Filosofía aparte (parece que hoy estoy especialmente inspirada), lo único que quiero decir es que muchas veces la única razón por la que no recordamos vidas pasadas es solo que nunca nos lo hemos planteado de verdad, nunca nos pusimos a intentarlo seriamente, siempre pensamos que eso era para otros o que eso de la terapia regresiva no era más que un cuento... y como no investigamos adecuadamente, ni siquiera sabemos que las vidas pasadas no son tan pasadas... Forman parte del presente aunque no lo veamos. Solo ayer una amiga comentaba que lo que ella nota es que cuando estamos activos, ya sea estudiando o trabajando, utilizando nuestro intelecto, estamos pensando en un tiempo futuro. Mientras que cuando por fin encuentras un momento de tranquilidad y tratas de concentrarte en tus sentimientos, es cuando puedes conectar con tu pasado, y es fácil entrar en past life mood. Yo también lo veo así. Y creo que la forma en la que actúan los triggers tiene mucho que ver con esto.
Muchos de nosotros, desde siempre, tenemos flashes espontáneos o nos llegan emociones inexplicables, pero como no identificamos esos flashes como lo que son ni comprendemos esas emociones, lo olvidamos, o pensamos que es nuestra imaginación, y no le damos mayor importancia. Sin embargo, solo hace falta estar un poco atento a la aparición de estos flashes, y después, si acaso, meditar sobre ello para obtener más datos. Cuando meditas con regularidad, y cuando llevas un tiempo recordando vidas pasadas, te das cuenta de que esos flashes son más frecuentes de lo que creías... lo que ocurre es que los ignorábamos. Todos, insisto, todos, hemos experimentado alguna vez esa sensación, y es por ello que muchas veces digo que todos podemos recordar vidas pasadas.
Pues bien, estos flashes vienen muchas veces desencadenados por un trigger. Creo que en el blog nunca he hablado de triggers, así que explicaré lo que es y pondré un ejemplo práctico que me ocurrió hace tan solo un par de días. Un trigger no es más que un elemento de la vida cotidiana que te provoca o desencadena ese posible recuerdo de vida pasada que puede venir no solo en forma de flash espontáneo (visual), sino también en forma de emoción intensa. Puede ser una película que estés viendo, un libro que estés leyendo, una situación en la vida real en la que reacciones de manera inesperada, una palabra en otro idioma que te resulte extrañamente similar, un objeto que te encuentres en un escaparate... Las emociones de la vida actual, cuando son similares a las emociones que sentiste en una vida pasada, también pueden ser desencadenantes. Porque, en realidad, lo que he observado es que en todos estos casos son las propias emociones las que actúan como poderosos triggers. Igual que si un día por casa encuentras un antiguo trenecito de juguete y de pronto te acuerdas de cuando jugabas con él con tu hermano, exactamente lo mismo ocurre cuando es un objeto que conociste en una vida pasada. Es así de simple. La memoria actúa así, y una vez que has aceptado internamente la posibilidad de la reencarnación, empiezas a darte cuenta de que hay montones de cosas a tu alrededor que te pueden dar pistas sobre qué fuiste, y con mucha frecuencia, te traen verdaderos recuerdos de vidas pasadas. Y ni siquiera necesitas estar en un estado alterado de consciencia. Esto, que para mí es ahora tan sencillo y tan básico, es lo que muchas personas aún no llegan a comprender.
Por ello, los que queremos recordar vidas pasadas a toda costa, porque queremos conocernos a nosotros mismos, porque queremos saber cómo funcionan las cosas, porque sabemos que cargamos con emociones que aún necesitan ser liberadas, o por cualquier otra razón... a veces nos exponemos intencionadamente a estos triggers para tratar de obtener esos recuerdos. Puede ser tan fácil como ir a visitar un museo de aquello que te interese o que sospeches que puede tener relación con una de tus vidas pasadas. Muchas personas tienen reacciones extremas en estos lugares. Y muchos jamás sabrán por qué...

Así es como funcionan los triggers. Así se recuerdan vidas pasadas. Y no es que me pase a mí porque tenga algo especial. No. Todos vosotros podéis recordar y llegar a la certeza de que la reencarnación es un hecho.