin. Esto es lo que hay. Pura ignorancia en la materia. Quizá lo que más me molesta de todo es que nadie jamás prestará oídos a alguien como yo o como las decenas de personas que conozco que saben de verdad lo que es recordar e investigar vidas pasadas. Al menos, ningún “investigador” de los que pululan por ahí parece haber llegado a este blog, algo que ya de por sí es preocupante, porque si de verdad investigaran algo, me encontrarían en la primera página de resultados de Google. Lo que me lleva a pensar que en realidad nos ignoran, simple y llanamente, no importa que seamos personas racionales, con estudios y alejados de los típicos “ambientes espirituales”. Es como lo que le ocurrió al Dr. Eben Alexander. Se le ocurrió decir que había vivido una ECM y muchos de sus colegas se volvieron contra él, porque sin duda había perdido la razón. Así que de momento estamos condenados a que se repitan estos análisis superficiales e inexactos de lo que sin duda alguna son indicios de reencarnación. Tendré que seguir oyendo a la gente decir que la hipnosis no es un método fiable para recordar vidas pasadas, cuando en el fondo casi nadie sabe lo que es de verdad recordar.

Aquí dejo el vídeo que prueba que el problema no está en la técnica, sino en la investigación:



miércoles, 11 de noviembre de 2015

Investigación de vidas pasadas.

Siguiendo la sugerencia de una lectora del blog, me ocupo hoy de este tema tan olvidado en el mundo de la reencarnación en español. Adelanto que la mayoría de las cosas que voy a decir son muy obvias, pero por alguna extraña (y misteriosa) razón, suelen estar muy lejos de nuestra mente cuando creemos que tenemos recuerdos de vidas pasadas.

No soy la primera que se queja de esta circunstancia. Investigadores como Jim Matlock afirman que las regresiones (aquellas realizadas mediante hipnosis por terapeutas de vidas pasadas) no tienen ninguna validez desde el punto de vista científico y raramente se consiguen verificar históricamente. Yo discrepo en parte con esta opinión, pero sí debo reconocer que muchos datos que surgen en estas regresiones no se llegan a verificar. No es porque no se pueda, sino porque al terapeuta generalmente le da igual si eso que relata el paciente es un recuerdo real o no, mientras le sirva para “sanar”, y ni siquiera se encargan de investigar históricamente esos supuestos recuerdos. Mucho menos se preocupan de llegar a determinar quién fue exactamente esa persona en el pasado. Ni él ni el paciente. Como consecuencia, la reencarnación se encuentra en el lamentable estado actual: la única investigación seria que se hace en la actualidad es con niños, y gran parte se realizó en los años 70. Para los demás científicos, los recuerdos de vidas pasadas son explicables por un “entrelazamiento de consciencias”, que es el término que va a sustituir a otras explicaciones alternativas como la memoria genética o el inconsciente colectivo de Jung, para así seguir rechazando la existencia de la reencarnación.

Bien (y ya me dejo de enrollar), para mí y para muchos reencarnacionistas, la investigación de vidas pasadas no es para nada algo secundario. Es fundamental en nuestro camino. Nos guste o no, es parte del proceso de recordar, y tiene suma importancia sobre todo a nivel personal porque es lo que nos va a convencer de que hemos vivido antes y que lo que estamos experimentando no son otra cosa que RECUERDOS. ¿Por qué? Muy fácil, porque funcionan exactamente igual a la memoria normal y corriente.

CONSEJOS SOBRE INVESTIGAR VIDAS PASADAS.


Antes de nada, recordaros que uniros a un foro de reencarnación es un gran paso. Yo habría verificado muy poco de mis vidas pasadas si no hubiera sido por la ayuda de otras personas. La razón es evidente: siempre va a haber personas que sepan más que tú sobre un determinado tema, especialmente si ya recordaron una vida pasada en la misma época que tú, o si se han dedicado a estudiar esa época durante años porque les apasiona. Pero, ¿cómo tenemos que investigar? Seguid las pautas siguientes y os ahorraréis más de un disgusto:

1. Ante todo, usad el SENTIDO COMÚN. La investigación de vidas pasadas es como cualquier otro tipo de investigación histórica o incluso criminal. Tenemos a alguien (normalmente tú mismo) que dice haber vivido determinados acontecimientos. Debemos comprobar si eso es plausible. Por tanto usaremos nuestras fuentes históricas para ver si algo de lo que dice coincide con esas fuentes. Por supuesto, tened cuidado con qué fuentes trabajáis. Sin duda no es lo mismo la Wikipedia que un catedrático en Historia especializado en la época que nos interesa, aunque también pueda estar equivocado.

2. Pero, aparte de eso, el primer consejo que todo principiante candidato a convertirse en reencarnacionista debe seguir es: NUNCA TE PRECIPITES. Es decir, antes de ponerte a usar Google como un loco, asegúrate de que has conseguido el suficiente número de recuerdos por tu parte. Sí, sé que hay tener mucha paciencia, pero cuantos más datos tengas, mejor. Ya sabes (sobre todo si has leído mi libro) que puedes conseguir recuerdos por varias vías: meditando, con autohipnosis, a través de sueños, buscando triggers...

¿Puedes leer libros o ver películas de la época que te interesa antes de tener recuerdos propios? Pues sí, por poder puedes. Lo malo es que si eres principiante te será más difícil diferenciar si lo que luego aparece en tu sueño o tu regresión es realmente un recuerdo o simple imaginación. Muchas veces sospechamos que puede haber habido algún tipo de contaminación en esos recuerdos, y hacemos bien, porque en muchas ocasiones es realmente así. Yo solía evitarlo al principio, pero después me fui acostumbrando porque me di cuenta de que un verdadero recuerdo se siente de manera distinta. De todas formas, hay que tener cuidado. Y recordemos que la memoria no es nunca exacta al cien por cien, ni siquiera en esta vida, así que imaginad si estamos hablando de hace trescientos años.


3. Tanto si es un sueño o una regresión, debemos tener muy presente que ningún recuerdo es “totalmente puro”. Además, si no estamos en un nivel lo suficientemente profundo, puede que nuestra mente se ponga a analizar lo que estamos viendo en ese mismo momento, sacando conclusiones que pueden estar equivocadas. También pueden aparecer elementos simbólicos y elementos de nuestra vida actual que se entremezclan en ese recuerdo. Es nuestro deber analizarlo con detenimiento para quedarnos con lo que es válido, y por supuesto, VERIFICARLO.

El otro día me puse a leer la crónica completa de una de mis vidas pasadas (algo que raramente hago). Desde el principio estaba bastante convencida de que mi marido era médico. Cuando meses después pude por fin verificar con nombre y apellidos esa vida, vi que estaba equivocada: no era médico, aunque sí era un hombre de negocios. ¿Por qué estaba tan convencida? Vi que iba siempre muy elegante, y teníamos en casa una biblioteca con libros que a mí me parecían difíciles de leer (no era más que una ama de casa con poca escolarización). Una vez consulté un libro en esa biblioteca, y pensé que era un libro de medicina. Seguramente mi mente interpretó que mi marido era médico, y no tenía razón para dudar de esa apreciación mía. Sin embargo, acabé viendo que me había equivocado. ¿Invalida esto el resto de recuerdos, como los malos tratos sufridos en este matrimonio? Por supuesto que no. La profesión de mi marido solo es un pequeño detalle en una historia cuya importancia radica en otros factores emocionales que me estaban afectando actualmente. Pero igual que estaba equivocada en ese detalle, podría estar equivocada en otros. Por ello, siempre que podamos, tenemos que intentar la verificación y nunca dar por supuesto que todo lo que vemos ocurrió tal cual.

4. A pesar de que siempre tenemos que consultar diversas fuentes históricas (lo más fiables posibles), otra cosa que aconsejo es que nunca pierdas el contacto con tu intuición, sobre todo cuando ya tienes algo de experiencia. Si algo que leemos sobre una de nuestras vidas pasadas o la época en que vivimos no nos parece correcto, seguramente tenemos razón. En este sentido los historiadores suelen ser igual que los científicos: les cuesta admitir que están equivocados y se resisten a cambiar sus paradigmas. Además, en la historia hay también mucho de mito y leyenda, y aquellos que escriben la historia no siempre son fieles a lo que realmente ocurrió. Así que tened también esto en cuenta a la hora de valorar vuestros recuerdos.

Para saber más:

martes, 7 de abril de 2015

El Ministerio del Tiempo: una serie para reencarnacionistas.

La verdad es que muy difícil creer que los guionistas de esta serie, que además está llena de guiños a una serie mítica como Dr. Who, no hayan pensado en algún momento en la reencarnación. Pero como esta palabra parece ser tabú en nuestro país, no se menciona en ningún lugar. También me parece muy curioso que seguramente una gran cantidad de fans que han surgido a consecuencia de la serie española —algunos de los cuales son historiadores y se entretienen buscando inexactitudes en cuanto a la época de los hechos— no serán conscientes de dónde les viene esa especial afinidad que sienten hacia ciertos periodos históricos. En momentos como estos suelo sonreír, porque me doy cuenta de cuánto de cierto hay en eso que suelo afirmar: la Verdad está delante de nuestras narices, pero somos incapaces de verla. Creo que lo que está pasando es muy parecido a lo que pasa en Estados Unidos y otros países (el nuestro incluido, aunque aquí no es tan frecuente) con los grupos de “reenactors”, actores aficionados que de vez en cuando se reúnen para representar batallas épicas, poniendo un gran énfasis en que no haya ni un solo anacronismo, dándose el placer de sacar sus reproducciones de armas a la calle, y vistiendo con ese uniforme militar que tanto les costó conseguir. Detrás de muchos de estos reenactors, los reencarnacionistas sabemos que hay personas que vivieron realmente en esa época que tanto disfrutan representando, o de la que saben más que un historiador de verdad. Pero, lamentablemente no son conscientes de ello. O quizá, si lo sospechan, nunca se atrevieron a mencionárselo a nadie.

Representación de la batalla de Antietam en Sharpsburg, Maryland. 
Desde que comenzó la serie abrimos un hilo en el foro que ha tenido bastante éxito, porque es evidente que muchos de nosotros (gente que recuerda sus vidas pasadas) disfrutamos especialmente viendo películas que pertenecen a aquella era en la que vivimos, entre otras cosas porque eso nos puede desencadenar nuevos recuerdos. Además, en la serie se dan constantemente circunstancias y situaciones que no son nuevas para nosotros. Uno de los mejores ejemplos para mí es cuando Amelia descubre su propia tumba. Algo que para muchos puede parecer excesiva imaginación, no es para nada raro en las historias que podemos compartir los reencarnacionistas. De hecho, es uno de los momentos más extraños y a la vez más emotivos a los que nos llegamos a enfrentar: el momento en que tras muchos años de recordar, investigar y verificar, encuentras el lugar en el que te enterraron, a veces con nombre y apellidos, otras veces sin ellos. Algunos, como es mi caso, ni siquiera tenemos tumba, porque en una de mis vidas arrojaron mi cuerpo al mar. Aunque sí puedo contar una pequeña anécdota: una vez leí que un hombre tenía guardado el cráneo de otra de mis vidas pasadas. Puede parecer divertido, pero lo cierto es que hasta que no te pasa no sabes lo raro que se siente descubrir estas cosas.

Llegar a conseguir una verificación de este calibre hace que te sacudas de arriba abajo, porque es como si de repente aquello que creías eran solo delirios de tu mente se hace real y tangible. Puede que hasta ese momento solo hayas hablado de “posibles recuerdos”, de un nombre que crees que es el tuyo pero sabes que tal vez te lo estás inventando. Cuando por fin hallas una referencia histórica clara e indudable de que ese ser existió, y su vida coincide con lo que tú recordabas, todo se derrumba de nuevo. No tienes más remedio que aceptar que la reencarnación es un hecho, porque sabes que tú no te has podido sacar de la manga todos esos detalles, ni tendrían por qué afectarte tanto si es solo una historia de ficción. El tiempo deja de tener el mismo sentido. Notas cómo el pasado y el presente se han fundido en uno. Pero a la vez también te das cuenta de que todo (o mucho) de lo que fuiste ya no está. El sentimiento de pérdida también se hace más fuerte. La nostalgia es abrumadora. Y si aún no has llorado lo suficiente, tendrás que pasar por el duelo para poder pasar página.


El Ministerio del Tiempo es una serie que gusta a los reencarnacionistas porque en parte nosotros podemos hacer lo mismo: viajar en el tiempo. No nos sentimos del todo pertenecientes a este mundo moderno, en el que nos sentimos incómodos. Nos gustaría volver a otras épocas en donde éramos más felices o donde no nos sentíamos fuera de lugar. Creo que en la serie se ve muy bien cómo viajar al pasado no constituye un gran problema. Pero cuando viajas al futuro te encuentras descolocado y no sabes muy bien qué hacer para encajar. Vives en el presente, pero a la vez vas a dormir a tu época, y sigues teniendo los problemas que tenías en tu época. La única diferencia es que nosotros hemos cambiado de cuerpo. Muchos creen erróneamente que la muerte significa dejar todo atrás. Pero los reencarnacionistas sabemos que eso es solo una ilusión.

Nos queda mucho para llegar a Cloud Atlas, pero espero que los guionistas españoles sigan por este camino.

martes, 16 de diciembre de 2014

Verificaciones (2).

Desde que empecé con esto de la reencarnación y el recuerdo de vidas pasadas hace ya tres años, he sido testigo en innumerables ocasiones de cómo otros compañeros reaccionaban cuando por fin lograban verificar históricamente sus recuerdos. Al principio me producía una sana envidia, claro, porque cuando empiezas en esto lo más normal es que ni siquiera tengas recuerdos propios. Luego, cuando los tienes, piensas que los tuyos no tienen nada que ver con la cantidad de detalles que tienen los de otras personas, que parecen saber con pelos y señales quién fueron, dónde vivieron, cómo eran físicamente, y hasta los nombres de sus hijos en esa otra vida. No te das cuenta de que tener todos esos datos no es cuestión de un mes ni de dos, sino de años recordando e investigando. Pero poco a poco, con mucho esfuerzo, tú también vas consiguiendo tus supuestos recuerdos. Todavía tienes muchas dudas y el 90% de los días te estás preguntando si no se te estará yendo la cabeza o si no será que quieres ver cosas donde no las hay. Tal vez al final resultará que tu familia o tu doctor tienen razón y deberías dedicarte a algo más productivo y “menos fantasioso” que meditar o llenar cuadernos con todos tus sueños, para ver si encuentras alguna pista que te permita saber algo de tus vidas pasadas.  

Como es normal que nuestra curiosidad nos obligue a investigar esos recuerdos, muchos de nosotros podemos verificar pequeños detalles, como por ejemplo si es verdad que en el siglo XVIII en Francia las mujeres llevaban los vestidos que tú viste, o si ya entonces existían canalizaciones de agua en los edificios. Pero esto, ya se sabe, puede ser una simple casualidad, y cualquier escéptico a quien se lo cuentes te dirá que no alucines, porque eso seguro que es criptomnesia. O sea, seguro que lo has visto en alguna película y se te ha metido de alguna forma en tu mente y luego ha surgido en tu regresión o en tu sueño. Vale, en este punto no puedes discutir… a pesar de que un escéptico ni siquiera sepa cómo se sienten los verdaderos recuerdos. De todos modos, como leí una vez, todos cumplen su función, y no está mal que de vez en cuando te hagan dudar, porque eso te hace mantener los pies en el suelo y además vas a buscar con más ahínco esas verificaciones que son tan importantes (sí, lo son, para todos).

Después de llevar tanto tiempo queriendo encontrar esa verificación, el día que lo consigues te asaltan un montón de emociones que jamás antes habías experimentado. Comprobar por ti mismo que el conocimiento que ha surgido de tu interior, un conocimiento que ni siquiera sabías de dónde venía, se corresponde con algo que existió de verdad, es algo que no tiene precio. Y produce tal satisfacción que es imposible explicarlo a alguien que no sea reencarnacionista. Resulta que lo que parecían recuerdos borrosos e intangibles de una persona cualquiera, de una época cualquiera, de pronto se ven respaldados por evidencias físicas: un nombre en un censo, en un registro en un Ayuntamiento de un pueblecito, una referencia en un libro sobre la Guerra de los Cien Días, una persona de carne y hueso de la que se sabe poco, pero lo poco que hay coincide con lo que tú habías recordado… y además tú mismo eres capaz de rellenar los huecos de lo que la historia no sabe. Ahora que me diga el escéptico qué explicación hay para él que sea más convincente que la reencarnación.


Pero eso no es lo más importante, porque llega un momento en que dejas de prestar atención a los escépticos, que no hacen más que arrojar palos a las ruedas de tu carro. Lo más importante es que ahora sabes que no era tu imaginación, y sabes que has vivido antes. Recuerdas incluso tu muerte y sabes todo lo que dejaste atrás. Aunque siempre te quede un poco de duda, sobre todo porque hemos sido educados en la lógica y la razón, y cuesta mucho confiar en lo que nos dice nuestra intuición, ahora no puedes obviar el hecho de que lo que tienes apunta directamente a la existencia de la reencarnación… y por tanto, la muerte no existe. Esto son palabras mayores. Y cuesta aceptarlo.

Ha pasado tiempo desde mi primera gran verificación, y sin embargo, no logro acostumbrarme del todo. Especialmente cuando se trata de vidas que lograron su huequecito en la historia, pero no en el lado de los “personajes ilustres”, sino en el de los “personajes infames”. Aunque, por lo que cuentan otros compañeros, si resulta que has recordado una vida famosa de las realmente famosas, la situación puede ser aún peor. Harás lo que sea por negarte a ti mismo que fuiste esa persona. Vuelves a repasar una y otra vez todo el camino que te llevó ahí, casi deseando encontrar ese error en tu investigación que te demuestre que estabas equivocado. A veces el propio “universo” te envía nuevas señales para hacerte comprender que no tienes razón para pensar que estabas equivocado, y lo mejor es que aceptes de una vez quién fuiste e integres esos recuerdos que aún te pueden estar afectando.

Es difícil expresar en palabras lo que se siente cuando vives todo esto, más cuando recuerdas varias vidas como yo y si un día no obtienes nada de una, lo obtienes de otra, muchas veces sin ni siquiera buscarlo. Esto parece ser especialmente cierto en el caso de las verificaciones. Ya puedes pasarte noches enteras dejándote los ojos en Google, desesperándote porque no encuentras nada, que el día que menos te lo esperes es cuando te llegará esa verificación… y no, no será un detalle cogido con pinzas que pueda deberse a la casualidad, sino algo que dejará fuera de toda duda que tus recuerdos son reales y tú fuiste esa persona que sospechas. Tal vez estos momentos no pueden dejarse al azar, porque son los que te llegan a un nivel realmente profundo, los que te impactan y hacen estremecer a tu espíritu, hasta el punto de que necesitas de varios días para asimilarlo y recuperarte.

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sábado, 6 de septiembre de 2014

Verificaciones.

A continuación os dejo un artículo antiguo que escribí para Foro Reencarnación y que traigo aquí a pesar de que lo considero tremendamente básico, a modo de ejemplo… y porque estoy FRUSTRADA. ¿Por qué la gente no da un paso más y EXPERIMENTA por sí misma? ¿Por qué en todos los lugares no hago más que encontrarme a gente predicando sobre enseñanzas budistas que se han aprendido de memoria, o sobre el “maravilloso” libro de Kardec, en el que se basa el espiritismo, o recomendando que todos veamos la película Nuestro hogar de Chico Xavier? ¿Cuándo vamos a abrir los ojos, aceptar nuestra responsabilidad, creer en nosotros mismos, prescindir de teorías obsoletas y buscar nuestras propias respuestas?

TODOS PODEMOS RECORDAR VIDAS PASADAS

No necesitamos tener poderes psíquicos ni es imprescindible acudir a un hipnoterapeuta. Solo tenemos que querer. No es la fe lo que nos transforma, sino la experiencia. 

Esto hace preguntarme… ¿será que la gente no sabe que los recuerdos nos llegan por muchos medios, aparte de las famosas regresiones? ¿Será que no sabe que nosotros mismos podemos investigar y averiguar si nuestros supuestos recuerdos son solo imaginaciones nuestras o “algo más”? ¿Será que no están interesados lo más mínimo en conocer sus vidas pasadas porque “el pasado, pasado está”, o porque tienen miedo de algo? ¿Por qué tengo la sensación de estar hablando con una pared? Lo puedo decir más alto, pero no más claro… Y no, no tengo el más mínimo interés personal en que la gente recuerde o no, sé que a cada uno le llegará su momento cuando tenga que llegarle, pero no sé, al menos... ¿algo de curiosidad? ¿Alguna pregunta? ¿Alguna aclaración? ¿Alguien diciéndome que lo que escribo en el blog es todo mentira? Creo que ya lo dije en una entrada reciente, pero una duda me corroe: ¿por qué si pongo una foto graciosa de un gato (sí, relacionada con la reencarnación, aunque ahora mismo no sé cómo es eso posible) en la página de Facebook obtengo 80 (o los que sean) “Me gusta”, y si pongo un enlace a una entrada en el blog obtengo solo 10, y además sé que solo dos se la leen? ¿Tan mal está el mundo de la reencarnación en España?

Bueno, pues desesperación aparte, aquí está el artículo, para aquellos que se tomen en serio esto de las vidas pasadas y quieran dejar atrás sus dudas sobre si los reencarnacionistas nos lo imaginamos todo. Para estas personas, solo hay un camino: la verificación histórica de tus recuerdos. 


(Quizá retome este tema en el futuro, si no decido tirar la toalla antes).


Cuando comencé a internarme en el mundo de la reencarnación, no entendía muy bien qué significaba validar o verificar un recuerdo. Jamás se me había pasado por la cabeza que eso era necesario. Pero si queremos mantener una actitud racional y queremos que nos tomen en serio, este paso es de gran importancia, puesto que de momento es la única forma que tenemos de probar que en el tema de la reencarnación hay algo de verdad.

Por mucho tiempo que lleves teniendo sueños extraños o haciendo regresiones, siempre te queda la duda de si no es tu propia imaginación la que crea todas esas imágenes y sensaciones. Los escépticos pueden decirte que en realidad son solo cosas que has visto en una película cuando eras niño y olvidaste, o algo que leíste en un libro (a esto se le llama criptomnesia), incluso dirán que conoces una lengua extranjera (xenoglosia) porque tenías una niñera o una vecina que la hablaba cuando estabas creciendo. Si bien hay casos que pueden explicarse por alguna de estas razones, no siempre es así. En tus regresiones pueden aparecer civilizaciones antiguas de las que jamás has oído hablar, y sin embargo sabes ciertas cosas que solo un historiador especialista en esa civilización puede saber. O tal vez, conoces ciertos hábitos oscuros de un personaje histórico famoso de los que apenas se habla en los libros normales, y solo cuando acudes a fuentes altamente especializadas, descubres que estabas en lo cierto. O puede que jamás hayas estado físicamente en un barco ni jamás te hayas interesado en cómo se navega, pero conoces la jerga y la utilidad de muchos de los instrumentos que utilizan los marinos. En estos casos es muy difícil explicar por qué ese conocimiento residía en tu subconsciente. Para nosotros, esto prueba que realmente viviste en esa época y que el recuerdo es real, no producto de tu imaginación.


Lo ideal es que todos fuéramos capaces de obtener gran cantidad de datos de esas regresiones: tu nombre y apellidos, tu fecha de nacimiento y defunción, acontecimientos históricos en los que estuviste involucrado… Si la época es relativamente reciente, y dada la ingente cantidad de información que hay hoy en día en internet, muchas personas pueden localizar registros, genealogías, incluso fotografías, de la persona que fueron en el pasado. Si no está en internet, muchos pueden incluso desplazarse a la localidad en la que creen que nacieron y buscar en legajos carcomidos y olvidados en una parroquia, hasta dar con esa prueba tan ansiada. Esa sería para mí una prueba casi definitiva.

Sin embargo, muchas veces esto no es posible, porque es una época muy antigua, o porque no consigues suficientes datos. En este caso no te obsesiones demasiado. Después de todo, este es un camino de crecimiento y conocimiento personal y no necesitas probar nada a nadie, excepto a ti mismo. Si tus recuerdos van acompañados de fuertes emociones, eso es suficiente para saber que son recuerdos reales. Y lo que importa es saber cómo te sentiste, por qué te está afectando, y aprender de ello.

Para verificar tus recuerdos es importante que no te precipites. Has de ser paciente, extraer todo lo que puedas de tu memoria, y solo entonces empezar a investigar, porque si no, nunca podrás estar seguro si lo que recuerdas es verdadero o es una contaminación por lo que has leído. Es un trabajo que puede llevarte años.

La verificación es especialmente importante si crees que en tu vida pasada fuiste un personaje histórico bien conocido por todos, o un personaje famoso como un actor o un cantante. ¿Por qué? Es evidente: puedes encontrar información sobre ellos de manera muy fácil, y cualquiera puede intentar engañarte y decirte que es la reencarnación de Elvis Presley simplemente porque le gusta tocar la guitarra y llevar flequillo. Me resulta difícil comprender por qué alguien querría hacer algo así, pero haberlos, los hay, y muchos además. Por tanto, si de verdad quieres convencernos de que fuiste Elvis Presley, deberás conocer muchos detalles personales y que muy pocos conozcan, para que te creamos. Por culpa de este tipo de personas, la reencarnación es desprestigiada y nadie se lo toma en serio. Debemos ser responsables y evitar que esto pase en la medida de lo posible.


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domingo, 20 de octubre de 2013

¿Ciencia o creencia?

Me he dado cuenta de un hecho muy curioso. Hay personas que dicen creer en la reencarnación desde el punto de vista científico: para ello se basan en los trabajos de Ian Stevenson y otros autores que han investigado las vidas pasadas de niños, y al mismo tiempo afirman que “no creen en" las regresiones hipnóticas.

Personalmente, creo que esto solo lo pueden afirmar personas que, primero, no han investigado adecuadamente; segundo, se están dejando llevar por sus propios prejuicios, lo cual no es una actitud muy científica que digamos; y tercero, no lo han experimentado por sí mismos. Bueno, y añadiría un cuarto punto, posiblemente el más importante: no lo han VERIFICADO por sí mismos. Pero analicemos cada punto por separado…

1. No han investigado adecuadamente.

Ya he comentado en otras entradas del blog la gran confusión que existe en el público general acerca de las técnicas de hipnosis y sobre lo que es una regresión hipnótica. Por una parte entiendo que haya gente que dude que esta información que los pacientes obtienen bajo hipnosis provenga de verdad de vidas pasadas. En ese caso, deberían proponer alternativas científicas a la reencarnación, y explicar cómo es posible que alguien que no sabe nada de un periodo histórico determinado, pueda dar tantos detalles sobre ese periodo que luego resultan ser ciertos, como probó Helen Wambach en sus investigaciones. Temo que la cuestión de “no creer en las regresiones hipnóticas” es una consecuencia de lo que comentaba sobre la racionalidad en el mundo de la reencarnación, debido al “intrusismo” de personas que vienen de ciertos “círculos espirituales o esotéricos” y el hecho de que se mezclan las regresiones con enseñanzas varias sin ningún fundamento, lo que ya está haciendo mucho daño al tema de la reencarnación en general, con una considerable pérdida de credibilidad para los que queremos estudiarla seriamente. Esto me lleva al siguiente punto.

2. Se dejan llevar por sus propios prejuicios.

Como las regresiones hipnóticas suelen ir aparejadas a una serie de conceptos “espirituales” como es el karma, la existencia de guías espirituales, la preplanificación, los grupos de almas, etc., conceptos desarrollados principalmente por Brian Weiss y Michael Newton, hay personas que sienten un gran rechazo hacia estos conceptos (a veces con razón), y por tanto “concluyen” que las regresiones hipnóticas no son fiables. En todo caso decir no creo en las regresiones hipnóticas es bastante inexacto, puesto que estas personas olvidan que las regresiones no son una cuestión de fe, igual que ocurre por ejemplo con los ovnis. Hablo de ovnis porque los he estudiado desde niña y por tanto sé que los ovnis no son una cuestión de creencia: los ovnis (es decir, objetos volantes no identificados) están ahí, son un fenómeno que existe sin ninguna duda. Otra cosa es qué son los ovnis. Lo mismo ocurre con las regresiones. Es un hecho que personas de muy distinta procedencia, religión, edad, sexo o clase social, bajo hipnosis, todas describen escenas muy similares del periodo entre vidas. Y muchas describen escenas de supuestas vidas pasadas que luego se han podido corroborar históricamente. Decir no creo en las regresiones hipnóticas es tirar por la borda el trabajo que durante años han hecho autores como los ya mencionados, y querer negar algo que es más que evidente. Eso por no mencionar la increíble similitud que existe entre lo que se describe en muchas de estas experiencias, y lo que relatan pacientes que han sufrido ECM’s, hecho que sin embargo es constantemente ignorado por estas personas que dicen ser tan científicas. Y además, hecho que también es bastante desconocido, existen niños con recuerdos espontáneos del periodo entre vidas que también coinciden bastante con esas descripciones obtenidas por hipnosis regresiva.




Recordemos que el método científico consta de varias etapas:
  • Observación.
  • Formulación de hipótesis.
  • Experimentación.
  • Emisión de conclusiones.
Parece que como estas personas tienen de entrada una serie de prejuicios, ni siquiera se molestan en investigar adecuadamente los testimonios de estos cientos de sujetos sometidos a hipnosis (observación), y por supuesto, ni siquiera se molestan en experimentarlo por ellos mismos. Es muy difícil estudiar científicamente la reencarnación porque las regresiones son algo muy subjetivo, eso es verdad. Pero un verdadero científico no debería desechar de primeras la información que proviene de estas fuentes simplemente porque “no cree en ello”.

Otra posibilidad es que no se investigue porque la información en español es bastante escasa. Pero eso no es excusa para alguien que pregona por ahí su amplio conocimiento de investigaciones y estudios científicos realizados en otros idiomas.

3. No lo han experimentado por sí mismos.

No me canso de repetirlo, y jamás me cansaré, aunque tenga la impresión de que hablo con una pared. Nada tiene más valor que la experiencia. Los que hemos recordado nuestras vidas pasadas y seguimos manteniendo una actitud racional y científica en la medida de lo posible, sabemos que la reencarnación es la teoría que mejor explica estos fenómenos. Pueden presentarme miles de objeciones, pueden hablarme de la teoría del inconsciente colectivo de Jung, de percepción extrasensorial, de la remota posibilidad de que la información de las vidas de millones de personas esté de algún modo grabada en un entramado cuántico y que nuestra mente pueda conectar con esa información, incluso pueden afirmar que esos niños que recuerdan supuestas vidas pasadas en realidad están poseídos por espíritus que les transmiten esa información (teoría esta última que me parece mucho más descabellada que aceptar la reencarnación sin más). Solo los que utilizamos la meditación/regresión de manera rutinaria y hemos obtenido sorprendentes resultados sabemos que hay algo que no tiene explicación para la ciencia actual y que solo puede deberse al hecho de que hemos vivido antes. Pero no importa cuánto insistamos, hay gente que prefiere mirarlo todo desde la barrera, en lugar de vivirlo por sí mismos, tal vez porque saben que eso les va a llevar a tal transformación interna que no se sienten preparados, o les va a llevar al derrumbe de todos esos prejuicios en los que se han acostumbrado a vivir. Esto no solo es visible en la reencarnación. Por desgracia también es visible en grupos bastante conocidos de experiencias cercanas a la muerte donde todo lo que se salga de lo establecido por la religión católica queda en entredicho. Si en un grupo que dice ser científico y que por tanto debería ser totalmente objetivo, ocurre esto, no sé qué no puede ocurrir cuando hablamos de reencarnación. Un concepto en el que todos los seres humanos somos iguales ante la vida y la muerte, y que sin embargo cuesta tanto aceptar por determinados sectores de la sociedad… es altamente preocupante.

4. Verificaciones.

Esta es la palabra que se olvida constantemente entre aquellos que dicen no creo en la reencarnación (o más en concreto, en las regresiones hipnóticas). Recordemos la definición de “fe”: “Creencia en algo sin necesidad de que haya sido confirmado por la experiencia o la razón, o demostrado por la ciencia”. Es verdad, la reencarnación no está probada por la ciencia. Sin embargo, hay ya muchas personas que lo han podido confirmar “por la experiencia”. Sí, una experiencia que posiblemente no servirá de nada para los científicos ni para las personas pseudoescépticas que simplemente se niegan a creer aquello que va en contra de sus propios dogmas. Pero una experiencia que te cambia individualmente y que te da una perspectiva totalmente nueva respecto al significado de la vida, a la razón por la que estamos aquí… una experiencia que te hace ver lo importante que es actuar siempre de forma correcta, donde el único castigo que existe es el que tú mismo te impones como resultado de esas acciones. Una experiencia que te hace ver lo inútil que son las religiones y que te permite ver a través de la confusión generada a lo largo de los siglos por los líderes religiosos, cuyo único fin era (y es) dominar a las masas mediante el miedo y la manipulación.

Las dudas siempre están ahí mientras estás obteniendo supuestos recuerdos de vidas pasadas. Sobre todo si eres una persona racional que no acepta de buenas a primeras las “enseñanzas espirituales” de los que tratan de hacer de la reencarnación un nuevo negocio o una nueva religión. Pero el día que consigues verificar que esos recuerdos corresponden a una persona que existió de verdad, con nombre y apellidos, con una biografía que se corresponde con lo que tú estabas “imaginando”, algo cambia para siempre, y ese cambio es tan profundo que cuesta asimilarlo. Es el día en que una “creencia” se convierte en un “hecho”.


Sí. Podemos estar equivocados. Lo reconozco. Lo malo es que hay miles de personas que siguen creyendo en el cielo y el infierno, en el génesis y en el apocalipsis, en los Reyes Magos y la Virgen María. En la resurrección de los muertos, y en el Diablo. Siguen creyendo que los suicidas se merecen la condenación eterna. También hay científicos que en nombre de la ciencia se siguen aferrando a una serie de principios que hace tiempo han quedado obsoletos, y que refugiándose en el dogmatismo e inmovilismo de la nueva religión de nuestro tiempo, siguen negándose a dar un paso adelante e investigar un fenómeno que ya no se puede negar. Estos últimos en especial me dan muchísima pena. Y lo peor de todo es que ni siquiera se plantean que ellos también pueden estar equivocados.

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La validez de la hipnosis para verificar vidas pasadas.

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La autora de este blog no pertenece a ninguna religión ni a ninguna secta, ni tampoco es ferviente seguidora de ninguna doctrina espiritual, espírita o new age. Tampoco es una fanática lectora de ningún escritor más o menos popular que hable en sus libros sobre terapia o hipnosis regresiva.

La autora de este blog tiene una amplia formación científica y por ello piensa por sí misma para llegar a las conclusiones y opiniones que aquí se ven reflejadas. La reencarnación es un fenómeno natural y universal. El único objetivo de este blog es reflexionar y ofrecer algunas claves para que todo el mundo pueda darse cuenta de ello por sí mismo.

En ningún caso la autora de este blog posee la Verdad Absoluta. Las opiniones de la autora de este blog son personales, intransferibles y siempre sujetas a discusión. Solo ha vivido una serie de experiencias personales que la han transformado interiormente en los últimos años. Puede dar consejos a todo aquel que lo solicite, pero en ningún caso puede ofrecer ayuda profesional.

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