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domingo, 23 de octubre de 2022

Mi primera entrevista en directo sobre vidas pasadas.

Estaba claro que tarde o temprano tenía que pasar, y finalmente pasó el viernes 21 de octubre de 2022. Un par de semanas antes me contactó Mary Gómez, comunicadora animal y terapeuta de vidas pasadas. Nos conocimos porque hace unos meses ella solicitó mis servicios profesionales como veterinaria. A través de mi socia una cosa llevó a la otra y Mary acabó invitándome a su canal de Instagram para charlar sobre mi experiencia. Acepté sin dudarlo, consciente del reto que eso suponía para mí, pero también muy confiada en mi interior, conectada como nunca con mi corazón, sabedora de que el momento había llegado.

Después de todo lo que llevamos vivido desde 2020, no queda otra opción que darle un empujón a la espiritualidad, para que cada vez más y más humanos inicien el camino al autoconocimiento y descubran por fin que son seres espirituales eternos viviendo experiencias en el plano físico. Esto que se dice muy rápido y que para muchos humanos ya es una creencia, en realidad puede tardar mucho tiempo en convertirse en certeza, que es lo que realmente nos transforma en nuestro interior. No es mismo leerse un libro, acudir a una conferencia o charlar con tu profesor de yoga que vivirlo por ti mismo. Algunas personas viven experiencias cercanas a la muerte, otros tienen cierta habilidad para desdoblarse y puede que con muy poco entrenamiento ya sepan que somos mucho más que carne y hueso. Pero no es necesario esperar eternamente para llegar a esa convicción. Nosotros mismos podemos iniciar ese viaje, tengamos o no traumas que vengan del pasado. Por todo ello me decidí dar un paso más en mi trabajo de divulgación y dar la cara para contar todo lo que sé.

Uno de mis mayores deseos cuando empecé a crear blogs y publicar libros era que se pudiera hablar con total naturalidad de tus vidas pasadas con gente normal. Creo que si nosotros mismos no damos ejemplo y no damos el primer paso, este conocimiento tan valioso tardará mucho más tiempo en llegar a aquellos que lo necesitan. Y en este momento tan crucial en la historia de la humanidad, lo necesitamos todos.

A pesar de la hora y media de entrevista, no pudimos profundizar todo lo que me hubiese gustado en algunos aspectos de mi experiencia, pero como introducción para aquellos que no me conozcan creo que está genial. Es un pequeño resumen de lo que cuento en los primeros capítulos de mi libro La caja de Pandora, disponible desde hace unos años. En ese libro el lector no solo conocerá con todo detalle por qué y cómo empecé a recordar vidas pasadas, sino que también encontrará muchos consejos prácticos para iniciar su propio viaje. El mensaje final que siempre deseo dar es uno muy simple: si yo pude recordar vidas pasadas, verificar algunas de ellas, y llegar a la conclusión de que la reencarnación es un hecho, tú también puedes. La muerte no existe y todos volvemos una y otra vez a reencontrarnos con nuestros seres queridos. Por mucho daño que alguien nos haga en una vida o por mucho daño que hayamos hecho nosotros, siempre existe la posibilidad de repararlo y de avanzar en nuestro camino.

La seguridad de que somos seres espirituales inmortales nos da una fuerza indescriptible para seguir luchando por el bien, estemos encarnados o no. Pero es necesario tener esa seguridad, esa certeza. Ya no es suficiente con tener creencias. Ha llegado la hora de vivirlo, ha llegado la hora de saber.

Espero que disfrutes de la entrevista (a pesar de los problemillas técnicos con el sonido), y si te gusta, te agradecería que la compartas, para que alcance a todas aquellas personas que aún buscan respuestas.



domingo, 23 de febrero de 2020

Visualización para acceder al periodo entre vidas.

Siempre pensé que para acceder al periodo entre vidas había que estar en un trance especialmente profundo, o que era imprescindible la ayuda de un terapeuta de vidas pasadas. Con el tiempo me di cuenta de que no es necesario. Quizá lo más importante sea dejar a un lado las ideas preconcebidas de lo que es el periodo entre vidas y simplemente dejarte llevar por lo que ves o sientes, aunque parezca totalmente inverosímil.

Esta es una buena visualización que puede ser útil para los que queráis acceder al periodo entre vidas. Viene en el libro de Joel Whitton, La vida entre las vidas, altamente recomendable. Pero esta visualización no tiene nada especial ni nada distinto a cualquier otra visualización para recordar vidas pasadas. Podéis crear la vuestra propia para acceder a ese estado de relajación profunda y de ahí a lo que estéis preparados para saber.

Si alguien prueba y obtiene resultados, ¡por favor que los comparta!


«Acuéstese, respire profundamente varias veces y viaje suavemente hacia el estado de relajación. Si alguien le lee el ejercicio, cierre los ojos y goce del estado de relajación, de escuchar la pronunciación de cada palabra. Si usted lee el ejercicio, hágalo lentamente, dejando que el estado de calma vaya apoderándose de usted antes de dar el primer paso hacia el celestial sanctum. De cualquier manera, viaje a lo profundo de su ser, centrándose solamente en penetrar cada vez más en un estado diferente de la realidad. Usted no tiene consciencia de nada más que de su mente y de estas palabras que van entrando en su conciencia…
Ahora visualice el cielo alto, alto, más arriba de las nubes, una gran catedral, muchísimo más grande que cualquier otro lugar de adoración que exista en la Tierra. Ese celestial sanctum tiene una puerta de dos hojas de tamaño colosal colocada justo debajo de inmensos arcos y espiras gemelas. Una imponente escalinata de piedra conduce hasta esa entrada… Concéntrese en inspeccionar hasta el más mínimo detalle de la catedral, incluso de su complicada construcción, y luego véase solo, al pie de la escalinata mirando expectante hacia la entrada… comience a subir los escalones, note el granito irregular cuando sus pies tocan un escalón tras otro… Es un largo ascenso pero finalmente usted llega arriba y se detiene ante las puertas inmensas de madera. Respire profundamente, luego extienda una mano para sentir la textura de la madera pasando la mano suavemente sobre la superficie lustrada con nudos y uniones y grietas. Ahora empuje una de las hojas. Se abre invitante y gradualmente ve el interior apenas iluminado mientras las grandes bisagras rotan y usted cruza el umbral y pisa las grandes y pulidas piedras del vestíbulo.
Quédese ahí y mire en su derredor; contemple la cúpula altísima y las filas de bancos. Rayos de luz caen en diagonal sobre los bancos; en el aire hay un olor dulzón de incienso y usted se siente invadido por la solemnidad, la tranquilidad y la magnificencia de la escena. En lugar de continuar el camino por la nave central hasta el altar, va hacia la izquierda y camina hasta un muro alejado. Está muy distante. Mientras avanza siente que las piedras del suelo dan paso al mármol y que la pared está cubierta de paneles de madera oscura desde el piso hasta el techo. Ahora busque una puerta en esa pared, una puerta chica. No es fácil de ver; debe buscar con mucha atención. Pero finalmente ve un picaporte de bronce y se dirige hacia él. Cuando llega, abre la puerta…
Pasa por la puerta y ve una escalera de piedra. Los escalones son angostos y están gastados. Desciende a los sótanos. Cuando va bajando la escalera siéntase descendiendo a las entrañas de la catedral. Al pie de la escalera espera un hombre, un anciano. Tiene el pelo blanco y usa una larga túnica negra que le llega casi a los tobillos. Es el guardián de los archivos y está esperándolo pero desea saber por qué usted se encuentra allí.
Explíquele que está efectuando su autoexploración y que desea ver el registro de su última permanencia en la vida intermedia. El anciano, inclinando la cabeza, escucha atentamente la explicación y accede a sus requerimientos…
El guardián le hace una seña para que usted lo siga a la biblioteca. Usted se siente flotando tras la túnica que golpea los tobillos del anciano mientras él va por intrincados corredores que parecen no terminar nunca en los que hay muchísimos estantes ocupados por pilas de libros. Por fin se detiene entre dos filas paralelas de libros. Señala un grupo particular. Usted sigue la señal del brazo del anciano y ve su propio nombre escrito en letras de oro. Lee el nombre atentamente y verifica que es el suyo, el nombre por el cual se lo conoce. E inspecciona los libros de ese estante…
Hay muchos, muchos libros en ese estante dedicado a usted: uno por cada una de sus vidas pasadas y uno por cada vida intermedia. Observe la sucesión de los lomos de cuero colocados en orden cronológico de izquierda a derecha. Como esta vida aún no ha terminado, el libro que se encuentra más a la derecha contiene todos los detalles de su experiencia más reciente en la vida intermedia. Pida ese libro al guardián y observe cómo él lo toma y se lo entrega. Tome el libro con firmeza, sienta la textura de la encuadernación de cuero y tena conciencia de que en un momento lo abrirá y leerá el contenido de su última experiencia incorpórea. Usted puede elegir qué leerá de ese libro… el umbral, el tribunal, la planificación de su vida actual… lo que usted quiera. Cuando abra el libro (recuerde que un álbum de fotografías o un vídeo pueden reemplazar el libro) debe hacerlo sin ningún temor. Lo que está allí es lo que ya ha ocurrido; no hay sorpresas para su subconsciente. Simplemente está viendo lo que se ha registrado.
Busque en el libro la sección de la vida intermedia que desea explorar. Lea y asimile con calma, sin emociones. Tiene todo el tiempo que quiera.
Cuando ya haya visto todo lo que desea, cierre el libro y devuélvalo al guardián que está esperando pacientemente a una discreta distancia. Él vuelve a ubicar el libro en el estante y le hace una señal para que lo siga otra vez por la biblioteca laberíntica hacia la escalera que sube a la catedral. Usted se apura siguiendo al anciano hasta que vuelven al lugar donde se encontraron por primera vez. Usted se despide por el momento y sube por la escalera. Entra por la puertita al silencio y la majestad de la nave. Cierra la puerta y se detiene por un momento bajo las cúpulas amadas antes de volver al vestíbulo, y a las inmensas puertas. Sale del celestial sanctum y desciende con lentitud los escalones de piedra. Al mover un pie detrás del otro descubre que lentamente va volviendo la conciencia normal, de manera que cuando llega al pie de la escalinata usted ya está consciente totalmente de lo que le rodea…»

domingo, 3 de febrero de 2019

¿Se supone que no debemos recordar?

Hace unos días Jenny Cockell escribió en su página de Facebook algo que me llamó la atención. Aclaro que no es una crítica a su persona ni mucho menos, solo es una reflexión sobre unas palabras que con bastante frecuencia escucho en el mundo de la reencarnación:


Traducido por una servidora:

“Estoy segura de que la mayoría de los niños de tres años tienen recuerdos de vidas pasadas, aun cuando sea una sola imagen aislada. Pero la mayoría olvidan completamente en unos pocos años. Uno se pregunta por qué. 

Mi opinión es que se supone que no debemos recordar, porque los recuerdos conscientes de vidas pasadas pueden interferir con el presente, especialmente cuando esos recuerdos con difíciles o particularmente desagradables. Es mucho más fácil embarcarse en la vida solo con la guía inconsciente de nuestra experiencia pero sin interferencia consciente del pasado. 

Así que si no recuerdas una vida pasada, esto no debería preocuparte. Es importante vivir en el ahora y vivir tu vida completamente consciente del contexto del presente.”

 Escribí mi propia visión en mi muro de Facebook:



Y también intercambié unas palabras con la propia Jenny:




Pero como esto no es Facebook y creo que la publicación era bastante interesante, hoy la voy a analizar aquí con más profundidad. Veamos:

“Estoy segura de que la mayoría de los niños de tres años tienen recuerdos de vidas pasadas, aun cuando sea una sola imagen aislada.”


Totalmente de acuerdo. Y la gran mayoría de esos recuerdos probablemente no son traumáticos. Como dice la terapeuta Carol Bowman, para los niños es difícil diferenciar el pasado del presente, en muchos casos es como si no hubiese continuidad entre una vida y otra, y para ellos es de lo más natural. El problema es que si llegan a hablar de esos recuerdos, los padres le van a restar importancia, van a creer que es solo imaginación, y en el peor de los casos, le van a decir al niño que son tonterías o que no vuelva a mencionar nada.

“Pero la mayoría olvidan completamente en unos pocos años. Uno se pregunta por qué.”


Aquí yo ya no estaría tan segura. ¿Realmente olvidan o solo dejan de hablar de ello? A muchas personas que llegan a mi foro y que recuerdan vidas pasadas, les pregunto si ya de niños recordaban, y lo que me encuentro mayoritariamente es que sí que tenían recuerdos, o al menos experiencias que no sabían muy bien cómo interpretar. Yo misma tenía algunas intuiciones y algunos sueños que luego supe estaban relacionados directamente con mis vidas pasadas. ¿Lo olvidé? No, solo lo aparté a un lado porque no tenía respuestas y sabía que probablemente jamás llegarían.

Por desgracia, vivimos en un mundo materialista y desde que somos niños nos dicen que lo espiritual no tiene importancia, y que debemos centrarnos en el presente. Como le dije a Jenny Cockell, “olvidar” me parece una palabra un poco fuerte. Lo más seguro es que esos niños no olviden, sino que solo apartan esas sensaciones a un lado y obedecen las órdenes de sus padres: “Lo que dices no tiene sentido porque esta es la única vida que vivimos, así que no le prestes más atención”.


Río Leteo de la mitología griega.
Río Leteo de la mitología griega. Las almas debían beber de él antes de reencarnar para no recordar sus vidas pasadas.


“Mi opinión es que se supone que no debemos recordar, porque los recuerdos conscientes de vidas pasadas pueden interferir con el presente, especialmente cuando esos recuerdos con difíciles o particularmente desagradables.”


Tampoco estoy de acuerdo con esto. Me recuerda a aquella creencia clásica de la época de Platón según la cual antes de nacer bebemos de un río cuyas aguas nos hacen olvidar nuestro pasado, y así nacemos sin saber que hemos vivido antes (en concreto me refiero al río Lete o Leteo de la mitología griega). Sin embargo, parece ser que los recuerdos de vidas pasadas en niños son mucho más frecuentes de lo que pensamos. Y en los adultos también es muy frecuente que aparezcan recuerdos espontáneos. Así que, algo no me cuadra aquí. ¿Es verdad que existe un “velo”, como lo llaman los espiritistas? ¿O es únicamente que no recordamos porque casi desde que nacemos hemos dado por supuesto que no existen vidas pasadas y que debemos centrarnos en el presente? Yo pienso que es nuestra mente la única barrera entre nuestro pasado y nuestro presente. Ella es la que crea esas ideas preconcebidas que nos hace ignorar una fuente inabarcable de conocimiento sobre nosotros mismos. Con frecuencia esos recuerdos surgen con fuerza cuando los hemos ignorado demasiado, o cuando son la respuesta a problemas que tenemos en la actualidad. Y sí, es verdad que pueden resultar difíciles o desagradables en ocasiones, pero no creo que esa sea una buena razón para intentar evitarlos. Normalmente están ahí por una razón, y debemos escuchar lo que nos quieren decir.

¿Interfieren con el presente? No hasta el punto de que no puedas vivir ese presente. A veces tenemos que pasar por una enfermedad, y puede que tengamos que guardar cama durante semanas o meses, hasta que se produce la recuperación. ¿Decimos que esa enfermedad te impide vivir el presente? No, es algo que tienes que pasar por necesidad, precisamente para poder seguir viviendo esta vida. ¿Por qué si en lugar de una enfermedad física se trata de una “enfermedad” del alma, lo vemos como algo que interfiere? Ambas enfermedades son presentes, y debemos pasar por ella para poder sanar el cuerpo o el alma, ambas nos transforman interiormente y nos dan más fuerza para continuar. Ambas son algo que vivimos ahora.

Pero también hay veces que ya no queda nada que sanar, y los recuerdos siguen viniendo. Estos recuerdos tampoco interfieren con el presente. Más bien al contrario, le dotan de una profundidad especial, le dan una razón a acontecimientos y encuentros que parecerían más superficiales si no supiéramos ciertas cosas. Sí, puedes vivir perfectamente sin ellos. Nadie dice que sea imprescindible recordar vidas pasadas. Pero los que lo hacemos tenemos una especie de biblioteca en la que podemos consultar cosas que nos ayudan a comprender mejor los retos de nuestra vida presente.

“Es mucho más fácil embarcarse en la vida solo con la guía inconsciente de nuestra experiencia pero sin interferencia consciente del pasado.”


No necesariamente. Podría parecer a priori que es así, pero creo que a veces la vida se complica precisamente por no poder llegar a la raíz del problema que nos aqueja: quizá una depresión, falta de entendimiento con tu pareja, sentimientos de abandono, miedos, fobias… La experiencia inconsciente puede estar ahí detrás sin que nosotros lo sepamos, pero si no se hace consciente no podemos hacer nada con ella, no podemos utilizarla para comprender lo que nos pasa de verdad y poner una solución.

“Así que si no recuerdas una vida pasada, esto no debería preocuparte.”


Sí, en esto estoy de acuerdo. Tampoco deberías preocuparte si no tienes la habilidad de hacer viajes astrales conscientes (aunque puedes aprender), o si no eres un sensitivo que puede ver fantasmas. Yo prefiero decir que no debes preocuparte porque es posible que no necesites conocer tus vidas pasadas para vivir esta vida. Recordar vidas pasadas es a veces un peso emocional extra que vas a llevar por una temporada. Y puedo asegurar que a largo plazo te va a hacer mucho bien. Pero podríamos decir lo mismo si vas a hacer in triatlón o vas a subir el Everest. No es imprescindible para vivir. Aún así, los que recordamos vidas pasadas no tenemos nada especial. Todos tenemos un pasado, y todos tenemos el derecho y la posibilidad de acceder a esa información si eso es lo que quieres. No hay nada que lo impida. Estoy convencida de que lo del velo es un mito y las barreras las ponemos nosotros, nadie más.

“Es importante vivir en el ahora y vivir tu vida completamente consciente del contexto del presente.”


Posiblemente esta es la frase que más me molesta de toda la publicación, porque no es más que un tópico. Ya he hablado de él antes. ¿Es importante vivir en el ahora? Pues a ver, es que no tenemos más que remedio que hacerlo. Y si estamos perdidos en el pasado, porque tenemos un trauma no resuelto, tenemos que pasar por un duelo o tenemos que comprender ciertas cosas antes de continuar… pues debemos hacerlo. No es un capricho desear que nuestra vida presente se detenga durante un tiempo para que podamos procesar esas emociones. Es necesario para poder seguir viviendo, para liberarnos, al menos parcialmente, de un lastre que seguimos llevando a nuestras espaldas y que no nos permite vivir el presente como desearíamos. Así que por muy importante que sea vivir en el ahora, eso no quiere decir que sea siempre posible, y no hay nada malo en tomarnos un tiempo para reflexionar sobre el pasado. Después de todo tenemos toda la eternidad por delante para vivir en el ahora.


martes, 27 de marzo de 2018

¿De dónde vienen los recuerdos de vidas pasadas? (Artículo Henry Bolduc).

Henry Leo Bolduc es un autor que me encanta y sus artículos me han sido muy útiles en múltiples ocasiones. Poco a poco voy a ir traduciendo algunos de ellos para los seguidores del blog. Si os gusta, no olvidéis dejarme un comentario, ya que me animará a seguir en esta línea de divulgación.

Artículo original en inglés: http://www.henrybolduc.com/articles/wdplmcf.html

I. Introducción

¿Alguna vez te ha pasado que estabas buscando algo y no podías encontrarlo? Buscaste y buscaste. Miraste incluso en lugares en los que ya habías mirado antes, ¡y todo para nada! Entonces decidiste seguir haciendo otras cosas, y, de pronto, diste justo con aquello que estabas buscando antes. A veces los recuerdos son así; no puedes forzar tu memoria; solo dejar que ocurra. Quizá has descubierto que si le das un respiro a tu mente, tu relajación hará el trabajo por ti.

II. Recuerdos de infancia

Cuando observas a los niños jugar, es fácil decir “¡Están imaginando cosas!” Quizá están imaginando cosas, ¿o están reviviendo recuerdos? ¿De dónde vienen tales recuerdos?

¿Te acuerdas de cuando tú jugabas de niño inventándote cosas? Pues claro que te acuerdas; sin embargo, si lo piensas bien, podrías darte cuenta de que algunos de esos juegos parecían ser tan reales como la vida que estabas viviendo cada día.

El juego de los niños es un tipo de estado de trance. Según jugabas y representabas tu papel, solo o con otros niños, ¿quién eras? ¿Qué hacías? ¿Estabas preparando una comida o meciendo a un niño? ¿Eras una reina en un trono o un vaquero sobre un caballo? ¿Vivías en un castillo, en una cabaña o en una choza de paja? ¿Eras joven o viejo? ¿Tu piel era oscura o clara? ¿Estabas contento o triste? Quizá, a veces, podrías haber jugado el papel de un chico o un hombre: otras veces, podrías haber jugado el papel de una chica o una mujer. Es común en los niños cambiar de roles mientras juegan. Parecía real, ¿verdad? Quizá, solo quizá, lo fue alguna vez.

Los niños, especialmente aquellos que tienen menos de cinco años de edad, son capaces de recordar vidas pasadas muy fácilmente. ¿Podría haber sido la imaginación creativa de la infancia lo que estaba sucediendo? Muchas personas tienen sueños y flashes de memoria sobre otros tiempos y lugares. Tal actividad es normal y puede ser muy útil. Si estás recordando una vida pasada, puedes aprender de ella. La experiencia que tuviste en aquella época puede enseñarte una lección ahora, si dejas que ocurra.
 

III. Aprendiendo de los recuerdos

Si aceptas la idea de que podrías haber tenido vidas pasadas, entonces tiene sentido que esas vidas, la vida que estás viviendo ahora, y las vidas futuras, son todas una sola vida muy larga. Despiertas (naces), duermes (mueres), y despiertas otra vez para aprender y crecer. Todas tus vidas están conectadas como parte de una vida más grande.
 
Si te permites a ti mismo recordar esas vidas pasadas —o segmentos del viaje entero del alma—, y coges de ellas las lecciones, habilidades, talentos y dones que contienen, cada vida individual será enriquecida. Entonces, cada vida será más gratificante y provechosa tanto para ti como para otros. Pasado, presente y futuro están todos interconectados. Son UNO. Si eliges no aprender tus lecciones, puede que tengas que enfrentarte a ellas una y otra vez —en esta vida y en otras— hasta que la aprendas. Parece que la vida va de aprender, cambiar y crecer.



IV. Usando dos tipos de memoria

Como desde niño podrías haber estado recordando y recreando vidas pasadas durante el juego, podrías empezar a pensar que la memoria es fuerte. Hay dos tipos de memoria. Tu memoria a corto plazo te dice qué es lo que te está ocurriendo en tu vida presente. (En relación al largo viaje del alma, una sola vida puede ser llamada memoria a corto plazo). Momento a momento, tienes que usarla. La memoria a largo plazo te recuerda cosas que aprendiste hace tiempo —incluso miles de años atrás. La memoria a largo plazo te recuerda de hechos y sentimientos del pasado y puedes crecer a través del aprendizaje de esas lecciones.

A partir de una exploración del pasado, puedes encontrar talentos y habilidades especiales que puedes manifestar ahora para usarlas. Es como ser un explorador. Estás explorando una o más de tus vidas como una aventura en el tiempo. Cuando exploras vidas pasadas, puedes usar un guía profesional que te ayude a encontrar tu camino y a apreciar lo que encuentres.

Hay dos formas de utilizar tus hallazgos en la exploración de vidas pasadas.

Una forma es coger lo que veas y usarlo como una forma de descubrimiento espiritual para tu desarrollo personal. Ese método podría ser denominado exploración personal. Podrías encontrar un conocimiento especial o talentos que puedes usar ahora para ayudarte a convertirte en una mejor persona y para añadir más alegría a tu vida. La gente alrededor de ti podría beneficiarse de tu exploración personal porque lo que aprendiste del pasado te permite descubrir nuevas formas de expresión. Influyes a amigos, familia y conocidos porque te conviertes en un individuo más feliz, más saludable, más exitoso. Tu prosperidad aumenta y tus relaciones florecen porque eres capaz de expresar aquellas partes hermosas de tu ser que estaban ocultas en el pasado.

Una segunda forma de utilizar tus hallazgos en tu memoria a largo plazo es tu habilidad de buscar más profundamente lecciones sanadoras. El tiempo es un gran maestro y un gran sanador. Todo lo que has aprendido y almacenado está esperando a ser redescubierto. Las respuestas a los problemas que estás experimentando ahora se podrían hallar explorando tus recuerdos de vidas pasadas, en esa sabiduría que alguna vez tuviste en tu consciencia pero que ahora está almacenada, aparentemente olvidada. Problemas dolorosos, ansiedad y confusión —falta de armonía— en tu vida presente pueden ser reajustados o eliminados recordando una lección de una vida pasada. La forma en la que manejas las cosas ahora dependerán de cuánto quieras aprender del pasado y cómo de profundamente deseas ir y descubrir esas respuestas.

V. Recordando vidas pasadas

Cuando naciste tenías el don de los dos tipos de memoria, vida presente y pasada. También tenías el don de tener un velo cubriendo el pasado. Ese velo puede ser levantado, si así lo eliges.
 
Tal vez sea fácil para los niños recordar vidas pasadas porque sus mentes no están saturadas de hacer frente a las lecciones y los retos de sus vidas presentes. Cuando los niños alcancen la edad adulta, habrán experimentado muchas cosas que podrían enturbiar sus recuerdos de vidas pasadas, incluyendo las amonestaciones de algunos adultos de que es solo imaginación creativa. Un padre sensato que comprende que un niño tiene recuerdos de una vida pasada puede estimularle pidiendo al niño que se invente una historia para dormir. La reacción del niño puede ser bastante franca. A veces un niño puede preguntar: “¿Te acuerdas de cuando yo era la mamá (o papá) y tú eras pequeño como yo?” De manera divertida, un niño puede que describa un hecho de vida pasada como una historia personal. Hablando con el niño justo antes de irse a dormir, los padres pueden aprender mucho sobra las experiencias de vida pasada que contribuyeron al carácter de ese alma —su pequeño hijo.

Los padres que castigan a su hijo por representar lo que el niño cree que es real podrían dificultar la vida emocional y espiritual de ese niño que simplemente está recordando el pasado. Tal irreflexiva aproximación por parte de los padres podría provocar que problemas serios se desarrollen más tarde según el niño crece y deban tratar con asuntos arraigados en una vida pasada. La libertad para recordar es esencial.

VI. Viajando a través del tiempo: tres pasos

Como el trabajo de la memoria implica recolección y distribución, deberías utilizar lo que has recogido. Como adulto, podrías tener dificultad recordando escenas porque tu mente está ocupada con muchos asuntos actuales. De algún modo, recuerdas y utilizas los sentimientos pero los hechos precisos parece que se te escapan. Con la ayuda de un profesional formado, las experiencias significativas de vidas pasadas pueden traerse a la memoria consciente. Hay tres pasos implicados en recordar.

El primer paso te lleva atrás a una edad cualquiera de tu vida presente. Se llama regresión de edad. Regresión significa examinar el comportamiento pasado y determinar su influencia en los problemas actuales. Quizá el facilitador te pedirá que elijas una edad y que recuerdes algo de esa época. Normalmente, cuando se trabaja con un problema en particular, el facilitador te pedirá que elijas una época cuando un hecho similar ocurrió o te pedirá que traigas a la memoria el recuerdo más temprano.

Si la fuente del problema no se localizara, serás guiado a un segundo paso. Después de examinar el proceso del nacimiento por si hubiera algún posible trauma, la memoria prenatal, la experiencia del vientre materno, es revisada. Con frecuencia necesitas ir más allá del vientre materno y buscar un recuerdo de algo que pasó antes de ese tiempo. Lo que se recuerda en esa etapa son recuerdos de vida pasada.

Los que te guían durante la regresión, los facilitadores, te animan a ti, el viajero, a hablar sin pensar. Tales recuerdos expresados espontáneamente, pueden ser pistas que te llevarán más profundamente a tu memoria de vida pasada. Los resultados de las experiencias en el viaje del tiempo pueden ser sorprendentes. Los recuerdos sanadores que descubras pueden hacer que tu vida cobre un mayor significado.

Al principio, cuando empiezas a alcanzar tu pasado, podrías (igual que le pasa a muchas otras personas) creer que solo estás imaginando cosas. Lo parece porque la mente consciente afirma no saber nada más que lo que ha reunido a través de la información sensorial en la vida presente. A veces los recuerdos de la vida presente parecen irreales o poco claros. La mente interior siempre recuerda. Puede que tengas que comenzar con imaginación creativa porque puede servir como una puerta a la memoria profunda. Empieza con lo que sea que aparece en tu mente y entonces deja que la historia se cuente por sí misma.

VII. Analizando los datos

Muchas personas se preguntan si fueron famosos en una vida pasada. Solo ocasionalmente encontramos personalidades famosas que hicieron contribuciones significativas a la sociedad. El trabajo de vidas pasadas ha sido criticado por personas que dicen que todo el mundo afirma haber sido Cleopatra, Napoleón, Jesús o María. Quizá las personas que reportan las experiencias creen realmente que han tenido recuerdos reales. Depende mucho de la forma en la que la sesión es guiada. Si te dicen que vayas a una vida pasada en la que se experimentó un sentimiento determinado, entonces podrías ir a cualquier vida pasada, no necesariamente una propia. Últimamente, escuchar tantas historias de vidas pasadas de personas que reportan una sensación de haber sido María, la madre de Jesús, ha llevado a los facilitadores a ser más específicos a la hora de guiar a los clientes a través de los viajes de sus almas.

Tu viaje es importante para comprender tu desarrollo espiritual. Tienes el derecho de conocer tu pasado y utilizar el conocimiento de forma positiva y provechosa en tu vida presente. Cuando exploras tus vidas pasadas, con frecuencia encuentras que has reconectado con alguien en tu vida presente. A veces los papeles se invierten; a veces son los mismos. Podrías reconocer a amigos o parientes. La regresión a vidas pasadas puede llevar a muchos descubrimientos felices e interesantes. También puede haber sorpresas. El alma, la parte de nosotros que sigue viviendo y viajando después del fin de cada una de las vidas terrenales, podría viajar de país en país y de continente en continente.
 
En vidas pasadas, has tenido otros papeles, otras profesiones y otras relaciones. Podrías haber estado involucrado en actividades distintas a tus intereses actuales. Podrías haber hecho cosas hirientes; podrías haber hecho daño a otras personas. Si es así, quizá tu papel ahora sea sanar esa relación. Un soldado en una vida pasada podría retornar como un médico que salva vidas. Los enemigos de vidas pasadas podrían convertirse en amigos. Podrías haber alcanzado un alto nivel de desarrollo espiritual; en ese caso, quizá ahora tu papel sea ayudar a otras personas con tu ejemple de atributos humanos positivos. Todo es parte de una rica aventura de aprendizaje y crecimiento del alma.
 

VIII. Conclusión

Cuando exploras vidas pasadas, es alentador saber que puedes construir sobre logros pasados y también puedes hacer enmiendas para resolver actitudes y comportamientos pasados negativos. Puedes recuperar pasadas amistades y sanar viejas heridas. Todas las posibilidades trabajan juntas para crear una vida más armoniosa y satisfactoria.

Nada se pierde. Todo lo que has aprendido o has ganado de las vidas pasadas viaja contigo a través del tiempo para hacer que cada vida sea lo mejor que tú quieres que sea. Los recuerdos puedes ser desencadenados por lo que ves, oyes, saboreas, sientes y hueles. La sensación de olor parece ser una de los umbrales más fuertes. Los recuerdos, los registros de tus experiencias, están disponibles para ti y te sirven para recordarte tus pensamientos, palabras y acciones pasadas. La memoria es eterna.

sábado, 6 de enero de 2018

El sentido espiritual de recordar vidas pasadas.

Iba a titular esta entrada “El sentido espiritual de la reencarnación”, pero creo que eso no sería correcto. ¿Sentido espiritual de reencarnar? Ninguno. Probablemente es un fenómeno fisiológico, tan natural como respirar. ¿Tiene algún sentido espiritual respirar? No. Simplemente lo hacemos para vivir. También reencarnamos para vivir. Si queremos adornarlo un poco, para experimentar la vida física, para hacer cosas que en estado inmaterial no podemos hacer. Ya está. Es tan simple como eso.

Ahora, ¿qué sentido tiene recordar vidas pasadas? Eso ya no parece ser tan natural. Y digo “parece” porque seguramente es más natural de lo que pensamos, solo que estamos tan ciegos a la realidad y tan programados mentalmente casi desde que nacemos a creer que no existe nada ni antes de nacer ni después de morir, que ni siquiera reparamos en que esas afinidades, esos gustos y esas reacciones viscerales que tenemos a veces provienen sin duda de alguna experiencia anterior a nuestro nacimiento. La cuestión es llegar a hacer conscientes esos recuerdos de vidas pasadas, porque reencarnar, todos hemos reencarnado. Y hacerse consciente de haber vivido antes, hasta el punto de revivir varias muertes y estar completamente seguros de que la reencarnación es un hecho, no, eso no lo hace todo el mundo.

Y los que lo hacemos, ¿qué sacamos de ello? Pues son tantas cosas que no podría enumerarlas en el corto espacio que ocupa esta entrada en mi blog. Ya las resumí una vez y las publiqué tanto en mi foro como en mi libro La caja de Pandora. Pero hoy quiero ir un poco más allá.

Al contrario de lo que piensa la gente, la reencarnación así a secas no te hace evolucionar espiritualmente, no necesariamente al menos. No creo para nada que ese sea el propósito principal de reencarnar, como he comentado en otras ocasiones. No sé, sería como decir que vamos a la escuela para hacernos mejores personas. Pues no. Eso depende de cada uno. Tú puedes ir a la escuela y no aprender nada. Puedes ir a la escuela y no entender qué te están contando. Puedes sentirte fuera de lugar. Puedes encontrar una aplicación a lo que te enseñan ahí, en todo ese conocimiento que dicen que es tan valioso, o puedes encontrar que no te sirve para nada. Eso sí, cuando acabes la escuela, habrás tenido la experiencia de haber ido a la escuela, y eso siempre es valioso de por sí. Tú eliges qué hacer con lo que te enseñaron, con lo que viste, con los compañeros que conociste, y con las cosas buenas y malas que te pasaron. En el fondo no importa si aprobaste o no. Lo que importa es que hablaste con otras personas, y seguro que todos ellos tenían cosas interesantes que decir. También tú.


Recordar vidas pasadas es distinto. Es muy probable que lo que hacemos recordando vidas pasadas ya lo hacemos también cuando morimos, pero después de la muerte vemos las cosas desde otra perspectiva. Sospecho que no duele tanto. Podemos analizar los hechos de manera más objetiva, pero con tanta distancia que quizá, no nos afectan igual. Intuyo que recordar vidas pasadas estando encarnados es bastante más duro, porque las emociones del pasado vuelven a nosotros como si esos hechos hubieran sucedido ayer. Las reflexiones cuestan más, porque desde nuestra perspectiva humana hay sentimientos que vuelven a cobrar fuerza, como la culpa, las injusticias, la tristeza, la ira. Estoy casi segura de que si quedaron emociones sin resolver, solo podemos resolverlas desde este plano. Quizá esa es la única razón por la que algunas personas recordamos, cuando hemos acumulado ya tantas cuestiones sin resolver que necesitamos hacer un alto en el camino para dejar atrás todo ese equipaje de vidas pasadas que empieza a pesar demasiado.

La cuestión es que recordar es sobre todo conocerte a ti mismo, y pocas cosas hay más difíciles que mirarte a ti mismo en el espejo y reconocer lo que hiciste mal, o darte cuenta de tus debilidades. Quizá veas que siempre tropiezas en la misma piedra, vida tras vida. Y eso te hace comprender por qué algo siempre te sale mal en esta vida. Según te vas conociendo y reparas en que no eres muy diferente a todos aquellos a los que no dejas de criticar, empiezas a hacerte más compasivo, más tolerante, menos impaciente. Controlas más tus impulsos, porque ahora sabes adónde te condujeron en el pasado. Te conviertes un poco en espectador de lo que ocurre en la Tierra, porque sabes que todos esos errores que cometen los otros, los cometiste tú también, y todos debemos aprender a nuestra manera, pasando por ello, igual que aprenden los niños. Al mismo tiempo, sabes que debes cuidar mejor del planeta, porque sabes que vas a volver, y te gustaría que el planeta fuera un sitio agradable donde vivir.

Según vas recordando vidas pasadas, profundos cambios se van generando en ti, y un día te das cuenta de que ya no eres el mismo que eras cuando no sabías si creer o no en la reencarnación. Recordar vidas pasadas sí que te hace evolucionar espiritualmente, de tal manera que es difícil de imaginar para alguien que lo ve desde fuera o solo se ha atrevido a hacer una sola sesión de regresión con un profesional y aún se pregunta si fue todo su imaginación. Llegar hasta el fondo requiere tiempo, esfuerzo, y sí, cierto grado de sufrimiento también, porque a pesar de que al principio suena fenomenal esto de investigar tu pasado y averiguar quién eres realmente, recordar tiene un precio. Es un precio emocional. Pero, en mi opinión, nunca es demasiado alto si lo comparas con todo lo que habrás ganado al final de tu camino.

¿Estarías dispuesto a pagarlo?

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miércoles, 22 de noviembre de 2017

Qué hacer si un conocido recuerda vidas pasadas.

No me ha pasado con mucha frecuencia, pero sí que me han llegado dos o tres casos de personas que me preguntaban por la reencarnación porque alguien cercano, quizá su esposa, un amigo o un hermano, decía recordar vidas pasadas. He utilizado la palabra “conocido” en el título de esta entrada por abreviar, pero por supuesto no me refiero a alguien con el que no te une una relación estrecha. Si llega a oídos de una persona normal que Fulanito, un vecino que a veces te encuentras por la calle, recuerda vidas pasadas, lo más probable es que no le dé la más mínima importancia, ignore lo que le han contado o, en el peor de los casos, se ría abiertamente de él. No, me refiero a alguien cercano porque entonces es distinto y te afecta personalmente. Es alguien a quien conoces de muchos años, sabes que no va por ahí diciendo tonterías, es más o menos una persona razonable, y resulta que un día te confiesa que ha empezado a recordar vidas pasadas. ¿Y tú qué haces entonces? ¿Qué tipo de reacción debes tener?

Me vino la idea para esta entrada observando el comportamiento de la gente que tengo a mi alrededor y comprendiendo que a veces debe ser muy, pero que muy raro, convivir con alguien que dice recordar vidas pasadas. Creas o no en la reencarnación, de pronto parece que tienes un problema, dudas de si tu pareja se está volviendo loca o si puede haber algo de cierto en sus experiencias. Sé que puede llegar a ser muy perturbador, sobre todo si eres una persona racional y científica y nunca antes te habías planteado la posible existencia de la reencarnación. Como cualquier otro fenómeno paranormal, permanece ahí lejos, es algo que solo pasa a personas poco cuerdas o demasiado crédulas, y no le prestas mayor atención hasta que ese fenómeno se te presenta en tu propia casa. Ni siquiera los propios reencarnacionistas sabemos muy bien qué nos pasa, porque apenas se habla en la consulta del psicólogo, ni tan siquiera se habla en círculos supuestamente espirituales, o si se habla, es de una manera demasiado superficial. Recordar vidas pasadas es toda una aventura para el que lo experimenta, pero las personas de confianza que comparten su vida, también se verán afectadas de una manera u otra. Este post va para ellos. Es una especie de Manual sobre cómo tratar a reencarnacionistas convencidos.

Reflexionando sobre esta cuestión, me di cuenta de que las pautas a seguir no son muy distintas a las pautas que da Carol Bowman para tratar con niños que recuerdan vidas pasadas. Voy a tratar de resumir los puntos que considero más importantes:

1. Escucha y no juzgues lo que te están contando.


A ti te puede parecer de locos que una persona pueda contarte con todo lujo de detalles una batalla que vivió en la Primera Guerra Mundial o la forma en que murió en Escocia en el siglo XIV. Pero para esa persona esos recuerdos son totalmente reales y le están afectando en la actualidad. Es muy terapéutico poder hablar de ello con alguien que comprenda. Si te ha elegido a ti por la confianza que hay entre vosotros, lo menos que puedes hacer es escuchar y aceptar que lo que le pasa es real, sea o no verdad que haya reencarnado.

2. Tómatelo en serio y no bromees sobre nuestras vidas pasadas.


Si nosotros también bromeamos, quizá puedas hacerlo, pero mientras llega ese momento, tómatelo con toda la seriedad del mundo, porque para nosotros es seguramente lo más importante que nos ha pasado nunca. Y la mayoría de nuestros recuerdos suelen ser bastante dolorosos. Una vez que ya lo hemos superado, entonces sí, podemos empezar a hacer chistes y reírnos incluso de la forma en que morimos. Pero si no ves ese cambio en la persona, no te arriesgues, porque nos podría doler bastante o avivar antiguas emociones.

3. Comprende los cambios súbitos en nuestro estado de ánimo.


Los reencarnacionistas sufrimos con frecuencia de past life mood, es decir, caemos en estados melancólicos al recordar nuestro pasado que a veces nos afecta en la vida real. Puede que en un momento dado (suele pasar en los aniversarios de acontecimientos importantes) prefiramos quedarnos en casa perdidos en nuestros pensamientos, antes que salir a pasear o a tomar unas copas. No hay que preocuparse, no es patológico. Piensa que es exactamente igual a cuando una persona está pasando por el duelo después de haber perdido a un ser querido. ¿Lo respetarías? Pues respeta igualmente la nostalgia o tristeza de esa persona cercana. Ya se le pasará, te lo aseguro.

 

4. Jamás le digas a un reencarnacionista que no debe vivir perdido en el pasado.


A mí esto me molestaba sobremanera cuando estaba recordando vidas pasadas. Para nosotros, el pasado es presente, no hay ninguna diferencia. Y si algo que proviene del pasado nos está afectando, es ahora cuando debemos trabajar en ello. No lo podemos dejar atrás, no lo podemos ignorar. Si lo ignoras, los recuerdos vuelven a ti con mucha más intensidad en el futuro o aparecen en pesadillas. Son asuntos sin resolver y emociones que han de ser procesadas para que en un tiempo dejen de afectarnos tanto.

5. Muestra una actitud abierta frente a la reencarnación.


O dicho con otras palabras, no nos digas que estamos como una regadera. Creo que es mejor que te muerdas la lengua antes de soltar una barbaridad. De todas formas, los reencarnacionistas lo vamos a notar. Vamos a saber si mantienes una mente abierta de “¿Por qué no?” y te interesas por saber más, o si solo estás fingiendo y no dices nada por “respeto” pero en el fondo estás pensando que desvariamos. Si haces esto último, es probable que los reencarnacionistas dejemos de hablar del tema también, igual que hacen los niños que recuerdan vidas pasadas con los padres que les dicen que dejen de hablar de cosas que no existen. Si nos dices directamente que estamos locos, a lo mejor propicias una ruptura definitiva en la relación.

6. Ten empatía.

Puedes entenderlo más o menos. Hay gente que cree en la reencarnación pero no conciben que alguien pueda recordar vidas pasadas, así que lo ven como una mera anécdota y no van a comprender tampoco lo que nos pasa. Pero sea cual sea el caso, intenta ponerte en nuestro lugar. Esto es como una enfermedad. Puede que no sepas cómo se siente esto de tener una gripe y no poder moverte de la cama, pero sí sabes que estamos jodidos, que tenemos traumas que ni nosotros mismos entendemos y que nos asaltan recuerdos que a veces ni siquiera queremos tener. Simplemente ten paciencia y trata de acompañarnos como haría un amigo que cuida a otro amigo enfermo.

7. En la medida de lo posible, tómatelo con naturalidad.

Creo que este es mi sueño, y posiblemente también el de muchos reencarnacionistas. Nada nos gustaría más que poder hablar abiertamente de nuestros recuerdos de vidas pasadas con todo el mundo, y no estar preocupados por lo que van a pensar de nosotros. Para nosotros la reencarnación es una realidad, y nos encantaría que todo el mundo lo supiera y lo aceptara. Podríamos hablar del pasado remoto que nosotros mismos hemos vivido con personas normales. Sería un poco como ser un abuelo en un cuerpo joven, contando aventurillas de hace doscientos años, con la esperanza de que los jóvenes de hoy aprendan algo del pasado. Estaría genial poder hablar con historiadores y contarle por qué creemos que algo no ocurrió tal y como viene en los libros de historia, o confesarles cuál era el verdadero carácter de un personaje famoso al que no han descrito convenientemente. 

8. Recuerda que los reencarnacionistas estamos muy solos en esto.

Probablemente tú eres la única persona a la que podemos recurrir. Sabemos que podemos ser ridiculizados, sabemos que podéis enviarnos al psiquiatra y ponernos una camisa de fuerza, sabemos que lo mínimo que nos va a pasar es que no nos creáis. Pero necesitamos hablar con alguien, necesitamos desahogarnos, necesitamos un apoyo, alguien que nos ayude a superar algunos traumas. Así que intenta evitar que nos sintamos aún más solos si decidimos contárselo a la persona que tenemos más cerca. Significa mucho para nosotros saber que podemos confiar en alguien.


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La autora de este blog tiene una amplia formación científica y por ello piensa por sí misma para llegar a las conclusiones y opiniones que aquí se ven reflejadas. La reencarnación es un fenómeno natural y universal. El único objetivo de este blog es reflexionar y ofrecer algunas claves para que todo el mundo pueda darse cuenta de ello por sí mismo.

En ningún caso la autora de este blog posee la Verdad Absoluta. Las opiniones de la autora de este blog son personales, intransferibles y siempre sujetas a discusión. Solo ha vivido una serie de experiencias personales que la han transformado interiormente en los últimos años. Puede dar consejos a todo aquel que lo solicite, pero en ningún caso puede ofrecer ayuda profesional.

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