En general en los países hispanohablantes tenemos una idea muy equivocada de lo que significa recordar vidas pasadas. La gran mayoría de las personas piensan que solo es posible hacerlo mediante terapia regresiva, y por ello me preguntan muchas veces dónde pueden encontrar a alguien que les hipnotice, cuando en realidad no necesitan a nadie para recordar. Y la idea de la reencarnación está tan alejada de nuestras mentes que no somos para nada conscientes de que las vidas pasadas forman parte de nuestra vida presente. Somos el resultado de nuestras experiencias. A veces soñamos con esas otras vidas. Las emociones, y por desgracia, a veces los traumas también, siguen estando ahí. No siempre te llegan a producir una enfermedad, pero sí que te suelen traer problemas psicológicos, miedos o ciertas actitudes que no sabemos interpretar porque vivimos cegados a la realidad de la reencarnación.
Hace tiempo describí en un artículo cómo podría ser ese momento en el que te empiezas a plantear la posibilidad de haber vivido antes. La gran mayoría de nosotros empezamos así, llenos de dudas, temerosos de que piensen que nos hemos vuelto locos. Tal vez tú estás ahora mismo buscando respuestas y has llegado a esta página. Si es así, has tenido mucha suerte, porque aquí hay personas que han pasado por lo mismo que tú. Esta situación que vas a leer en los próximos minutos... ¿te suena?
Resulta que un día llegas y te sorprendes a ti mismo sentado en el sofá de tu sala de estar, considerando en tu mente una inquietante idea que todavía no llegas a aceptar totalmente, aunque con cada día que pasa se va haciendo más grande: ¿es realmente posible que hayas vivido antes? ¿Son tus extraños sueños, flashes espontáneos o increíbles imágenes que has visto mientras meditabas algo más que simples “visiones”? ¿O te estás volviendo loco? ¿Puedes hablar con alguien sin convertirte en el pirado, el tipo raro, el psicótico, el que se engaña a sí mismo, de tu familia o grupo de amigos?
O, aún peor, quizá fuiste educado en una religión en la que la reencarnación no sólo se niega, sino que es considerada casi un pecado, y si durante la comida pronuncias esa palabra, puede que te acusen de querer convertirte al budismo o algo así, cuando tú sólo te estás preguntando sobre la “altamente improbable” posibilidad de estar recordando una vida de... digamos, otra persona. ¿Será que tienes algún tipo de poder psíquico? Pero, ¿por qué recordarías la vida de una persona en concreto y no las vidas pasadas de todos tus amigos? ¿Y por qué habría de afectarte tanto? También has leído sobre el inconsciente colectivo y tal vez sólo es que estás captando esos recuerdos que han quedado ahí en esa especie de nube cuántica que se encuentra en algún lugar del universo... si es que algo de esto tiene sentido. ¿Es más plausible que la reencarnación? Podría ser... Al final te atreves a plantear tus dudas, después de reunir todo el ánimo del que eres capaz, esperando que alguien te comprenda. Pero resulta que eso sólo te hizo sentir como un tonto, fuera de lugar, e incluso se rieron de ti, porque todo el mundo sabe que la muerte es el fin, y si no lo es, es seguro que vas a ir al cielo (o al infierno) y allí vas a permanecer por toda la eternidad. Sí... eso es lo lógico, ¿no? Así que te pones rojo hasta las cejas, guardas silencio, y decides esconder en el cajón más oscuro de tu habitación tu vieja reproducción de una pistola Colt de 1860, tu libro de páginas amarillentas escrito en un idioma que esperas poder descifrar algún día, tus fotografías reales en blanco y negro de carretas de madera cruzando el desierto, y tu raída bandera de los confederados. Y si alguna vez los encuentran, simplemente sonreirás y dirás que te encantan los viejos tiempos, ésos en los que hombres de verdad iban a la guerra y luchaban por una buena causa.
Mientras, seguirás despertándote cada noche bañado en sudor, después de soñar que fuiste tiroteado por la espalda por unos soldados que llevaban un uniforme azul, sintiendo tu corazón latiendo muy deprisa, temiendo que te han matado, y triste porque eras demasiado joven para morir. El sueño es recurrente y cada día se hace más claro. Ahora también ves a una mujer con una falda larga y trenzas en el pelo. Recuerdas su nombre y la echas mucho de menos. Pero no sabes quién es. Necesitas respuestas, estás confuso y no sabes dónde buscar.
Un día, aprovechando que te has quedado solo en casa, ya no puedes esperar más y pones en el buscador de Google la palabra “reencarnación”. Y te sorprendes al encontrar que hay un montón de material ahí fuera. Pero, ¿qué tipo de material? ¿Alguien con el que sentirte identificado? Al principio no te importará mucho, sólo necesitas sentir que no estás solo. Y no lo estás. Puedes creerme, todos hemos estado en ese punto. Pronto empiezas a descubrir que hay un montón de creencias, teorías, enseñanzas espirituales, y sí, personas de verdad afirmando ser la reencarnación de Cleopatra... varias, de hecho. Y pronto te das cuenta de que tú también podrías acabar convirtiéndote en una de esas locas personas si no andas con cuidado en el mundo de la reencarnación. Después de todo, está bien leer libros y aburridos estudios científicos sobre marcas de nacimiento, o unirte a eternos debates sobre deudas kármicas, pero ¿qué es lo que necesitas realmente? ¿Qué es lo que te llevó a esta búsqueda? Sólo recuerdos... o, mejor dicho, supuestos recuerdos. Sentimientos, sueños... lo que sea. Vale, no estás loco, ¿pero adónde acudes ahora?
Si te sientes identificado, te será de mucha utilidad mi libro La Caja de Pandora.
No, una vez más, la culpa no es del Dr. Rick Strassman. Ni
siquiera de internet... sino solo de unos pocos que utilizan titulares
sensacionalistas para llamar la atención de los incautos, y por supuesto
utilizando la palabra “científico” porque para algunos eso es sinónimo de
“veracidad” o “seriedad”. Lo peor es cuando este mismo enfoque es utilizado por
los periodistas que hacen programas como Cuarto
Milenio, que dicho sea de paso, para mí se está convirtiendo en un mito
derribado.
Vi el titular por primera vez mucho antes de verlo en el programa número 34 (temporada 11) de Cuarto Milenio, no recuerdo si fue
en mi alerta de Google sobre reencarnación o en algún artículo en Facebook. Lo
leí, me di cuenta de que no había sustancia alguna, y lo dejé pasar. Mi
sorpresa fue mayúscula cuando Íker Jiménez sí le prestó atención, y mi
decepción fue bastante grande cuando encima utilizó el mismo titular engañoso. En la página web de la cadena de televisión Cuatro, donde también podéis escuchar la noticia, pone:
“Un reciente estudio científico del Dr. Strassman ha determinado que el alma entra en el cuerpo a los 49 días y lo relaciona con la glándula pineal. Este doctor ha encontrado coincidencias entre el desarrollo del feto y el Libro Tibetano de la Muerte, en el que se señala que a los 49 días después de la muerte se produce la reencarnación en otro cuerpo. La glándula pineal se desarrolla en un feto también a los 49 días.”
Lo primero que me llama la atención es la utilización de la
palabra “alma”. Ya investigando por internet, encuentro lo que parece ser el
origen de toda esta locura. Leo en la página de la revista Año Cero (con fecha
15 de abril de 2016):
“El alma entra en el feto a los 49 días por la glándula pineal, según científico.”
No, amigos. Ningún científico que se precie va a utilizar la
palabra alma en ese contexto, por una razón fundamental: nadie sabe qué es el alma, ni siquiera los científicos. Como mucho,
los científicos utilizarán la palabra “consciencia” para referirse al alma,
aunque para algunos de ellos, que además investigan
la reencarnación, no como en nuestro país, en el que no se investiga nada, se
contentan con decir que la mente es lo que se transfiere de una vida a otra. Yo
discrepo totalmente en esto, claro, pero como también soy científica y sé que
no tenemos ni idea de cuál es la naturaleza del alma (aunque mis hipótesis
están más avanzadas que las de estos científicos), sé que no puedo afirmar de ningún modo que “el alma entra en el cuerpo
por la glándula pineal”.
Pero bueno, al leer varios artículos las cosas se empiezan a
aclarar, porque entonces te das cuenta de que el Dr. Strassman en realidad no
dijo nada de que el alma entrara a los 49 días por la glándula pineal. Ni mucho
menos lo puede demostrar. En realidad, el
Dr. Strassman sugiere en su libro DMT: The Spirit Molecule que la glándula
pineal, la cual empieza a ser visible a los 49 días de gestación, podría ser el canal a través del cual el
alma encarna, ya que esto coincide con lo que dicen los budistas en El libro tibetano de los muertos.
Vale, o sea, que lo que tenemos es una simple coincidencia
entre la aparición de la glándula pineal en el feto y una creencia religiosa
que viene en un libro que no tiene nada de científico. Yo me he leído El libro tibetano de los muertos. No
dudo de que en algunos libros sagrados se recogen a veces conocimientos que
superan a los actuales, pero de ahí a utilizarlos como apoyo para tu hipótesis
científica me parece algo bastante inmaduro y además arriesgado. En ese libro también se habla del
karma, por cierto. He de decir que los
conocimientos científicos que tenemos en la actualidad sobre reencarnación descartan por completo la existencia del karma, así que creo que al menos
deberíamos tener un poco de cuidado dando por ciertas algunas afirmaciones
presentes en estos libros. También se habla de lo que ocurre después de
muertos, y basándome en experiencias de personas que dominan el desdoblamiento
consciente y en ECM's, puedo decir que en El libro tibetano de los muertos se describe bastante bien lo que fuentes esotéricas
llamarían el mundo astral, conocido como “bardo” entre los budistas. Pero en
cuanto al funcionamiento del mundo espiritual, tal y como aparece en los libros
de Michael Newton, se quedan bastante cortos, tal vez porque la meditación no
es suficiente para alcanzar los estados alterados de consciencia necesarios
para recordar el periodo entre vidas.
Pero bueno, dejando esto aparte, el titular venía a decir algo
como “Guau, ¡un científico ha descubierto que el alma encarna en el feto a los
49 días!” Te imaginas que debe ser un descubrimiento revolucionario y que le
van a dar el Nobel o algo así. Pues no. Resulta que la hipótesis (que no es
nada más que eso) del Dr. Strassman ya fue descrita en su libro DMT: The Spirit Molecule, que si los datos de Amazon son correctos,
fue publicado en el año 2001. No es nada nuevo. Que ya sé que en España siempre
vamos retrasados 40 años respecto del resto del mundo (parece que ahora con
internet solo vamos retrasados unos 15), pero por favor, un poco de seriedad...
“¿Entonces, y ese artículo científico que mencionan?”, me
pregunto. “¿Ese increíble artículo científico que está en manos de Íker Jiménez en el vídeo, escrito por una eminencia, en el que se dice que “el espíritu se ensambla con el cuerpo a las 7 semanas”? Después de visitar varias páginas, lo encuentro. Pijamasurf no es una
de las fuentes que más confianza me transmiten, especialmente cuando ya de
entrada tengo que corregir alguna que otra errata, pero bueno, es lo que hay en el internet de habla hispana.
Dice (más bien, dijo, en 2013):
“Científicos comprueban que la glándula pineal, el mítico asiento del tercer ojo, produce DMT, una de las sustancias psicodélicas más poderosas y enigmáticas del planeta.”
“La investigación publicada en la revista Biomedical Chromatography documenta la
presencia de DMT en las glándulas pineales de ratas vivas. Según los
investigadores el descubrimiento de la glándula pineal como fuente de DMT ‘refuerza la idea del rol de esta enigmática glándula en estados de
conciencia inusuales’. Se ha vinculado al DMT con la generación de imágenes en
los sueños, con los estados de conciencia que generan las experiencias cercanas
a la muerte y todo tipo de experiencias místicas. El Dr. Strassman llamó
al DMT ‘la molécula del espíritu’, aludiendo al llamado tercer ojo u ojo
espiritual donde se ubica el 6º chakra ajnaen
algunos sistemas budistas. Strassman incluso vinculó la formación de la
glándula pineal, la cual se vuelve patente a los 49 días de desarrollo fetal,
con la reencarnación, ya que este periodo de tiempo es el mismo que, según El Libro Tibetano de los Muertos, tarda un
alma en volver a habitar un cuerpo.”
La investigación a la que se refieren está recogida en el artículo: LC/MS/MS analysis of the
endogenous dimethyltryptamine hallucinogens, their precursors, and major
metabolites in rat pineal gland microdialysate.PDF aquí. Por
cierto, fue publicado en marzo de 2013. Oh, sorpresa, tampoco es
nada nuevo... y, qué raro, no dice nada de ningún alma entrando en ningún
sitio. ¿Será porque son ratas? Y no es por nada... pero yo diría que Íker Jiménez ni siquiera se molestó en leerlo.
Como vemos, en esto se ha quedado el “gran titular”: lo que
se demostró hace ya tres años es que la glándula pineal produce DMT, al menos en ratas, algo
con lo que el Dr. Strassman llevaba especulando desde los años 90, aunque en humanos. Y sea o no casualidad, la glándula pineal aparece en el feto a los 49 días de gestación. Vale, guay. ¿Sabemos algo del alma? No, aún no... sí que tenemos muchos más indicios
sobre la reencarnación de lo que parece, aunque nadie cuenta nada sobre ello (excepto yo, parece). Nunca me cansaré de decirlo en
este blog: no hace falta recurrir a religiones, la reencarnación se está
investigando científicamente desde hace décadas. Pero parece que esto no
interesa demasiado. Y así, se menciona El libro tibetano de los muertos, pero no hay ninguna referencia a los estudios científicos sobre niños que recuerdan el periodo entre vidas, lo que incluye el momento de la
concepción. Los testimonios de personas que dicen recordar cómo eligieron a sus padres e incluso cómo llegaron a “introducirse” en el feto o en el bebé recién nacido parecen no significar nada. También se ignoran los casos del Dr. Michael Newton. Sus pacientes
describen bastante bien cuándo el alma “encarna” en un nuevo cuerpo, y cómo la
consciencia parece “entrar y salir” del mismo, adaptándose gradualmente hasta
que en el momento del nacimiento, o un poco antes o un poco después, se
establece en él “definitivamente”. Es decir, que eso de que el alma “encarne” a los 49 días no parece que sea exacto, y
desde luego está abierto a debate. Ahora, que la glándula pineal tiene relación
con nuestra parte espiritual y que funciona como una especie de antena que pone
en contacto el alma con el cuerpo, yo no tengo duda alguna. Llevo hablando de
ello desde que abrí Foro Reencarnación, y en general me gustan las hipótesis
del Dr. Strassman. Lo que no me gusta son los titulares sensacionalistas y la
charla pseudocientífica que tanto abunda en internet. Id con cuidado, y aplicad vuestro sentido crítico, siempre.
Para muchas personas, la mejor evidencia de reencarnación son los niños que recuerdan vidas pasadas. En la literatura científica de reencarnación se vienen recopilando casos de este tipo desde los años 60. Si es la primera vez que te acercas a este fenómeno, aquí encontrarás amenas descripciones de los casos más significativos e impactantes, incluidos algunos de los más recientes reflejados por diversos medios de comunicación y varios testimonios nuevos.
James Huston, Jr. y James Leininger.
Cuando comencé a recordar vidas pasadas, también me puse a investigar todo lo relacionado con la reencarnación, y leí todo lo que caía en mis manos, desde todos los puntos de vista. En España es muy fácil encontrar libros sobre terapia regresiva, y recientemente ha sido publicado en español algún que otro libro sobre niños que recuerdan vidas pasadas, como Vida antes de la vida, del Dr. Jim B. Tucker. Sin embargo, es mucho más difícil acceder a artículos científicos y a los trabajos más académicos del Dr. Ian Stevenson, que salvo alguna excepción no están traducidos al español. El público en general suele tener conocimiento de estos casos por alguna referencia en internet, pero no es verdaderamente consciente de la ingente cantidad de información que hay respecto a niños que aparentemente recuerdan vidas pasadas, desde una perspectiva de lo más rigurosa y científica.
Este libro pretende ser una ligera introducción al fenómeno para aquellos lectores que quieran saber más sobre niños que recuerdan vidas pasadas. En él describo de forma amena los casos más significativos, desde los clásicos como los de Swarnlata Mishra o Shanti Devi, hasta los más modernos como los de James Leininger o Cameron Macaulay. A pesar de que los escépticos se empeñan en buscar otras explicaciones, a cada cual más rebuscada, a cómo un niño es capaz de dar datos tan concretos de la vida de otra persona que vivió antes que él, incluida su muerte, lo cierto es que es difícil descartar la reencarnación como la causa más probable. Aún no sabemos exactamente qué es el alma, ni conocemos el mecanismo de la reencarnación, pero sí que existen muchos indicios de que la consciencia sobrevive a la muerte y retorna al mundo físico en un nuevo cuerpo.
Niños que recuerdan vidas pasadas y Children Who Remember Past Lives.
ÍNDICE
Introducción.
1. Signos de reencarnación.
2. Yo he vivido antes...
3. Abriendo el camino.
4. Casos de reencarnación en los medios.
5. Niños que recuerdan guerras.
6. Marcas y defectos de nacimiento.
7. Niños que recuerdan el periodo entre vidas.
8. Un fenómeno vivo y actual.
9. La aproximación terapéutica.
10. Posibles explicaciones.
11. La supervivencia y la transmisión de la consciencia.
Mi sorpresa no tiene límites. De verdad, a mí me encantaría
escribir sin estar enfadada, sin tener que despotricar contra nadie,
compartiendo mis conocimientos y experiencia con normalidad, esperando siendo
comprendida y que la gente se interesara por saber más. Pero no. Encontrar un
artículo que habla de vidas pasadas en español equivale el 100% de las veces a
darme cuenta por enésima vez de que la ignorancia imperante en nuestro país en
lo que se refiere a reencarnación es infinita.
Lo peor es que yo no firmo mis artículos con mi nombre real,
y mi máxima aspiración es escribir en blogs para ayudar a personas que como yo
empiecen a recordar vidas pasadas y no sepan qué hacer. Opiniones como que la
hipnosis no es fiable cuando quieres recordar vidas pasadas se están
extendiendo como la pólvora, y se están convirtiendo en una mentira más, igual
que el karma, solo que en este caso, como lo dice un “experto en hipnosis”, que
encima es el presidente de la Sociedad Hipnóloga Científica, todas las personas
que se dicen racionales o medianamente escépticas le creerán a pies juntillas.
Pensarán que lo que él dice va a misa. Cuando, en realidad, nunca dejaré de
repetirlo, somos nosotros, los reencarnacionistas, los que sabemos de qué va la
historia.
Estoy hablando de una entrevista que Isidro Pérez, psicólogo
e hipnoterapeuta clínico (NO especializado en terapia regresiva, y por lo que
veremos a continuación, sin mucho conocimiento sobre reencarnación), concedió a
la revista Enigmas, en su número 246. Sorprendentemente le preguntaron por “regresiones
a personas que dijeran haber vivido algún tipo de experiencia extraña”. Sea
casual o no, parece que las personas que recuerdan vidas pasadas entran dentro
de esta categoría, junto a abducidos y fenómenos telepáticos (?). Reproduzco todo
lo que dijo respecto a lo que nos interesa, para después pasar a diseccionarlo:
“En los casos de
regresiones a otras vidas, sólo recuerdo un caso que me planteaba dudas porque
la persona exponía detalles que después pudimos comprobar como ciertos. Pero
esta persona, que nos tenía muy ilusionados, en una segunda regresión cambió
algunos de los datos que eran fundamentales, por lo que no podíamos pensar que
aquello fuera cierto. Para mí, una regresión a otras vidas tendría que tener
una primera demostración y es que la persona hablara el idioma que se supone
que debería hablar. Esta persona en concreto sí que hablaba alemán, y nos
relataba algo que supuestamente pasaba en la Alemania nazi. Pero después, nos
dijo cosas que no nos cuadraban.
Hace poco, vino
alguien que me pidió que le llevara a otras vidas y le conectara con sus
anteriores parejas. Hicimos cinco o seis sesiones y encontramos, supuestamente,
cinco o seis vidas anteriores. Y, de los datos que nos dio, no pudimos
comprobar ninguno después. Lo cual no quiere decir que no fuera cierto, pero en
lo que nosotros investigamos no eran datos comprobables. Y no sólo me refiero a
los datos de la vida de él, sino a datos públicos que de alguna manera en
hemerotecas o en Internet hubiéramos podido verificar. Mi opinión es que en los
casos más famosos lo que puede haber son recuerdos muy antiguos que, en el
proceso de hipnosis, se convierten en supuestos recuerdos de otras vidas. En
realidad puede ser algo que te contaron cuando eras pequeño, una vivencia, y
que la acabas transformando en algo que se asemeja a una vida anterior.
Con esto no pretendo
negar que pueda haber otras vidas anteriores. Lo que os digo es que la hipnosis
no es una herramienta para comprobar si ha habido vidas anteriores o para sacar
datos fiables de esas vidas anteriores. Pero si encuentro un solo caso,
admitiré que es algo interesante y digno de estudio.”
En momentos como este es cuando pienso seriamente en
cortarme las venas. Veamos...
Empecemos por la gran experiencia que parece tener este
hombre haciendo regresiones a otras vidas, pero sobre todo, tratando de
verificar posibles recuerdos de otras vidas.
“En los casos de
regresiones a otras vidas, sólo recuerdo un caso que me planteaba dudas porque
la persona exponía detalles que después pudimos comprobar como ciertos.”
Según estas palabras, entiendo que en los demás casos no tenía dudas de que lo que
el sujeto de hipnosis le estaba contando era una fantasía o bien un relato que
no podía pertenecer a una vivencia real. O tal vez no pudo conseguir detalles verificables.
Bien, es algo que para mí llama la atención desde el principio: estos supuestos
“expertos” (que sí, en hipnosis no dudo que lo sean, pero por favor, que no
hablen de reencarnación si no saben) NO TIENEN NI IDEA de lo que es recordar
vidas pasadas. Me da igual por qué método se obtengan los recuerdos (flashes
espontáneos, sueños, autohipnosis, hipnosis guiada). Estamos hablando de
MEMORIA. Y SIEMPRE es muy difícil recordar datos verificables. Aun cuando ni
siquiera se trate de una vida pasada, seguro que con recuerdos de la infancia
pasa exactamente lo mismo, sobre todo si esa infancia fue hace sesenta años. Y sí, también pasa con niños que recuerdan vidas pasadas espontánemente. Hay cientos de casos de niños que tampoco han podido ser verificados. Si
estos expertos esperan que en una sola regresión ya aparezcan datos
verificables, es que NO SABEN DE LO QUE ESTÁN HABLANDO.
Puedo poner un ejemplo: mis regresiones han durado siempre
una hora como mínimo, dos como máximo. Tardé año y medio en poder verificar una
de mis vidas pasadas, con sesiones todas las semanas. Pero aún puedo afinar
más: ¿cuándo obtuve los datos necesarios para poder verificar esta vida? En la
sesiónnúmero 35 (teniendo en cuenta solo las regresiones correspondientes a esta vida, porque si no, sería la ciento o doscientos y pico). Y solo conocía mi nombre de pila desde la sesión 9. ¿De
verdad alguien puede pensar que en un par de regresiones ya se puedan tener
todos los datos para verificar esa vida pasada?
“Pero esta persona,
que nos tenía muy ilusionados, en una segunda regresión cambió algunos de los
datos que eran fundamentales, por lo que no podíamos pensar que aquello fuera
cierto.”
Muy bien, ya veo lo constantes que somos y las ganas que
tenemos de llegar hasta el fondo. Sí, las contradicciones ocurren. La memoria
no es perfecta. Ni siquiera nos acordamos de lo que hicimos hace una semana, como
para acordarnos de los detalles de algo que ocurrió hace trescientos años. Mi
diario de vidas pasadas está lleno de contradicciones. ¿Significa eso que no
viví esas vidas? No. Normalmente tomo como verdaderos los detalles que son
consistentes, los que se repiten en diversas regresiones, claro que sí. Pero
todos podemos equivocarnos. Alguien que trabaja con hipnosis debería saber que
la profundidad que se alcanza en cada regresión puede variar mucho, y si
nuestra mente racional se entromete, también puede alterar la información. Esto
no es razón para asumir que esa persona está fantaseando o mintiendo.
“Para mí, una
regresión a otras vidas tendría que tener una primera demostración y es que la
persona hablara el idioma que se supone que debería hablar.”
Ah, muy bien, perfecto. ¿Este señor ha leído algún caso de
xenoglosia de los recogidos en la bibliografía parapsicológica y/o de
reencarnación? Primero, ¿desde cuándo la xenoglosia demuestra que estamos ante
un caso cierto de reencarnación? Que yo sepa, lo que más importa es la
existencia de RECUERDOS VERIFICADOS (que, si seguimos con esta actitud, poco
vamos a verificar). Segundo, de los casos de xenoglosia relacionados con
reencarnación, el individuo sometido a regresión NUNCA habla el idioma con
fluidez, sino que normalmente solo es capaz de decir algunas palabras sueltas o
formar frases cortas. Un ejemplo lo tenemos en el vídeo de más abajo, que es
uno de los pocos casos de regresiones BIEN INVESTIGADOS que existen en el
mundo. Además, curiosamente, para explicar la xenoglosia, muchos escépticos
recurren a la criptomnesia, como el propio Isidro Pérez hace para explicar los
supuestos recuerdos de vidas pasadas. Entramos en el típico círculo vicioso de
los “pseudo-científicos” para no aceptar la realidad de la reencarnación (no digo que sea su caso).
“Hace poco, vino
alguien que me pidió que le llevara a otras vidas y le conectara con sus
anteriores parejas.”
Aquí ya empezamos mal, aunque esto no es culpa de nuestro
amigo Isidro. ¿Conectar con sus anteriores parejas? Si esa es la razón que
alguien tiene para recordar vidas pasadas, es normal que su intento le lleve al
fracaso. Aún así...
“Hicimos cinco o seis
sesiones y encontramos, supuestamente, cinco o seis vidas anteriores. Y, de los
datos que nos dio, no pudimos comprobar ninguno después. Lo cual no quiere
decir que no fuera cierto, pero en lo que nosotros investigamos no eran datos
comprobables.”
Lo mismo de antes. Pocas regresiones, pocos datos. Es normal
que no tengamos datos comprobables. Si quieres llegar a verificar vidas
pasadas, siempre lo digo, necesitas ser muy paciente y constante. Y es posible que te
lleve años... un tiempo y esfuerzo que solo la propia persona que recuerda vidas pasadas
está dispuesto a invertir.
“Y no sólo me refiero
a los datos de la vida de él, sino a datos públicos que de alguna manera en
hemerotecas o en Internet hubiéramos podido verificar.”
¿Cómo? ¿Me está diciendo que esperaba verificar una vida
pasada consultando hemerotecas o internet? ¿Lo dice en serio? Sí, evidentemente
todos nosotros verificamos detalles históricos de nuestras vidas pasadas
consultando en páginas especializadas en internet. Pero, a no ser que se trate
de una vida pasada famosa bien (pero que muy bien) documentada, amigo mío, vas
a necesitar algo más si quieres verificar con nombres y apellidos una vida
pasada. Si estamos hablando de investigadores de verdad, que buscan partidas de
nacimiento o defunción, informes de autopsia o cosas parecidas, me temo que
llega un momento en que tienes que hacer cierto desembolso económico. Lo
necesitas para tener acceso a determinadas páginas de genealogía, para pagar a
alguien en otro país que investigue en los registros para encontrar los datos
que buscas, o incluso para viajar y conocer in
situ ese lugar que crees recordar. ¿Me está diciendo que un profesional
hipnoterapeuta va a hacer eso para verificar la supuesta vida pasada de su
paciente? Llámame loca, pero permíteme dudarlo. Por lo que he visto con
otros investigadores que supuestamente se ganan su sueldo publicando artículos e impartiendo cursos de reencarnación, ni siquiera ellos se molestan en investigar
los casos de adultos que tienen al alcance de su mano. Y eso que están en
Estados Unidos. Esto es España. ¿Gastar dinero en investigar? Sí, claro... Así
pasa, que luego llegamos a la conclusión de que “la hipnosis no sirve para
verificar vidas pasadas”. ¿Me lo dices o me lo cuentas?
“Mi opinión es que en
los casos más famosos lo que puede haber son recuerdos muy antiguos que, en el
proceso de hipnosis, se convierten en supuestos recuerdos de otras vidas. En
realidad puede ser algo que te contaron cuando eras pequeño, una vivencia, y
que la acabas transformando en algo que se asemeja a una vida anterior.”
Este párrafo es el que me ha matado directamente. ¿Me lo puede repetir? Hasta mi novio, que no sabe mucho de reencarnación, me ha dicho que eso no tiene pies ni cabeza. Primero, ¿los casos más famosos? Apuesto a que no es capaz de
mencionarme ni uno. Según James Matlock, el investigador al que hacía
referencia antes, hay DOS casos famosos de personas con recuerdos obtenidos por
hipnosis, y ambos están VERIFICADOS. Así que ya de entrada, su afirmación es
falsa. Estos casos son los de Bridey Murphy y Jenny Cockell. Sin embargo, yo
discrepo con Matlock en algo fundamental: hay muchísimos más casos de recuerdos
de vidas pasadas obtenidos por hipnosis y verificados. Lo que ocurre es que no están publicados en revistas científicas. En algunos casos, se
utilizó en algún momento la regresión guiada (de nuevo, ver documental más
abajo). En otros casos, como el mío propio, se utilizó la autohipnosis, que
para efectos prácticos yo considero que es exactamente lo mismo. Así que ya
vemos que Isidro no ha leído mucho de reencarnación. Segundo, ¿recuerdos muy
antiguos? ¿Se refiere, EN SERIO, a recuerdos de infancia que luego se “transforman”?
Pero ¿qué me está contando? O sea, que yo, en algún momento de mi infancia,
viví de alguna forma algo que se asemeja a la Segunda Guerra Mundial, quizá me
encantaba jugar a que me suicidaba después de sufrir abusos sexuales. También
debí vivir algo parecido a la esclavitud en varias de sus formas: a bordo de un
barco donde era yo el que me dedicaba a transportar negros, y también en una
plantación de algodón donde había un blanco que se dedicaba a violarme y a
matar mis bebés mestizos. También viví varios ahorcamientos. Debía ser que
jugaba a eso con mis compañeros de clase. Y si no, tenía una imaginación
desbordada, o bien con cuatro años oí a la vecina hablar de lo que supone que tu marido te fría a mamporros, eso sí, en el siglo XIX, en un lugar muy concreto de los Estados Unidos. De nuevo, nuestro Isidro hace gala de no saber mucho de casos reales de reencarnación.
“Lo que os digo es que
la hipnosis no es una herramienta para comprobar si ha habido vidas anteriores
o para sacar datos fiables de esas vidas anteriores.”
Muy bien, así que llega a esta conclusión después de
estudiar, ¿cuántos? ¿Diez casos, de los cuales solo dos pudo investigar? ¿Llegó
al menos a la sesión 30 con alguno de sus pacientes, para aumentar las
probabilidades de obtener datos verificables? Porque seguro que el paciente
estaba súper-contento de pagar 100 euros por sesión para averiguarlo... No, por
suerte o por desgracia, en la mayoría de los casos somos NOSOTROS LOS
REENCARNACIONISTAS los que tenemos que investigar nuestras vidas pasadas. ¿Por
qué? Porque, evidentemente, nadie lo va a hacer por nosotros. Y sí, ya es mala
suerte, porque después de todo ese tiempo recordando y verificando que hemos
vivido antes, luego nadie nos va hacer caso: todo el mundo supone que los que
recordamos vidas pasadas estamos como regaderas o bien nos encanta fantasear con
que hemos vivido antes.
Y ya lo he dicho antes, pero lo repito: la hipnosis o la
autohipnosis no es un método mejor o peor de los otros que existen para
recordar. El problema no es la técnica. El problema es que estamos hablando de
MEMORIA, y como tal, la memoria no es exacta ni puede ser “invocada” a nuestro
gusto. ¿Es que alguien piensa que por arte de magia va a llegar un tipo, nos va
a hipnotizar, y vamos a ser capaces de recitar todas las fechas, lugares, nombres
y vivencias relevantes de una vida pasada, para que con una sola visita a
Wikipedia (si tienes suerte) ya sepamos quiénes hemos sido en el pasado? Si
alguien piensa que esto es posible, es que no ha entendido nada sobre recuerdos
de vidas pasadas.
“Pero si encuentro un
solo caso, admitiré que es algo interesante y digno de estudio.”
Sí, ya se ve el
interés que tiene en demostrar la reencarnación o tan siquiera en investigar de verdad los recuerdos de vidas pasadas.
En fin. Esto es lo que hay. Pura ignorancia en la materia.
Quizá lo que más me molesta de todo es que nadie jamás prestará oídos a alguien
como yo o como las decenas de personas que conozco que saben de verdad lo que
es recordar e investigar vidas pasadas. Al menos, ningún “investigador” de los
que pululan por ahí parece haber llegado a este blog, algo que ya de por sí es
preocupante, porque si de verdad investigaran algo, me encontrarían en la primera
página de resultados de Google. Lo que me lleva a pensar que en realidad nos
ignoran, simple y llanamente, no importa que seamos personas racionales, con
estudios y alejados de los típicos “ambientes espirituales”. Es como lo que le
ocurrió al Dr. Eben Alexander. Se le ocurrió decir que había vivido una ECM y
muchos de sus colegas se volvieron contra él, porque sin duda había perdido la
razón. Así que de momento estamos condenados a que se repitan estos análisis
superficiales e inexactos de lo que sin duda alguna son indicios de
reencarnación. Tendré que seguir oyendo a la gente decir que la hipnosis no es
un método fiable para recordar vidas pasadas, cuando en el fondo casi nadie
sabe lo que es de verdad recordar.
Aquí dejo el vídeo que prueba que el problema no está en la
técnica, sino en la investigación:
Sé que mi vida corre peligro escribiendo esto, pero me voy a
arriesgar. Después de todo, si sigo viva después de decir lo que pienso sobre
la reencarnación en animales, hay una pequeña probabilidad de sobrevivir cuando
confiese que no creo que el propósito de la reencarnación sea la evolución
espiritual. Pero, como en todo, hay matices...
Antes de nada, ¿qué entendemos por evolución espiritual?
Desde siempre he sido muy reticente a utilizar la palabra “evolución”, porque
consideraba que esta iba unida a la idea que tienen muchas personas de que
estamos aquí, viviendo una vida tras otra, para “aprender a ser cada vez mejores y alcanzar la perfección espiritual”. Nunca me ha gustado esta idea. Sin
embargo, una gran mayoría de creyentes en la reencarnación (y también no
creyentes) están convencidos de que las cosas funcionan así. Si tú eres una de
esas personas, pues vale, estás en tu derecho de creer lo que quieras. Si eres feliz así, por mí no hay problema. No hace falta que me insultes en los
comentarios por no estar de acuerdo contigo. Pero a mí esa idea no me convence.
Para mí no tiene sentido, y trataré de explicar por qué a continuación.
En determinado momento, alguien llegó a mi foro y me dijo
que en realidad “evolución” solo significa cambio. Desde entonces soy algo
menos reticente a usar esta palabra. Investigué por mi cuenta y vi que esta
persona tenía razón: que alguien o algo “evolucione”
no significa que necesariamente vaya a ser a mejor. Y en ese sentido estoy
completamente de acuerdo: vivir te cambia. Las
experiencias transforman tu alma, ya sea en sentido “negativo” o “positivo”,
teniendo siempre en cuenta que las etiquetas de “negativo” o “positivo” las
ponemos desde la perspectiva humana. El bien y el mal son siempre relativos,
por tanto solo podemos juzgar desde aquí y ahora. En el más allá puede que
tengamos más información, mayor claridad de mente, y eso nos hará ver las cosas
de otra forma. Es ahí donde, después de reflexionar sobre lo que hicimos o
dejamos de hacer, podemos sacar conclusiones y aprender (o no) de nuestras
experiencias. Y eso, sin duda, te cambia a nivel espiritual.
Pero ojo, ser almas experimentadas no asegura que siempre
nos vayamos a comportar como seres perfectos que solo hacen el bien. La santidad no existe. El que seas
capaz de recordar vidas pasadas no significa que seas alguien “más evolucionado”
que otros. Aún no entiendo por qué algunas personas miran al Dalai Lama con
tanta veneración, solo porque medita, dice cosas sabias y supuestamente recuerda
muchas de sus encarnaciones. El Dalai Lama es un ser humano, como cualquiera de
nosotros, con sus virtudes, sus defectos y sus limitaciones. Y nada asegura que
dentro de cien años no pueda volver a reencarnar sin acordarse de sus vidas pasadas, en
alguien que pasará totalmente desapercibido.
Hay otras personas que piensan que la evolución es lineal,
es decir, vamos de peor a mejor, no puede haber retroceso. Una persona buena
siempre tenderá a ser buena, mientras que alguien malo siempre va a tener
cierta tendencia a hacer el mal, a no ser que “se arrepienta” y quiera redimirse
haciendo cosas buenas en sus próximas encarnaciones (lo que normalmente se
conoce como “pagar deudas kármicas”). Estas personas olvidan que cada encarnación es única, que puede
haber influencias desde tu niñez o experiencias especialmente duras que te
lleven a realizar acciones malas. O tal vez te ves envuelto a tu pesar en
situaciones que acaban mal, en las que tienes que tomar decisiones que luego
lamentas. Estas personas desconocen que el propósito de la reencarnación no
tiene por qué ser “alcanzar la perfección”, entre otras cosas porque, ¿qué es
la perfección? ¿Podemos llegar realmente a ser perfectos siendo humanos? Los
que recordamos vidas pasadas sabemos que hay un núcleo en nuestra personalidad
que se mantiene constante. Es cierto que existen determinadas tendencias a
obrar de cierta manera, que se van limando con el paso del tiempo. Pero a veces
las circunstancias escapan a nuestro control. O quizá queremos probarnos a nosotros
mismos, así que elegiremos profesiones que supondrán un desafío a nuestra moral
o nuestra resistencia. Y en esos casos podemos fallar.
Inexplicablemente, hay muchas personas que aún piensan que
existen almas buenas y almas malas. He tenido más de una discusión sobre este
tema, principalmente con gente que no recuerda vidas pasadas, claro. Cuando lo
ves desde fuera es muy fácil imaginarse lo que no es, juzgar a los otros y
llegar a conclusiones erróneas. Yo siempre digo:
“No te equivoques. Lo que existen son acciones buenas y
acciones malas. Y cualquiera puede llegar a cometer malas acciones, no
importa que pienses que tú jamás harías tal cosa. No puedes saberlo, porque
seguramente nunca te has visto en una situación extrema en esta vida. Es más, es muy
probable que hayas cometido muchas malas acciones (malas de verdad, como matar a gente) en tus vidas pasadas, aunque no lo recuerdes”.
Y lo único que obtengo en estos casos son
miradas incrédulas o respuestas airadas porque, una vez más, estoy desafiando
sus creencias. Ellos no pueden imaginar que alguien como Hitler se haya
reencarnado y lleve hoy una vida totalmente normal y feliz. No pueden imaginar
que no vuelva a ser un genocida o que no siga odiando a los judíos, porque un alma
“tan mala” como él debe estar como mínimo encerrado en una prisión espiritual
reflexionando sobre el mal que hizo. Y si no, habrá vuelto diez veces como un
miembro de una raza no aria para ser discriminado vilmente por la sociedad en la que vive, recibiendo su justo castigo por lo que hizo. Y si esto tampoco es
así, no importa, porque el karma no tiene fecha de caducidad y ya le tocará una
vida llena de sufrimiento dentro de trescientos o mil años.
Para explicar esto suelo poner el ejemplo de los hermanos.
Que el hermano mayor tenga más experiencia no significa necesariamente que sea “mejor”
o “más bueno”. Simplemente tiene mayor experiencia y por un tiempo puede
parecer que le lleva la delantera a su hermano pequeño. Sin embargo, puede
ocurrir que cuando ese hermano pequeño crezca sus cualidades sean distintas a
las de su hermano mayor y sus decisiones en la vida más sabias. ¿Esto le hace
mejor que su hermano? No, simplemente es distinto. Y haber vivido más o menos
no te hace necesariamente más sabio, de igual modo que ser un “alma vieja”, como muchos dicen, no significa necesariamente que
seas un alma más sabia, tal vez solo significa que eres mucho más lento
aprendiendo.
Por tanto, ¿existe la evolución espiritual? Bajo mi punto de
vista, no, si con eso quieres decir que todos estamos reencarnando para
convertirnos en unos santos y así recibir un premio: dejar de reencarnar. No,
si con eso quieres decir que las personas buenas que nos encontramos por el
camino son así porque sin duda son almas viejas y ya están cerca de alcanzar
esa santidad. No, si con eso quieres decir que estas almas buenas ya nunca más
van a cometer errores y van a seguir “ascendiendo en su escala de evolución
espiritual”, porque según la Ley del Karma (falsa, por cierto) sus buenas
acciones las van a conducir a vidas cada vez más felices. No, si piensas que un
alma “mala” es porque Dios la ha hecho así y la pobre necesita aprender muchas
lecciones para ser cada vez más perfecta.
Como almas, todos
somos iguales, que no es lo mismo que decir que perdemos nuestra individualidad.Lo que quiero decir es que en el más allá nadie nos clasifica en función de lo buenos o malos que hemos sido, porque todos vamos a recibir compasión y comprensión. Lo que nos diferencia es la experiencia que hemos ido acumulando, sí, eso es así. Pero
eso no te hace mejor ni peor, solo distinto. Quizá algo más sabio porque tus
decisiones estarán más meditadas y sabrás que debes evitar al máximo el sufrimiento en tus semejantes (y sí, eso incluye a tus enemigos y a los demás seres vivos del planeta, no solo los que te caen bien o tienen lazos afectivos contigo). Precisamente por tener más experiencia sabrás que
no puedes juzgar a nadie, ni aquí ni el más allá, porque cada uno es dueño de
sus propias decisiones y cada uno debe aprender por sí mismo. Debe tener el
derecho a caer y volver a levantarse. Haga
mal o bien, TIENE el perdón asegurado y
siempre nuevas oportunidades para volver. No estamos en ninguna carrera
para ser “mejores” o “más perfectos”. Como espíritus ya somos perfectos e
inmortales, y eso nadie nos lo puede quitar. Venimos aquí a EXPERIMENTAR la vida física y todo lo que conlleva,
incluida la muerte. Pero estoy convencida de que lo que hacemos aquí, aquí se
queda... excepto las emociones. Después reflexionaremos igual que cuando valoramos los resultados de
un experimento, con todas sus variables. Y con esos datos, volveremos a
reencarnar, con nuevos objetivos y nuevas variables, para seguir aprendiendo (o no) a
través de la vida humana.
Creo que estas son las suposiciones más frecuentes que hace la gente en relación a las vidas pasadas famosas y la gente que las tiene. No, no todas son experiencias personales, sino lo que he podido observar a lo largo de los años:
1. LA GENTE QUE DICE TENER UNA VIDA PASADA FAMOSA LO HACE POR LLAMAR LA ATENCIÓN.
Naturalmente muchos señalarán la historia de vida pasada famosa de alguien como un intento de hacerse notar. Tiene perfecto sentido como en todas las demás áreas de la vida, desde el lugar de trabajo a cuando sales a tu café o pub favorito. Incluso dentro de la dinámica familiar, siempre están aquellos pocos individuos que acaparan toda la atención y a quienes les encanta que todos los ojos estén sobre ellos. Y si es en internet, aún peor.
Los círculos de reencarnación no son distintos, con su mezcla de personalidades y roles. No es tan extraño que lo primero que haga alguien es salir con eso de que tiene una vida pasada famosa para causar impresión o ser admirado. Aun cuando los reencarnacionistas con más experiencia ahí fuera normalmente enseguida le calan y no pican el anzuelo, hay algunos que se ponen a adular a la princesa/el político/el ídolo guitarrista. Así que el buscador de atención obtiene lo que quiere, y esto continúa hasta que la persona pierde interés y se va a otro lugar.
Pero muchas veces un individuo “saldrá” con una vida pasada famosa después de pensárselo mucho y con su historia redactada con mucho cuidado. Sabe que puede que pensemos que está loco. Sabe que una vez que la ponga ahí fuera, no hay vuelta atrás. Sabe que puede que le preguntemos por su investigación. Sabe que puede que sea ridiculizado y sabe todo sobre el estigma asociado a las vidas pasadas famosas. Aún así, querrán hablar sobre ello, y para este tipo de persona, no se trata de algo superficial como... atención. Hay algo mucho más profundo tras ello, y ¿sabes qué? Ellos también saben esto.
ES VERDAD que cuando aquellos con vidas pasadas famosas verdaderas cuentan su historia, pueden recibir un extra de atención. También es verdad que alguien con una vida pasada famosa puede ser puesto en el montón de “quiere llamar la atención” porque, como alguien que tiene un pasado famoso y posiblemente cierto carisma, podrían ser el tipo de personas que atraen a los demás de manera natural.
2. LOS RECUERDOS Y LAS VERIFICACIONES TE LLEGAN FÁCILMENTE.
Pregunté a mi hijo, que es un tipo de lo más normal, cuál sería su primera suposición si alguien le dijera que fue famoso en una vida pasada. Pensó sobre ello y respondió: “Probablemente que sería más fácil tener recuerdos”. Creo que tiene razón. También pienso que se supone que en una vida pasada famosa es más fácil conseguir verificaciones. No es sorprendente que algunos piensen esto, porque puedes encontrar una tonelada de información fácilmente en Google, y antes de internet, se podía acceder a libros y documentales.
Pero, ¿es esto cierto? Desde mi experiencia personal, no realmente. Los recuerdos, que me venían con frecuencia cuando era más joven, disminuyeron con los años, lo que es algo bastante frecuente. Tampoco noté que tuviese más recuerdos que otras personas que habían estado lidiando con la reencarnación tanto tiempo como yo. En cuanto a las verificaciones, la mayoría de ellas no llegaron buscando en internet. Necesitaron mucha investigación, leer mucho, y preguntar a expertos. Todavía tengo material archivado, sin verificar, en espera. La mayoría de la información que estaba disponible fácilmente, el material superficial, no lo recordaba, y por tanto no era de ayuda.
ES VERDAD que los recuerdos de personas famosas a veces pueden venir con más frecuencia debido a que los triggers son más frecuentes. También estoy de acuerdo en que si tienes un recuerdo y no tienes suerte encontrando el hecho exacto, aún hay suficiente información ahí fuera para darte el O.K. sobre si lo que recuerdas es plausible o no.
3. TENDRÁS LA MISMA APARIENCIA FÍSICA QUE EN EL PASADO.
¿Cuánta gente se ha sorprendido a sí misma en la página web de Walter Semkiw, torciendo su teléfono móvil o ladeando su cabeza para ver la “evidencia” fotográfica de los casos de vidas pasadas famosas que ha gorroneado a lo largo de los años, intentando efectuar las conexiones entre los ojos, la nariz y las cejas? ¿Cuántas veces ese meme de la supuesta reencarnación de Nicolas Cage ha aparecido en Facebook o, aún peor, en los propios foros de reencarnación? La gente puede parecerse entre sí, con o sin vida pasada. En mi camino al trabajo el pasado jueves, juraría que vi a Eva Braun y a Bernie Sanders, los dos, en mi autobús. ¿Quién lo hubiera pensado? Debería haberles pedido autógrafos.
No. No pienso que la gente siempre tenga que parecerse a sí mismos. Pienso que es más interesante ver cómo una persona sigue siendo ella misma o mantiene los mismos gestos de vida en vida. ¿Solo la apariencia? Eso no es convincente.
ES VERDAD que algunas personas tienen un parecido marcado. Me he quedado impresionada con algunos de los casos que hemos tenido aquí en MPL, incluso cuando la raza o el género eran completamente distintos, aunque no estoy segura de si es solo coincidencia o estoy viendo solo lo que quiero ver.
Podría haber algún tipo de rasgos físicos que se arrastren, lo que puede que explique también por qué algunas personas tienen marcas de nacimiento o algunas dolencias relacionadas con vidas pasadas.
4. RECUERDAS MUCHOS EVENTOS FAMOSOS.
Fantasía: Estás tan emocionado... ¡has encontrado a una posible Marilyn Monroe! Diez puntos para ti, ¿eh? Pero cuando le preguntas cómo fue lo de filmar la escena de la falda o el número de “Los diamantes son el mejor amigo de una chica”, dice que no recuerda eso. Hey, ¿es o no Marilyn Monroe? Tal vez es una de esas antes mencionadas, que solo busca atención...
Realidad: Si alguien con una vida pasada famosa recuerda muchos eventos famosos, y no mucho más, es posible que no estén siendo totalmente sinceros debido a que, o bien no son la persona real, o bien están inflando su experiencia verídica porque piensan que eso es lo que se espera de ellos (<----no hagas esto). Oye, hay mucho más en una vida que simplemente la parte famosa que el público ve, y podría ser que esas son las cosas que se recuerdan, no los 15 segundos de las películas que todo el mundo ha memorizado.
ES VERDAD que los hechos famosos pueden ser recordados... y con mejor detalle que te pueden contar los libros y documentales. Pero no pienses que estos recuerdos famosos son mejores de ninguna manera que los recuerdos “normales”. Puede que sean más interesantes que otros, pero para la persona que recuerda, un recuerdo tranquilo con un ser querido posiblemente podría ser de lejos el más preciado.
5. ¡CÓMO MOLA TENER UNA VIDA PASADA FAMOSA!
Cuando pensamos sobre la fama, pensamos sobre personas famosas y todas las cosas que tienen: son populares, probablemente tienen dinero, parecen muy seguros de sí mismos y parecen sobresalir en todo lo que hacen. Tal vez son guapos, probablemente inteligentes, creadores de tendencias... Incluso aquellos con vidas pasadas más negativas tienen admiradores de su oscuro y malentendido glamour. ¿Hay algo que no guste de ellos?
Pero cuando de verdad experimentas una vida pasada famosa, no se siente así. Para empezar, no puedes decir nada porque temes no ser creído... o peor, que te crean y luego que te acosen. La gente dudará de tu cordura. Otros te dirán que dejes de vivir en el pasado con más frecuencia que si tuvieras una vida pasada no famosa. Los libros, las películas y otro material relacionado nunca lo reflejarán bien. Otras veinte personas dicen que eres tú. Existe una tremenda sensación de pérdida y otros sentimientos que no puedes descargar adecuadamente porque la gran palabra que empieza por J te mantiene atado. Existe esta imagen. Las expectativas que la gente tiene de ti son diferentes. Algunos se cansan de oír tus quejas porque oye, eras famoso... ¿de qué puedes quejarte?
No tener una verdadera válvula de escape puede ser frustrante. Incluso cuando ya lo has superado, siempre llega algo (una película, un aniversario) que te empuja a lo mismo otra vez.
ES VERDAD que muchas de las cosas mencionadas más arriba suceden en todas las reencarnaciones, no solo las famosas. Pero parece que se juzga mucho menos en esas vidas en comparación a las famosas, haciendo la carga mucho más pesada.
Y por último, el estereotipo que parece superar a todos...
6. TODO EL MUNDO PIENSA QUE HA SIDO ALGUIEN FAMOSO.
Creo que esta reacción es la suposición más frecuente ahí fuera. Incluso a la gente que no habla sobre reencarnación o no sabe nada de vidas pasadas se le ocurrirá decir “Oh sí, todo el mundo piensa que es Napoleón o Cleopatra” si se saca el tema.
En realidad, no es así. Todo el mundo piensa que es Reinhard Heydrich o Tatiana Romanov, pero hago una digresión...
No creo que, de todas las personas en este mundo que creen en la reencarnación, un número asombroso de ellas crean haber sido alguien famoso. Incluso si miras en la cultura occidental, la mayoría de las historias ahí fuera son de reencarnación en la misma familia o simplemente cosas raras que decía un niño. Una búsqueda en Google mostrará que la mayoría de las historias consisten en gente bastante normal viviendo vidas bastante normales. Dentro de mi propia familia, las mismas personas con las que sentía que nunca podría haber congeniado, debido a razones de vidas pasadas, tuvimos algunos breves encuentros inesperados en relación a la reencarnación: una de las hermanas de mi madre, muy metida en el tema de la iglesia y Jesús, siempre pensó que había tenido una vida en los años 20 y solía hablar de ella a veces. Mi hijo, que vive con el tema de la reencarnación siempre presente y no podría estar menos interesado, pudo decirme su nombre en una vida pasada a los tres o cuatro años. Incluso una entrevista con un guionista que leí hace unos días revelaba que el hombre estaba influenciado por historias de vidas pasadas de niños y siendo pequeño había hablado sobre su muerte anterior (sus padres se lo contaron cuando él ya era adulto).
ES VERDAD que cuando la gente se junta online para hablar sobre reencarnación hay una buena representación de vidas pasadas famosas. En un gran foro en particular hay gente diciendo que apenas han tenido miembros con vidas pasadas famosas, pero cuando me he fijado de verdad en quiénes son los usuarios más activos, casi todos ellos habían tenido al menos una vida notable. Aquí en MPL, se podría decir lo mismo.
Excluyendo la posibilidad de que las historias de vidas pasadas famosas simplemente destaquen más que otras, dando la impresión de que hay más Heydrichs y Tatianas correteando por ahí de los que hay realmente, podría ser que los que tienen vidas pasadas famosas vayan a hablar sobre reencarnación en internet, donde hay un velo de anonimato. Alguien que es la reencarnación de su propio tío podría sentirse bien hablando sobre sus problemas en casa (o en Facebook), pero alguien con una vida pasada famosa quizá no procedería de la misma forma.
También puede ser que parezca que hay mucha gente online con vidas pasadas famosas porque son nuevos en el tema y están equivocados. Es frecuente que la gente asocie sus recuerdos a una persona famosa porque es el blanco más fácil y más obvio.
Mi opinión es que, aunque es comprensible que las vidas pasadas famosas sean sometidas a un serio escrutinio, la gente famosa también se reencarna. Aunque soy la primera en arquear una ceja y no tomarme en serio muchos casos, comprendo las dificultades y las ideas erróneas. Creo que sería beneficioso si las vidas pasadas famosas con evidencias más sólidas que “compartimos el mismo cumpleaños”, fueran más aceptadas. Cuando a la investigación histórica se le da la vuelta debido a que la persona real da testimonio o las figuras históricas malas renacen y no tienen ninguna problema, eso seguro que daría un nuevo giro al modo en que otros ven el mundo, ¿no es así?
Hacía tiempo que no publicaba nada nuevo en el blog (al
menos nada que fuera constructivo), entre otras cosas porque mi salud no ha
sido la ideal en los últimos tiempos, he estado a punto de retirarme del mundo
de la reencarnación (vale, no puedo engañaros, si no lo he hecho ya es difícil
que lo vaya a hacer algún día, pero aún así... os prometo que todos los días me
dan ganas de hacerlo), y además he estado ocupada con la preparación de mi
próximo libro. Aún estoy en ello. Y precisamente, mientras daba los últimos
retoques a uno de los capítulos, he pensado que no era mala idea hablar un poco
sobre ello aquí, porque no lo he hecho nunca y en mi opinión es una de las
mejores evidencias que tenemos de la supervivencia de la consciencia después de
la muerte... o al menos lo sería si alguien prestara verdadera atención a estos
casos.
La existencia de niños que recuerdan espontáneamente vidas
pasadas es algo que llama la atención de todo el mundo. Por algo han salido
hasta en Cuarto Milenio (aunque
bastante menos de lo que me gustaría). También he hablado en otras ocasiones
del programa de televisión Ghost inside my child, que tenía sus defectillos pero lo cierto es que no estaba mal del
todo. He recalcado lo de “espontáneamente” porque este blog es racional, y los
investigadores de reencarnación que conozco dan mucha importancia a ese hecho.
El Dr. Ian Stevenson también es medianamente conocido en el mundo
hispanohablante. Sin embargo, muchas personas no son conscientes de lo mucho
que se sigue investigando a este respecto ni tampoco saben que los artículos
científicos publicados en tiempos recientes no son escasos. Hecho que no me
extraña en absoluto porque parece que en este país ni la reencarnación ni los
niños que recuerdan vidas pasadas existen. Mientras escribo estas líneas
(domingo por la noche), aquellos que están interesados en la existencia de la
vida después de la muerte estarán quedándose dormidos con otro eterno debate
sobre si las experiencias cercanas a la muerte son reales o no, cuando YA deberíamos
estar investigando sobre el mecanismo de la reencarnación y el funcionamiento
de la memoria. Para algunos de nosotros, los que recordamos vidas pasadas, esa
cuestión ya está fuera de toda duda. No nos interesa el por qué ni para qué,
porque sería como preguntarnos el por qué o para qué existe el universo o la
vida. Simplemente sabemos que la reencarnación es un hecho y queremos conocer
el CÓMO.
Bien, pues uno de esos artículos que mencionaba, publicado
en 2014, que podéis encontrar entero en este enlace, habla de una encuesta que
realizó un ginecólogo japonés (el Dr. Ikewaga), en la cual preguntaba a los
padres si sus hijos habían hablado alguna vez de lo que se conoce como el
periodo o la vida entre vidas. Si conocéis el trabajo de Michael Newton,
sabréis a qué me refiero (si no lo conocéis, pasaros por la Biblioteca). El “problema”
(para los investigadores, no para mí), es que Newton utilizaba la regresión
hipnótica para acceder a supuestos recuerdos del periodo entre vidas, y eso,
según algunos, no es para nada fiable. Bien, pues en este estudio se
preguntaba, por supuesto, por recuerdos espontáneos, nada de regresiones. Los
resultados son bastante sorprendentes, cuando te das cuenta de que lo que
afirman estos niños no es muy distinto a lo que describen los pacientes de
Newton, otros adultos con recuerdos espontáneos (y esto incluye la autohipnosis)
del periodo entre vidas, que también los hay, o los testimonios de personas que
sufrieron experiencias cercanas a la muerte.
Se vio que el 30’5% de los niños habían mencionado alguna
vez tener recuerdos del vientre materno, y el 19’3% tenía recuerdos del periodo
entre vidas, porcentajes que en mi opinión son bastante significativos. ¿Qué
decían estos niños? Pues básicamente sus recuerdos del periodo entre vidas se
pueden dividir en tres etapas:
Una, en la que ven su propio cuerpo ya muerto desde fuera o son testigos de su propio funeral, hay parientes que lloran por ellos y son guiados hacia otros lugares.
Dos, una etapa de estabilidad en la que se encuentran en algún lugar realizando varias actividades.
Tres, etapa final en la que un gran número de niños dice haber elegido a sus padres o han sido dirigidos hacia ellos.
Muchos describen cómo estaban flotando en el cielo, vieron a
la que sería su futura madre, y la eligieron. A veces esta elección se hace con
la ayuda de otros “seres”, que algunos niños llaman almas, otros ángeles, y
otros “Dios”. No siempre están “flotando en el cielo”, sino que afirman que
están viviendo en un lugar al que describen como “una nube en el cielo”, una “luz”,
“un lugar como una estrella”, “un espacio amplio desde el que se puede ver la
Tierra”, “ahí arriba” o “un lugar en el que hay un número de niveles”.
Cuando le preguntaron a una niña si esa entidad que les
ayuda a elegir los padres es como un profesor de escuela, la niña respondió: “¡No,
no, no! Es mucho más generoso. Cuidaba de nosotros, como un consejero”. Algunos
niños dijeron que en ese lugar estaban con miembros de su familia actual,
mientras que otros decían que veían otras “bolas de luz” pero era difícil
identificar quiénes eran, aunque tenían la sensación de que se trataba de
alguien cercano en su vida actual.
La mayoría de ellos dijo que en ese estado se sentían “serenos”
o “calmados”, otros “alegres” o “excitados”, otros decían que era difícil de describir o
que no era distinto a cómo se sentían ahora.
Especialmente interesantes me parecen sus respuestas a la
pregunta de por qué decidieron volver a nacer: para reunirse con sus madres o
ayudarlas en algo; para ayudar a otras personas; para disfrutar de la vida; y
un niño dijo que no se acordaba de la razón, la había olvidado para así tener
que averiguarlo en su vida actual.
Muchos de ellos fueron capaces de describir acontecimientos
que tuvieron lugar antes de su concepción. Por ejemplo, uno dijo que había
visto cómo su madre abrazaba a un perro llevando un vestido de novia. La madre
pudo corroborar este hecho.
Y esto es solo una pequeña muestra de lo que se puede
encontrar por ahí si investigas un poco sobre recuerdos anteriores al
nacimiento. Si esto no es evidencia de que hay vida más allá de la muerte, ¿qué
podría serlo?
¿Qué hay de vosotros? ¿Recordáis el periodo entre vidas o
sabéis de alguien que sí recuerde?
Si quieres utilizar parte del texto, por favor, pregúntame antes. No me importa compartir lo que escribo, siempre que se me pida permiso y se haga referencia a la autora.
MUY IMPORTANTE
La autora de este blog no pertenece a ninguna religión ni a ninguna secta, ni tampoco es ferviente seguidora de ninguna doctrina espiritual, espírita o new age. Tampoco es una fanática lectora de ningún escritor más o menos popular que hable en sus libros sobre terapia o hipnosis regresiva.
La autora de este blog tiene una amplia formación científica y por ello piensa por sí misma para llegar a las conclusiones y opiniones que aquí se ven reflejadas. La reencarnación es un fenómeno natural y universal. El único objetivo de este blog es reflexionar y ofrecer algunas claves para que todo el mundo pueda darse cuenta de ello por sí mismo.
En ningún caso la autora de este blog posee la Verdad Absoluta. Las opiniones de la autora de este blog son personales, intransferibles y siempre sujetas a discusión.Solo ha vivido una serie de experiencias personales que la han transformado interiormente en los últimos años. Puede dar consejos a todo aquel que lo solicite, pero en ningún caso puede ofrecer ayuda profesional.
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