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jueves, 5 de abril de 2018

Reencarnación: ¿Mito o realidad? (Crítica).

Por casualidad, gracias a que un viejo amigo publicó un podcast sobre experiencias cercanas a la muerte en su perfil de Facebook, descubrí que el Dr. Miguel Ángel Pertierra conduce un programa de radio llamado "La Rueda del Misterio". Curioseando qué otros temas trata en dicho programa, vi que tenía uno de reencarnación, además muy reciente, con fecha del 24 de marzo de este año. Me dispuse a escucharlo, con mente abierta y esperanzada, lo aseguro... ¿Y qué me encontré? Pues lo mismo de siempre, al menos en un país hispanohablante como España. Es una muestra de lo que ocurre cuando juntas a varias personas que no tienen mucha idea de reencarnación y, por descontado, ninguna de ellas tiene experiencia propia o como mucho le hicieron una pequeña regresión hace años, con lo cual no puede decir que esté convencido de que la reencarnación es un hecho, como es lógico. Hay gente que se molesta cuando digo que no avanzamos, pero a las pruebas me remito.

Lo analicé en mi foro y ahora lo voy a analizar también en el blog. Me encantaría poder comentar textos o vídeos más interesantes, pero qué le vamos a hacer, esto es lo que hay. El desconocimiento sobre reencarnación sigue campando a sus anchas, y las personas que recuerdan múltiples vidas pasadas como yo y han llegado a verificarlas escasean. Y todo esto, a pesar de mis esfuerzos por difundir tanto mi experiencia como toda la investigación seria que hay detrás. 😢


El párrafo de presentación dice así:

«Con Lola Aparicio, Luis Arribas, Mikel Lizarralde y Miguel Angel Pertierra, debatimos sobre la posibilidad de que la reencarnación sea algo más que un elemento cultural o un mito y que pueda ser una realidad, según las investigaciones realizadas a lo largo de todo el planeta.»

Parece que promete, porque afirman que van a hablar de investigaciones realizadas en todo el planeta. No os hagáis ilusiones. No conozco a ninguno de los invitados, pero el único que parece saber algo de investigaciones es Luis Arribas, que por desgracia es también el que menos habla. Las aportaciones de la tal Lola Aparicio son más o menos las mismas que haría alguien si sale el tema de la reencarnación en la peluquería o en el patio de vecinos de tu edificio. Y Mikel Lizarralde se ve que algo conoce, más que nada porque debe de tener contacto con grupos espíritas, tan frecuentes en los países hispanohablantes y que tanto daño están haciendo a los que queremos estudiar de manera seria y científica la reencarnación. Al menos aporta un par de experiencias que sí son interesantes. Pero vayamos por partes.

El programa empieza con Pertierra preguntando a los invitados si creen que es posible que la reencarnación exista. Tanto Lola como Mikel empiezan diciendo "Sí, pero..." Ambos con matices. Lola dice que en teoría, si nacemos una vez, podríamos nacer repetidas veces, pero para eso es necesario primero que sobrevivamos a la muerte. ¿Todos sobrevivimos? Si yo hubiera sido la presentadora, le habría preguntado qué criterio existiría para que unos muriesen y otros no, y sobre todo, en qué se basa para tener esa duda. Quizá, si hubiera leído algo sobre reencarnación, compartiría la opinión de muchos reencarnacionistas de que la reencarnación es un fenómeno natural y universal. Quizá sabría que tener recuerdos de vidas pasadas es mucho más frecuente de lo que parece y que la mayoría de nosotros simplemente no recordamos porque ni siquiera nos hemos planteado esa posibilidad.

Mikel va más allá, pero se lía nada más empezar a hablar, contándonos lo que dicen los espíritus en las canalizaciones. Desde mi punto de vista, este tipo de información es la menos fiable. Se pierde hablándonos de creencias religiosas espíritas, por desgracia comúnmente aceptadas. Estoy de acuerdo en que reencarnar es una elección propia de cada alma. Todo lo que dice después son poco más que frases prefabricadas como la popular "En el otro lado no existe el tiempo ni el espacio". Afirma que cuando morimos primero hay un proceso de perdón y amor condicional, y los espíritus que se comunican con nosotros son los que ya están en la luz. Disiento totalmente con esto, pero explicarlo me llevaría demasiado espacio. También dice que después de la muerte, aspectos de la individualidad de la persona se van difuminando y perdiendo. Un espíritu muerto en una guerra dijo que ya no le importaban los huesos, porque había pasado tanto tiempo que ya estaba desligado de esa persona. Cuanto más tiempo haya pasado, más difícil será para el alma recordar detalles asociados a su vida terrenal. (¿No se suponía que el tiempo no existe en el otro lado?). También habla de "contratos de almas" y que antes de nacer a veces elegimos representar un papel de "malo" porque eso nos hará aprender. Todos somos víctimas y verdugos. Aunque estoy de acuerdo parcialmente con esto, creo que ha simplificado demasiado, lo normal en personas que lo ven desde fuera. De sus palabras deduzco que ha leído poco material del mayor investigador del periodo entre vidas que existe, a quien no se le menciona ni una sola vez en todo el programa: Michael Newton. En consecuencia, solo aporta las típicas generalizaciones "espirituales" que están bien cuando quieres contar un cuento a un niño, pero no cuando estás hablando con personas que han recordado múltiples vidas pasadas y que buscan respuestas más convincentes a sus experiencias.

Luis aporta el único comentario decente, afirmando que la historia es favorable a la reencarnación y que existen muchos testimonios de niños que recuerdan vidas pasadas, recogidos por Ian Stevenson y otros investigadores, aunque como es habitual, se limita a mencionar países como India, EEUU y China, obviando la cantidad de experiencias e investigaciones serias que hay también en Europa. Muchos además son casos de adultos. Puedo mencionar a Jenny Cockell o Carl Edon, por poner solo un par de ejemplos, aunque en el ámbito personal conozco a muchísimos más por lo que he aprendido moviéndome en foros y hablando con la gente, cosa que nadie parece hacer en este país aparte de mí. Luis se inclina a favor de la existencia de la reencarnación, pero también duda de si reencarna todo el mundo o solo reencarnamos cuatro. De nuevo, esto denota una gran falta de información al respecto.

Seguidamente Pertierra menciona al Dr. Brian Weiss y la terapia regresiva como forma de resolver conflictos actuales y como método para saber si existe la reencarnación. Creo que esta pregunta por sí misma ya demuestra lo poco que conoce la terapia regresiva. Si no, sabría que los terapeutas normalmente no están interesados en verificar las vidas pasadas de sus pacientes. Solo los que recordamos vidas pasadas, por lo general, invertimos el tiempo y esfuerzo necesarios para investigarlo, ya que nadie más lo va a hacer por nosotros.

A esta pregunta Lola se plantea si tener recuerdos de otras vidas es prueba de reencarnación. Obviamente, no ha hablado con nadie que recuerda vidas pasadas, porque la respuesta es obvia: NO, no es prueba suficiente, sobre todo si no te molestas en verificar esos recuerdos, como bien apunta después Mikel. También se plantea si cuando alguien dice recordar, está recordando de verdad una vida pasada o está conectando con una especie de conciencia global, lo que sería tradicionalmente conocido como los registros akáshicos. Otra cuestión que tendría una respuesta obvia si hubiera hablado con personas que recuerdan: si fuera una conciencia global, ¿por qué recordaríamos vidas de personas tan concretas, en orden cronológico, llenas de detalles mundanos, y no miles de vidas sin orden ni concierto? Finalmente vuelve a poner de manifiesto su desconocimiento del tema afirmando que Ian Stevenson hace regresiones con niños. Podría haberse equivocado y en realidad referirse a Brian Weiss (en el programa parece que Weiss y Stevenson son los únicos autores que hablan de reencarnación, pero esto pasa prácticamente en toda España... aún). Pero no, ninguno hace regresiones a niños. Stevenson solo habla de recuerdos espontáneos, y además no da mucha validez a las regresiones.

Uno de los muchos otros libros de Ian Stevenson que los invitados al programa no parecen conocer.

Ahora, lo que me mató directamente es la creencia totalmente irracional de Mikel sobre la existencia de lo que él llama un "polvo de estrellas" que se puede reencarnar en diez personas distintas. Además está convencido de que en el futuro se demostrará que un alma puede estar viviendo en varias personas o en distintos planetas a la vez. Lola encima acaba mezclando los cuerpos sutiles con la posible existencia de "varias entidades" que conformarían nuestro yo. 😧 Luego me pregunto por qué la reencarnación no se toma en serio por la mayoría de la gente, o me quejo de que en los comentarios alguien diga que esto de la reencarnación es una "absurdez". ¿Podría ser de otra forma tal y como está el percal?

A continuación Mikel relata una de las pocas cosas que se salvan del programa: hizo como voluntario para que le hicieran una regresión, y conoció varias vidas pasadas que podrían haber influido en su problema de asma actual. Primero fue a una vida pasada en Edimburgo, a principios de siglo XX, con coches y carromatos mezclados en las calles. Uno de los caballos se volvió loco y le arrolló, reventándole el pecho. En otra vida pasada, en la región hoy conocida como Mongolia, nació con líquidos en los pulmones, no podía respirar y murió al poco tiempo. En otra vida era un campesino muy humilde donde ardió su casa y murió dentro asfixiado.

Después Pertierra pregunta: ¿Hay pruebas de la existencia de la reencarnación? Luis es el único que da una respuesta válida, en mi opinión: sí, las hay, las marcas físicas, relacionadas con recuerdos de vidas pasadas tal y como recoge Stevenson en sus libros. Mikel aporta otra experiencia bastante interesante, pero no llega a lo importante de la cuestión. Nos cuenta que su sobrina, de seis años, nació con una marca roja en la espalda similar a un fresón. El médico le dijo que era un antojo y fue desapareciendo. Nos propone que todos hagamos un "juego" con niños menores de 7 u 8 años, preguntarles: "¿Cuando fuiste mayor, qué eras?" Su sobrina le dijo así como si nada que había sido una espía rusa, vestía de gris y la habían disparado por la espalda. Dio también detalles de una ciudad, quizá Londres. Se pregunta: ¿Es esto suficiente para decir que una persona ha tenido una vida pasada? Y él dice que no. Yo creo que habría que especificar: por supuesto, una marca de nacimiento por sí sola NO es suficiente, pero si hay supuestos RECUERDOS, ¿por qué no tratar de obtener más y VERIFICARLOS? En los niños ni siquiera hace falta hacer regresiones, los recuerdos están muy en la superficie y se les puede hacer preguntas abiertas en sus momentos de máxima relajación para ver si nos dicen algo. También podemos estar atentos a muchos otros detalles que nos pueden dar pistas, como muy bien explica en sus libros Carol Bowman, cuyas palabras he recogido yo en mi libro Niños que recuerdan vidas pasadas.

El resto del programa no aporta nada. Se repiten algunos mitos, como el de "muchas personas afirman ser Julio César o Cleopatra", cuando en realidad esto no es cierto y no hay tantas Cleopatras y Nefertitis como Mikel dice. Más bien al contrario, la mayoría de los que recordamos vidas pasadas, recordamos vidas totalmente mundanas y anónimas. Lola nos deleita con otra de sus profundas reflexiones, preguntándose que si existiera la reencarnación tendría que haber parte de nosotros que sea permanente, porque si no, no podría entrar en la Rueda de las Reencarnaciones. No sabe cómo llamar a esa parte. No sé... yo la llamaría como se ha llamado toda la vida, quizá... ¿alma? Después se mencionan las religiones orientales como si eso significara algo, dando por hecho que los lamas tibetanos reencarnan y recuerdan vidas pasadas, y cuestionándose que quizá ellos son los únicos capaces de hacerlo, algo que no tiene ningún sentido por la cantidad de evidencias que ya existen a favor de la reencarnación.

En resumen, un programa como tantos otros, con el nivel al que nos tienen acostumbrados los "programas de misterio" en España: superficial, poco serio y que no aclara nada, no muy distinta a una conversación entre amigos en el bar. Le dejo una petición al Dr. Miguel Ángel Pertierra: por favor, no haga una segunda parte, a no ser que vaya a tratar el tema de manera seria de verdad, tal y como anuncia en su canal. Quizá debería informarse antes que nada de los trabajos científicos que existen al respecto. Este enlace es un buen sitio por donde empezar.

Y luego me dicen que no caiga en la desesperación...



jueves, 17 de diciembre de 2015

¿Existen las vidas simultáneas? (Parte 2).


VIDAS SIMULTÁNEAS PROPIAMENTE DICHAS.


Esto equivale a decir que en el ámbito del espíritu el tiempo es simultáneo. Parece ser que uno de los primeros en afirmar esto fue un tal Seth. ¿Que quién fue Seth? Un supuesto espíritu canalizado por la escritora Jane Roberts, la cual en estado de trance recibía una serie de comunicaciones aparentemente muy profundas y adelantadas para el conocimiento científico de la época (años 60 del siglo XX) y también el actual. A pesar de lo deslumbrantes que resultan sus afirmaciones para algunas personas, me alegro de no ser la única que se ha dado cuenta de que lo más probable es que Seth no sea más que la identidad que le dieron al subconsciente desatado de la propia Jane. Algunas de sus “magníficas” comunicaciones no tienen pies ni cabeza y no soportan un análisis serio por científicos de verdad. Y por lo visto Seth también es el que se inventó eso de que “nosotros nos creamos nuestra propia realidad”, algo que suena exactamente igual que el karma (donde la acción sería nuestro pensamiento y el efecto sería la realidad en la que vivimos), pero dicho de otra forma para despistar. Para los interesados, aquí tenéis tan solo un ejemplo de la profundidad de las afirmaciones de Seth.

Esto se hace especialmente evidente cuando habla de reencarnación. Para alguien que no sabe nada de reencarnación (y mucho menos recuerda vidas pasadas), puede parecer todo muy lógico y bonito. Mientras lee su material, puede pensar:

“Claro, el karma no existe porque si todas las vidas son simultáneas no hay causa y efecto.”

No. El karma retributivo (sistema de premio y castigo) no existe, eso es cierto, pero la razón no es que las vidas sean simultáneas. Es cuestión de sentido común y de tener datos concretos que analizar (es decir, suficientes recuerdos de vidas pasadas). Tus actos pueden tener consecuencias... o no, no hay nada escrito. Lo que sí existe es lo que algunos investigadores serios de reencarnación (en concreto Jim Matlock) llaman “karma disposicional”: tu personalidad es el resultado de tus experiencias pasadas. Lo que vives te afecta psicológicamente y esto se refleja en tus actos, tus miedos o tu manera de relacionarte con los demás. De momento nadie ha observado que también te afecten vivencias del futuro, aunque esto no excluye que en algún momento podamos tener intuiciones sobre ese futuro.

“Claro, lo que ven las personas que recuerdan vidas pasadas, en realidad son encarnaciones de sus otros yos que están viviendo simultáneamente en otras dimensiones espacio-temporales de la realidad.”

No. Como dije en la entrada anterior, si esto fuera así, las personas también “recordarían” vidas futuras, pero esto no ocurre. Además, si fuera verdad que estamos viviendo todas nuestras vidas a la vez, y nuestras decisiones presentes pueden influir en los acontecimientos de esas vidas pasadas, que a su vez, podrían hacer que nuestro presente se viera alterado (esto no lo digo yo, lo dice Seth), nuestros recuerdos estarían cambiando constantemente, y esto tampoco ocurre. Nuestros recuerdos son consistentes en el tiempo y además son verificables históricamente. Que yo sepa, la historia no cambia constantemente, excepto si es tergiversada por los que escriben los libros de historia. Lo que sí es cierto es que en ocasiones podemos tener alguna impresión de futuros probables.

“Así que no son vidas pasadas... son simultáneas... Ah, claro, por eso también hay gente que puede adivinar el futuro.”

No. Una cosa es que nuestra consciencia tenga la habilidad de acceder tanto al pasado, al futuro, como a eventos que estén ocurriendo ahora mismo en otras partes del planeta, y otra cosa muy distinta es que estemos REENCARNADOS al mismo tiempo en varios cuerpos. Además, al contrario de lo que piensan algunos, esa habilidad no es exclusiva del espíritu. Nuestra consciencia está muy limitada mientras estamos encarnados, pero en estados alterados de consciencia (como el sueño o la meditación) y TAMBIÉN en estado de vigilia (según Garnier-Malet) podemos acceder a esa información que solo en determinados momentos se hace totalmente consciente.


Es más, estas personas que no saben nada de reencarnación aunque ellos crean que sí, por alguna razón que se me escapa, jamás se han puesto a hablar con personas que recuerdan vidas pasadas de verdad. Sin embargo, aparte de creer en lo que afirman los espíritus, dan también mucha validez a lo que afirman personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte. Sí, yo he tenido contacto con muchas de ellas. El 95% ni siquiera cree en la reencarnación, algo que ya es curioso de por sí. Muchos otros salen de estas experiencias creyéndose unos elegidos poseedores de la Verdad absoluta. Otros malinterpretan sus propias experiencias: algunos pudieron ver brevemente una vida pasada o algún hecho futuro de su propia vida, y entonces llegan a la conclusión de que “el tiempo es simultáneo”. Algunos incluso nos intentan convencer de que “el cielo es real” y que su hijo estuvo sentado en el regazo de Juan el Bautista... ¿o era Jesucristo? Otros se encuentran con espíritus desencarnados que les transmiten su infinita sabiduría, una información que luego su cerebro apenas puede recordar y mucho menos comprender, y nos describen su realidad subjetiva como si esa fuese la única existente. Otros regresan con profecías apocalípticas, que oh, sorpresa, luego nunca se cumplen. Los que vuelven y conservan una actitud sensata y racional dicen más bien: “Volví porque me dijeron que mi hora no había llegado, y que si no seguía con mi misión esto podría repercutir en futuras encarnaciones”. ¿Cómo? ¿No habíamos quedado que el tiempo era simultáneo en el mundo espiritual? ¿Cómo es que hay futuro entonces? Pero por supuesto, estos testimonios no tienen validez para los que ya están convencidos de que el tiempo es simultáneo.

Entre muchas otras incoherencias que he podido encontrar en el libro Habla Seth 3, que demuestran que la persona que habla así no ni tiene ni idea de lo que significa recordar vidas pasadas, os dejo un ejemplo:

“Quienes creáis en la reencarnación, podéis cometer el error de culpar a las vidas «pasadas», y organizarlas por medio de vuestras creencias actuales. Ya es bastante malo que creáis estar a merced de un pasado, pero consideraros indefensos ante innumerables errores anteriores de otras vidas os coloca en una situación terrible pues la voluntad consciente pierde su poder para actuar. Estas vidas existen simultáneamente. Son otras expresiones de vosotros mismos que interactúan, pero cada ser consciente posee el punto de poder en su propio presente. 
La «información de las vidas pasadas» suele usarse para reforzar situaciones sociales y personales actuales porque, como ocurre con el pasado de esta vida, estos recuerdos se elaboran mediante las creencias presentes.”

Primero: no se trata de “creer” en nada. La mayoría de la gente que conozco recordaba desde pequeños, cuando ni siquiera sabían lo que era la reencarnación y no podían entender qué les pasaba. Tampoco podían hablar porque eran conscientes de que los mayores les harían callar o les enviarían al psicólogo. Estos recuerdos nos llegan por muchos medios distintos, no solo por regresiones, tan atacadas por los escépticos empeñados en negar la reencarnación. Muchas veces son recuerdos espontáneos en estado de vigilia. Recuerdos que no se diferencian en nada de recuerdos de nuestra vida presente. Y, por cierto, precisamente Brian Weiss y Michael Newton ni creían ni dejaban de creer en la reencarnación cuando se encontraron con sus primeros pacientes hablando de otras vidas. No por “creer” en algo fuertemente se convierte en realidad, salvo para el propio creyente.

Segundo: ninguno de nosotros cree estar a merced del pasado (excepto quizá los que creen en el karma, que casualmente, la mayoría tampoco recuerdan vidas pasadas, o tienen tan pocos recuerdos que aún no se han dado cuenta de que el karma no existe). Yo, en concreto, nunca creí que el origen de mis problemas actuales pudiera estar en haber sido ahorcado o en lo que viví en la Segunda Guerra Mundial. Jamás “creí” que hubiese traficado con esclavos en el pasado. Jamás “creí” haber asesinado a nadie. Nadie me hizo creer que yo había sido “mala” en el pasado, más bien al contrario, me tenían por una niña de lo más buena y estudiosa. La depresión y ansiedad ya estaban ahí, y yo no fui a buscar la solución en mis vidas pasadas. Simplemente las vidas pasadas aparecieron. Y desear o imaginarme una realidad en la que no estuviera deprimida, no sirvió de nada. Qué raro... ¿no? Si estaba todo en mi cabeza...

Tercero: esas vidas NO existen simultáneamente. Mis vidas pasadas están todas muertas, y por desgracia eso no lo puedo cambiar por mucho que lo desee. Ahora, si alguien quiere creer que en una dimensión paralela todos nuestros yos pasados y las personas que conocimos en esas vidas siguen vivas y felices porque no acabaron en un campo de concentración (realidad que ellos mismos se crearon, por cierto, según el propio Seth) y aún tienen la oportunidad de acabar como un anciano de noventa años en esa dimensión paralela, pueden seguir haciéndolo.

Cuarto: los recuerdos son recuerdos. Punto. Pueden no ser exactos. Pero hay fotografías y registros históricos para comprobar la exactitud de nuestros recuerdos. Claro que cuando hablas desde un punto de vista exclusivamente teórico es muy fácil dedicarte a predicar y llamarnos ilusos fantasiosos a todos los que decimos recordar vidas pasadas. Creen que nuestras afirmaciones son tan comprobables como las afirmaciones de una supuesta entidad encarnada disfrazada de científico que se ha vuelto omnisciente. Suena mucho más sabio y profundo decir “todas las vidas son simultáneas”.

Quinto: encuentro una sospechosa similitud entre expresiones como “El presente es el punto de poder” (de Seth) y “El poder del ahora” (de Eckhart Tolle). Es lo que tiene la Nueva Era, que todos se dedican a repetir lo mismo y encima creen que una mentira que se repite hasta la extenuación se vuelve realidad, como la ley del karma. Como dije hace poco en otra entrada, parece que lo que quieren algunos es precisamente que no recordemos vidas pasadas... ¿tal vez porque si lo hacemos nos daremos cuenta de todos los engaños que ha traído la Nueva Era?


Sigamos.

Hay otras personas que incluso recordando vidas pasadas se ven atrapadas en las mismas teorías “espirituales” que no tienen ningún sentido. Se deslumbran igualmente por lo que leen en libros pseudocientíficos escritos también por autores de la Nueva Era. Algunos piensan que el universo es holográfico. Es decir, vivimos en una mátrix en la que nada es real. Lo único real es el mundo espiritual y aquí todos vivimos engañados en una ilusión. Incluso el famoso túnel de las ECM’s es un engaño perpetrado por seres extraterrestres para que volvamos a reencarnar y sigamos atrapados en el mundo físico, siendo alimento de esos mismos extraterrestres (??). Como somos pobres seres humanos limitados por nuestros sentidos físicos y no podemos comprender nada, piensan que por esto todo es posible en el mundo espiritual, y por tanto, si un espíritu o dos han dicho que el tiempo no existe en el otro lado, es que es verdad aunque no seamos capaces de comprenderlo. Ya lo comprenderemos cuando estemos muertos. Algunos incluso se basan en pequeñas intuiciones que tuvieron cuando meditaban o en sueños extraños que tampoco significan nada cuando los analizas en profundidad. Al mismo tiempo ignoran todos los indicios y evidencias que tenemos AHORA a nuestra disposición, que parecen apuntar a que el tiempo, sí, no lo percibimos de la misma manera en el mundo espiritual que aquí, pero esto NO significa que el tiempo sea simultáneo ni que estemos viviendo todas nuestras vidas simultáneamente.

Bajo mi punto de vista, no es lo mismo que nuestra consciencia pueda tener conocimiento, en estado desencarnado, del presente, pasado y futuro al mismo tiempo, que estar reencarnado a la vez en todos esos cuerpos, y que todo esté transcurriendo simultáneamente. Muchas observaciones parecen contradecir esta hipótesis, y algunas proceden de ese mismo mundo espiritual. A pesar de que en el mundo hispanohablante muchos aún desconocen el trabajo de Michael Newton, y otros lo critican sin buenos argumentos contra él, hay personas que tienen recuerdos del periodo entre vidas, y siendo espíritus hablan de vidas pasadas y de cómo preplanificamos, individualmente o con otras almas, nuestras vidas futuras. Si no damos crédito a las regresiones (cada uno está en su derecho de creer en lo que crea, pero es curioso que personas que no dan crédito a las regresiones, sí dan crédito a supuestas canalizaciones), también existen muchas personas con RECUERDOS ESPONTÁNEOS tanto de vidas pasadas, como de momentos anteriores al nacimiento, y también del periodo entre vidas. Ninguno habla de tener “recuerdos” de vidas en un tiempo futuro, ni tampoco habla de “focalizarse” en una de nuestras vidas simultáneas, sino de elegir unos padres y REENCARNAR, adaptarse a un nuevo cuerpo físico y vivir en él, no de hacerlo en doscientos a la vez. Es decir, hay muchísimas evidencias que nos dicen que en el mundo espiritual existe igualmente una secuencia de hechos. Sí, existen las progresiones (regresiones a un supuesto tiempo futuro), yo también he tenido una o dos. Y tal y como describen también otras personas, en las progresiones las imágenes no se sienten como verdaderos recuerdos, el contenido emocional no es igual de intenso, no parece algo “ya vivido”, sino solo una posibilidad que podría o no ocurrir. Exactamente igual que con otros fenómenos premonitorios.

Tampoco existen evidencias de que nuestras supuestas vidas futuras nos afecten igual que las pasadas, ni que podamos cambiar el pasado si cambiamos nuestro presente (tal y como afirma Seth en sus libros). Hay niños que nacen con marcas de nacimiento relacionadas con lesiones de vidas anteriores, no posteriores. ¿Todo esto es porque vivimos en una ilusión? ¿Porque creamos nuestra propia realidad? No, estos argumentos no son muy convincentes... El problema no es que creamos que el mundo físico es real. El verdadero problema es que no entendemos que el mundo espiritual es TAN REAL como el material. Y sí, he dicho material y no físico, porque es muy probable que el espíritu sea también algo “físico”, si lo entendemos en términos de “física cuántica”.  

Pero por supuesto, esto es ignorado completamente por aquellos que creen ciegamente en que el tiempo es simultáneo en el más allá. A veces ser reencarnacionista es sentirte como Galileo: hay gente que te quiere convencer de que el Sol gira alrededor de la Tierra, y serían capaces de enviarte a la hoguera por afirmar lo contrario, solo porque ellos no son capaces de ver los indicios que para ti (y muchas personas más) son claros como el agua. Para ellos todo es posible. Lo que no comprendemos es porque tiene un origen divino, ya sea el mismo Dios o un supuesto espíritu iluminado que se comunica desde el más allá. Y si te crees capaz de discernir la realidad, eres un ególatra que te crees superior a los demás...

La cuestión es que siempre nos tenemos que creer lo que dicen otros, en lugar de buscar las respuestas en nuestro interior. La cuestión es destruir religiones y construir otras, y juzgar a los demás si no comparten tus mismas creencias. Una vez más, Krishnamurti tenía toda la razón acerca de no querer derribar los muros de la prisión. Cuando la gente se dé cuenta de que no necesita ningún maestro para encontrar lo que busca, tal vez, solo tal vez, comenzaremos a hacernos más conscientes de nuestra verdadera naturaleza.

lunes, 14 de diciembre de 2015

¿Existen las vidas simultáneas? (Parte 1).

[Aviso al lector: esta entrada es para leerla con la mente muy despejada. Va a ser larga, hay que pensar mucho, y además no vamos a llegar a ninguna conclusión.]

En las dos últimas semanas, coincidiendo con el desarrollo de mi Teoría del Tiempo, me han bombardeado a preguntas sobre esta cuestión de las vidas simultáneas (incluso personas que no saben nada de mi teoría). Esto, por una parte, me agota mentalmente. Pero por otra me estimula a pensar más y me genera nuevas ideas, lo cual al final es bueno para el desarrollo de mi propia teoría. Además, me sirve también para darme cuenta de las grandes diferencias en la “calidad” de mis interlocutores. Hay algunos con los que da gusto intercambiar opiniones, siempre basadas en el respeto y en el conocimiento de que solo estamos especulando y que cualquiera puede tener razón, mientras que otros tratan de convencerte desde el principio de sus propias creencias, sin darse cuenta ni siquiera de lo flojo que son sus argumentos y sin reconocer que les falta información para poder tener una visión completa de la realidad.

Es la primera vez que hablo de vidas simultáneas en el blog, precisamente porque es un concepto sobre el que solo podemos especular. Por tanto, cada uno puede creer lo que le apetezca. Es también un concepto cuyas raíces se encuentran en los inicios de la Nueva Era. Por mucho que les pese a algunos, la Nueva Era no es más que un conjunto de enseñanzas aparentemente muy “espirituales” que cuando son analizadas en profundidad no tienen ningún sentido. Es una mezcla extraña de antiguas religiones como el budismo, canalizaciones de diversas entidades desencarnadas (o incluso extraterrestres) a través de médiums, enseñanzas esotéricas procedentes de la teosofía, y bonitas frases sacadas de libros de autoayuda escritos por autoproclamados gurúes, algunos de los cuales fueron incluso encarcelados tras comprobar que su movimiento era peligroso y sectario (no voy a dar nombres pero me refiero a algunos de los más conocidos en las librerías, increíblemente la mayoría de la gente ignora hechos como estos). Yo prefiero basarme en la ciencia y la racionalidad para elaborar mis hipótesis... y no, esto no significa que defienda la ciencia materialista, como muchos alegremente suponen. Por ello no suelo hablar de temas como las vidas simultáneas, entre otras cosas porque a mí me interesan más los aspectos prácticos de la reencarnación, es decir, recordar vidas pasadas y cómo manejar nuestros recuerdos y emociones asociadas. Ahí es donde se encuentra el verdadero aprendizaje, no discutiendo sobre la teoría hasta el aburrimiento.

Antes de continuar, voy a definir brevemente qué se entiende por vidas simultáneas, porque lo normal es que cuando surge en los foros, cada uno piensa en una cosa distinta.


VIDAS SIMULTÁNEAS.


Primero, tendríamos las “vidas simultáneas propiamente dichas”: teoría que dice que en realidad las vidas pasadas no existen, sino que todos estamos viviendo todas nuestras vidas simultáneamente. Esto se relaciona directamente con el concepto de "tiempo simultáneo", es decir, que según afirman algunos, en el mundo espiritual el tiempo no existe. Pasado, presente y futuro son lo mismo, y todo está ocurriendo simultáneamente en diferentes “líneas o dimensiones temporales”. Según esto, nuestro yo actual podría influir en nuestros yos anteriores, y nuestros yos futuros también influyen en nuestro yo presente. Como este tema es tremendamente extenso y complicado, lo trataré en profundidad en la parte 2 del artículo.



VIDAS PARALELAS.


Segundo, tendríamos lo que Michael Newton llamó en sus libros “vidas paralelas”: esto serían vidas que transcurren aproximadamente en un mismo lapso temporal. El alma se divide en dos o más “fragmentos” y teóricamente podría reencarnar en dos o más cuerpos distintos, con el propósito de aprender más rápido. Esto significa que alguien podría estar viviendo como un hombre de treinta años en España, y a la vez como una mujer de cuarenta en Japón. Normalmente ninguno sería consciente de la existencia del otro, aunque en determinados momentos (por ejemplo a través de sueños, o obteniendo “recuerdos” del otro mediante meditación) sí podría “intuir” que está “conectado” a esa otra persona. Las experiencias de uno influyen en el otro. Uno de los principales inconvenientes de las vidas paralelas es que no utilizas toda tu energía espiritual en cada cuerpo, por lo que podrías estar menos “concentrado” y tener por tanto menos capacidad para sacar provecho a todas esas experiencias. Dice Michael Newton que serían casos muy raros, y solo lo harían almas evolucionadas. Algunos llaman a esto “simcarnation”, por unión de los términos “simultaneous” + “incarnation”, o incluso “simul” para abreviar.

Mi opinión respecto a la posible existencia de vidas paralelas: lo veo bastante poco probable. Creo que deberíamos considerar antes otras opciones. Por ejemplo, varios autores afirman que al principio, cuando las almas son creadas, se dividen inmediatamente en dos, dando lugar a dos almas totalmente independientes pero con polaridad distinta (sea lo que sea que significa esto). Es lo que comúnmente se conoce como “almas gemelas” (en inglés, twin souls). Otros lo llaman “andrógino”. A mí me cuesta creerlo, pero raramente me cierro a nada. Esto podría explicar que tengamos recuerdos de otra persona encarnada en nuestro mismo tiempo y que nosotros también aprendiéramos a través de su experiencia. Sin embargo, hay personas que afirman que no les pasa solo con una persona, sino con múltiples. En estos casos, si es que los aceptamos, yo propondría que lo que está ocurriendo es en realidad una especie de proyección mental. Podría ser que esa proyección fuera más fácil con almas que no hemos conocido en esta vida pero con las que tenemos algún tipo de conexión porque las hemos conocido en otras vidas, porque pertenecen a nuestro mismo grupo de almas, etc. Después de todo, muchos dicen que todos los seres humanos estamos interconectados, y que además de poseer una consciencia propia, también existiría una consciencia global. Por otra parte, creo que tendemos a infravalorar nuestra propia capacidad extrasensorial, y creo que sería bastante plausible pensar que en realidad esta persona está interpretando como recuerdos propios vivencias de otra persona de la cual percibe esa información. También creo que si las vidas paralelas fueran un hecho común y corriente, habría muchas más evidencias de ello. No tendría por qué haber ninguna razón por la que todos aquellos que recordamos vidas "pasadas", no pudiésemos recordar también vidas en un tiempo presente (o incluso futuro si lo extendemos a vidas simultáneas propiamente dichas). Pero esto no ocurre casi nunca, y los que recordamos vidas pasadas las llamamos "pasadas" porque siempre tienen lugar en épocas históricas anteriores a la nuestra... y además nuestros recuerdos son consistentes en el tiempo, no cambian y los podemos verificar. Si de verdad reencarnásemos en diferentes líneas de dimensión temporal, donde cualquier pasado es posible, nuestros recuerdos también serían variables. Los casos de vidas paralelas son extremadamente raros, tanto en la bibliografía de reencarnación como fuera de ella. 


VIDAS SOLAPADAS.


Por último, tendríamos las llamadas “vidas solapadas” (del inglés “overlapping lives”): esto ocurriría cuando hay vidas paralelas, pero solo por un corto espacio de tiempo. Por ejemplo, puede ocurrir si en esta vida sabes que has nacido el 22 de Diciembre de 1946, y consigues recordar y verificar una vida en la que la fecha de defunción fue el 15 de Abril de 1947. Evidentemente, hay unos meses en los que supuestamente eras un bebé, y al mismo tiempo aún no habías muerto en tu vida pasada. ¿Es esto posible? Ian Stevenson tiene recogido algún que otro caso en su bibliografía, así que parece ser que ocurrir, ocurren, aunque también sería un fenómeno poco frecuente.

Hay distintas formas de explicarlo. Michael Newton dice que nunca encarnamos con el 100% de nuestra energía, y que parte de nuestra energía siempre se queda en el mundo espiritual. Según esto, podría suceder que usáramos una pequeña parte de esa energía en la próxima encarnación, mientras aún estamos vivos en la vida presente. Esto es extensible al resto de vidas simultáneas. Si bien por mucho tiempo yo también creí en esta teoría, actualmente me parece una explicación muy débil y sin ninguna base científica. Después de elaborar mi Teoría del Tiempo, me di cuenta de que esto se puede explicar por la propia naturaleza del tiempo y el modo en que lo percibimos. Resumiendo mucho, lo que ocurriría es que nosotros, desde nuestra línea de tiempo terrenal, pensamos que son vidas que se superponen, porque parecen coincidir en el tiempo, pero en realidad no coinciden. El tiempo en el mundo espiritual transcurre de manera distinta. Lo que allí nos parecerían años, son solo días en la Tierra. Al morir y pasar a estado espiritual, y luego volver a reencarnar, si lo hacemos muy “deprisa”, podría ocurrir que al volver nos encontremos que el tiempo apenas ha pasado, o incluso nuestro cuerpo anterior aún está viviendo sus últimos días. Esto sí que sería una ilusión. Es una especie de bucle temporal, porque nuestra propia línea temporal no coincide con la línea temporal de la Tierra, hay un desfase. Es difícil de explicar y también de comprender, pero de momento es la única opción que he encontrado para explicar no solo la reencarnación, sino también otros muchos fenómenos paranormales relacionados con el tiempo, como los déjà vus, los sueños premonitorios y las visiones del futuro. 

He de aclarar que nada de lo que estoy diciendo es nuevo. Mi teoría (que es una teoría de andar por casa y sé que no voy a ganar ningún premio Nobel con ella) está basada fundamentalmente en la dualidad onda-corpúsculo y la Teoría del Desdoblamiento del Tiempo de Garnier-Malet, uno de esos científicos ampliamente ignorado por la ciencia actual pero uno de los pocos que de momento ha sido capaz de explicar los fenómenos premonitorios relacionándolos con la forma en la que funciona nuestra consciencia. 

En la parte 2 explicaré lo que pienso del primer supuesto: las vidas simultáneas propiamente dichas, o la simultaneidad del tiempo.   


martes, 12 de noviembre de 2013

La eterna cuestión de la superpoblación.

Esta es una pregunta harto complicada que surge una y otra vez en los foros especializados en reencarnación, por parte de principiantes y también escépticos que creen que este argumento es válido para echar por tierra la posibilidad de la reencarnación. Es curioso pero a mí jamás se me había ocurrido pensarlo hasta que lo leí en alguno de estos foros, y aún así me resultaba una cuestión muy difícil de comprender, y según escribo estas líneas todavía tengo que hacer un esfuerzo porque no le encuentro lógica alguna. Pero como parece ser una duda habitual, trataré de dar una respuesta.

Más o menos la pregunta “tipo” viene a ser así:
“Es un hecho que la población mundial no ha dejado de crecer desde que el hombre es hombre. Si la reencarnación fuera cierta, ¿de dónde surgen tantas almas? Si debemos aceptar la reencarnación en animales, a mí no me convence esto de la reencarnación. ¿Hay más almas que cuerpos? ¿Dónde están todas esas almas? ¿También debemos creer en la reencarnación simultánea? ¿Puede haber dos almas ocupando un mismo cuerpo?”
A ver, un momento, ¡un momento! ¡No nos volvamos locos! Y pensemos un poco…

¿De dónde salen tantas almas?

Antes de nada, hay que tener claro una cosa: en este blog (y en el foro que administro) no nos dejamos llevar por creencias, sino por la razón y la lógica. Creemos en la ciencia para explicar el fenómeno de la reencarnación, pero a la vez sabemos que la ciencia aún no tiene todas las respuestas. Y aunque no se deje de hablar de “almas” en todos los sitios, ¿sabemos qué es el alma? No. ¿Sabemos de dónde venimos? No. ¿Sabemos cómo fue creado el planeta Tierra? Sí, por el Big Bang. ¡No! El Big Bang es una teoría más, no está demostrada. Por tanto, por mucho que nos pese, para dar una respuesta a la eterna cuestión de la superpoblación, lo único que podemos hacer es especular, porque en realidad los seres humanos no sabemos casi nada. Por ello voy a dejar mi teoría personal para lo último y de momento me voy a centrar en argumentos científicos… en la medida de lo posible.

Tengo la impresión de que la mayoría de la gente da por supuesto que el Big Bang fue el origen del universo y que la teoría de la evolución de Darwin es la que explica cómo el ser humano apareció sobre la Tierra, y con frecuencia olvida que esto son solo teorías, seriamente puestas en duda por científicos de los que no se habla mucho porque tienen la mala costumbre de ir contracorriente. Pero bueno, aún así, aceptemos por un momento que el Big Bang es un hecho demostrado. Por otra parte, algo comúnmente aceptado para los que creemos en la reencarnación, o incluso para los que no creen en la reencarnación pero sí creen en la inmortalidad de la consciencia, es que existe una parte de nosotros que ya existía antes de que naciéramos como seres humanos. Unos piensan que siempre existimos, igual que algunos dicen que el Universo no tiene principio ni final. Pero otros piensan que esa parte de nosotros, llamémosla “alma” por simplificar, fue creada en algún momento del pasado… y muchos piensan que fue con el Big Bang cuando se creó. Es decir, a pesar de que en mi opinión esta teoría no tiene lógica alguna porque nada surge de la nada, aceptemos por un momento que hace miles de millones de años hubo una enorme explosión y de ella nació todo lo que conocemos: las estrellas, los planetas, los cometas… y las almas. Ya no habido más Big Bangs que sepamos, así que se supone que el número de almas permanece constante. Como también parece ampliamente aceptado que el único planeta habitado es el nuestro, eso quiere decir que todas esas almas están en este planeta… ¿cuándo empezaron a encarnar estas almas? Lo más lógico sería pensar que empezaron a encarnar cuando aparecieron los primeros homínidos en la Tierra… sin embargo, según la “lógica” que encierra la eterna cuestión de la superpoblación, algunos parecen pensar que todas las almas creadas en el Big Bang encarnaron en las primeras bacterias, y luego fueron evolucionando hasta llegar a peces, aves, mamíferos, y finalmente el ser humano. Si la primera comunidad humana estaba formada por veinte personas y todas tenían un alma, está claro que hasta que no moría el más anciano, esa alma no podía encarnar en el cuerpo de un bebé nacido en la misma comunidad. Como el índice de natalidad lleva siendo superior al índice de mortalidad desde los inicios de la vida en la Tierra (cosa que dudo esté demostrada), está claro que las cuentas no salen. Conclusión: la reencarnación no es posible.

La reencarnación no es posible porque la población mundial siempre ha ido en aumento.

Releed el último párrafo con atención y os daréis cuenta de que no tiene ningún sentido. Pero el problema no es de la reencarnación. El problema está en asumir cosas que no sabemos y que la ciencia aún desconoce. Lo que no tiene sentido es nuestro pobre razonamiento y nuestra limitada visión humana. Recordemos que ni siquiera sabemos aún cuál es la naturaleza del alma. No tenemos ni idea de cómo fue creado nuestro planeta, ni siquiera sabemos con total certeza cómo ni cuándo apareció la vida en la Tierra. No sabemos si los seres vivos primitivos tienen alma, y en este caso, si es similar al alma humana. Podemos llegar a aceptar la teoría de la evolución de Darwin, pero esto no implica que la evolución de las supuestas almas funcione igual. Tampoco sabemos si estamos solos en el Universo ni si existen otros planetas habitables donde también haya seres humanoides que puedan tener también un alma. ¿Por qué como pobres seres humanos terrestres que somos no aceptamos que en realidad no sabemos nada y dejamos de ser tan antroponcentristas? Pues porque somos animales de costumbres y nos gusta aferrarnos a cualquier idea absurda para no aceptar que la reencarnación podría ser posible. O porque nos gusta creer que hay unas personas llamadas científicos que lo tienen todo controlado y de momento no han demostrado que la reencarnación exista… e ignoramos deliberadamente los estudios científicos que se han realizado al respecto porque queremos seguir creyendo que existe vida después de la muerte (eso parece por las experiencias cercanas a la muerte que describen muchas personas), pero no en la reencarnación, porque… porque no, porque es imposible que en mi próxima vida me case con mi hijo. O porque nos han lavado el cerebro desde pequeños y nos han dicho que la reencarnación es una creencia pagana más propia de ocultistas y no queremos ser condenados en el más allá.

Pero da igual, creamos lo que creamos, sigamos con la eterna cuestión de la superpoblación. ¿Cómo resuelvo yo esta cuestión? Por supuesto, esta es mi versión de los hechos, personal e intransferible. Cada lector del blog debe sacar sus propias conclusiones y aceptar lo que crea conveniente. Para mí es innegable que la población humana ha sufrido grandes fluctuaciones a lo largo del tiempo. No es verdad que haya aumentado constantemente hasta nuestros días. Si aceptamos que cuando un ser humano muere, algo de él permanece, a algún lugar tiene que ir. Pero no tiene por qué ser inmediatamente a otro cuerpo. No sabemos por qué reencarnamos. No sabemos si lo elegimos nosotros, si nos obligan, o si simplemente es un fenómeno natural, igual que crecen flores en un prado o salen renacuajos de los huevos que ponen las ranas. En todo caso, creo que es lógico pensar que el alma puede permanecer un tiempo fuera de un cuerpo físico. No creo que haya una especie de carrera o lucha en el astral (o donde sea que están esas almas) por venir corriendo a un planeta donde nazcan seres humanos para pegarse por quién ocupa antes un cuerpo. Las investigaciones de Michael Newton apuntan a que elegimos en qué cuerpo vamos a encarnar en función de las vidas futuras disponibles. Si esto es cierto o no, no lo sé, pero yo me inclino a pensar que una vez que hemos decidido quién vamos a ser, el proceso de concepción, desarrollo y nacimiento de un nuevo ser es un proceso casi sagrado que es cuidadosamente planificado y llevado a cabo por varias almas, no solo la que va a encarnar. En el caso de que no hubiera cuerpos disponibles (como por ejemplo después de un diluvio universal o una epidemia de peste en Europa), no creo que hubiese ningún problema en elegir cuerpos en otros planetas similares al nuestro, o incluso en planetas totalmente distintos, o incluso en “formas materiales superiores” distintas a los seres humanos. Con el número de planetas descubiertos en la actualidad que podrían albergar vida, no sé cómo algunas personas lo siguen viendo tan descabellado. Y esto sin meternos en la posible existencia de universos paralelos o en el concepto de no-tiempo que parece ser rige fuera de este plano tridimensional en el que nos movemos. La física cuántica está haciendo sorprendentes avances al respecto y no debemos perderla de vista.

¿Es el número de almas constante? Es mi opinión que no. Personalmente creo en un Creador (se le puede llamar Dios, Fuente, o como queramos) cuya única finalidad, tal y como su nombre indica, es Crear. ¿Por qué? Porque le apetece. Aquí podríamos perdernos en cuestiones filosóficas, pero ya se me acaba el espacio. El caso es que este Creador no se cansa de crear nunca, y todos nosotros somos producto de su Creación. Por alguna razón que se me escapa, es conveniente (aunque no obligatorio) que por una larga temporada experimentemos la vida física. Algunos dicen que es para que aprendamos (con esto discrepo en un 30% porque pienso que no siempre aprendemos), otros dicen que para que evolucionemos hacia la perfección (con esto discrepo en un 90%, o sea, más, porque pienso que ya somos perfectos), otros dicen que es para que el propio Dios pueda experimentar a través de sus criaturas (aquí no sé si discrepo, posiblemente sí)… ¿quién puede saber por qué o para qué reencarnamos? Pero el caso es que lo hacemos, nos guste o no, queramos creerlo o no. ¿Algún día dejaremos de hacerlo? Quiero creer que sí, no porque esté cansada de la vida humana, sino porque pienso que el mundo espiritual es infinitamente mejor que esto. No hay límites en el mundo espiritual. Y por eso creo que fuera de nuestro mundo, la eterna cuestión de la superpoblación no supone problema alguno. Por algo está todo tan terriblemente bien organizado y nada se deja a la casualidad.

Muchas progresiones dicen que en el futuro habrá un fuerte descenso en la población mundial.

Como habéis visto, no hace falta recurrir a la reencarnación en animales o a la reencarnación simultánea para resolver la eterna cuestión de la superpoblación. No todos los reencarnacionistas creemos en las mismas teorías para explicar lo que no entendemos. Ser reencarnacionista no tiene nada que ver con pertenecer a una secta o a una religión, en la que tienes que aceptar unos dogmas o si no te expulsan. Cada uno puede creer en lo que quiera, según su propia experiencia y lo creíble que le resulten los testimonios de otras personas. En mi caso, si alguien me dice que recuerda haber sido un ratón, me va a costar mucho creerle, además dudo mucho que lo podamos llegar a verificar históricamente, a no ser que fuera uno de los primeros ratones fluorescentes y nos diera un registro detallado de todo lo que le hicieron para llegar a ser fluorescente, siempre que resultara probado que no trabajó como investigador en el proyecto y se le acabó yendo la pinza. Si alguien me dice que recuerda haber sido un ratón y su nombre era Mickey Mouse, ni siquiera me voy a molestar en conocer sus posibles recuerdos, yo misma le voy a enviar al psiquiatra. Si alguien me dice que recuerda haber sido marciano, voy a seguir teniendo dudas… pero si me da detalles de la geografía marciana que aún no han sido descubiertos y en diez años se descubre que tenía razón, tal vez podría empezar a plantearme que nos decía la verdad. Si alguien recuerda haber estar encarnado a la vez en dos personas distintas y tiene recuerdos verificados de ambas vidas, tal vez podamos empezar a considerar que hay algo de cierto en las reencarnaciones simultáneas. Lo que ocurre es que desgraciadamente este tipo de afirmaciones no van acompañadas de pruebas o al menos indicios sólidos. Sin embargo, sí los hay en los testimonios de muchas otras personas (adultos, niños, de todas las razas y procedencias posibles) que dicen recordar vidas pasadas y que lo han podido verificar, a veces con mucho esfuerzo. Por esto y por lo que he podido comprobar en mí misma, estoy convencida de que la reencarnación es un hecho. Si hay algo que no nos cuadra, si no comprendemos el mecanismo detrás de la reencarnación, tendremos que investigar qué es lo que se nos escapa, cuál de nuestras suposiciones no es correcta. Lo que no podemos hacer es desechar la reencarnación de buenas a primeras simplemente porque no encaja en nuestros esquemas. 

Creo que para los reencarnacionistas hay cuestiones mucho más urgentes que el problema de la superpoblación. Por ejemplo, en qué estado va a estar el planeta cuando queramos reencarnar dentro de doscientos años. Eso sí que me preocupa…

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La autora de este blog tiene una amplia formación científica y por ello piensa por sí misma para llegar a las conclusiones y opiniones que aquí se ven reflejadas. La reencarnación es un fenómeno natural y universal. El único objetivo de este blog es reflexionar y ofrecer algunas claves para que todo el mundo pueda darse cuenta de ello por sí mismo.

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