lunes, 29 de mayo de 2017

Ejemplo de charlatanería reencarnacionista.

De momento he puesto “ejemplo”, pero no descarto que en un futuro hable de “ejemplos”. Mi paciencia tiene un límite y hace tiempo que estoy MUY cansada de solo ver gilipolleces en internet, en lo que respecta a reencarnación. Sí, he dicho gilipolleces. 😈

Yo intento no meterme con nadie, pero es que ayer alguien me dejó un enlace en una entrada bastante seria que tengo en mi otro blog, titulada “¿Es posible demostrar científicamente la reencarnación?” Creo que esta persona solo estaba spameando y ni siquiera se molestó en leerse el texto, pero como el artículo al que enlazaba es un ejemplo claro de lo que pulula por ahí fuera, y me ha pillado el día torcido, pues no voy a desaprovechar la ocasión de analizarlo convenientemente.

Su comentario era este:
Es claro que existe la reencarnación.
La explicación científica se encuentra en la revista blanca.

(Encima le voy a hacer publicidad. Mira, eso que se ha ganado, pero espero que al menos esto sirva para que mis lectores aprendan algo).

Bueno, un rápido vistazo a La Revista Blanca ya te hace ver que es como el Cosmopolitan, un batiburrillo de artículos que hablan un poco de todo, especialmente de temas de salud y cosmética. Lo peor es que parece que hay gente que les pide consejo y todo. Normalmente este tipo de artículos suelen ser escritos por redactores muertos de hambre a razón de 2 euros la unidad. A este precio lo más normal es que copien y peguen de aquí y allá, sin molestarse tan siquiera en revisar que no haya faltas de ortografía. Y, por supuesto, les importa un rábano si lo que están escribiendo es verdad o no. Aquí me encuentro con que supuestamente el creador del blog (y autor de las publicaciones) es “regente de la universidad de Antioquia”. Razón de más para desconfiar, porque si es verdad que él y su colaboradora son los que escriben los artículos, y un regente de universidad no ha aprendido aún ortografía ni sabe redactar, no sé qué le habrán enseñado en esa universidad.

¿Qué tiene que ver la medicina con la reencarnación? Pues vete tú a saber. Es uno de esos misterios insondables del universo. Lo gracioso es que en el artículo referenciado más arriba, este individuo afirma que la reencarnación ya tiene explicación científica. Tuve que leer el artículo hasta el final para comprobar que este individuo no sabe ni de lo que habla (si es que ya digo que la vida de un reencarnacionista es durilla… pero durilla de cojones). Veamos.

[Esta vez no he corregido la ortografía, excepto los espacios entre letras que sobraban y que personalmente me resultan bastante molestos. Es que soy así de maniática].

“Mi doctrina es: Vive de tal modo que llegues a desear vivir otra vez, ése es tu deber, ¡porque revivirás de todas maneras!” Nietzsche.

Esta es la cita que abre el artículo. Probablemente es lo único que me gustó. Espero que la cita sea cierta y no una de esas fotos que todo el mundo comparte en Facebook creyendo que hace un bien a la humanidad cuando lo único que hace es propagar mentiras.

La reencarnación: creer o no creer. Es una creencia según la cual, al morir un ser humano, su alma se separa momentáneamente de su cuerpo marchito, enfermo o envejecido, mientras espera otro cuerpo nuevo y más purificado que lo regresa a la tierra como alma viviente.

Madre mía. Empezamos bien. Primero: NO, no se trata de creer o no creer, o no estaríamos hablando de ciencia ni de medicina, sino de religión. Existen personas en todo el mundo que afirman haber vivido antes, y esto está estudiado científicamente. Si no partimos de ahí, mal vamos. Segundo: ¿Cuerpo más purificado? ¿De dónde se ha sacado esto? ¿Un bebé no respira, come y defeca como cualquier anciano? ¿Es que el envejecimiento equivale a convertirse en un excremento humano, un tóxico radiactivo o algo así?

Son muchas las religiones, doctrinas, creencias o filosofías que defienden la reencarnación y la aceptan como un hecho real: los chamanes, hinduismo, budismo, confucionismo, taoísmo y, el budismo tibetano, quien nos presenta una clara explicación de la reencarnación en el libro tibetano de los muertos. Por el contrario, La religión católica cree en la resurrección de los muertos, cosa que a mi juicio es prácticamente lo mismo.

No, los budistas no creen exactamente en la reencarnación, tal y como la entendemos en el mundo occidental. Ni tampoco dan una clara explicación en El libro tibetano de los muertos, que habla sobre todo del periodo conocido como bardo, justo después de la muerte. Por otra parte, ¿que la resurrección de los muertos es prácticamente lo mismo que la reencarnación? Sí… tal vez eso explique el sinsentido de la parrafada que viene después.

Revistablanca.com, como siempre, clara, lógica y transparente, presenta su teoría biológica de la reencarnación.

La teoría biológica de la reencarnación, según La Revista Blanca (que de clara, lógica y transparente tiene más bien poco), ni es una teoría, ni va sobre reencarnación. Más bien, el autor se limita a exponer lo que la ciencia ya sabe, aunque de una manera bastante tergiversada. Por cierto, recordemos que, a día de hoy, para la ciencia, la reencarnación no existe. El alma tampoco existe. Todos vamos a morir, y no hay nada después. Ahora, si queremos usar la palabra “ciencia” o “científico” para llamar la atención del lector y que piense que hay algo razonable detrás de vacías palabras, pues adelante, Revista Blanca.

Por tanto, si la mayoría cree en la reencarnación, es la sociedad la que cree y, como la sociedad es la que decide, por tanto existe.

Err… no. Por mucho que la gente crea en hadas y unicornios, las hadas y unicornios no se hacen reales. Puede que existan en las mentes de esas personas. Nada más. Las creencias son creencias y la realidad es la realidad. Tal vez alguien se debería leer la entrada en la que hablo sobre ciencia o creencia. Esto, por no mencionar que no hay estadísticas suficientes para afirmar que la mayoría de la sociedad cree en la reencarnación. En concreto, solo conozco dos estudios (puede que haya más), uno en Estados Unidos y otro en España, en los cuales se vio que aproximadamente el 25% de la población respectiva de cada país cree en la reencarnación. Así que dudo que a nivel mundial la cosa cambie mucho.

Para que exista la reencarnación, deben existir dos premisas:
  • Muerte del cuerpo por cualquier razón.
  • Nacimiento de un cuerpo engendrado en la matriz de una mujer.

Vaya, por fin algo sensato. Sí, para reencarnar tienes que morirte primero. Pero… que sean dos premisas, no significa que A+B sea necesariamente igual a C. Por si el autor cree que esto ya demuestra algo…

Por lógica o mejor dicho por sentido común, todo cuerpo debe tener algo más que le da la vida. Que lo mueve y lo anima.
Y ese algo es, según la biblia: “Entonces el señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente” génesis  2:7

Genial. Aún no sabemos si la reencarnación existe, pero el alma seguro que sí, porque lo dice la Biblia. Si lo dice la Biblia, entonces no hay duda. Aunque creía que hablábamos de sentido común…

خَلَقَ الإِنسَانَ مِن نُّطْفَةٍ فَإِذَا هُوَ خَصِيمٌ مُّبِينٌ (coran-4) dice algo parecido: “Creó DIOS al ser humano de [algo tan ínfimo como] un óvulo fecundado, y sin embargo este discute constantemente [la existencia y el poder de su Señor]”. Otra traducción es: “creo DIOS al ser humano de una gota de semen”

[Je, je, me hacía ilusión poner algo en árabe en mi blog 😁].

Ajá. Buen argumento. Si lo dice el Corán, también tiene que ser cierto que Dios nos creó a partir de un óvulo fecundado. O del esperma, que al fin y al cabo viene a ser lo mismo.

Eclesiastés 12:7 “el cuerpo vuelve al polvo y el espíritu (o aliento de vida) vuelve a DIOS”.
DIOS formo al hombre del polvo de la tierra, que en el libro sagrado el Corán significa, gota de semen u óvulo fecundado. Se dice también que en la muerte el cuerpo vuelve al polvo, semen u óvulo fecundado.
Ese “algo” que le da la vida al cuerpo es el “alma” que traducido del latín, significa ánima, que dota al ser animado de movimiento propio. Por tanto, los animales, plantas y humanos tienen alma.


 
Pues ya está. ¿Por qué nos comemos tanto la cabeza pensando si tenemos alma o no? Si lo dicen todos los textos religiosos del mundo, es que tiene que ser verdad, ¿no?

La muerte hace parte de la vida, es el último acto que realizamos. Se dice que uno empieza a morir en el mismo momento en que nace o incluso a partir de la misma concepción. Si pensamos que la vida en la tierra solo nos conduce a la muerte es un absurdo, pues nacer para morir no es ninguna gracia y por tanto no tiene ningún sentido.

Cierto. No tiene ningún sentido (tal vez), pero si miramos alrededor TODO nace y muere. Lo que nos parezca a nosotros, creo que es secundario.

Al parecer estamos aquí para realizar diferentes funciones y avanzar en nuestra escala espiritual. Además, la más interesada en mantenernos vivos y perpetuando la especie es la misma naturaleza; algo se debe traer entre manos.

¿La naturaleza está interesada en mantenernos vivos? ¿Para qué exactamente? ¿Para que sigamos destruyéndola con nuestro comportamiento? ¿Cuántas humanidades han desaparecido desde que el primer ser humano pisó la Tierra? Yo diría que unas cuantas, si hacemos caso a algunas fuentes, aunque estas fuentes no son muy científicas que digamos. 

Sin extendernos más en cuestiones religiosas o filosóficas, trataremos desde el punto de vista científico en formular nuestra teoría que explica que sucede y como sucede este paso tan crucial e inexplicable hasta ahora; eslabón muerte-vida.

¡Menos mal! Por fin se va a dejar de palabrería… (sí, soy algo ilusa 😟).

Solo dos células son necesarias para dar comienzo a un nuevo individuo; el espermatozoide y el óvulo. “Tanto el espermatozoide, como el óvulo son células que están vivas al momento de unirse y siempre lo estuvieron,… ¡siempre vivas! Al unirse estos gametos en las trompas de Falopio, se forma una célula con un núcleo que contiene 23+23= 46 cromosomas; el denominado cigoto, que es la primera célula del nuevo individuo donde el espermatozoide se une primero al óvulo por fusión. Es en este momento donde se transfiere la información genética.

Esto parece copiado de una enciclopedia. Excepto lo de “¡siempre vivas!” ¿A qué viene tal admiración? Cualquier célula de nuestro organismo está viva, ¿es acaso esto un milagro? Pero que yo sepa los espermatozoides no empiezan a formarse hasta que el individuo de sexo masculino llega a la pubertad. Hasta entonces, ¿las células precursoras (llamadas células germinales primigenias) estaban muertas? En serio, ¿se piensa el autor que existe mucha diferencia entre un espermatozoide o un óvulo y una célula epitelial o un leucocito?

Seguidamente el autor pone un enlace a otro artículo en su web sobre el uso de la “píldora de emergencia”, donde se repite parte del texto. Por supuesto, no se recomienda su uso ni como píldora anticonceptiva ni como abortiva. Hmm… ¿será porque los espermatozoides estuvieron siempre vivos y eso equivaldría a un asesinato en primer grado? ¿Debería empezar a sospechar que existe cierto sesgo en la forma de pensar de este autor? 😳

… ¿Están vivas las células que dieron origen al cigoto?, ¡claro!, son la continuación de la vida. Es una célula con más de 3.000 millones de años de evolución, todo lo sabe, todo lo tiene y trae información. Entonces, que quede bien claro, no nace una nueva vida… solo nace un nuevo individuo, son las células de papá y mamá, y las mismas del abuelo, tata,… Esta primera célula llamada cigoto, es una somática, la cual presenta características muy diferentes a cualquier otra célula del organismo humano —trae toda la información de vidas pasadas de una persona —, además, es la célula que formará los tejidos y órganos de la persona.

Wow. La verdad es que me cuesta creer cómo se pueden escribir tantas incoherencias en tan poco espacio. ¿Una célula con más de 3.000 millones de años de evolución? ¿Que todo lo sabe? ¿Solo porque lleva el ADN de papá y mamá? Pues no. Siento romper la burbuja de fantasía de esta persona, pero un zigoto no tiene nada de especial, excepto que es una célula diploide formada por la unión de otras dos células haploides, que traen la información genética procedente de dos individuos adultos distintos. Eso no significa que llevemos la información de toda la humanidad en nuestros genes, ni mucho menos de todas las especies animales de la Tierra. Recordemos que la teoría de la evolución no está demostrada aún.

Por otra parte, aquí se ponen de manifiesto los increíbles conocimientos científicos de este regente de universidad. Las células del zigoto NO son las mismas que las de nuestros abuelos, porque SE HAN FORMADO DE NUEVO. Decir que las células del nuevo individuo son las mismas que las de su abuelo, es como decir que dos edificios son los mismos porque se han construido a partir del mismo plano y/o utilizando el mismo material. Además, ser una célula somática no es nada especial. Es más, son la gran mayoría en nuestro organismo. Que sea “somática” simplemente significa que esa célula va a formar parte del cuerpo en lugar de dedicarse a la reproducción. Esto no es muy difícil de comprobar, haciendo una búsqueda rápida en internet (en sitios que son de fiar, por supuesto, no como La Revista Blanca).

Según la Wikipedia (la negrita es mía):

Las células somáticas son aquellas que conforman el crecimiento de los tejidos y órganos de un ser vivo pluricelular, las cuales proceden de células madre originadas durante el desarrollo embrionario y que sufren un proceso de proliferación celular y apoptosis. Son las que constituyen la mayoría de las células del cuerpo de un organismo pluricelular. Las células somáticas representan la totalidad de las células del organismo excepto las células germinales y las células embrionarias, que son el origen de los gametos. Por lo tanto, se encuentran en los huesos, la piel, los tejidos, los órganos o la sangre. Se componen de 23 pares de cromosomas. Las células somáticas pueden mutar sin transmitir sus modificaciones a los futuros descendientes. Las células somáticas que mutan pueden, sin embargo, ser la causa de cánceres, entre ellos el cáncer de colon.
Las células que no son somáticas son células germinales, y son de las cuales se forman los gametos (espermatozoides y óvulos).
https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A9lula_som%C3%A1tica

Según el National Human Genome Research Institute (la negrita también es mía):

Una célula somática es cualquier célula del cuerpo excepto los espermatozoides y óvulos. Las células somáticas son diploides, es decir, que contienen dos juegos de cromosomas, uno heredado de cada padre. Las mutaciones en las células somáticas pueden afectar al individuo, pero no se transmiten a la descendencia.
https://www.genome.gov/glossarys/index.cfm?id=186

Y lo de que trae toda la información de las vidas pasadas es ridículo, simplemente. Hasta el momento, que yo sepa, no se ha demostrado que los genes puedan llevar ningún tipo de información que se parezca a un recuerdo. Aún así, si aceptáramos la vieja teoría de la memoria genética para explicar la reencarnación, no sería posible que un individuo recordara su forma de morir en una vida pasada “porque esa información estaba en el zigoto”, ya que ese zigoto se habría formado con la información reunida hasta el momento de la concepción. Es decir, dos individuos necesitan estar vivos para procrear. Si yo recuerdo haber sido mi abuelo, en el zigoto estaría la información de su vida HASTA que procreó a su descendencia. No estaría la información sobre su muerte, y por tanto yo no lo recordaría. Más sobre memoria genética aquí.

Por nutrición sabemos que para la formación de estructuras y partes de un cuerpo como lo son los órganos, se necesitan la presencia de aminoácidos. Estos aminoácidos presentes en el cigoto, son las mismas moléculas iniciadoras de la putrefacción de los cadáveres. Las poliaminas: cadaverina, putrescina, espermina, espermidina, agmatina y termoespermina, son moléculas derivas metabólicamente de los aminoácidos lisina, ornitina y arginina. Estas moléculas han sido relacionadas con procesos fundamentales para la vida, como son la división celular, el crecimiento celular, la diferenciación y la muerte celular, habiéndose demostrado en todos los organismos (Minguet, 2010) (guasco y otros, 2014).

La verdad es que no tengo ni idea de qué quiere decir con este párrafo. Por nutrición lo que sabemos es que tenemos que ingerir proteínas (de origen animal o vegetal, da igual), para que en el intestino se disgreguen en aminoácidos, para que a partir de esos aminoácidos se pueda formar tejido muscular. ¿Que son las mismas moléculas que las de la putrefacción? Pues claro, porque los microbios lo que hacen es digerirnos una vez que hemos muerto, y así el tejido muscular se vuelve a transformar en aminoácidos. ¿Hay algo especial en ello? No, aparte de que es un proceso muy bien pensado por la naturaleza (si es que la naturaleza piensa), o los seres vivos seríamos como los plásticos, no biodegradables. Que yo sepa esto no tiene nada que ver con la reencarnación.

Además, el ADN es una molécula muy lábil que enseguida se deteriora después de la muerte del individuo. Si el autor del artículo piensa que queda algo de información genética en los átomos y moléculas orgánicas (como los aminoácidos), y por ello en un zigoto está la información genética de todos nuestros antepasados (incluyendo a las bacterias) desde que se formó la Tierra, creo que va bastante desencaminado...

Por tanto, el origen de cada individuo no se reduce al mero comienzo de la vida en su dimensión biológica, por lo que el cigoto, en esencia ya es persona porque se desarrolla como hombre y no a hombre. Ahora, “los que plantean que el hombre “no es más que […] un saco de neuronas”. No aceptan una intervención de Dios, que crea a cada hombre otorgando el ser personal a cada cigoto humano que se constituye —in vivo o in vitro— desde el material genético de sus progenitores” (Lopez, 2010).

Genial, ahora me está diciendo que debemos considerar a un zigoto como una persona, y que esto es porque Dios lo quiere así. ¿Pero esto iba de ciencia o de religión?

 
Y si alguien descifra el significado de la frase “en esencia ya es persona porque se desarrolla como hombre y no a hombre”, por favor, que me lo diga en los comentarios. Me pregunto cuál será su idea acerca de los zigotos de cualquier otro mamífero. ¿Un perro no es persona porque se desarrolla como perro y no a hombre? ¿O sí que es persona porque se desarrolla como perro y no a perro? ¿O es animal porque se desarrolla como perro y no a gato? No sé, estoy confusa… 😖

Sigue otra tremenda parrafada sobre el proceso de la muerte. La conclusión es:

Quiero resumir un poco el paso desde la muerte al nuevo nacimiento: biológicamente las mismas sustancias que aparecen en la putrefacción, son las mismas que dan origen al nuevo ser. Claro, las concentraciones de estas sustancias o moléculas cambian. Lo mismos hechos que ocurren durante la muerte suceden también durante el nacimiento.

Ajá… y por eso la reencarnación existe. Increíble razonamiento. Creo que mi sobrino de tres años lo haría mejor, en serio.

Y por fin nos da la clave de todo: el oxígeno.

La reencarnación es como ya lo hemos manifestado, volver a nacer. Sucedida la muerte el individuo deja de respirar, todas las reacciones que dependían de esta fantástica molécula(oxigeno) involucionan. Durante el proceso de putrefacción o de incineración, muchas partículas se evaporan y viajan a la atmósfera. Estas partículas (átomos), son distribuidas por los vientos, luego serán absorbidas por las personas; algunas directamente, otras mediante el proceso de la fotosíntesis… Durante un acto sexual, la mujer respira estos átomos afines a los suyos dando inicio a la continuación de la vida.


Vale. La verdad es que no hay por dónde cogerlo, pero lo voy a intentar, a riesgo de acabar en un psiquiátrico.
  • La reencarnación es volver a nacer. Bueno, si el autor de este artículo quiere verlo así, pues no seré yo quien le contradiga.
  • Al morir todas nuestras partículas se van a lo atmósfera, luego una mujer las respira, y esas partículas son las que dan forma al bebé. Por tanto, la reencarnación o renacimiento existe. Siento discrepar. Esto, como mucho, demostraría que el reciclaje de las células es posible. No digo que no pudiera ser cierto (siendo muy, muy, pero que muy generosa). Pero no, eso no equivale a la existencia de la reencarnación, ni a la existencia del renacimiento o como quiera usted llamarlo. Que los seres humanos en particular (y seres vivos en general) estemos fabricados de las mismas moléculas, NO QUIERE DECIR que todos los seres humanos hayamos renacido. Un cerdo está hecho de las mismas moléculas que un ser humano, y eso no significa que todos hayamos sido cerdos en el pasado. Si tengo un Lego y me dedico a hacer una decena de figuritas distintas, y luego las destruyo y hago otra decena de figuritas, esto no implica necesariamente que las últimas sean la reencarnación de las primeras. Un individuo puede renacer… o no, y cuando se muera sus moléculas puede que sean utilizadas para crear otro cuerpo, pero ese cuerpo no tiene por qué ser el del mismo individuo renacido, sino de otro. Espero haberme explicado. 
  • Que yo sepa, el embrión se va formando gracias a los nutrientes que la mujer ingiere (sí, esos son los ladrillos de las células somáticas), no gracias al oxígeno que le llega a través del cordón umbilical, o sea, a través de la sangre. El oxígeno es necesario para la vida, sí, cualquier tipo de vida en el planeta Tierra, pero por sí mismo no va a perpetuar la vida. La existencia de oxígeno tampoco es un milagro. Si no hay oxígeno, los seres se adaptan y pueden utilizar otras moléculas. La mujer durante el acto sexual respira, porque si está muerta, ni puede tener sexo ni puede procrear, no porque vaya a ser la causante de la reencarnación de nadie. Y... dicho sea de paso, para continuar la vida también hace falta un hombre... o, al menos, parte de él.
  • Leyendo el párrafo de nuevo, me queda la duda de si hay personas que realizan la fotosíntesis, o si es que los humanos también reencarnamos en geranios.
  • Y ya lo de la mujer que respira átomos afines durante el acto sexual… es surrealista. ¿Los no afines no los respira? ¿Solo respira átomos afines durante el coito y no el resto del día? ¿Las moléculas de nicotina de las fumadoras, son átomos afines? No sé, son dudas que se me plantean, pero es mejor que no comente nada más.
  
Por último, este “regente de universidad” concluye el artículo recurriendo de nuevo a las escrituras:

“Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vosotros el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. 27 Pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis estatutos y que guardéis mis preceptos y los pongáis por obra”. Ezequiel 36:26-27

Visto lo visto, creo que sus argumentos religiosos son lo que mejor apoya su afirmación de “la ciencia explica la reencarnación”. 😭

Cierro esta entrada con unas últimas palabras dedicadas al autor en cuestión.

Querido Héctor: gracias por hacerme pasar tan buen rato leyendo tu disertación. Pero que sepas que eso no es ciencia, es PSEUDOCIENCIA. Permíteme darte algunos consejos:

  • Infórmate un poco más sobre reencarnación, en especial sobre trabajos verdaderamente científicos que recogen casos de niños (y adultos) que recuerdan vidas pasadas. Puedes empezar por mi propio libro Niños que recuerdan vidas pasadas.
  • Lee blogs que estén escritos por personas con experiencia propia, ya sea porque recuerdan vidas pasadas, o porque llevan años dedicándose a la terapia regresiva (aunque con algunos de estos también hay que tener cuidado, especialmente si dicen ser “discípulos de Brian Weiss”).
  • Asegúrate de leer bien el texto antes de comentar, tal vez te estés metiendo en un berenjenal como este.
  • Deja de confundir al personal. Por desgracia, ya hay bastantes charlatanes en el mundo de la reencarnación, y no todos los lectores tienen suficientes conocimientos científicos como para diferenciar lo que es serio y lo que no. Y yo no doy abasto para contrarrestar tanta insensatez.
  • Olvídate de la Biblia y vuelve al mundo real. Si te guardas tus creencias para ti mismo, nos harás un favor a todos.
  • Si es posible, intenta mejorar la redacción.
  • Y, por favor, DEJA DE SPAMEAR MIS BLOGS.

Con cariño,

viernes, 19 de mayo de 2017

Vidas pasadas en época nazi: a propósito de un comentario.

Hace poco me he encontrado con el primer comentario negativo en la página de Amazon de mi libro La caja de Pandora. Decía así:

¡¡Intensa descripción de vidas pasadas época nazi!! No me ha gustado, muy pesado. Largo y con falta de información general.

(De nuevo he vuelto a corregir la ortografía para no dañar los ojos del lector, faltaría más).

La verdad es que me ha hecho mucha gracia (que sí, en serio). Es un comentario extremadamente breve pero me va a dar para escribir una larga entrada, así que, ante todo, vaya por delante mi agradecimiento a esta lectora por dejar su opinión. Ahora me toca a mí analizarla, sin ánimo de ofender a nadie.

Vayamos por partes. Primero lo más fácil.


Largo y con falta de información general.

Si en 500 páginas de libro falta información general... no sé, yo me pregunto si en lugar de "general" quiso decir otra cosa... ¿Superficial, tal vez? ¿Frívola? ¿Insustancial? Si eso es lo que esta lectora quería, claramente no se leyó la presentación del libro donde dejo claro que no es un libro para todo el mundo. Resumiendo mucho, es para personas que están hartas de leer siempre la misma basura sobre reencarnación y quieren algo nuevo, y sobre todo, práctico. Desde luego que no es para gente que busca “información general” sobre reencarnación. ¿Por qué? Porque para eso ya está todo internet y los famosos libros de Brian Weiss (que por cierto, su hija va a publicar uno nuevo, tal vez este se ajuste mejor a lo que buscaba esta lectora). Ahí ya se puede encontrar toda la “información general” que uno quiera. Con palabras que todos los niños pueden entender. Eso sí, tal vez no sea de la misma calidad.

No obstante, me queda la duda de si reparó o no en el capítulo 6, donde hice una recopilación —que considero bastante completa— de las preguntas más frecuentes que cualquier persona se hace cuando empieza a pensar en la posibilidad de la existencia de la reencarnación. Si eso no le sirvió para contestar la mayor parte de sus dudas, no sé qué podría hacerlo… ¿Sería porque repetí más de una vez que nadie sabe cómo funciona la reencarnación y ella pensaba que mi libro era El Nuevo Evangelio de la Reencarnación? En ese caso quizá debería haber recurrido a los espíritas, que esos de predicar saben un rato. O, no sé, tal vez es porque llevaba unas 80 páginas y ya le parecía largo… En los días que corren hasta una publicación del Facebook de más de veinte palabras nos parece larga, así que nunca se sabe.


No me ha gustado, muy pesado.

Bueno, sobre gustos no hay nada escrito, así que solo puedo decir que espero que la próxima vez haga una mejor elección. Si el lector busca algo ligerito ya digo que tiene miles de obras entre las que elegir, de esas que no te hacen pensar, donde todo es amor y no se habla de cosas desagradables como de… vidas pasadas en la época nazi. Es que no me ha quedado claro cuál es la principal razón por la que no le ha gustado el libro. Si es por los nazis o porque mis parrafadas son difíciles de digerir… que esto último lo entiendo, ¿eh? Este blog es la prueba. No me caracterizo precisamente por ir al grano y usar pocas palabras. Pero como estoy tratando de analizar todas las posibilidades, pues paso al siguiente punto.


¡¡Intensa descripción de vidas pasadas época nazi!!

Esto es lo que más me ha llamado la atención. El problema es que no sé muy bien cómo interpretarlo. Si es que por algo se inventaron los emoticonos... Si la lectora los hubiera podido utilizar, quizá yo sabría si debo interpretar esa doble exclamación como:

¡¡Vidas pasadas de la época nazi!!



O como…

¡¡Vidas pasadas de la época nazi!!



Aunque… a juzgar por su calificación general de una pobre estrellita en el conjunto del libro, me temo que es más bien el segundo caso.

En todo caso, veamos… Lo de “intensa” me resulta curioso, porque a las vidas pasadas de la época nazi dedico exactamente lo mismo que a las vidas pasadas de víctimas del holocausto: un capítulo. Y no tengo la menor duda de que los testimonios de algunas de estas víctimas son mucho más intensos que las de la época nazi. ¿Será porque con la “época nazi” se refiere a la Segunda Guerra Mundial? También sería curioso, porque ahora tendríamos que dedico a la Segunda Guerra Mundial nada menos que… unas 80 páginas, lo que equivale a menos del 16% del libro. Por el comentario de la lectora parece que he estado hablando de los nazis de principio a fin, y no, eso no concuerda con la realidad.

Claro que tal vez la “intensidad” de la que habla esta lectora no es por la cantidad de páginas escritas, sino por la calidad. Si este es el caso, bueno, no sé, tal vez esta lectora se figuraba que la gente corriente solo recuerda cosas agradables y bonitas de sus vidas pasadas, por ejemplo lo bien que se vivía en Egipto siendo sacerdotisa. Pero siento decepcionar a todos los que piensen así: no, los que recordamos vidas pasadas (yo incluida) solemos recordar todo lo bueno y todo lo malo que ha pasado en los últimos tiempos, y por desgracia muchas personas se vieron involucradas en la Segunda Guerra Mundial e incluso perdieron sus vidas en ella. Millones de jóvenes se vieron arrastrados a luchar, y las consecuencias de los traumas que una guerra produce no desaparecen con la muerte. Si nadie ha hablado de esto en ningún libro de reencarnación en español hasta hoy, creo que era el momento de hacerlo. Y hablo de la Segunda Guerra Mundial, por no hablar también de la Primera Guerra Mundial, la guerra de Vietnam, las revoluciones rusas, la guerra civil española, y un largo etcétera. Los detalles que muchas de estas personas dan de sus vivencias harían palidecer a cualquier psicólogo con dilatada experiencia, eso lo puedo asegurar.

Sin embargo me da que a la lectora no le escandalizó que dedicara un capítulo a las víctimas del holocausto o que hablara de la Segunda Guerra Mundial, sino que lo que no pudo soportar es que hablara de “vidas pasadas nazis", el tema tabú por excelencia (después del suicidio). Qué desfachatez dedicar unas líneas a esos seres abyectos que en lugar de reencarnar deberían estar ardiendo en el infierno, ¿no? Pues no, la verdad es que no entiendo lo de la doble exclamación. ¿De veras le escandaliza que alguien hable de ello? ¿Es porque piensa que la gente normal no tiene vidas pasadas nazis? ¿Tal vez porque todo el mundo sabe que las personas malvadas no reencarnan al encontrarse atrapados en una “cárcel” en el mundo espiritual, que es el equivalente al purgatorio en reencarnación, cumpliendo con una especie de condena para “limpiar su karma”? ¿O es porque no ha aceptado que las personas con vidas pasadas nazis son personas absolutamente normales que no tienen que pagar ninguna deuda kármica? Estoy convencida de que esta lectora esperaba encontrar en mi libro las mismas enseñanzas espirituales típicas de los cuentos de hadas y unicornios sobre lo bonito que es recordar vidas pasadas, reencontrarte con tu alma gemela vida tras vida y aprender profundas lecciones kármicas para así evolucionar espiritualmente. Cómo no, esta lectora se decepcionó con el libro, porque no es para ella. Es para personas serias que quieren información seria sobre reencarnación y vidas pasadas, a ser posible basada en la experiencia y libre de mitos sin fundamento.


Vidas pasadas nazis.

Pero como nunca he hablado de este tema en el blog, voy a añadir unas cuantas palabras sobre las vidas pasadas nazis, así en general y resumiendo mucho:
  • Las vidas pasadas nazis existen, sí, señores. Igual que existen pilotos heroicos muertos en combate en el Océano Pacífico mientras luchaban contra los japoneses y que han reencarnado (como el caso real de James Leininger), también existen pilotos alemanes de la Luftwaffe caídos en combate que han reencarnado (como el caso real de Carl Edon). Por cierto, los dos casos mencionados aparecen en mi otro libro Niños que recuerdan vidas pasadas, en el que sí doy “información general” sobre ellos, porque si no fuera general, el libro sería como una biblia de gordo y entonces sí que habría parecido largo a mucha gente, incluso a aquellos que son capaces de leer publicaciones en el Facebook de más de veinte palabras.
  • ¿Cuál es la diferencia entre ellos? Que a los soldados aliados muertos se les considera poco menos que héroes, mientras que a los soldados nazis muertos ni siquiera se les ha dejado conservar sus tumbas, ya que se les considera poco menos que escoria. Por ello, si eres un soldado británico reencarnado, serás bien recibido en cualquier foro de reencarnación. Si eres un nazi muerto reencarnado, y además se te ocurre decir que estás orgulloso de haberlo sido y no te sientes culpable, te puedes preparar para la manta de palos que te va a caer por parte de toda esa gente que cree en la reencarnación y en algunas de sus teorías absurdas como el karma.
  • ¿Qué es lo que tienen en común? Que tanto unos como otros eran SERES HUMANOS. Ambos cometieron actos heroicos y actos no tan heroicos, como ocurre en cualquier guerra, en cualquier época, en todos los bandos. Si aún no te has enterado de esto, o bien no piensas por ti mismo y te tragas toda la propaganda bélica que cae en tus manos (o los libros de historia, que en muchos casos es lo mismo), o bien aún no recuerdas suficientes vidas pasadas como para haberte dado cuenta de que TODOS somos susceptibles de cometer actos violentos.
  • Otra cosa que tienen en común, por supuesto, es que TODOS REENCARNAN. Y no, los que han sido nazis no tienen vidas especialmente duras, ni van a tener que sufrir más que los demás por haber cometido tantos crímenes horribles. No, en su próxima vida tampoco, ni dentro de mil años. Una vez más, la Ley del Karma no existe. Y los nazis reencarnados son los que antes se dan cuenta de esto, precisamente porque viven sus vidas con total normalidad, preguntándose cuándo les llegarán todas esas desgracias que muchos iluminados aseguran caerán sobre ellos.
  • Recordar una vida pasada militar como nazi y tratar de vivir con ello es mucho más complicado que recordar una vida pasada normal y corriente. Recordar vidas pasadas ya es de por sí arriesgarte a que te tomen por loco, sentirte un incomprendido, y tener que lidiar con emociones intensas que nos afectan día a día. Ya es difícil encontrar información racional y coherente sobre reencarnación en internet. Apenas encuentras personas con las que hablar y desahogarte. Si has sido un nazi, además de todo eso te encontrarás con un estigma que en muchas ocasiones se convertirá en un peso más sobre tus hombros. No es solo haber sido un militar, haber tenido que sufrir una guerra, haber tenido que salir a defender tu país, haber perdido, haber muerto quizá en una batalla, o haber vivido la caída de Berlín. Además tendrás que soportar a la gente que te llamará “malvado” sin ni siquiera conocerte, a los que creen saber mucha historia sobre el Tercer Reich y no tienen ni idea, a los que se compadecerán de ti porque piensan que tienes muchas “cuentas que saldar”, y a todos los que pensarán que eres un neonazi porque aún recuerdas con cariño las esvásticas.
  • Y prepárate para cuando tengas que verificar tus recuerdos de una vida pasada nazi. Los libros de historia los escriben los vencedores, eso ya lo sabes. Así que espera encontrarte con toneladas de mitos, desinformación, y exageraciones por todas partes, mientras que los crímenes contra la humanidad que cometieron los aliados seguirán bien ocultos. Incluso si no fuiste nazi, sino solo una enfermera checa que tuvo la desgracia de perder a su soldado alemán en el frente, como yo, tendrás que aceptar que las tumbas de los alemanes no merecen el mismo respeto que las de los aliados, y por eso en muchos casos fueron destruidas. Esa es la razón por la que los que hemos reencarnado jamás podremos ir a llorar a las tumbas de nuestros seres queridos (o a nuestras propias tumbas).

Si crees que tuviste una vida pasada nazi, si es eso lo que has empezado a recordar… si tú te sientes más identificado con la primera foto, o si necesitas hablar con alguien seriamente sobre ello, solo tienes una opción: Military Past Lives. Si no sabes inglés, también te podremos ayudar en Foro Reencarnación. De todas formas no hace falta que hayas sido nazi. Si fuiste soldado aliado o si viviste cualquier otra guerra, y no te importa zambullirte en temas delicados como la Segunda Guerra Mundial, también serás bienvenido. Porque estos foros (y mi libro) no son para cualquiera, sino solo para aquellos que saben de verdad lo que es recordar vidas pasadas o quieren experimentar la reencarnación, en lugar de que les den respuestas superficiales a preguntas que, de momento, no tienen respuesta.

Tuya es la elección.

viernes, 5 de mayo de 2017

Las gemelas Pollock en Cuarto Milenio.

El pasado domingo (temporada 12, programa 35) lo volvieron a hacer: hablaron de reencarnación en Cuarto Milenio (reportaje entero aquí). De nuevo, me provocó sensaciones contradictorias. Al principio no quería ni verlo; estaba convencida de que me iba a cabrear… Y sí, hubo algunas cosas que me encendieron, las cuales comentaré a continuación, pero luego vi que el reportaje no estaba mal del todo. Normal, porque dijeron prácticamente lo mismo que viene en mi libro Niños que recuerdan vidas pasadas. Dudo que se lo hayan leído, porque parece que aún no se han enterado de que hay gente seria en este país estudiando a fondo la reencarnación (y eso que se llaman a sí mismos investigadores). Aún así, me reconforta saber que yo, que no soy periodista de profesión, conseguí reunir básicamente la misma información buscando en internet. Lo que no sé si es bueno o malo… pero sí prueba que cualquier persona que esté mínimamente interesada puede encontrar grandes casos por sí misma. Mi objetivo con el libro era solo facilitar el trabajo a los perezosos.

Porque no nos engañemos, la mayoría de las personas —gente que se interesa levemente en la reencarnación, ve un poco lo que hay en internet y luego se cansa— no investiga. Ya sea por desconocimiento de lenguas extranjeras, por desidia, porque crea que no es necesario, o porque tenga cosas mejores que hacer, estas personas no se ponen a leer los trabajos más eruditos de Ian Stevenson, ni por supuesto se van a descargar los artículos científicos publicados hace años (en ocasiones incluso décadas) por ciertos investigadores, para descubrir por sí mismos qué hay en esto de la reencarnación. Yo personalmente tengo que aceptarlo de una vez: a la mayoría de la gente le vale con un corto reportaje escrito por un “periodista del misterio” y presentado con un titular que parece escrito por un becario (ver foto) y un resumen que no puede ser más sensacionalista, para luego dejar comentarios profundos en Facebook tipo:

“¿Por qué no? El problema es que si existe un aborto es un asesinato.”

“Creo que hay vida después de la muerte, pero no una reencarnación. La reencarnación del cuerpo transformándonos en otra cosa o persona, es falsedad.”

“Creo que la madre estaba tan traumatizada que inconscientemente pasó la información a las hijas durante el embarazo, las niñas olvidaron así como todo el mundo olvida sus primeros 30 meses.”

(La ortografía de algunos mensajes ha sido editada para no dañar los ojos de los lectores, pero son comentarios reales).

No, no fueron las hermanas gemelas las que se reencarnaron en las hermanas fallecidas, sino al contrario. Hasta donde yo sé, es imposible reencarnase en un muerto.

Después de esto, creo que se entiende que a veces me quiera suicidar. Aunque repito que el reportaje en sí no estuvo mal. Si alguien prefiere tener la información por escrito, le dejo el fragmento de mi libro que hablaba sobre las gemelas Pollock, aunque le recomiendo encarecidamente que adquiera tal libro para nutrir su biblioteca. En español la literatura es escasa, por no decir inexistente, y la mayoría solo habla de lo bonito que son las regresiones y de cuestiones tan espirituales como falsas, como la famosa Ley del Karma.

Este es un caso también bastante conocido, e investigado a lo largo de muchos años por el Dr. Ian Stevenson. Es descrito en profundidad en su libro Niños que recuerdan vidas anteriores, y también mencionado en su libro Where Reincarnation and Biology Intersect, por la aparición de una determinada característica física en una de las niñas que describiremos en las próximas líneas.

Gillian y Jennifer Pollock eran gemelas idénticas (monocigóticas), nacidas en una localidad llamada Hexham, Inglaterra, el 4 de octubre de 1958. Cuando tenían entre tres y siete años comenzaron a hacer varias afirmaciones y a reconocer una serie de hechos, lo que sugería que ambas tenían recuerdos de las vidas de sus dos hermanas mayores, fallecidas en un accidente de coche diecisiete meses antes de que las gemelas nacieran. Iban de camino a la iglesia cuando desgraciadamente un coche perdió el control y arrolló a ambas y a un amigo. Los tres murieron del impacto de manera instantánea. Las hermanas mayores no habían sido gemelas. La mayor, Joanna, tenía once años, y la pequeña, Jacqueline, seis, cuando murieron. Gillian recordaba la vida de Joanna, y Jennifer la de Jacqueline.

Los padres de las niñas, John y Florencia Pollock, eran católicos. A pesar de sus fuertes creencias religiosas, John estaba convencido de que sus hijas volverían a nacer, y se le metió en la cabeza que su esposa daría luz a gemelas, que serían la reencarnación de Joanna y Jacqueline. En los años 50 todavía no existían los medios técnicos que tenemos ahora y el médico afirmó que solo oía los latidos de un corazón. Sin embargo, se equivocó.

Como en otros casos de gemelos estudiados por Stevenson, las diferencias entre las gemelas Gillian y Jennifer eran considerables, teniendo en cuenta que eran monocigóticas y por tanto su dotación genética es la misma. Jennifer nació con una marca de nacimiento en la cadera que era igual a una que también había tenido Jacqueline. Además también presentaba una marca sobre la ceja derecha, una línea blanquecina, que coincidía con una marca que había tenido Jacqueline, solo que en este caso no era de nacimiento, sino que correspondía con una cicatriz resultado de una caída de la bicicleta cuando tenía tres años.

Cuando las gemelas tenían nueve meses de edad, la familia se trasladó a vivir a Whitley Bay. No volvieron a Hexham hasta que cumplieron los tres años. Y los padres de las niñas se sorprendieron al comprobar que reconocían perfectamente la casa donde habían vivido hasta los nueve meses. También sabían dónde estaba el colegio y conocían la zona muy bien, llegando a describir el parque donde querían ir a jugar, que era el parque al que iban las hermanas mayores. Además eran capaces de llamar por su nombre a algunas personas del pueblo que no conocían con anterioridad.

Según fueron creciendo, se produjeron más coincidencias. Cuando tenían cuatro años de edad, sus padres les regalaron unas muñecas que habían pertenecido a sus hermanas mayores, e instantáneamente las llamaron Mary y Susan, los mismos nombres que habían escogido las hermanas mayores. A los cinco años, describieron a sus padres un atropello. La descripción coincidía exactamente con el accidente donde sus hermanas mayores habían perdido la vida. La madre también notó que a veces jugaban a juegos un poco siniestros. En uno de estos juegos Jennifer permanecía tumbada en el suelo con su cabeza apoyada sobre su hermana, Gillian. Esta le hablaba calmadamente diciendo que su sangre salía de sus ojos porque era ahí donde el coche la había golpeado. Un día ambas entraron en una especie de estado de histeria cuando pasaron al lado de un coche aparcado que tenía su motor al ralentí, y comenzaron a gritar con todas sus fuerzas: “¡El coche! ¡Viene a por nosotras!”

Cuando comenzaron a escribir, se dieron cuenta de que la forma en que Gillian cogía el lápiz era idéntica a la manera peculiar con la que escribía Jacqueline, de manera vertical, apretado en su puño, y esto lo siguió haciendo incluso cuando ya tenía más de veinte años. Joanna había ido a la escuela durante cinco años y había aprendido a coger el lápiz de manera adecuada. Sin embargo Jacqueline solo había ido durante un año antes de su muerte, y los intentos de sus padres y su profesor de corregirla no habían tenido éxito.

Según los padres, nunca mencionaron a sus hijas que habían tenido dos hermanas que fallecieron atropelladas hasta que tuvieron trece años. El Dr. Stevenson llevó a cabo pruebas físicas y realizó entrevistas por separado a cada una de las niñas. Al preguntarles si recordaban algo que hubiera sucedido antes de morir, una de las niñas contestó: “Sentí un dolor muy fuerte en la cabeza y la sangre cubrió mis ojos”.

Bien, ¿qué es lo que no me gustó del programa? Pues, básicamente, un par de cosas. La primera es que sigo sin entender por qué ya bien entrada la primera mitad del siglo XXI tenemos que estar comentando casos que se desarrollaron en los años 60 (más de 50 años atrás, por Dios, como si no existieran casos recientes). Vale que la investigación seria, como la que llevaba Ian Stevenson en su época, lleva un tiempo, y los trabajos científicos y los libros no salen a la luz hasta años, incluso décadas, después. Vale también que la ignorancia en nuestro país respecto a reencarnación es inmensa, y los divulgadores tenemos que referirnos a casos antiguos porque sabemos que son desconocidos para la mayoría de la población. Sé que esto no es culpa directa de los periodistas que hacen Cuarto Milenio, pero creo que con este tipo de divulgación lo único que hacemos es perpetuar ideas equivocadas y obsoletas como aquellas que dicen que solo los niños pueden recordar vidas pasadas, o que los recuerdos que obtienen los adultos por hipnosis no son fiables. Estoy bastante harta de esto, porque me consta que no es verdad. Hay docenas, por no decir cientos, de personas adultas que recuerdan sus vidas pasadas, y en muchos casos, han conseguido averiguar su identidad pasada. No solo lo que se publica en revistas científicas es cierto. El otro día leí cómo la misma Jenny Cockell, en su cuenta de Facebook, protestaba porque los investigadores tienden a despreciar su caso al pensar que se trata de un caso de hipnosis, cuando en realidad Jenny ya tenía recuerdos espontáneos desde niña (dato que yo misma desconocía). Y decía que cada vez que intentaba corregir esto en su página de la Wikipedia, alguien volvía a cambiarlo con datos erróneos, como si esa mano negra que muchas veces el propio Íker Jiménez menciona también estuviera actuando en contra de verdaderos reencarnacionistas como Jenny Cockell. Desde mi punto de vista, Jenny está en pleno derecho de querer que la información que habla de ella sea correcta. Lo que me fastidia es que tenga que defender su caso diciendo que ya tenía recuerdos espontáneos de niña, como si así su caso fuera más fiable que los de hipnosis, cuando esto no es más que una mentira propagada por los escépticos que no se han molestado en estudiar casos de adultos.

El segundo aspecto que no me gustó fue que se sugiriera antes del reportaje una posible explicación al caso de las gemelas Pollock afirmando que esos supuestos recuerdos podrán haber surgido gracias a la especial conexión que existía con la madre. Se llegó a sugerir incluso que tal información se podría transmitir a través de la piel. En serio, WTF. No deliremos, que Cuarto Milenio se las da de programa sensato y amigo de lo científico. En su tiempo, Ian Stevenson ya tuvo en cuenta la posibilidad de las impresiones maternas para explicar la existencia de estos recuerdos, incluso la telepatía… y ya llegó a la conclusión de que no servían para explicar todas las características de este tipo de casos. Quizá, si se hubieran leído mi libro (o alguno de Ian Stevenson, que a mí me da lo mismo, ¿eh?) lo habrían sabido. Me autocito otra vez 😎:

Aunque esta hipótesis es mencionada ocasionalmente en las investigaciones del Dr. Ian Stevenson, y algunos investigadores como Jürgen Keil parecen darle alguna validez, no es útil para explicar la gran mayoría de los casos expuestos en este libro.
Las impresiones maternas tienen su origen en la India y la China antiguas, y en el folclore de los pueblos africano y asiático. Constituyeron una hipótesis bastante famosa en el siglo XVIII para explicar la aparición de ciertos defectos de nacimiento en los recién nacidos. Se creía que las experiencias de la mujer durante su embarazo podían impresionarla de tal forma que llegaban a afectar al feto en gestación. Por ejemplo, un niño podría nacer sordo debido a que la mujer sufrió un fuerte impacto al oír un gran estruendo estando embarazada. O podría nacer ciego debido a que la mujer se quedó mirando a una persona ciega. O el bebé nació sin un brazo porque la mujer se asustó al cruzarse con un mendigo que solo tenía un brazo, y al temer que su hijo nacería con esa amputación, ese miedo se acabaría haciendo realidad. Enfermedades como la ictiosis (una enfermedad de la piel caracterizada por la aparición de escamas) se explicaban porque la mujer tenía miedo a las serpientes.

En la primera mitad del siglo XX esta idea quedó desechada como simples supersticiones, junto a la creencia de que las mujeres embarazadas “solo debían exponerse a estímulos agradables”. Los avances en anatomía y fisiología mostraron que no existe ningún tipo de conexión física entre la mujer gestante y su bebé a través de la placenta o de algún otro modo que pudiera posibilitar que una imagen mental de la madre acabara expresándose en el cuerpo del bebé. Algunos investigadores afirmaron entonces que tal vez la mente podía ejercer esa influencia por “medios inusuales”. El propio Ian Stevenson analizó un gran número de este tipo de casos, incluyendo uno en el que el hermano de la mujer gestante había sufrido la amputación del pene a causa de un cáncer, y a ella le fue imposible evitar la curiosidad y echar un vistazo. Posteriormente esta mujer dio a luz un hijo al que le faltaba el pene. La incidencia de este tipo de defecto congénito es de 1 en 30.000.000, lo cual parece indicar que, quizá, no podamos descartar del todo las impresiones maternas.

Otro dato importante es que el estímulo que aparentemente producía el defecto congénito tenía lugar con mucha más frecuencia en el primer trimestre de gestación, lo que parece sugerir que es importante la susceptibilidad del embrión a la impresión materna. Durante ese periodo el embrión también es más susceptible al efecto de ciertos fármacos como la talidomida y a infecciones virales como la rubeola.


En algunos casos descritos por Stevenson, la mujer pudo ser testigo de las heridas que eran producidas en otra persona, o quizá ella misma sufría algún tipo de lesión. En otras ocasiones pudo contemplar el cadáver de la persona cuya vida luego decía recordar su hijo. Algunas mujeres se sentían muy impresionadas, tenían miedo, o incluso se preocupaban de manera obsesiva y no podían dejar de pensar sobre ello. Algunas temían que sus hijos pudieran resultar afectados, pero otras no. Unas pocas confiaban, equivocadamente, que sus hijos nacerían normales. Stevenson describe dos casos de este tipo en su libro Where Biology and Reincarnation Intersect, pero en ninguno de ellos el niño dio muestras de recordar una vida pasada ni se pudo averiguar si sus defectos de nacimiento correspondían a las lesiones de otra persona. Sí se comprobó que las madres habían tenido ese tipo de sentimientos respecto a acontecimientos que habían tenido lugar en su entorno.


Por tanto, aunque esta explicación podría llegar a ser plausible en determinados casos muy aislados, es evidente que en la mayoría se puede descartar. La madre, por lo general, no tiene conocimiento de la otra familia, ni ningún contacto con la supuesta vida pasada de su hijo, ni ningún miedo que pueda explicar las marcas o defectos de nacimiento que aparecen en sus hijos.

No retrocedamos al siglo XVIII, por favor. Incluso en el caso de que nuestro razonamiento nos llevara a pensar que la ciencia ha avanzado mucho en los últimos años y podría existir algún mecanismo desconocido por el que esa información se transmitiera de madre a hijo, seamos sensatos:
  • Qué casualidad que siendo gemelas homocigóticas, los recuerdos de Joanna pasaron solo a Gillian, y los recuerdos de Jacqueline pasaron solo a Jennifer.
  • No hablamos solo de “información” como si fueran datos fríamente transmitidos de algún sitio sin determinar a las células de las gemelas. Hablamos de RECUERDOS: imágenes en primera persona, emociones, marcas de nacimiento, lugares físicos que son capaces de reconocer. Que se sepa, la memoria de momento se localiza en el cerebro, y el ADN no transmite ese tipo de información, mucho menos cuando la persona no ha tenido oportunidad de reproducirse, como es el caso de las gemelas (si eres de los que piensa que la memoria genética es la responsable de los supuestos recuerdos de vidas pasadas, te recomiendo que leas esto).
  • La gran mayoría de los casos de reencarnación ni son de gemelos, ni son en la misma familia, así que digo yo que habrá que buscar otras hipótesis si no nos vale la reencarnación. Por alguna extraña razón, a mucha gente le cuesta aceptarlo, incluso les cuesta reconocer la posibilidad de su existencia. Si ellos supieran…

Así que, así sigue estando el panorama en España. No avanzamos. Y eso, a pesar de todos mis esfuerzos. 😢

jueves, 13 de abril de 2017

No tengáis miedo de sentir.

Hace unas semanas la administradora de Military Past Lives publicó un meme en su página de Facebook haciendo referencia a la razón por la que reencarnamos. En él salía Morfeo, el personaje de la película Matrix, diciendo:

“¿Y si te dijera que reencarnas porque te encanta el drama?”


Puede parecer poco serio, y por supuesto habría mucho que discutir aquí, pero personalmente pienso que es muy probable que la razón por la que volvemos una y otra vez al mundo físico está mucho más cerca de lo que nos dice Morfeo en esta foto que todas esas mandangas espirituales que tanto les gustan a la gente. Los espiritistas las conocen muy bien, de eso puedo dar fe. Son las típicas frases hechas como: “Venimos para ser cada vez más perfectos espiritualmente”, “Reencarnamos porque hemos hecho cosas malas en el pasado y tenemos que pagar deudas kármicas”, “Tenemos que volver porque tenemos asuntos pendientes”, y un largo etcétera.

Pues no. Lo cierto es que nadie sabe por qué reencarnamos. Mi opinión ya es de sobras conocida: no tiene por qué haber una razón. La reencarnación es un fenómeno natural y universal, así que si existe una razón para su existencia, es la misma que para la salida y la puesta del sol o la presencia de microorganismos en los océanos. Pero aun aceptando que somos nosotros los que elegimos volver e incluso planificamos en cierta medida nuestras vidas, estoy convencida de que una de las causas fundamentales que nos atraen de vuelta es simplemente que amamos estar vivos, con todo lo que eso supone. Sí, morir también. Y pasarlo bastante mal, a veces. He llegado a pensar que como espíritus somos una especie de adictos a las emociones, y como es muy posible que siendo espíritus no podamos sentir igual que cuando tenemos un cuerpo físico (algo así como si utilizáramos realidad virtual estando encarnados), pues al final retornas. Muchos dirían aquí: “No, no, yo estoy seguro de que no quiero reencarnar nunca más, estoy cansado de sufrir tanto”. Ya, lo mismo dicen las embarazadas, pero luego casi todas repiten… La cuestión es que mientras que aquí olvidamos quiénes somos y por qué estamos aquí, al otro lado sabemos que la muerte en realidad no existe, así que nuestra perspectiva es totalmente distinta y tomaremos decisiones que aquí no somos capaces de imaginar. Algo que casi todo el mundo parece dar por supuesto es que al otro lado las mismas leyes que rigen nuestra vida física siguen siendo válidas allí (excepto el tiempo, por supuesto, que allí no existe, según algunos), que seguimos pensando igual que aquí… en definitiva, que el más allá es igual que el más acá, pero todo mucho más idílico. No tienes que pagar por internet y estás continuamente conectado con los demás. Lo único malo es la presencia de “jueces espirituales” que van a determinar lo buenos o malos que fuimos y se encargarán de enviarnos desgracias continuas en nuestra siguiente vida para que así suframos y evolucionemos.

Siento repetir una vez más que no. Parece ser que las cosas no funcionan así.

Pero el mensaje principal que quería transmitir en esta entrada es que no debéis temer las emociones que sin duda van a surgir una vez que empecéis a recordar vidas pasadas. No sé por qué, el mundo en el que vivimos parece diseñado para suprimir nuestras emociones desde pequeños y convertirnos en frías máquinas que solo trabajan, consumen, se reproducen y mueren. Cualquier atisbo de pensamiento crítico o emoción descontrolada está considerado una amenaza al sistema. Si te deprimes, te empastillan. Si estás ansioso, te empastillan. Si no te puedes concentrar en clase o no rindes lo suficiente, es que hay algo que funciona mal en ti, y te mandan a terapia y te empastillan. Si protestas, eres un rebelde y te harán callar por las buenas o por las malas. Solo hay un lugar en el que puedes reír, llorar, pasar miedo o enfurecerte internamente: el cine. Quizá estoy exagerando un poco, pero tengo la impresión que en esta sociedad tener sentimientos es malo. Uno de esos sentimientos es la nostalgia que puedes sentir por tus vidas pasadas. Estar triste también es malo. Echar de menos a alguien es malo, sobre todo si a ese alguien lo conociste en las guerras napoleónicas, eso ya lo deberías tener superado. Y por eso, te aconsejan que no debes vivir en el pasado, y obviamente, recordar vidas pasadas no es una buena idea, es antinatural… no sea que descubras por ti mismo que la muerte no existe y eso te libere internamente.

Bueno, pues yo os digo: si estáis vivos, vais a SENTIR. Las emociones son inherentes al ser humano, vienen de fábrica. Si tenéis algún problema relacionado con vidas pasadas, es muy posible que se deba a que estáis reprimiendo, consciente o inconscientemente, algunas de esas emociones. Y si os ponéis a recordar, esas emociones van a estallar. Lo harán poco a poco, no os asustéis. La mente siempre controla y no os dará acceso a recuerdos que os hagan sufrir demasiado. Pero debéis estar preparados mentalmente para recibir esas emociones y aprender a gestionarlas. Lo difícil no es recordar. Lo difícil es saber qué hacer con esas emociones, cómo vivir con ellas, cómo hacer para que puedas vivir tu vida presente estando deprimido, furioso o triste por algo que ocurrió hace tres o cuatro siglos.

Catarsis. Alejandro Teutli Etcheverry.

Y no, no es fácil, pero te debes acostumbrar a ello si de verdad quieres recordar vidas pasadas. Una de las primeras cosas que comprendes al recordar, poco después de quedarte flipado porque ves que acceder a tu pasado es más fácil de lo que nos han contado, es que los recuerdos nunca vienen solos. Quizá incluso por eso los reconocemos como recuerdos. Porque te hacen SENTIR. Lo que sea. No hay emociones buenas y emociones malas, eso también debéis olvidarlo desde ya. Las emociones son emociones. Lo realmente malo es que te impidan vivir con normalidad tu vida presente, y eso suele pasar cuando aún no las has procesado como deberías. Una parte importante de ese procesamiento es SENTIR. Será mejor cuanto mayor sea la intensidad de esas emociones. Es lo que algunos hipnoterapeutas llaman “catarsis emocional”. Vas a sentir miedo, vas a sentir dolor emocional, vas a sentir rabia, odio, desolación, todo lo que se te ocurra… ¿Qué te vas a pasar media regresión llorando? Pues sí, eso es así. ¿Y…? No pasa nada. Por eso lo hacemos, para liberar tensiones y que en el futuro esas fuertes emociones no nos hagan estar deprimidos todo el día por algo que ocurrió hace doscientos años.

Muchas personas que comienzan a recordar dicen: “Tengo miedo de lo que vaya a ver”. Sí, lo entiendo, yo también lo tenía al principio. Pero, en serio, ¿qué te puede pasar si recuerdas algo doloroso o si recuerdas tu propia muerte? ¿Que vas a llorar? Sí. ¿Que vas a sentir una leve sensación allí donde te infligieron la herida mortal? Sí, pasa a veces. ¿Que te vas quedar petrificado en esa escena del pasado y no vas a poder volver al presente? No, eso no va a ocurrir. Vas a salir de esa escena justo cuando tú decidas.

Si tienes miedo, te vas a bloquear a ti mismo y no vas a acceder a esos recuerdos que necesitas revivir. Si no dejas que esas emociones vuelvan a ti para acabar de procesarlas, nunca conseguirás esa “sanación” que deseas. Recordar vidas pasadas es un intenso trabajo contigo mismo, requiere gran esfuerzo, requiere valor, pero te aseguro que merece la pena. Tal vez esta es la razón por la que una de las técnicas más efectivas que conozco es la de conectarse con el corazón, porque ahí es donde residen las emociones. Si logras hacerlo, notarás como las energías fluyen, cómo te “conectas” con tu yo superior, ese que está en el mundo espiritual y tiene las respuestas que buscas. Notarás la magia de recordar. Y con el tiempo, también recibirás esa sabiduría que está dentro de cada uno de nosotros. Notarás de verdad que todos estamos conectados y que jamás estamos solos, ni siquiera en el momento de la muerte.

Pero esto es algo que tú debes vivir por ti mismo. Yo puedo escribir millones de palabras, pero no lo comprenderás hasta que dejes atrás tu miedo a SENTIR. Pruébalo y luego me cuentas.

Entradas relacionadas:
Emociones y vidas pasadas. 
Emociones y vidas pasadas (2).
Saudade.
Los derechos del doliente.


jueves, 23 de marzo de 2017

Física cuántica y reencarnación (Audio).

Muchos reencarnacionistas pensamos que en un futuro lejano la ciencia podrá explicar el mecanismo por el cual el “alma” (utilicemos esta palabra porque de momento no tenemos nada mejor) puede sobrevivir a la muerte física y volver en un nuevo cuerpo. Más en concreto, es muy posible que las respuestas se encuentren en la física cuántica, campo en el que me gusta bucear de vez en cuando y de donde siempre saco ideas interesantes que me sirven para mejorar o ampliar la que yo llamo mi “Teoría del Todo”. En ella no solo pretendo explicar el mecanismo de la reencarnación, sino también muchos otros fenómenos hoy aún considerados paranormales, como son las experiencias extracorpóreas (comúnmente conocidas como viajes astrales), las experiencias cercanas a la muerte o las premoniciones.

Un problema que se ha hecho endémico dentro del mundo de la espiritualidad, incluyendo la reencarnación, y que va a ser muy difícil de erradicar en los próximos años (estoy en ello pero me encuentro prácticamente sola luchando contra hordas descerebradas, perdón por el adjetivo), es la tendencia que tienen muchos charlatanes a adoptar terminología científica para así hacer creer a las masas que sus excéntricas ideas —que no son más que nuevas creencias muy bien aceptadas por la población— tienen el respaldo de la ciencia. Se aprovechan de que el común de los mortales no entiende nada de ciencia pero respeta profundamente a los científicos. Por tanto, son proclives a creer a cualquiera que se les acerque hablando de “asuntos misteriosos” como los métodos de sanación llamados “Quantum nosequé”, la “desmagnetización de la consciencia”, la existencia de un “doble cuántico” o la “descodificación cuántica”. Si suena raro tiene que ser verdad, aunque yo no sea capaz de comprenderlo.    

Es una actitud que también suelen utilizar aquellos escépticos sin mucho conocimiento científico que se agarran a cualquier cosa para intentar derribar aquello que se niegan a aceptar. Así, es muy frecuente tener que escuchar a ciertas personas decir cosas como que: “Los que dicen recordar vidas pasadas en realidad están recibiendo información de sus ancestros a través del ADN”, creyendo que con la supuesta memoria genética ya se puede explicar lo que viven esas personas tan raras que están convencidos de que han reencarnado. No se paran ni un segundo a comprobar si eso es realmente posible, y además da igual que se lo expliques por activa o por pasiva, es tarea imposible hacerles cambiar de opinión.

En pocas palabras, tanto unos como otros, han oído campanas en algún lugar, pero no tienen ni idea de qué música están tocando. Lo malo es que unos se aprovechan de los otros, estos retroalimentan a aquellos acudiendo a sus cursos y conferencias, y la espiral no tiene fin. Es la naturaleza humana, qué le vamos a hacer.

Por otra parte, los científicos también tienen sus momentos de escepticismo y ridículo extremo, haciendo experimentos y publicando artículos que parecen escritos por un niño de siete años. Pero hoy voy a ser positiva, porque de vez en cuando tengo el placer de encontrar a personas como la que participó en la entrevista que se puede escuchar en el vídeo de más abajo. Científicos (en este caso una mujer), que son capaces de transmitir su conocimiento utilizando un lenguaje sencillo que todo el mundo puede entender, que no engañan a nadie y, lo más importante, son plenamente conscientes de que la ciencia tiene unos límites y que aún nos queda mucho por aprender sobre la verdadera naturaleza del ser humano. Se trata de la profesora e investigadora María Victoria Fonseca, catedrática de la Universidad Complutense de Madrid en el Departamento de Física Atómica, Molecular y Nuclear. Alguien que además no duda en reconocer públicamente que ha practicado el método Silva, que es acupuntora, y también maestra de reiki. Si esto no demuestra que se puede tener formación científica, y a la vez tener una mente abierta y aceptar que nuestra realidad va mucho más allá de lo que podemos demostrar en un laboratorio, no sé qué podría hacerlo.


Me siento bastante identificada con esta mujer por algo que explica en la entrevista: a pesar de haber buscado respuestas en la ciencia durante gran parte de su vida, llegó un momento en el que se dio cuenta de que la ciencia no era suficiente, de que necesitaba algo más. Fue entonces cuando empezó una búsqueda mucho más personal que la llevó a descubrir la existencia de otras realidades que aún no sabemos explicar. Comprendió que toda nuestra realidad está imbuida en sistemas de creencias, incluyendo la propia ciencia, que, según sus propias palabras, no sería más que un sistema de creencias basado en el método científico. Personalmente no he dejado de tener discusiones con varios investigadores y científicos por afirmar esto último. Para mí, es un auténtico placer oír por fin a una científica admitirlo. Como ella, yo siempre vi a la ciencia como la única herramienta válida para encontrar la Verdad, y ya durante la facultad me di cuenta de que en realidad lo que sabemos es aún muy poco. Solo cuando comencé a mirar dentro de mí misma, las respuestas comenzaron a llegar. 

Según Fonseca, las leyes cuánticas, las que rigen el mundo de lo más pequeño —es decir, átomos, partículas subatómicas y lo que hay más allá—, están ayudando a que haya un cambio de paradigma y a que podamos comprender mejor una realidad que apenas estamos empezando a vislumbrar.

Os dejo con el audio. He entresacado los conceptos más interesantes que han sido expuestos (citando casi literalmente a Fonseca), y luego haré unos comentarios adicionales.



Ideas principales.


1. La lógica racional de la mente binaria no nos sirve para explicar lo que ocurre en el mundo cuántico.

2. En el mundo cuántico espacio y tiempo dejan de tener sentido. Las partículas pueden estar en dos sitios al mismo tiempo. Esto no significa que espacio y tiempo no existan, sino que no existen tal y como nosotros los conocemos en el mundo físico. Por ejemplo, se ha visto que dos partículas entrelazadas, al ser separadas miles de kilómetros, si a una de ellas se le induce una alteración, la otra sufre la misma alteración instantáneamente.

3. Los neurocientíficos están dejando atrás el concepto de que solo utilizamos el 5% de nuestro cerebro. Eso no es cierto, lo que ocurre es que el 95% de esa actividad cerebral no es consciente. Añado por cuenta propia que esto es compatible con la Teoría del Desdoblamiento del Tiempo de Garnier-Malet, también físico. 

4. Nos creemos que estamos separados, pero no es así. La materia es una forma de energía. Es la forma más densa de energía. Nuestras partículas están en constante movimiento. La vida es un proceso y todo se está moviendo: los líquidos, el corazón, las neuronas... Mi cuerpo está continuamente moviendo energía. Los pensamientos son energía que se pueden medir y se pueden transmitir por internet. Ya se ha visto que la información de esos pensamientos se puede enviar por WiFi: si alguien ordena a alguien situado en el otro lado del mundo que mueva el brazo, esa persona mueve el brazo. Estamos rodeados de un campo de energía electromagnética. Los pensamientos son energía pero no somos conscientes de lo que estamos emitiendo.

5. El asunto está en mantener la atención en nuestro cuerpo y mantener la mente en silencio. El problema es que cada vez estamos más desenfocados, nuestra opinión está cada vez más manipulada, y cada vez estamos más perdidos sobre qué somos. Nos pasamos el día trabajando y luego al llegar a casa solo nos apetece descansar en el sofá y ponernos a comer patatas fritas, con lo cual no hay tiempo para ver qué hay dentro de nosotros mismos. Para eso tienes que decirte que quieres saber, entender qué te está pasando. Se trata de concentrar la atención, y darte tiempo para estar contigo mismo, mantener la mente concentrada. Entonces el mundo cambia. El problema es que hay mucha gente que no quiere cambiar.
 
6. Lo que sucede no es malo ni es bueno, simplemente "es" y se refiere solo a mí. Todo depende de cómo lo interprete yo, y eso lo hago según mi sistema de creencias. Así que todo depende: de mi nivel de comprensión, de mi nivel de consciencia.

7. Todo está en el cuerpo físico aunque no queramos creerlo. Nuestro cuerpo son patrones de energía densificada.


Conclusiones.

Lo más importante, en mi opinión, es que no te lleves a engaño. Internet está lleno de titulares sensacionalistas que son solo fantasía. Por ejemplo, NO ES VERDAD que la física cuántica haya demostrado que existe vida después de la muerte o que explique la reencarnación. No. De momento, lo único cierto es que existen buenas razones para pensar que nuestra consciencia podría sobrevivir a la muerte física. Como dice la entrevistada, la física cuántica en una TEORÍA MATEMÁTICA que de momento no puede explicar cómo funciona el cerebro, porque se ocupa del mundo de las COSAS PEQUEÑAS y de momento no sabemos si ese conocimiento se puede aplicar al mundo macroscópico. Lo mismo ocurre con fenómenos como la telepatía. Es posible que tengan que ver con esto, pero aún no lo sabemos. Lo único que sabemos es que es posible que las leyes del mundo macroscópico deberán ser ampliadas en el futuro.

Mucho ojo también con las malas interpretaciones. Estoy harta de luchar contra conceptos como el de “el tiempo no existe en el más allá”. No. Esto no es lo que sugiere la física cuántica. La física cuántica dice que el tiempo y el espacio en el mundo cuántico no tienen el mismo sentido que aquí. No es que el tiempo no exista, sino que el tiempo no existe tal y como nosotros lo conocemos. En ningún caso esto apoya la existencia de las vidas simultáneas (si aún no conoces el concepto de vidas simultáneas, puedes consultar esta entrada).

Si al separar dos partículas entrelazadas miles de kilómetros, y al alterar una de ellas, la otra se altera instantáneamente, esto no tiene nada que ver con que “lo que hagas a una persona es como hacértelo a ti mismo”, o con el llamado “efecto mariposa”. Esto son solo SISTEMAS DE CREENCIAS. Como bien dice la entrevistada, cada uno de nosotros podemos interpretar ese conocimiento y adaptarlo a nuestras creencias, pero eso NO SIGNIFICA que tus creencias sean una realidad, ni mucho menos que estén respaldadas por la física cuántica.

Acerca de mantener la atención y encontrar tiempo para estar contigo mismo, ya lo he dicho yo muchas veces en este blog: lo único que necesitamos para conocer la verdad es mirar en nuestro interior. Doy fe de que el 99% de la gente no quiere ni buscar ni cambiar. Esta es una realidad con la que me di de bruces desde que empecé mi propia búsqueda a finales de 2011. Sé por experiencia que con este tipo de personas no merece la pena malgastar el tiempo luchando, tratando de hacerles comprender que la reencarnación existe o que hay algo más allá de nuestra vida física.

No podría estar más de acuerdo con que todo está en el cuerpo físico. Así es como lo siento yo, y ahí me baso para afirmar que no es que "tu alma ocupe un cuerpo", sino que nosotros, como almas, nos manifestamos en un cuerpo físico que lleva toda la información. Esto explicaría perfectamente la existencia de marcas y defectos de nacimiento, los patrones mentales, los traumas y demás fenómenos relacionados con vidas pasadas. Y además hace evidente la necesidad de modificar la idea que tenemos del alma. Pero me temo que para esto tendremos que esperar unos largos años.

 
Cierro con la cita de Einstein que mencionan en el vídeo:
“Usted cree en un Dios que juega a los dados… y yo, en un orden y una ley completos en un mundo que existe objetivamente, que yo, en una forma altamente especulativa, intento capturar… Ni siquiera el gran éxito inicial de la teoría cuántica me hace creer en el juego de dados fundamental, aun cuando estoy advertido que sus colegas más jóvenes lo interpretan como una consecuencia de la senilidad.” 

Albert Einstein. Carta a Max Born (1926).

viernes, 3 de marzo de 2017

Sin recuerdos, no hay vida pasada.

Sé que lo que voy a decir es —o debería ser— una perogrullada, pero increíblemente casi se lo he tenido que soltar a usuarios de un foro de reencarnación que frecuento:

Si no hay recuerdos, no hay vida pasada.

Si algún lector del blog se ha leído también mi libro La Caja de Pandora (si no lo habéis hecho todavía, no sabéis lo que os estáis perdiendo), ya lo habrá escuchado más de una vez, así que lo siento por esos lectores, porque de aquí en adelante va a ser una de esas cosas que voy a tener que repetir tantas veces como lo de que el karma no existe, pese a quien le pese. Sí, ahí va otra, esta vez en un meme, que así causa más impresión:



¿Qué significa esto exactamente? Que antes de ir por ahí diciendo que tuviste una vida pasada de cualquier tipo (famosa o no famosa), tienes que TENER RECUERDOS. Pueden ser supuestos recuerdos de vidas pasadas porque aún no los hayas verificado. Sí, por lo general yo no pongo la palabra “supuestos” delante de la palabra “recuerdos” por un tema de ahorro al escribir, pero el 99% de las veces son solo SUPUESTOS. Ahora, una cosa es ser consciente de que quizá estás equivocado y has interpretado algo que viste en tus regresiones como un recuerdo cuando no lo es, y otra cosa muy distinta es no tener ni idea de lo que puede ser un recuerdo de vida pasada.

Si vosotros no lo sabéis aún, os lo voy a explicar:

  • Sentir cierta afinidad por un personaje histórico, o incluso llegar a identificarte con alguna de sus vivencias y los posibles traumas que le pudiesen haber quedado, NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS.
  • Que alguien te diga que te pareces mogollón a Napoleón Bonaparte, tanto físicamente como en personalidad, NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS.
  • Encontrar en tu carta astral que en tu vida pasada fuiste un ermitaño que vivía en una cueva en las montañas y que por eso hoy te cuesta relacionarte con la gente, NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS.
  • Ver una fotografía antigua y ponerte a llorar por algo que no llegas a comprender, solo significa que por alguna razón esa imagen resuena en ti, y quizá deberías investigar más, pero ESO NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS. 
  • Hacer escritura automática y que de pronto te parezca que “alguien” (a quien tú identificas con quien más rabia te dé: tu bisabuela desencarnada, tu “yo superior”, tu guía espiritual, el fantasma que te toca el pie por las noches o el ángel San Gabriel) te dice que fuiste Juana de Arco en tu vida pasada, eso NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS.
  • Si un día sueñas que estabas en un desfile del ejército nazi y la gente te saludaba con el brazo derecho en alto diciéndote “Heil, Hitler!”, eso así, por sí solo, no quiere decir que hayas sido Hitler en otra vida. Igualmente, si soñabas que eras un ser azul con alas en un mundo acuático, eso no significa que fuiste ese ser en una vida pasada. ¿Hay sueños de vidas pasadas? Sí, claro que los hay, pero eso no significa que cada sueño en el que seas alguien diferente sea un sueño de vida pasada. Por tanto, NO ES UN RECUERDO DE VIDA PASADA.
  • Si vas a un vidente y te dice que es posible que murieras a manos de tu marido, mientras te gritaba “No eres suficiente mujer para mí”, lo que explicaría tus problemas de transexualidad con los que has nacido, eso NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS.
  • Si escribes una novela ambientada en la Escocia del siglo XVIII y todo parece fluir estupendamente, y pareces saber cómo eran las cosas con todo lujo de detalles, e incluso te emocionas a veces, eso no significa necesariamente que viviste en la Escocia del siglo XVIII. Eso NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS. 

Y si no tienes recuerdos de vidas pasadas, créeme, no es necesario que pierdas el tiempo investigando vidas pasadas, porque lo único que vas a hacer es confundirte, caer en el autoengaño, y crearte problemas innecesarios para el futuro, como pensar que todo lo que aparece en tu mente cuando empiezas a practicar la autohipnosis, es fruto de la criptomnesia. En serio, el orden es fácil: primero recuerdas... pero recuerdas mucho, durante meses o incluso años, dependiendo del tiempo que tengas, y entonces, cuando ya no te vengan más supuestos recuerdos o hayas ganado un poco de experiencia, investigas. ¿Es tan difícil de comprender?



Sí, sé lo fuerte que es la curiosidad y lo tentador que es tener a nuestro amigo Google a nuestra disposición las 24 horas del día. Yo también pasé por ahí, y también metí la gamba en alguna que otra ocasión. Investigar vidas pasadas no es muy diferente a investigar un crimen. Con frecuencia seguimos pistas falsas o líneas de investigación que no llevan a ningún sitio, y en algún punto tenemos que retroceder y volver a la casilla de salida. Pero eso es evitable si hacemos las cosas bien desde el principio. Y uno de los mejores consejos que me han dado nunca en esto de la reencarnación es: NO TE PRECIPITES AL INVESTIGAR. Mientras no tengas verdaderos recuerdos o algo que se le parezca, no llegues a ninguna conclusión. Simplemente recuerda, ve uniendo las piezas del puzle con paciencia infinita.

Algo que me he encontrado últimamente es a una persona dudando entre dos posibles identidades pasadas, dos mujeres muy cercanas a un personaje famoso, dos mujeres con nombre distinto y bastante distintas en cuanto a su edad y personalidad. Yo no podía entender sus dudas. Vamos a ver, ¿no sabes si eras joven o vieja en esa época? ¿No tienes un nombre? ¿No escuchaste en ninguna de tus regresiones cómo alguien se dirigía a ti? No todos funcionamos igual, pero a mí eso me ha pasado en casi todas mis vidas pasadas... y en dos ocasiones pude comprobar que ese era mi nombre real. ¿Cómo te puedes poner a investigar si ni siquiera intuyes cómo te llamabas? Esto NO funciona a través únicamente de resonancias. Que algo te resuene, sea un nombre o cualquier otra cosa, no es tener RECUERDOS de vidas pasadas. Si le preguntas a un péndulo si te llamabas Fulanito, y te responde “Sí”, eso NO ES TENER RECUERDOS DE VIDAS PASADAS. Solo estás sembrando el campo para la confusión, la desconfianza y la decepción en el futuro. Llegarás a pensar que tú no puedes recordar por alguna razón, o que ese “alguien” que te habla a través del péndulo se está burlando de ti. La culpa es tuya, por creer que necesitas algo externo a ti para recordar. No. Algunas técnicas pueden ayudarte, pero si lo que quieres es RECORDAR DE VERDAD, solo tienes unas pocas opciones: regresión (con profesional o mediante autohipnosis), meditación, o sueños.

Personalmente, a mí no me transmite ninguna confianza alguien que habla de sensaciones, intuiciones, información que le ha venido por “inspiración divina” sea de la clase que sea, o constantes dudas sobre sus propios recuerdos (sobre todo cuando ya debería saber que los recuerdos se sienten de manera especial), en lugar de hablarme de recuerdos sin más. Todos somos humanos y podemos equivocarnos a la hora de interpretar esos recuerdos, eso lo comprendo. Pero si lo que queremos es una reencarnación racional y que nos tomen en serio, por favor, APRENDED PRIMERO A RECORDAR. Aprended a diferenciar recuerdos de posible imaginación. No os creáis cualquier cosa que os cuenten (y menos si son espiritistas). Nadie sabe más que tú sobre cómo funciona la reencarnación. Y solo tú puedes conocer la verdad sobre tus vidas pasadas... pero para ello debes hacerlo bien, no liándolo todo desde el principio.

Así que, grábate bien estas palabras en tu mente:

Si no hay recuerdos, no hay vida pasada.   

PD: Ya que puse una foto de un gato, solo añadir que esto también aplica en la reencarnación de animales: mientras tu gato o perro no te hable de recuerdos de haber sido otro animal, NO HAY VIDA PASADA que valga. Puedes creer lo que te dé la gana sobre reencarnación de animales, pero de momento no tenemos forma de demostrar nada en un sentido ni en otro. Por favor, haz que prevalezca el sentido común. 

Entradas relacionadas:
Investigación de vidas pasadas. 
La racionalidad en el mundo de la reencarnación.
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