viernes, 3 de marzo de 2017

Sin recuerdos, no hay vida pasada.

Sé que lo que voy a decir es —o debería ser— una perogrullada, pero increíblemente casi se lo he tenido que soltar a usuarios de un foro de reencarnación que frecuento:

Si no hay recuerdos, no hay vida pasada.

Si algún lector del blog se ha leído también mi libro La Caja de Pandora (si no lo habéis hecho todavía, no sabéis lo que os estáis perdiendo), ya lo habrá escuchado más de una vez, así que lo siento por esos lectores, porque de aquí en adelante va a ser una de esas cosas que voy a tener que repetir tantas veces como lo de que el karma no existe, pese a quien le pese. Sí, ahí va otra, esta vez en un meme, que así causa más impresión:



¿Qué significa esto exactamente? Que antes de ir por ahí diciendo que tuviste una vida pasada de cualquier tipo (famosa o no famosa), tienes que TENER RECUERDOS. Pueden ser supuestos recuerdos de vidas pasadas porque aún no los hayas verificado. Sí, por lo general yo no pongo la palabra “supuestos” delante de la palabra “recuerdos” por un tema de ahorro al escribir, pero el 99% de las veces son solo SUPUESTOS. Ahora, una cosa es ser consciente de que quizá estás equivocado y has interpretado algo que viste en tus regresiones como un recuerdo cuando no lo es, y otra cosa muy distinta es no tener ni idea de lo que puede ser un recuerdo de vida pasada.

Si vosotros no lo sabéis aún, os lo voy a explicar:

  • Sentir cierta afinidad por un personaje histórico, o incluso llegar a identificarte con alguna de sus vivencias y los posibles traumas que le pudiesen haber quedado, NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS.
  • Que alguien te diga que te pareces mogollón a Napoleón Bonaparte, tanto físicamente como en personalidad, NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS.
  • Encontrar en tu carta astral que en tu vida pasada fuiste un ermitaño que vivía en una cueva en las montañas y que por eso hoy te cuesta relacionarte con la gente, NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS.
  • Ver una fotografía antigua y ponerte a llorar por algo que no llegas a comprender, solo significa que por alguna razón esa imagen resuena en ti, y quizá deberías investigar más, pero ESO NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS. 
  • Hacer escritura automática y que de pronto te parezca que “alguien” (a quien tú identificas con quien más rabia te dé: tu bisabuela desencarnada, tu “yo superior”, tu guía espiritual, el fantasma que te toca el pie por las noches o el ángel San Gabriel) te dice que fuiste Juana de Arco en tu vida pasada, eso NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS.
  • Si un día sueñas que estabas en un desfile del ejército nazi y la gente te saludaba con el brazo derecho en alto diciéndote “Heil, Hitler!”, eso así, por sí solo, no quiere decir que hayas sido Hitler en otra vida. Igualmente, si soñabas que eras un ser azul con alas en un mundo acuático, eso no significa que fuiste ese ser en una vida pasada. ¿Hay sueños de vidas pasadas? Sí, claro que los hay, pero eso no significa que cada sueño en el que seas alguien diferente sea un sueño de vida pasada. Por tanto, NO ES UN RECUERDO DE VIDA PASADA.
  • Si vas a un vidente y te dice que es posible que murieras a manos de tu marido, mientras te gritaba “No eres suficiente mujer para mí”, lo que explicaría tus problemas de transexualidad con los que has nacido, eso NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS.
  • Si escribes una novela ambientada en la Escocia del siglo XVIII y todo parece fluir estupendamente, y pareces saber cómo eran las cosas con todo lujo de detalles, e incluso te emocionas a veces, eso no significa necesariamente que viviste en la Escocia del siglo XVIII. Eso NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS. 

Y si no tienes recuerdos de vidas pasadas, créeme, no es necesario que pierdas el tiempo investigando vidas pasadas, porque lo único que vas a hacer es confundirte, caer en el autoengaño, y crearte problemas innecesarios para el futuro, como pensar que todo lo que aparece en tu mente cuando empiezas a practicar la autohipnosis, es fruto de la criptomnesia. En serio, el orden es fácil: primero recuerdas... pero recuerdas mucho, durante meses o incluso años, dependiendo del tiempo que tengas, y entonces, cuando ya no te vengan más supuestos recuerdos o hayas ganado un poco de experiencia, investigas. ¿Es tan difícil de comprender?



Sí, sé lo fuerte que es la curiosidad y lo tentador que es tener a nuestro amigo Google a nuestra disposición las 24 horas del día. Yo también pasé por ahí, y también metí la gamba en alguna que otra ocasión. Investigar vidas pasadas no es muy diferente a investigar un crimen. Con frecuencia seguimos pistas falsas o líneas de investigación que no llevan a ningún sitio, y en algún punto tenemos que retroceder y volver a la casilla de salida. Pero eso es evitable si hacemos las cosas bien desde el principio. Y uno de los mejores consejos que me han dado nunca en esto de la reencarnación es: NO TE PRECIPITES AL INVESTIGAR. Mientras no tengas verdaderos recuerdos o algo que se le parezca, no llegues a ninguna conclusión. Simplemente recuerda, ve uniendo las piezas del puzle con paciencia infinita.

Algo que me he encontrado últimamente es a una persona dudando entre dos posibles identidades pasadas, dos mujeres muy cercanas a un personaje famoso, dos mujeres con nombre distinto y bastante distintas en cuanto a su edad y personalidad. Yo no podía entender sus dudas. Vamos a ver, ¿no sabes si eras joven o vieja en esa época? ¿No tienes un nombre? ¿No escuchaste en ninguna de tus regresiones cómo alguien se dirigía a ti? No todos funcionamos igual, pero a mí eso me ha pasado en casi todas mis vidas pasadas... y en dos ocasiones pude comprobar que ese era mi nombre real. ¿Cómo te puedes poner a investigar si ni siquiera intuyes cómo te llamabas? Esto NO funciona a través únicamente de resonancias. Que algo te resuene, sea un nombre o cualquier otra cosa, no es tener RECUERDOS de vidas pasadas. Si le preguntas a un péndulo si te llamabas Fulanito, y te responde “Sí”, eso NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS. Solo estás sembrando el campo para la confusión, la desconfianza y la decepción en el futuro. Llegarás a pensar que tú no puedes recordar por alguna razón, o que ese “alguien” que te habla a través del péndulo se está burlando de ti. La culpa es tuya, por creer que necesitas algo externo a ti para recordar. No. Algunas técnicas pueden ayudarte, pero si lo que quieres es RECORDAR DE VERDAD, solo tienes unas pocas opciones: regresión (con profesional o mediante autohipnosis), meditación, o sueños.

Personalmente, a mí no me transmite ninguna confianza alguien que habla de sensaciones, intuiciones, información que le ha venido por “inspiración divina” sea de la clase que sea, o constantes dudas sobre sus propios recuerdos (sobre todo cuando ya debería saber que los recuerdos se sienten de manera especial), en lugar de hablarme de recuerdos sin más. Todos somos humanos y podemos equivocarnos a la hora de interpretar esos recuerdos, eso lo comprendo. Pero si lo que queremos es una reencarnación racional y que nos tomen en serio, por favor, APRENDED PRIMERO A RECORDAR. Aprended a diferenciar recuerdos de posible imaginación. No os creáis cualquier cosa que os cuenten (y menos si son espiritistas). Nadie sabe más que tú sobre cómo funciona la reencarnación. Y solo tú puedes conocer la verdad sobre tus vidas pasadas... pero para ello debes hacerlo bien, no liándolo todo desde el principio.

Así que, grábate bien estas palabras en tu mente:

Si no hay recuerdos, no hay vida pasada.   

PD: Ya que puse una foto de un gato, solo añadir que esto también aplica en la reencarnación de animales: mientras tu gato o perro no te hable de recuerdos de haber sido otro animal, NO HAY VIDA PASADA que valga. Puedes creer lo que te dé la gana sobre reencarnación de animales, pero de momento no tenemos forma de demostrar nada en un sentido ni en otro. Por favor, haz que prevalezca el sentido común. 

Entradas relacionadas:
Investigación de vidas pasadas. 
La racionalidad en el mundo de la reencarnación.
Verificaciones.
Verificaciones (2).
 

martes, 24 de enero de 2017

¿Obsesión por tus vidas pasadas?

¿Es verdad que uno de los mayores peligros de recordar vidas pasadas es obsesionarte y quedarte de alguna manera “atrapado” en tu pasado, incapaz de vivir en el presente?

Rotundamente: NO. Pero hagamos algo de historia...

Una de las cosas que más me fastidiaba cuando empecé a recordar vidas pasadas es esta idea tan extendida que dice más o menos:

“No debes recordar vidas pasadas porque eso te impedirá centrarte en el presente. No debemos perdernos en el pasado. El pasado, pasado está, olvídate de él”.

El mundo de la espiritualidad está lleno de este tipo de frases prefabricadas que suenan muy sabias pero que en realidad son totalmente inútiles y están vacías de significado. Una vez ya hice referencia a ellas en este blog. Aún me pongo enferma cuando acudo a la sección esotérica de cualquier librería de mi país, a ver si ya se han enterado de que la reencarnación existe, y lo único que sigo viendo son ristras y ristras de libros de Osho, Eckhart Tolle, alguien que habló con Dios, casas encantadas, espíritus... y ahora, cómo no, una estantería entera dedicada al poder transformador del yoga. Que sí, que el yoga está muy bien como ejercicio físico y para mejorar la conexión entre tu mente y tu cuerpo, pero ya nos están vendiendo la moto de que es milagroso y alcanzarás el nirvana practicándolo o algo así. ¿De verdad le sirve a la gente tanta palabrería?

El otro día, por casualidad, encontré una página en inglés en la que hablaban sobre vidas pasadas y casi me da un pasmo. Aquí está la joyita:

En inglés:
Past life obsession.

What matters is this life now.

Who we were in a past life means nothing in comparison to what we are doing in this life. If we live this life right, dedicated in service to others, we need not worry about our past lives because they are past, and we need not worry about our next life, because our right action in this life guarantees our future spiritual evolution.

Unfortunately there is an unhealthy and even obsessive curiosity about past lives in certain people. Whether such people are right or wrong about their previous lives, they are misguided if they allow their previous lives to overshadow their current one.
http://www.aetherius.org/karma-and-reincarnation/past-lives

Y en español, traducción propia:
Obsesión por las vidas pasadas.

Lo que importa es esta vida ahora.

Quién fuimos en una vida pasada no significa nada en comparación a lo que estamos haciendo en esta vida. Si vivimos esta vida correctamente, dedicados al servicio a otros, no necesitamos preocuparnos sobre nuestras vidas pasadas porque están pasadas, y no necesitamos preocuparnos sobre nuestra próxima vida, porque nuestra correcta acción en esta vida garantiza nuestra futura evolución espiritual.

Desafortunadamente existe una curiosidad insana e incluso obsesiva sobre las vidas pasadas en determinadas personas. Estén o no en lo cierto sobre sus vidas previas, están equivocados si permiten que sus vidas previas eclipsen su vida presente.

Sí, sí, léelo bien, porque tiene su miga... aunque si no recuerdas vidas pasadas, quizá te parecerá que tiene mucho sentido y que suena muy sensato.

Yo difiero.


Primero voy a analizar punto por punto el fragmento:


“Lo que importa es esta vida ahora”.


Ya. Pero da la casualidad que nuestra vida “ahora” está altamente influenciada por nuestras experiencias pasadas. Nuestra personalidad, nuestras aficiones, nuestra manera de reaccionar ante determinadas situaciones, aquello que detestamos, algunos miedos... Al contrario de lo que algunos piensan, no llegamos aquí con un cerebro vacío y todo lo que aprendemos proviene de nuestra infancia. Lo que hemos vivido en nuestras vidas pasadas sigue presente en nosotros, ya sea consciente o inconscientemente. ¿Alguien me va a decir que cuando eres adulto no importa si tuviste una infancia horrible con un padre maltratador en un poblado chabolista o una infancia feliz en un hogar lleno de paz en el que te inculcaron el valor del esfuerzo? No existe mucha diferencia entre tu infancia y lo que te pasó en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Hay cosas que tardan en olvidarse, puedes creerme. Sí, el pasado sí que importa. El pasado es lo que nos hace ser como somos HOY. Conocer el pasado nos impide cometer los mismos errores una y otra vez. Cuando empecemos a comprender eso, tal vez algunas cosas cambien.


“Quién fuimos en una vida pasada no significa nada en comparación a lo que estamos haciendo en esta vida”.


¿En serio? ¿Y cómo lo sabes si no recuerdas vidas pasadas? ¿Cómo sabes que en tus vidas pasadas no fuiste un auténtico perdedor y que ese pesimismo no te está influyendo hoy día? O, al contrario, ¿cómo sabes si no fuiste en una vida pasada un líder que fue capaz de conducir a todo su pueblo a la victoria? ¿Cómo sabes que tu vida hoy es más o menos importante que lo que fue hace un par de siglos, si no es recordando? Precisamente uno de los grandes beneficios de recordar es darte cuenta de lo lejos que llegaste en alguna de esas vidas pasadas. Recordar puede devolverte la confianza en ti mismo y puede hacer que recuperes la ilusión que habías perdido. Lo que fuiste en una vida pasada puede significar mucho más de lo que crees, sobre todo si te ayuda a vivir tu vida presente.


“Si vivimos esta vida correctamente, dedicados al servicio a otros, no necesitamos preocuparnos sobre nuestras vidas pasadas porque están pasadas, y no necesitamos preocuparnos sobre nuestra próxima vida, porque nuestra correcta acción en esta vida garantiza nuestra futura evolución espiritual”.


¡Vaya, que sorpresa! ¿Ya estamos con la Ley del Karma y los cuentos para niños? ¿Que si eres bueno evolucionarás espiritualmente y si eres malo te estancarás? Y además... ¿en serio está insinuando que preocuparnos por nuestras vidas pasadas es una “acción incorrecta”? Y esto, ¿quién lo dice? ¿Alguien con experiencia?

No dejes que te engañen. Pregúntale a cualquiera que recuerde vidas pasadas. Hacerte consciente de los errores que pudiste cometer en otras vidas es una de las herramientas más poderosas que existen para crecer de verdad espiritualmente. Enfrentarte a tu propia sombra y aceptar que nosotros somos los responsables de que el mundo sea un lugar bueno o malo para vivir, ESO es lo que te cambia, no esperar recompensas o castigos por nuestras buenas o malas acciones, ya sea aquí, en el más allá, o cuando volvamos a encarnar.


“Desafortunadamente existe una curiosidad insana e incluso obsesiva sobre las vidas pasadas en determinadas personas”.


Desafortunadamente, el autor de estas palabras parece no saber que la mayoría de las personas que recordamos vidas pasadas NO ELEGIMOS RECORDAR. Si empezamos a recordar, suele ser precisamente porque hay algo del pasado que nos impide vivir el presente con plenitud. Hasta que no arreglemos eso, no podremos centrarnos en el presente. Recordar vidas pasadas NO ES UN CAPRICHO.

Si alguien quiere recordar solo por curiosidad, es muy probable que no consiga nada o enseguida se canse. Aún así, no entiendo qué puede haber de insano en querer conocer tu pasado. Como comentaba el otro día en un foro, si dices que quieres conocer a tus padres biológicos, descubrir algún hecho traumático en tu infancia que no recuerdas, o buscar las tumbas de tus dos hermanos, muertos en la guerra civil, todo el mundo lo entiende y hasta te apoyará. Si les dices que quieres seguir investigando tus vidas pasadas porque así te conoces a ti mismo y entiendes mucho mejor tus problemas y reacciones en tu vida actual, es que eres raro, estás obsesionado o buscas una forma de evasión. Es obvio que a los que no recuerdan les pasa desapercibido todo lo bueno que obtienes cuando recuerdas vidas pasadas. Para este tipo de gente, es mucho más fácil seguir creyendo en la reencarnación y obviar una de las experiencias más importantes, mágicas y transformadoras que te pueden llegar a pasar: transitar el camino que te llevará a la certeza de que viviste en el pasado, en otros cuerpos, en otros tiempos...


“Estén o no en lo cierto sobre sus vidas previas, están equivocados si permiten que sus vidas previas eclipsen su vida presente.”


A día de hoy, aún me estoy preguntando cómo tus vidas pasadas pueden “eclipsar” tu vida presente. ¿Acaso los que recordamos podemos dejar de vivir nuestra vida actual, levantarnos por las mañanas siendo la persona que éramos hace doscientos años y dedicarnos a lo mismo que entonces? ¿Acaso las personas que recordamos vidas pasadas estamos tan mal de la cabeza que no nos hemos dado cuenta de que EL PASADO ES PASADO? Probablemente a nosotros nos duela más que a nadie, porque sabemos que el pasado no lo podemos recuperar. Sin embargo, también SABEMOS que los muertos no están en sus tumbas, sino muy probablemente viviendo nuevas vidas en nuevos cuerpos. Y somos conscientes más que nadie de que LA MUERTE NO EXISTE (en este artículo, en este y en este puedes saber un poco de lo que pienso sobre la muerte).

Los que ven esto de recordar desde fuera no son capaces ni de imaginar que los reencarnacionistas ya no vemos el tiempo de la misma manera. Saber más sobre tu pasado no implica que te pases todo el día pensando en él ni que eso te impida vivir tu vida con total plenitud. Más bien al contrario: es cuando sabes de dónde vienes y qué originó tus problemas, cuando por fin puedes dejar de preocuparte, cuando tus emociones comienzan a ser algo menos intensas y empiezas a disfrutar de la vida en el presente. 

Increíblemente, hay muchos lugares ahí fuera donde te dirán lo mismo. El ejemplo de hoy estaba en inglés en el original, pero apuesto a que una rápida búsqueda me llevaría a docenas de páginas similares en español. Por supuesto, las personas que afirman esto suelen ser personas que no recuerdan vidas pasadas, y que encima, por alguna razón, quieren salvarse las espaldas o meterte miedo en el cuerpo para que no recuerdes o no sigas por ese camino. Supuestamente es malo, malo. Cierto: yo soy la prueba de ello. En vez de seguir perdida y desilusionada por la vida en general, ahora me dedico a ayudar a gente que también recuerda vidas pasadas y a escribir sin parar para convencer a la gente de que deben recordar por sí mismos para saber que la muerte no es el fin. Soy el diablo en persona.

Y ahora añadiré unas pocas puntualizaciones a modo de respuesta definitiva a la pregunta que abría la entrada de hoy:

1. Es totalmente imposible perderte en el pasado, porque queramos o no, tenemos un nuevo cuerpo físico que vive en un tiempo determinado, EL PRESENTE. Ninguno de nosotros vive del aire, no podemos estar las veinticuatro horas del día inmóviles, meditando, recordando vidas pasadas. Tenemos familias, trabajos, aficiones, neveras que llenar, comidas que preparar. Mejor o peor, todos tenemos que volver a poner los pies en la Tierra y VIVIR.

2. Alguien dirá: “¿Cómo? ¿No sabes aquello que dijo Lao Tzu (si lo dijo Lao Tzu, que tiene pinta de sabio iluminado, tiene que ser cierto)?”:


Yo aquí haría una aclaración. Si estás deprimido o estás ansioso, estás jodido, eso es lo único cierto, pero no es porque vivas en el pasado o en el futuro, es porque hay cosas que te siguen afectando hoy en día, vengan de donde vengan... que por lo general, es del pasado, ya sea de hace veinte años o de hace doscientos. El TRAUMA es lo que te hace estar jodido, no el tiempo en el que tu mente se sitúe. Puede que tengas un nuevo cuerpo viviendo en el tiempo presente, pero tu alma sigue atrapada en el momento en el que se produjo ese trauma. Hay una desincronización entre tu cuerpo y tu alma, eso es cierto. Pero si piensas que las cosas se van a solucionar únicamente intentando que tu mente se centre en el presente, estás muy equivocado. Tu mente continuará yendo al pasado hasta que no se procesen las emociones que se originaron a consecuencia de una determinada vivencia. Solo los reencarnacionistas sabemos que con frecuencia el pasado y el presente se hacen uno, no hay manera de distinguirlos. Lo que está en el pasado, no necesariamente queda en el pasado. Y darle la espalda no solucionará los problemas.

3. Aún así, a veces ya no quedan traumas, y algunos de nosotros queremos seguir investigando nuestras vidas pasadas. ¿De verdad hay algo malo en querer hacer eso? Al principio la curiosidad y las ganas de saber más son muy fuertes, a veces casi adictivas, eso también es cierto. Pero puedo asegurar que la recompensa es cien mil veces mejor que pasarte el tiempo viendo la televisión, apostando a los caballos, bebiendo en una discoteca hasta el coma etílico o convirtiéndote en un adicto al deporte, que también los hay. Es curioso que somos bombardeados continuamente en las redes sociales sobre la necesidad de ser espirituales, y luego te dirán: “¿Recordar vidas pasadas? Pero ¿por qué no disfrutas más de tu vida actual en lugar de perderte en el pasado?”

Además, lo que la mayoría de la gente no sabe es que con el tiempo lo normal es que sea más complicado obtener nuevos recuerdos. Y la gente no tiene paciencia para los temas espirituales y enseguida se cansa de seguir intentándolo. Volverá a las habituales excusas de “A mí no me funciona la autohipnosis” o “No tengo tiempo de cultivar esa faceta”. No nos engañemos, dormitar en el sofá es mucho más cómodo que seguir concentrando tus esfuerzos en recordar más. Que tampoco estoy diciendo que dormitar en el sofá sea malo, solo digo que es nuestra elección. Todos elegimos cómo queremos vivir nuestras vidas. En general, los que recordamos vidas pasadas pasamos por fases en las que todo está muy activo, y fases que algunos llamamos “de hibernación” donde todo parece dormido y no tienes más remedio que centrarte en tu presente. La vida te empuja a ello tarde o temprano. Recordar vidas pasadas nunca se llega a convertir en una verdadera adicción, y si te obsesionas por un tiempo, rápidamente esa obsesión pasará. Igual que tu cuerpo te dice cuándo está exhausto y debes parar de correr, tu mente también te dice cuándo debes dejar de lamentarte por cosas que no puedes cambiar y que nunca volverán, y seguir adelante. Darse a los somníferos para que la ansiedad te permita descansar, o darse a ciertos estimulantes para poder pasar más de dos días sin dormir, eso sí que es una adicción. Y bastante peligrosa, por cierto. El máximo peligro de recordar tu pasado es más o menos el mismo que el de ponerte una película sobre una época histórica que echas de menos: ponerte a llorar como un descosido.

Entradas relacionadas:
¿Es peligroso recordar vidas pasadas?

sábado, 14 de enero de 2017

El único secreto es mirar en tu interior.

Lo reconozco. A veces estoy aburrida y visito un antiguo grupo de Facebook en el que hablan de experiencias cercanas a la muerte, aquel grupo del que me expulsaron por querer traer luz a temas tan interesantes como la parálisis del sueño o los niños que recuerdan vidas pasadas. Siempre me arrepiento de volver a sitios como ese, porque acabo con la misma sensación que me invade cuando me siento nostálgica y me paso por el foro de Carol Bowman, que es el lugar donde yo empecé a aprender: “¿Me he teletransportado al patio de un colegio?” Las conversaciones no es que sean básicas o típicas de principiantes —que no tengo nada en contra de estas últimas, todos hemos sido principiantes alguna vez—, lo que me hastía es que haya algunas personas que se limiten a parlotear sin más, como si hablar de la muerte o la reencarnación fuera algo que haces en la sala de espera del médico o en la peluquería. Lo que me deja aturdida es el nivel de superficialidad que te encuentras en estos foros; ver lo fácil que es hablar por hablar, sin saber nada del asunto; y sobre todo, ver lo rápida que es la gente en juzgar este tipo de experiencias (algo que, por cierto, no ocurre en Foro Reencarnación).

Y cuando digo “juzgar”, me refiero a juzgar tanto en sentido negativo como en sentido positivo. Por ejemplo, es bastante común oír a la gente decir que siente una envidia sana por las personas que hemos tenido este tipo de experiencias trascendentales, ya sea recordar vidas pasadas, haber estado a punto de morir y haber accedido a lo que parece otro estado de consciencia, o ser capaz de tener experiencias extracorpóreas voluntarias y conscientes. Lo dicen así, como si tener este tipo de experiencias fuera algo fácil, una habilidad que has aprendido igual que otros aprenden a jugar al billar, o un regalo del cielo que te hace ser “especial”. Estas personas no tienen ni idea de lo que supone tener cualquiera de estas experiencias. Muchas veces me dan ganas de decirles: “Ten cuidado con lo que deseas, porque puede hacerse realidad”.

Y no lo digo porque recordar vidas pasadas sea malo, ni mucho menos. Al contrario, desde aquí animo a todos los lectores del blog a que lo intenten, sobre todo si quieren conocer por sí mismos la Verdad y quieren llegar a estar realmente seguros de que somos seres inmortales que por alguna razón renacemos una y otra vez. Es un mantra que he repetido constantemente en todos los foros/grupos/comunidades/reuniones familiares en los que he estado:

Mira en tu interior, ahí es donde están todas las respuestas.

Pero la gente no se lo cree. No quieren intentarlo. Tienen miedo. Piensan que ellos no pueden hacerlo. O quizá solo se deba a la explicación más frecuente y universal que conozco, aplicable a todos los ámbitos de la vida: los seres humanos son expertos en buscar excusas cuando ven que algo implica un esfuerzo, ya sea cuidar tu salud, hacer ejercicio, dejar de comer carne, o renunciar a cualquier placer que se encuentre en el primer puesto de su lista de prioridades. Qué le vamos a hacer, es la naturaleza humana, yo no puedo hacer nada contra eso. Pero me enfada que luego las quejas y los lloros abunden en grupos como el que mencioné al principio de esta entrada: “Me aterra pensar que cuando muera todo acabará. ¿Alguien puede asegurarme que existe vida más allá?” O, “Estoy desolada por la pérdida de mi hijo. ¿Me reencontraré con él en el otro lado?”

Solo una persona puede responder a esas preguntas: TÚ MISMO. Aunque el precio no va a ser bajo. Mirar en tu interior implica crecer espiritualmente, pero crecer espiritualmente no es equivalente a acudir a un hipnoterapeuta y vislumbrar el periodo entre vidas en un par de sesiones, ni tampoco a ver seres de luz durante el transcurso de una ECM. Crecer espiritualmente consiste en llegar a los rincones más oscuros de tu alma y enfrentarte a tu propia sombra. Es muy posible que antes de llegar a estar completamente seguro de que la reencarnación es un hecho, tengas que armarte de valor para conocerte de verdad a ti mismo. 

Nunca he luchado con nada más difícil que mi propia alma.

A estas alturas hay pocos humanos que me enseñan algo y que me inspiran en mi propio camino vital. Uno de ellos es Iván Guevara, autor del blog El Aprendiz de Mago, a quien conocí tras tener mis primeras experiencias extracorpóreas voluntarias. Es él el que publicó hace muy pocos días una entrada sobre la importancia de mirar en nuestro interior, y gracias a él descubrí que hace milenios, en el Templo de Delfos, ya sabían que ese es el único camino si queremos conocer la Verdad. Allí se encontró una inscripción que decía:


Te advierto, quien quiera que fueres.
¡Oh! Tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza,
que, si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas,
tampoco podrás hallarlo fuera.
Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa,
¿cómo pretendes encontrar otras excelencias?
En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros.
¡Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el Universo y a los Dioses.


Esto es algo que no acaban de comprender todos aquellos que se interesan por la vida después de la muerte, todos aquellos que piensan que los que tienen las respuestas o saben cómo funciona la reencarnación son los espíritus, todos aquellos que se imaginan que recordar vidas pasadas consiste en que te hipnoticen una vez para saber que fuiste un gladiador romano que acabó desangrado en un circo, y ya está. Todos aquellos que se piensan que los que afirmamos recordar vidas pasadas somos unos frikis despistados que creemos en la reencarnación porque una vez soñamos con la época medieval. Esas personas no saben nada de emociones de vidas pasadas, ni de verificaciones históricas, ni de ardua búsqueda en registros, ni de edificios que viste en tu mente y luego encontraste tal cual en fotos de hace un siglo, ni de síndrome de estrés postraumático que parece durar eternamente, porque el trauma que lo originó tuvo lugar en el siglo XIV. Esas personas son las que siguen creyendo que “los malvados” no reencarnan o que todos tenemos (o tendremos) deudas kármicas que pagar, las que creen que ellos nunca hicieron nada malo en el pasado, las que aún creen que hay algo externo que debe juzgarte después de muerto, las que aún no han descubierto su propia sombra, las que aún no saben que la lucha es únicamente contigo mismo. Como bien escribió Iván Guevara en su blog:
   
“El subconsciente, nuestra sombra, es nuestro demonio. Todo lo que no hemos superado, todo lo que nos ha herido, todo lo que nos ha frustrado, todo lo que no hemos sido capaces de comprender, se esconde allí. Ese es el demonio que nos perturba ahora y seguramente después de muertos.”

Alguien decía en ese grupo de Facebook que no le parecía bien que solo hablaran de experiencias cercanas a la muerte positivas e ignoraran las negativas, porque eso le quitaba la esperanza de encontrarse con algo bueno después de la muerte. Una visión tan parcial de la realidad solo es posible cuando no te has molestado en investigar lo suficiente; cuando solo buscas el bálsamo que te alivie tus miedos y no la Verdad con mayúscula; cuando solo te vale la creencia y no la certeza de que vivimos, morimos y volvemos a vivir; cuando no quieres asumir la responsabilidad de que la realidad en la que vivimos es consecuencia de nuestros pensamientos y nuestras acciones. Creer siempre es más fácil que saber.

En consonancia con una de mis citas preferidas de Carl Jung, la que reza “Uno no alcanza la iluminación imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad”, Iván Guevara también reflexionaba:

“Bajar al infierno, es abrir e iluminar esas partes oscuras de nuestra psicología. Allí, encontraremos al demonio. Ese demonio, es más poderoso, horrible, y perverso, si es que lo hemos ocultado, amarrado, censurado, despreciado. Ese demonio, tiene las llaves de los tesoros que nos faltan. Ese demonio, necesita ser comprendido, aceptado y amado. Pero, ¿por qué deberíamos hacer eso? Porque ese demonio es también parte de nuestra alma.”



Si estás dispuesto a hacer esto, a bajar al infierno y encontrarte con tu demonio personal, el que tiene la llave de lo que quieres saber, adelante. No tengas envidia sana, eso no te conduce a ningún sitio. La acción es lo que cuenta. Ponte a ello y recuerda vidas pasadas, o al menos inténtalo. Es mucho más fácil de lo que parece, en serio. Cuando yo quise tener experiencias extracorpóreas conscientes, ¿me puse a quejarme de lo difícil que es eso o a envidiar a los que tienen esta habilidad desde jóvenes? No, busqué a gente que sabía, seguí sus consejos, entrené arduamente durante un mes seguido, hasta que lo conseguí. Recordar vidas pasadas es igual. Es también un entrenamiento de la mente, es querer hacerlo, dejar atrás tus propias barreras mentales, olvidar lo que te han enseñado. Como si fueras uno de esos viajeros que acudían al Templo de Delfos, debes mirar en el abismo de tu alma, sin vértigo, sin miedo, y estar dispuesto a conocer la oscuridad que alberga tu corazón. Si eres sincero contigo mismo, estás preparado psicológicamente, y quieres de verdad llegar hasta el fondo, tal vez, solo tal vez, recordarás... y con el tiempo, SABRÁS que la reencarnación es un hecho.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Mucho ojo con los espiritistas.

Recientemente mi foro ha sufrido un ataque de troles. No es que sea la primera vez que me pasa, pero esta vez venían todos juntos, como una horda de vikingos. No he conseguido localizar cuál era su lugar de origen (tampoco es que haya investigado mucho), pero todos traían el mismo discurso que se dedicaban a recitar una y otra vez, algunos con más elegancia que otros. Por un momento pensé que tenía que alertar al grupo anti-sectas, porque mi impresión es que lo único que querían era captar adeptos para sus filas.

Ingenuos. Se debieron pensar que mi foro está lleno de niños inocentes que por alguna razón se habían reunido para hablar de reencarnación, y ellos venían pensando que no tenemos ni idea de nada y que necesitábamos ser educados. La presentación de los dos troles principales era más o menos la misma: “No tenemos experiencia propia, pero sí mucho conocimiento sobre reencarnación y la realidad espiritual porque hemos leído mucho, por la vía del espiritismo como El libro de los espíritus de Allan Kardek, y también libros de regresiones y ECM’s”.

Después se dedicaron a postear repetidamente que el propósito de la reencarnación es evolucionar espiritualmente para alcanzar la perfección y convertirnos en co-creadores del universo. Y, por supuesto, no dejaron de predicar sobre la Ley del Karma, para ellos una realidad indiscutible, porque es lógica y lo han dicho muchos espíritus en comunicaciones mediúmnicas. Fue imposible hacerles razonar. Quizá es porque no les puse los enlaces a las entradas del blog en las que trato de demostrar que esas ideas no hay por donde cogerlas. Si eres lector habitual del blog, ya las conoces. Si no, más abajo encontrarás algunas. Ya deberías saber de qué va esto, de ser racionales y pensar por nosotros mismos, no como los espiritistas.

Antes de continuar, aclarar que yo no tengo nada personal en contra de los espiritistas. Jamás me he metido con ellos antes, así de forma tan clara y directa. Pero tengo comprobado que las personas que me causan problemas en el foro tienen todas algo en común: creencias sobre la reencarnación que han aprendido en algún lugar, se las han tomado como la Verdad Absoluta, se dedican a pregonarlas a los cuatro vientos, y si les desafías, se revuelven contra ti como perros rabiosos. Además, hace tiempo averigüé que la Nueva Era tiene su origen en el espiritismo. Y el espiritismo, a su vez, bebe fundamentalmente de fuentes cristianas y esotéricas. La influencia del budismo, pero no el bueno y original, sino uno distorsionado por las nuevas corrientes, también es evidente. Kardec, Blavatsky, Seth, incluso Edgar Cayce, son todo más o menos lo mismo. Por poco que te pongas a estudiarlos, no tardas en darte cuenta de todas las contradicciones y las ideas sin sentido que hay detrás. Y por supuesto, ninguna de estas personas tiene recuerdos de vidas pasadas, o si los tienen no están verificados o son tipo “Yo fui una sacerdotisa en el Antiguo Egipto”. Eso sí, se creen que tienen el derecho de decirte cómo funciona la reencarnación, conocen mejor que tú cuál es tu propósito al reencarnar, juzgan tus actos, especialmente si fuiste un “alma malvada” en alguna de tus vidas, y son capaces de enumerar todas las deudas kármicas que deberás pagar en el futuro. 

A ver, tampoco es cuestión de generalizar. Puede que haya personas que hayan leído a Kardec y no se hayan quedado impresionados. A estos no los considero espiritistas, no se han convertido en unos fundamentalistas que se creen que ya lo saben todo sobre cómo funciona la reencarnación. Está bien documentarte, saber qué hay ahí fuera. Pero ten cuidado igualmente, porque los que manejan la teoría ni siquiera se han dado cuenta aún de que no son ellos los que saben de reencarnación. Les falta algo fundamental: la práctica. No te dejes engañar: nadie conoce cómo funciona la reencarnación. Ni siquiera los que recordamos estamos seguros de ello, así que no les dejes que te den lecciones. Tengo claro que si quieres saber algo sobre reencarnación, lo mejor es que lo experimentes por ti mismo y te pongas a recordar. Ahora, haz lo que prefieras, eres libre. Si tú no quieres conocer la Verdad por ti mismo y prefieres acudir a un grupo de “eruditos” que han leído muchos libros y tienen aparentemente mucho “conocimiento” (?????), para que te digan lo que tienes que creer y lo que no, pues hazlo. Nadie te va a detener. Por mí, como si quieres ir a una iglesia para pedirle a una estatua que te solucione los problemas. También me da igual si te coges una Biblia y te tomas todo al pie de la letra. Esto lleva pasando toda la vida y seguirá pasando porque es el camino fácil. Para mí no hay mucha diferencia entre la religión y el espiritismo: son doctrinas de dudoso origen que pretenden explicar la realidad para que todos nos quedemos tranquilos y seamos buenas personas, da igual si lo que se cuenta ahí es verdad o mentira. Además la influencia cristiana en muchos de ellos es más que evidente, lo que tiñe sus doctrinas de una moralina barata que es bastante difícil de soportar para una reencarnacionista como yo. Los espiritistas, o al menos los que yo he conocido, son cristianos que creen en la reencarnación, nada más. Aunque ellos lo nieguen, solo por tener unas doctrinas espíritas que todo el mundo debe aceptar, son dogmáticos y solo pretenden convencerte de su verdad. Y como cualquier otra religión, están proscritos en mi blog y en mi foro. 

Como muestra, un botón:


Podéis encontrar montones de blogs espíritas en internet. Poned en el buscador "Misión espírita", echad un vistazo (no os asustéis mucho) y comprobadlo por vosotros mismos. Mi consejo es que huyáis de ellos como de la peste.

Los espiritistas te contarán muchas cosas que te parecerán de lo más bonito y lógico, y tú correrás el riesgo de creértelo. He tocado algunas de estas cosas en el blog más de una vez, así que dejo los enlaces a las entradas relacionadas por no repetirme más.

1. El propósito de la reencarnación es la evolución espiritual.

Hay tanto que se podría discutir aquí que podría escribir un libro entero sobre ello. De momento, puedes consultar esta entrada.


2. Las personas se dividen básicamente en poco evolucionadas y muy evolucionadas.

Y desde el principio nos vamos depurando como almas, hasta alcanzar la perfección, que equivale a la ausencia de defectos. ¿Por qué esta obstinación con hacernos creer que los humanos somos seres despreciables que tenemos que ser cada vez mejores hasta ser como Dios? ¿Y no contradice esto una de las enseñanzas fundamentales del cristianismo, que dice que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios? ¿Y qué sentido tiene ser perfectos? ¿Qué es realmente la perfección, según qué estándares la medimos? Y si es verdad que estamos aquí para evolucionar espiritualmente, ¿cómo es que en miles de años seguimos teniendo instintos tan primitivos?


3. La Ley del Karma es una Ley Natural del Universo que es inseparable de la reencarnación.

Esto ya no se lo cree nadie con dos dedos de frente, especialmente si recuerdas múltiples vidas pasadas. Esto último es importante. Si solo has recordado una o tienes breves fragmentos de varias, aún no has conseguido ver todo el panorama, y por tanto es probable que sigas teniendo creencias absurdas, tipo: “Fui objeto de abuso sexual porque yo fui un violador en una de mis vidas pasadas”. Esto se llama llegar a conclusiones precipitadas por tener pocos datos. Te recomiendo que empieces por leer esto y esto.


4. Las deudas kármicas existen.

No, señores, no existen. Definición de deuda según la R.A.E.: “Obligación moral contraída con alguien”. La palabra clave aquí es “obligación”. Hay gente que piensa que Dios, el Universo o tú mismo, da igual, te va a obligar, tarde o temprano, a reparar el daño que hiciste a otra persona. Y hasta que no la repares, no vas a poder evolucionar espiritualmente. No, esto no funciona así, porque por fortuna, en el mundo espiritual, somos muy conscientes de lo que hemos hecho mal, y también somos muy comprensivos con los otros. El perdón existe, no hace falta volver a reencarnar para reparar daños, los problemas se pueden solucionar igualmente en el mundo espiritual. ¿Que te vas a encontrar con gente a la que hiciste daño en el pasado y no les vas a caer muy bien? Pues sí, eso puede ocurrir, se llaman emociones, pero no es necesario hacer nada para recuperar puntos y ascender en la escala de las buenas personas. Las emociones se resolverán cuando la otra persona te perdone, o comprenda que lo hiciste por una razón, o por cualquier otra cosa. Todos tenemos libre albedrío, todos podemos estar mil años viviendo con odio en nuestro corazón por algo que nos hicieron, y no por eso vamos a volver al infierno cada vez que nos muramos. Pararemos cuando entendamos que eso no conduce a ninguna parte, no porque vayan a darnos un premio como un niño al que le das una golosina para que deje de portarse mal. Eso se llama soborno. Eso no te hace ser mejor persona.



5. Existe un velo en todos los humanos que nos impide recordar vidas pasadas, no sea que nos perjudique ese conocimiento y no podamos empezar esta vida sin condicionamientos.

Esto va en consonancia con la idea de que no está bien que recordemos vidas pasadas, a no ser que sea necesario para nuestra evolución. Es también muy discutible. No sé por qué tenemos que teñir todo de ese discurso del miedo que me recuerda tanto a la religión: “No te masturbes que te vas a quedar ciego”. “No leas nada sobre espiritismo que eso son cosas del demonio”. Y luego van los espiritistas y les cuentan a todo el mundo que no recuerden vidas pasadas, que eso es malo... ¿Por qué? ¿Porque te darás cuenta de todas las mentiras que te están contando?

En mi opinión, es muy posible que todo se deba a la fisiología de nuestro cerebro y a cómo es moldeado desde que somos niños para que no prestemos atención en lo espiritual y nos centremos en lo material. Por otra parte, no tenemos manera de saber si los humanos primigenios recordaban vidas pasadas. Aún es un misterio el por qué recordamos vidas pasadas. Pero tengo comprobado que cualquier persona que lo intente, algo va a conseguir, por poco que sea. También hay muchísimos niños con recuerdos espontáneos, y no hace falta que sean traumáticos, lo que contradice totalmente la supuesta existencia del velo. Recordar es posiblemente mucho más natural de lo que pensamos.


6. Encarnamos en los lugares que nos merecemos según nuestros actos pasados. Si has sido bueno, encarnarás en lugares más evolucionados.

Según algunas personas (dudo que esto lo digan todos los espiritistas, porque quiero creer que hay espiritistas inteligentes), en las sociedades primitivas solo encarnan almas poco evolucionadas, mientras que en las sociedades avanzadas como la occidental solo encarnan almas muy evolucionadas. Lo peor es que dicen esto y se quedan tan anchos. Claramente para ellos Donald Trump es un ser altamente evolucionado, ya que es el líder de una de las sociedades más avanzadas del planeta.


7. A los suicidas se les impone casi inmediatamente una vida llena de dificultades. Y si no te la han impuesto todavía, no te preocupes, ya te llegará, porque las deudas kármicas hay que pagarlas tarde o temprano.

Esto siempre me produce mucha risa, la verdad. No tienes más que hablar con personas serias que han recordado vidas pasadas en las que se suicidaron, para comprender que es una de las mayores falacias que existen en el mundo de la reencarnación. Lo mismo para personas malvadas. Como ya estoy cansada de hablar de esto y sé que da igual lo que digas, porque algunas creencias están tan arraigadas en la población que es casi imposible destruirlas, te dejo este enlace y este por si quieres profundizar en el asunto.


En resumen: es mi lucha constante, lo sé, he nacido para esto. No voy a parar hasta que consiga destruir todos los mitos que existen sobre la reencarnación. Es hora de que dejemos atrás las creencias religiosas y veamos la reencarnación desde otra perspectiva, la real. Dejemos atrás las ideas preconcebidas y ciñámonos a los hechos, a las conclusiones que se pueden extraer a partir de las vivencias de personas serias que han recordado vidas pasadas. Nos queda mucho por hacer, pero de momento sigo en la brecha. ¿Te unes o prefieres seguir creyendo?

lunes, 28 de noviembre de 2016

Cuestiones de género y reencarnación.

Hablemos hoy un poco de este tema, porque creo que nunca lo he tocado en toda la historia del blog. Va a ser una entrada extremadamente básica. A aquellos con algo de experiencia recordando vidas pasadas les va a parecer obvio. Los que jamás se han planteado la posibilidad de haber vivido antes, quizá se sorprendan. En todo caso, es un tema bastante complejo que podría dar para mucho. Si hay alguien que quiera profundizar, le recomiendo investigar en los trabajos de Ian Stevenson, leer el capítulo 9 de mi libro La Caja de Pandora sobre disforia de género y reencarnación, o, lo mejor de todo, hablar con personas que recuerdan vidas pasadas. También deberían estar pendientes de las publicaciones en mi nuevo blog, porque tarde o temprano hablaré de esto desde el punto de vista científico.

Parece increíble, pero incluso entre personas que se mueven en foros de reencarnación, a veces surge la interrogante de si el alma tiene o no género, y muchos piensan que sí. He de decir que normalmente son personas que no recuerdan vidas pasadas, que recuerdan pocas y siempre del mismo género, o personas en las que aún pesa mucho su educación religiosa. Con estas personas no merece la pena perder el tiempo discutiendo. Da igual que les digas que tú recuerdas vidas tanto de mujer como de hombre, y que eso no te ha producido ningún tipo de alteración psicológica. Ellos se van a inventar cualquier teoría para no aceptar que el alma no tiene género, solo porque ellos mismos no son capaces de imaginarse siendo una persona del sexo opuesto. Y para ellas la existencia de personas transexuales es, por supuesto, la prueba de que hay algo “antinatural” y el alma sí tiene género. Todos los testimonios que prueban lo contrario se vuelven invisibles como por arte de magia. He llegado incluso a oír que si yo soy mujer, mis recuerdos de vidas pasadas como mujer sí son ciertos, pero los de hombre no pueden ser míos, otra alma los ha debido de compartir conmigo, porque es imposible que yo, si soy mujer ahora, haya sido hombre en otra vida. Sí, sí, lo digo en serio.

Bueno, ¿cómo funciona esto del género entonces? Voy a hablar básicamente a partir de observaciones, es decir, testimonios que conozco por haber leído unos cuantos libros al respecto, y testimonios de personas como yo que recuerdan vidas pasadas, algunas de los cuales sufren de disforia de género. Lo ideal sería que hubiera estudios serios al respecto, pero como dije al principio, creo que de momento solo Ian Stevenson ha prestado algo de atención al asunto, y como se ve, nadie le ha hecho caso, aparte de que, en mi opinión, esos estudios ya están un poco obsoletos y no creo que sus conclusiones sean aplicables al mundo de hoy.

¿Es posible reencarnar en personas de sexo biológico distinto?

Por supuesto. No solo es posible, sino seguramente aconsejable, porque eso amplía tu espectro de potenciales experiencias que vas a tener en tus reencarnaciones, y eso siempre es positivo para enriquecerte como alma.

¿Con qué frecuencia?

Con la que desees. Como en muchos otros aspectos de la reencarnación, no hay reglas fijas. Lo único que siempre aplica es el libre albedrío. ¿Que te apetece tener cincuenta vidas de mujer seguidas? Pues adelante. ¿Que prefieres ir alternando? Pues vale. ¿Que funcionas por ciclos, varias vidas seguidas de mujer y luego varias seguidas de hombre? Está bien. Cada forma de actuar puede tener sus ventajas e inconvenientes, pero no pasa nada. Puede que en determinado momento nos interese más reencarnar como mujer porque queremos experimentar los aspectos femeninos, como por ejemplo ser madre. Puede que a la vida siguiente no interese más explorar nuestros aspectos masculinos.




¿Escogemos el sexo biológico con el que nacemos?

Sí, es muy probable, al menos eso es lo que queda reflejado en los libros de Michael Newton sobre la vida entre vidas. También escogemos otras particularidades de nuestro cuerpo físico, puesto que escogemos a nuestros padres y eso implica escoger en cierta medida nuestros genes, además de que es probable que también podamos influenciar de alguna manera sobre esos genes. No debemos sorprendernos de ello. Y sí, sé que a veces esto es muy difícil de aceptar, sobre todo para aquellas personas que han nacido transexuales o que tienen disforia de género en algún grado. Tampoco estoy diciendo que esto siempre tenga que ser así, los accidentes también existen, estoy segura. Y sospecho que existen mecanismos sumamente complejos que hacen posible todo el asunto de la elección, y puede que se produzcan errores en esos mecanismos.

¿Qué ocurre con la orientación sexual?

No se sabe muy bien todavía, pero parece que también va cambiando de vida en vida. Todas las opciones son posibles. Puede que en una vida seas hombre heterosexual y a la siguiente hombre homosexual. Puede que seas una mujer homosexual y a la siguiente vida, un hombre bisexual. Es muy posible que haya una influencia hormonal en nuestras elecciones de pareja, y por supuesto, también una fuerte influencia de la educación, más o menos represora según la época.

¿Por qué se produce la disforia de género?

La disforia de género consiste en una disconformidad del individuo respecto al sexo biológico con el que nació. Puede haber diversos grados, siendo el más severo el de la transexualidad. El término es mucho más complejo de lo que parece a simple vista, y no es el propósito de esta entrada ahondar en él. Si quieres saber más, te recomiendo que empieces por este enlace de la Wikipedia.

Evidentemente, lo siguiente que voy a exponer es solo una hipótesis, pero creo que está bastante bien fundada. La mayoría de personas que conozco que tienen disforia de género recuerdan haber sido un individuo del sexo opuesto en su vida pasada más reciente. Esto no quiere decir que siempre que se produzca un cambio de género de una vida a otra, vaya a aparecer disforia de género. Yo misma recuerdo múltiples vidas como hombre y como mujer, casi siempre he sido heterosexual, y aunque me siento mucho más cercana a los roles masculinos, me adapto bastante bien a ser mujer. A veces incluso he sido muy femenina. Pero parece ser que en determinadas circunstancias sí que se produce esa disforia. Las causas podrían ser muy variadas. Puede ser simplemente que fuiste hombre durante muchas vidas seguidas y ahora te cuesta adaptarte a tu cuerpo femenino. No te gusta la maternidad, no te gusta que te consideren el “sexo débil”, etc. En otros casos, puede haber un suceso traumático en tu vida pasada que determina que te sientas así en tu vida actual. Por ejemplo, mis sentimientos negativos sobre ser mujer en la actualidad parecen tener su origen en varias experiencias negativas que he tenido siendo mujer. Por otra parte, sé de al menos un caso verificado de alguien que en la actualidad es un hombre con disforia de género, y en su vida pasada era una joven que murió por asesinato al inicio de la pubertad. Otro caso apunta a vivencias similares, pero la persona en cuestión no tiene aún recuerdos claros de vidas pasadas. Sin embargo, sus sentimientos son tan fuertes que probablemente la disforia viene originada por el resentimiento que le produjo no poder vivir su feminidad con toda plenitud. A pesar de haber hecho la transición, aún siente mucho rencor por no poder ser una “mujer de verdad” y tener la menstruación.

Entonces, ¿esto no quiere decir que el alma tiene género? ¿No se produce la disforia porque un alma de género femenino encarna en un cuerpo masculino?

No. Que el alma tenga ciertas preferencias por un género no significa que el alma tenga género. Creo que el género que nos acompaña durante una encarnación no es muy distinto a cualquier otra característica de nuestra personalidad. Si te gusta el pelo moreno rizado que tenías en tu vida de raza negra, puede que ahora lo eches de menos y no te guste el pelo lacio y fino que tienes ahora como mujer blanca. Y no, para nada estoy trivializando la cuestión de la disforia de género, sé que este problema es realmente serio. Pero no debemos olvidar que el género solo es una construcción social, es lo que la sociedad espera de ti según tu sexo biológico, pero en realidad tu personalidad no viene determinada por tu sexo biológico. Por fortuna, en los países occidentales, las fronteras entre un sexo y otro se van difuminando cada vez más, pero hace unas décadas los roles femeninos y masculinos estaban muy separados, y cuando un miembro de uno de los sexos “se inclinaba” hacia el otro, era considerado poco menos que una aberración, incluso una enfermedad.

La reencarnación nos demuestra que esto no es así. Un hombre puede tener ciertas características consideradas tradicionalmente femeninas, y no por eso ser homosexual o “menos hombre”. Igualmente, una mujer puede sentirse atraída por actividades consideradas tradicionalmente masculinas, y no por ello ser lesbiana o “menos femenina” que otras mujeres. Lo que sí ocurre es que nuestra personalidad es el resultado de nuestras experiencias pasadas. Si has sido madre y te ha gustado la experiencia, quizá en una vida futura como hombre echarás de menos poder ejercer la maternidad. Si has sido hombre y has ocupado posiciones de liderazgo, en una vida futura de mujer te resultará difícil adaptarte a un papel más secundario, y quizá eso te dé problemas. Con el paso del tiempo, si reencarnas muchas veces en un solo sexo, tu alma irá adquiriendo características más “masculinas” o más “femeninas” según el caso, y es lógico que sientas preferencias por uno u otro género, pero eso es todo. No hace falta ir más allá.


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La autora de este blog no pertenece a ninguna religión ni a ninguna secta, ni tampoco es ferviente seguidora de ninguna doctrina espiritual, espírita o new age. Tampoco es una fanática lectora de ningún escritor más o menos popular que hable en sus libros sobre terapia o hipnosis regresiva.

La autora de este blog tiene una amplia formación científica y por ello piensa por sí misma para llegar a las conclusiones y opiniones que aquí se ven reflejadas. La reencarnación es un fenómeno natural y universal. El único objetivo de este blog es reflexionar y ofrecer algunas claves para que todo el mundo pueda darse cuenta de ello por sí mismo.

En ningún caso la autora de este blog posee la Verdad Absoluta. Las opiniones de la autora de este blog son personales, intransferibles y siempre sujetas a discusión. Solo ha vivido una serie de experiencias personales que la han transformado interiormente en los últimos años. Puede dar consejos a todo aquel que lo solicite, pero en ningún caso puede ofrecer ayuda profesional.

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